En La Galana, una finca de abolengo en la España profunda, el caballo más valioso de los marqueses de Monteclaro aparece envenenado. Pero lo que muere no es solo un semental: también la fachada de una familia tan noble como corrupta.
Así arranca Pura Sangre, la nueva serie de Telecinco que ya ha comenzado su rodaje y que promete remover más que la tierra del paddock.
Protagonizada por un reparto de peso —Ángela Molina, Pep Munné, Amaia Salamanca, Aitor Luna y Blanca Romero—, la ficción se sumerge en el pantanoso universo de una estirpe aristocrática dedicada a la cría de caballos de élite. Entre tensiones familiares, intereses económicos cruzados y heridas del pasado aún abiertas, lo que parecía una muerte accidental se convierte en el detonante de una investigación que pondrá en jaque al linaje entero.
De la nobleza al escándalo
Creada por Nacho Faerna y Virginia Yagüe, y producida por Mediaset España junto a Shine Iberia, Pura Sangre se rueda en enclaves naturales de Madrid y Castilla y León, dotando a la serie de un aire sobrio y rural que refuerza el contraste entre tradición y decadencia.
Ángela Molina da vida a Rosario del Monte, marquesa aferrada a las apariencias, mientras Pep Munné interpreta a su marido, Antonio Acuña, patriarca en retirada. La irrupción de Alicia Hermida (Blanca Romero), una teniente del SEPRONA destinada allí temporalmente, agita las aguas: lo que iba a ser una pausa para su tratamiento de fertilidad se convierte en una carrera contrarreloj para descubrir la verdad.
Amaia Salamanca y Aitor Luna completan el núcleo familiar como los hijos del matrimonio: ella, ejecutiva fría y calculadora; él, periodista recién llegado de una zona de conflicto. A su alrededor, un abanico de personajes que completan este thriller rural con aires de tragedia griega.
Pura Sangre galopa firme hacia la pantalla. Y si algo está claro, es que en esta historia nadie lleva las riendas del todo.
