Mads Mikkelsen no tiene descanso. Después de ser vikingo, villano de James Bond y hasta rival de Doctor Strange, ahora le toca quedarse tirado en un planeta desconocido con la única ayuda de… Diane Kruger convertida en inteligencia artificial. Así arranca "Ami", el nuevo thriller de ciencia ficción que ya rueda en España y promete ser una mezcla entre "Náufrago", "Marte (The Martian)" y un poco de "Her" con acento alemán.
La trama no necesita mucha ciencia de la NASA para enganchar: Mads Mikkelsen interpreta a un astronauta que sufre un accidente espacial y acaba varado en un planeta que ni Google Maps se atrevería a señalar. Su única aliada es Ami (Diane Kruger), una IA de voz aterciopelada y probablemente con más paciencia que el santo Job. Entre paisajes alienígenas y recuerdos que se desvanecen, el protagonista tendrá que luchar contra la soledad, la memoria… y probablemente contra su propia cordura.
Detrás de las cámaras está Fernando Szurman, que debuta como director tras ser ayudante de dirección en películas como Borrego. Según él, Ami no es solo un survival espacial: “Queremos una odisea personal, un viaje íntimo que, pese a los efectos especiales, tenga mucho corazón”. Vamos, que si Mads Mikkelsen se pone a hablar con una pelota de voleibol versión cósmica, ya tendremos la lagrimita asegurada.
El proyecto lo produce Capstone Studios junto a Fishcorb y Conch Republic Films, con la idea de venderlo a lo grande en el próximo American Film Market de Los Ángeles. Christian Mercuri, CEO de Capstone, lo resume como “una película que combina escala épica y emociones muy humanas”. Traducción: habrá tanto planos espectaculares como escenas para que el público piense “ay, pobrecito Mads”.
Para los fans de sus protagonistas, la cosa pinta jugosa: Mads Mikkelsen viene de triunfar con títulos como Otra ronda y de enfrentarse a magos y dragones en la saga Animales Fantásticos, mientras que Diane Kruger, que se llevó la Palma en Cannes, acaba de grabar la serie The Seduction para HBO. Y ahora, en lugar de espiar nazis o seducir marqueses, se pasa al rol de voz robótica que, imaginamos, también tendrá su buena dosis de carisma.
El rodaje en España ya está en marcha, lo cual garantiza que entre desiertos y paisajes volcánicos tendremos localizaciones tan extraterrestres como a dos horas en coche de Madrid.
