Denis Villeneuve no quiere dejar granos de arena sin remover. Su esperada Dune: Mesías, secuela del épico universo de Arrakis, será rodada íntegramente con cámaras IMAX de última generación, según ha confirmado el CEO de la compañía, Richard Gelfond.
El film se une así a The Odyssey, de Christopher Nolan, como los únicos largometrajes actualmente en producción que emplean este formato. No es sólo un paso técnico, es una declaración de intenciones. Denis Villeneuve quiere que su nuevo capítulo sea visto a lo grande, con el desierto de Arrakis envolviendo al espectador en un lienzo visual de proporciones bíblicas. Será cine para perderse, no solo para verse.
IMAX ha desarrollado una nueva generación de cámaras más ligeras y silenciosas, respondiendo a peticiones insistentes de directores como Christopher Nolan. Entre las mejoras clave: 30% menos de ruido, estructuras de fibra de carbono y escaneo de negativos más rápido. Lo que antes era un armatoste limitado a secuencias espectaculares, ahora es una herramienta viable para todo un rodaje.
Para Denis Villeneuve, el salto no es solo estético, es inmersivo. La película se proyectará en relación de aspecto 1.43:1 en salas IMAX preparadas, lo que implica un campo de visión vertical mucho más amplio. Y aunque pocos cines están plenamente equipados, los estudios apuestan por una resurrección del formato 70 mm en espacios de alta gama.
Con Dune: Mesías, el director de La llegada y Blade Runner 2049 confirma que no piensa escatimar en ambición. La saga basada en las novelas de Frank Herbert apunta ahora a una experiencia cinematográfica total. No se trata solo de ver otra película de ciencia ficción, sino de atravesar un portal hacia otra dimensión.
