Al Pacino ha vuelto a demostrar por qué es una leyenda viva del cine.
En el Aero Theatre de Santa Mónica, el actor de 84 años se reunió con los asistentes para celebrar el 50 aniversario de Tarde de perros, la película que le consagró como un icono del cine de los 70. Emocionado, recordó a sus compañeros de reparto que ya no están y confesó que le resulta agridulce volver a ver el filme en pantalla grande. "Es hermoso y triste a la vez", dijo.
Pero lo que realmente dejó a la audiencia boquiabierta fue su respuesta a la eterna pregunta: "¿Cuál es tu papel favorito?". Tras titubear un instante, Al Pacino explicó: "Ninguna es comparable a El precio del poder". Contó cómo descubrió la versión de 1931 de Scarface, el terror del hampa y sintió que debía hacer su propia versión. "Me obsesioné. Sentía que tenía que ser yo quien la interpretara", reveló.
Sin embargo, Al Pacino dejó la puerta abierta a otra posible favorita en el futuro: su próxima película Lear Rex, una adaptación de El rey Lear, dirigida por Bernard Rose. "Seguimos reescribiendo incluso después de rodarla", bromeó. "Pero sobreviví a Shakespeare, así que ya es un logro".
Y si alguien esperaba un Al Pacino solemne, se llevó una sorpresa. El actor también recordó con humor su cameo en Jack y su gemela, la comedia de Adam Sandler donde protagonizaba un falso anuncio de Dunkin’ Donuts. "La gente cree que realmente hice ese anuncio", dijo entre risas. "Lo ponen todo el tiempo. Parece ser la película favorita de muchos".
Durante la charla, Al Pacino también desveló anécdotas del rodaje de Tarde de perros, como la improvisación del famoso grito "¡Attica!" y su resistencia inicial a aceptar el papel. "No quería volver a hacer de criminal", confesó. Pero su productor, Martin Bregman, le rogó que releyera el guión y, tras hacerlo, supo que debía aceptar. "Lo leí de nuevo y pensé: ‘Tengo que hacer esta película’".
