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Biografía

Diane Kruger

Diane Kruger

44 años

Diane Kruger

Nació el 15 de Julio de 1976 en Algermissen, Lower Saxony, Alemania

Premios: 1 Festival de Cannes

Tesoro internacional

04 Enero 2005

No es pariente de Freddy, el psicópata que causaba pesadillas en Elm Street. Al contrario, soñar con la “bella Helena de Troya” sería bastante agradable. No es de extrañar que alguien iniciara una guerra por ella, y que Hollywood viva un romance con Diane Kruger, rubia de belleza innegable y talento demostrado. Nacida y educada en Alemania, nacionalizada francesa, lo cierto es que ha fijado su residencia en Estados Unidos, y puesto que sus últimas películas han sido un exitazo en todo el mundo, se puede afirmar que se ha hecho más internacional que las salchichas de Frankfurt.

Y por si acaso las luces de neón de la popularidad se acaban, Diane Kruger no piensa dormirse en los laureles. No ha parado de rodar películas. Su marido, que también es actor, le acompaña en Narco y Joyëux Noel. Aunque la más importante es Copying Beethoven, de Agnieszka Holland, biografía del célebre compositor, interpretado por Ed Harris, en la que Diane Kruger es la asistente que le pasa a limpio las partituras y de la que termina enamorándose.

Diane Heidkrueger (su verdadero apellido que luego redujo para simplificar) vino al mundo el 15 de julio de 1976, en Algermissen (Alemania), un pueblo cercano a Hannover. Allí pasó su infancia, en la que dos veces a la semana tenía una ocupación un tanto dura, pues según las costumbres germanas no pueden faltar dos niños con velas encendidas en los velatorios, al lado del difunto. “Yo era una de esas niñas, viendo llorar a la gente, y fue terrible”. Desde muy pequeña estudió ballet, llegando a trasladarse a Londres para ingresar en la escuela de la Royal Ballet Company. Una lesión de rodilla truncó sus aspiraciones, aunque a partir de ese momento, los quince años, se centró en labrarse una carrera como modelo. Para ello regresó a su país natal, donde fue contratada por importantes firmas. Finalmente viajó a París, para presentarse al casting de El quinto elemento, de Luc Besson, que no le dio el papel, pero vio que tenía posibilidades y le aconsejó que tomara clases de interpretación. Así, la joven dejó el trabajo de modelo, se instaló en la capital francesa y se apuntó a los cursos de la École Fleuron. También se presentaba a todas las pruebas posibles, hasta que logró ser fichada para el telefilm The Piano Player, con Christopher Lambert y Dennis Hopper. En el rodaje de su siguiente trabajo, Mon idole, se enamoró de Guillaume Canet, el director, con el que contrajo matrimonio en septiembre de 2001. Tras una breve intervención como la prostituta de Ni a favor ni en contra (sino todo lo contrario), el citado Besson la recomendó como protagonista de 24 horas al límite, una película de carreras de coches basada en Michel Vaillant, un famoso cómic.

La gran oportunidad le llegó a Kruger cuando se presentó, compitiendo con 3.000 aspirantes, a las pruebas para el papel de Helena, en Troya, la superproducción que iba a dirigir su compatriota Wolfgang Petersen, que se había empeñado en encontrar al vivo retrato del personaje. El rostro de Diane Kruger le dejó tan convencido que decidió contratarla aunque carecía por completo de popularidad. Y a pesar de la evidente belleza natural de la actriz, fueron necesarias cuatro horas de maquillaje para que Helena pareciese la mujer más atractiva de la antigüedad, tal como la describió Homero. “Espero que Paris no se sintiera atraído sólo por su físico, sino también por su vulnerabilidad. Creo que en La Ilíada, el personaje parece demasiado frívolo, pero que el guión de Troya la humaniza, mostrando que estaba sola en una jaula dorada”, explica la actriz sobre el personaje.

Poco después de que Troya arrasara en las carteleras, se estrenó Obsesión, la versión estadounidense del thriller francés Flash-Back, el apartamento. En realidad, Kruger rodó esta cinta antes de Troya, pero los productores retrasaron el estreno para aprovechar el tirón recién adquirido por la actriz. Otro productor, Jerry Bruckheimer, sucumbió a sus encantos y la contrató como coprotagonista de La búsqueda, actualización de las películas de aventuras “de toda la vida”. “Desprende dinamismo, sentido del humor, y a la vez es una chica muy responsable”, ha dicho Bruckheimer sobre la actriz. Para ella, fue un sueño hecho realidad, sobre todo por trabajar con Nicolas Cage, al que admiraba desde joven. “Le he dicho que me enamoré de él cuando fui a ver Hechizo de luna, a los doce años”, comenta.

Ganador de 1 premio

Filmografía
355

2021 | 355

Cinco espías internacionales (Jessica Chastain, Lupina Nyong’o, Diane Kruger, Penélope Cruz, Fang Bingbing) se unen, superando sus conflictos personales, para utilizar sus talentos y experiencia para evitar que una poderosa organización adquiera una peligrosa arma. En el camino, se convertirán en camaradas y amigas, formando un nuevo grupo cuyo nombre en clave es "355", nombre que adoptan de la primera mujer espía en la Revolución Americana.

The Operative

2019 | The Operative

Bienvenidos a Marwen

2018 | Welcome to Marwen

Robert Zemeckis se ha aficionado a convertir documentales en largometrajes dramáticos, pues cuatro años después de rodar El desafío (The Walk), reconstrucción de la experiencia del funambulista que cruzó las Torres Gemelas, Philippe Petit, inspirada por Man on Wire, ahora parte de Marwencol, donde Jeff Malmberg recogía la historia real de Mark Hogancamp, ilustrador que sufrió una brutal agresión por parte de cinco descerebrados que le escucharon hablar de su afición a ponerse zapatos de mujer. Como consecuencia, sufrió serios daños cerebrales y amnesia, pero consiguió mejorar poco a poco mediante la construcción de Marwen, una ciudad en miniatura habitada por un juguete que le representaba a sí mismo como a un héroe de la Segunda Guerra Mundial que combate a los nazis, con ayuda de diversas muñecas basadas en mujeres de su entorno. Sorprende que el veterano cineasta se empeñe en autorreferenciarse, como si a sus 66 años quisiera rememorar lo más granado de su filmografía. Así, la cinta recupera la captura de movimiento que utilizó en Polar Express y Cuento de Navidad, pero la mezcla con imagen real, un poco al estilo de ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, si bien no conviven dibujos y actores en la misma secuencia. Se rememora el mismo conflicto bélico que dio lugar a Aliados, resulta inevitable que el protagonista discapacitado recuerde a Forrest Gump, y un vehículo capaz de viajar en el tiempo remite a Regreso al futuro. Él mismo ha coescrito el guión con la reputada Caroline Thompson, responsable de Pesadilla antes de Navidad y Eduardo Manostijeras. La cinta exhibe algunos valiosos hallazgos, en concreto algunas mezclas de ficción y realidad, y ciertas reflexiones de fondo sobre la capacidad del ser humano de superar los percances de la vida con fuerza de voluntad. Pero no sorprende que la propuesta se haya saldado con el mayor fracaso comercial del realizador, pues no resulta del todo satisfactoria. Por ejemplo, las historias bélicas procedentes de la imaginación del personaje central acaban resultando repetitivas, y sus saltos entre lo imaginario y lo que sucede de verdad pueden desconcertar a parte del público, como ocurría en títulos del mismo corte, como El último gran héroe o Sucker Punch. Realizan un buen trabajo las actrices principales, Merritt Wever (la dependienta de la juguetería), Gwendoline Christie (una asistenta rusa) y Leslie Mann (la vecina de la que el personaje central se enamora), pero pese a su buen hacer habitual, no acaba de resultar convincente por una vez Steve Carell. A veces resulta un poco exagerado y nunca consigue que el público empatice con un personaje con puntos algo turbios, ya que (aunque todo está tratado con elegancia y sutileza), resulta ser un fetichista del calzado femenino, y aficionado a la pornografía.

5/10
JT Leroy

2018 | JT Leroy

Tout nous sépare

2017 | Tout nous sépare

En la sombra

2017 | Aus dem Nichts

Katja, alemana de pura cepa, conoció a su marido turco de origen kurdo Nuri en Hamburgo cuando era una joven universitaria, y él el camello que le proveía de material. Aunque acabó en la cárcel, ella se enamoró y se casaron estando todavía entre rejas. Ya en la libertad, y completamente rehabilitado, tienen un hijito, y él se gana la vida honradamente en un local de su propiedad. Una bomba que explota un día en que Katja está ausente, en la puerta del establecimiento, destroza su vida para siempre. La vida no tiene sentido: la investigación policial no avanza, y resulta insultante que piensen que el atentado terrorista tuvo que ver con trapicheos que Nuri habría ocultado a su esposa. La detención de dos hermanos neonazis da un giro a los acontecimientos. El cineasta alemán de origen turco Fatih Akin, ganador del Oso de Oro en Berlín por Contra la pared, entrega un film poderoso y devastador, en la misma línea rabiosa y nihilista que el citado, sobre las consecuencias de las tragedias cuando no existen motivos de peso ni agarraderos para seguir viviendo. Diane Kruger –mejor actriz en el Festival de Cannes– hace un trabajo magnífico como la madre y esposa destrozada, y está apoyada por un sólido reparto –dan vida con convicción a las familias carnal y política, los abogados, los acusados y sus cómplices...–, en que también destaca Denis Moschitto, como abogado y buen amigo que intenta dar paz, por contraposición a una parentela que no siempre es el apoyo que se necesita, pequeñas mezquindades impiden la unidad tan importante en los momentos de dolor. A la hora de buscar culpables, la opción, legítima y que se inspira en la realidad, es la del racismo nazi, una ceguera lamentable, que avergüenza al padre de los acusados, y que da pie a una de las escenas más conmovedoras del film. De todos modos, en tiempos de terrorismo fundamentalista islámico, quizá la de Akin es una opción de riesgo limitado, se trata de un enemigo que la opinión pública está dispuesto a condenar sin ambages. Por otro lado, quizás de acuerdo con sus propias creencias, se descarta completamente el factor religioso de la película, llama la atención esa decisión consciente –“mi marido era agnóstico”, dice Katja cuando le interroga la policía–, que apuntala la idea de que la construcción de un remanso de paz, una familia, en una sociedad pluralista y democrática, es posible, sí, pero con fuertes condicionamientos. Y ante los problemas, y sin una fundamentación sólida sobre lo que está bien y lo que está mal, descorazona el sistema legal imperfecto, y la venganza tampoco resulta satisfactoria. Hay una mirada cínica, tristona, en que se viene a decir que sólo nos queda la nada.

6/10
Infiltrado

2016 | The Infiltrator

Impactante película acerca del difícil trabajo de los policías infiltrados, que deben fingir un estilo de vida que nada tiene que ver con su forma de ver el mundo, para detener a criminales. Se basa en las memorias del policía de aduanas Robert Mazur, que investiga el sistema de blanqueo de dinero de los cárteles de la droga colombianos en los años 80. A través de un confidente logra contactar, junto con su compañero Emir Abreu con las más altas esferas del narcotráfico: y bajo la tapadera de rico hombre de negocios con múltiples relaciones, les ofrece blanquear con rapidez, brillo y esplendor enormes sumas. En esta ocasión Bryan Cranston, que en la serie que le dio la fama Breaking Bad era un tipo normal que terminaba convertido en capo de las drogas, se encuentra al otro lado de la ley, combatiendo el crimen bajo una falsa identidad, y hace muy creíble al protagonista. La película de Brad Furman (El inocente) pone el foco en la situación esquizofrénica que le toca vivir a Mazur, una persona íntegra, felizmente casado y padre de familia, pero que en su trabajo se enfrenta a situaciones turbias donde debe arreglárselas para hacer creíble su simulación y no transigir en aquellos principios que considera irrenunciables. Curiosamente, el libreto de Infiltrado está escrito por la madre del director, Ellen Sue Brown, en su primera experiencia en estas lides. Y esta relación profesional madre-hijo parece funcionar bien, pues ambos han logrado insuflar un ritmo dinámico a la trama, y una humanidad poco común en este tipo de historias ambientadas en el mundo de la droga, además de una nitidez moral mayor que a la serie casi contemporánea Narcos. Tiene fuerza el modo en que se refleja cómo afecta el trabajo del protagonista a la relación con su esposa (Juliet Aubrey), con situaciones delicadas como la de que Mazur tiene una falsa prometida (Diane Kruger) cuando le toca fingir ser un hombre de negocios; la relación con el también infiltrado John Leguizamo; o los afectos que surgen hacia los criminales, a los que luego se hace duro entregar a la justicia.

6/10
Sky

2016 | Sky

De padres a hijas

2015 | Fathers and Daughters

De padres a hijas se desarrolla en dos tiempos paralelos. En los 80, el novelista Jake Davis sobrevive a un accidente de coche en el que fallece su esposa. Como consecuencia, sufre un brote psicótico que no le hará desistir de cuidar a Katie, su hija de cinco años, a la que apoda "Patatita". El otro hilo argumental tiene lugar en el presente, cuando esta última se ha convertido en asistente social, que trata de ayudar a una pequeña huérfana, lo que parece ir sobre ruedas, a pesar de que ella misma tiene que lidiar con la adicción al sexo generada por lo que vivió cuando era niña. Gabriele Muccino reincide en la historia de un padre que con tesón trata de sacar adelante a su vástago, aquí una hija, lidiando con los problemas en solitario, tras la memorable En busca de la felicidad. En esta ocasión no encuentra tanta frescura ni alborozo, pues se notan los resortes melodramáticos que deben conducir a la lágrima. Como le pasa en la ficción al protagonista, en un momento de la trama en el que escribe un libro malo con frases como "los tulipanes son bellos, por ahora", corre a veces el peligro de que la tensión dramática se convierta en cursilería barata. Aún así, el italiano rueda con fluidez, imprime cierta elegancia a los puntos más sórdidos del relato, consigue transmitir la fuerza del amor paterno-filial, y explora bien la idea de que todo lo que sucede en la infancia, bueno o malo, tiene después repercusiones en la edad adulta. A Russell Crowe le han confiado uno de esos personajes con incapacidad, en este caso una patología, que suelen tener tirón de cara al Oscar, al estilo de Una mente maravillosa, por la que recibió una candidatura. Aunque el australiano cumple con profesionalidad, no está tan bien como cuando le toca una interpretación más contenida, por ejemplo la de Gladiator, por la que obtuvo la estatuilla. Lo mismo ocurre con Amanda Seyfried, de nuevo a su lado tras Los Miserables el Musical, que convence pero no emociona. Se agradecen más las sutiles composiciones de los secundarios, como Aaron Paul, aspirante a novelista dispuesto a luchar porque su nueva novia supere sus dificultades, la veterana Jane Fonda, una editora casi maternal, Octavia Spencer, la jefa del personaje de Seyfried, Diane Kruger, la cuñada neurótica que quiere arrebatarle al prota a su hija, y sobre todo el siempre sorprendente Bruce Greenwood, que tras una buena recreación del presidente de CBS en La verdad, aquí entrega al esposo de ésta, un abogado sutil y elegante pero maquiavélico.

6/10
Maryland

2015 | Maryland

The Bridge (2ª temporada)

2014 | The Bridge | Serie TV

The Better Angels

2014 | The Better Angels

Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!

2013 | Les garçons et Guillaume, à table!

Desde que recuerda, Guillaume nunca fue tratado como un hermano más entre su familia. Siempre fue especial, rarito. Guillaume idolatra a su madre y el mundo de los chicos y sus diversiones le resultan totalmente ajenas. En realidad, Guillaume siente que es una mujer en un cuerpo de hombre y así ha entendido su vida. Sin embargo, su orientación sexual le causa mil y un problemas... El galo Guillaume Gallienne dirige, escribe y protagoniza esta película con un marcado sello personal. Curtido en la denominada Comedie-Française, grupo teatral del que es miembro y accionista desde 1998, Gallienne traslada a la pantalla su propio éxito sobre las tablas y lo hace sin abandonar el tono teatrero. El resultado es una comedia de temática gay –directa, desvergonzada y ligera– cuyo objetivo es hacer reír con un único tema: la condición sexual de su protagonista. Lo que hace atípico al film es que los líos de identidad del protagonista son aparentemente provocados por el entorno, de modo que tendrá que embarcarse en una especie de investigación personal para saber realmente quién es. Heterosexual u homosexual, tanto monta, monta tanto. Porque hay que rebelarse, parece decir Gallianne, ante lo que los demás –la sociedad, la familia, la educación– quiere imponernos en materia sexual. La película se estructura como si fuera la escenificación gráfica de los capítulos de un monólogo biográfico que el propio Galliene interpreta en el escenario. Así da cuenta de un sinfín de situaciones, a menudo esperpénticas y siempre humorísticas, que ejemplifican el descomunal desconcierto vital del protagonista –él mismo–, sus dificultades para ser amado, sus dubitativos acercamientos sexuales, sus traumas edípicos y sus desventuras emotivas en diferentes lugares –un pueblo andaluz, un colegio religioso, un college de Oxford, unas vacaciones en Marruecos, una clínica–, en diversas épocas y con distintas personas, especialmente con su adorada madre. El material tiene mucho de 'sketch', donde prevalece el gesto corporal acompañado del diálogo cómico o la voz en off, sobre cualquier otro elemento externo. La libertad narrativa de Galliene se manifiesta en multitud de detalles, aunque destacan las proyecciones materno-mentales del protagonista y también las logradas transiciones que van del monólogo del escenario a su correspondiente recreación cinematográfica. En su conjunto, Los chicos y Guillaume, ¡a la mesa! es desde luego un producto original. Sin embargo, tampoco Gallienne ha podido sustraerse a la variada lista tópicos referidos al inagotable terreno homosexual, entre ellos el recurso al socorrido gabinete del psicoanalista o al de la represión religiosa. Tienen especial gracia las situaciones –tronchantes, la verdad– en donde el protagonista da muestras de su amor por la emperatriz Sissi, pero también es cierto que tanto chiste y amaneramiento puede llegar a ser muy agotador. Y en este sentido no hace ningún favor el narcisismo que desprende Gallienne, que no contento con ser el protagonista también interpreta el papel de su madre. Al menos se puede disfrutar del trabajo de una de las grandes actrices francesas, la veterana Françoise Fabian, así como de una leve aunque intensa aparición de Diane Kruger.

4/10
The Host (La huésped)

2013 | The Host

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, escrita en 2008, justo después de concluir la saga de Crepúsculo, que había convertido a la autora en un fenómeno mundial. The Host (La huésped) se anunció como el principio de una trilogía –aunque hasta el momento no hayan aparecido las continuaciones literarias– y mantiene algunos elementos de la serie vampírica, pues por mucho que se vendiera como su primera novela adulta, también se dirige a adolescentes. De la misma forma, se inscribe en el género fantástico, aunque prima el romanticismo. La propia Meyer ejerce como productora del film, que ha dirigido Andrew Niccol, responsable de Gattaca, la película de ciencia ficción favorita de la autora. En The Host (La huésped), la Tierra ha sido colonizada por alienígenas cuyas almas se instalan en el cuerpo de los humanos. Quedan pocos que hayan conseguido escapar, como la jovencísima Melanie Stryder, capaz de cualquier sacrificio para proteger a su hermano, Jamie, y a Jareb, su novio. Cuando es capturada por el enemigo, le inoculan a una de las criaturas extraterrestres que toma el control de su cuerpo. Sin embargo, algo queda de la consciencia de la testaruda Melanie... The Host (La huésped) tenía una difícil adaptación al cine, pues gran parte de la trama se desarrolla en el interior de la mente de la protagonista, donde Melanie se enfrenta con la alienígena que la posee. Andrew Niccol resuelve la papeleta con una omnipresente voz en off, que al principio resulta un tanto chocante, pero que funciona gracias a la sugerente y aséptica ambientación creada por el realizador y a la excepcional interpretación de la joven Saoirse Ronan. Varias secuencias melosas dejan clara la mano de Meyer, así como el culebrón amoroso que se genera cuando las dos ocupantes del mismo cuerpo descubren que se han enamorado de chicos diferentes. Pero en general, Andrew Niccol, que ha escrito el guión adaptado, parece haber gozado de cierta libertad operativa, pues consigue ser fiel a su filmografía. Así, evita claramente la espectacularidad y las exhibiciones de efectos especiales que podrían distraer al público de la historia y de las reflexiones sobre la naturaleza imperfecta del ser humano, el pacifismo y la importancia de la espiritualidad en el amor (esto último muy en la línea de la historia de Bella y Edward). Sorprende lo poco que necesita el cineasta (algún coche raro, los ojos luminosos de los poseídos, etc.) para que el público acepte que está viendo ciencia ficción. The Host (La huésped) pivota en torno a los trabajos de la citada Saoirse Ronan, Diane Kruger (una creíble buscadora que persigue a los humanos que aún quedan) y el veterano William Hurt (el excéntrico tío de la protagonista). Los jovencísimos Max Irons y Jake Abel se esfuerzan pero acaban siendo un tanto insulsos.

5/10
The Bridge

2013 | The Bridge | Serie TV

El cadáver de una mujer aparece partido por la mitad en el puente fronterizo de El Paso, que separa Estados Unidos de México. Mejor dicho, aparecen dos mitades, superior e inferior, de los cadáveres de dos mujeres, macabramente presentadas, con las que el asesino intenta enviar un mensaje, pues una corresponde a una jueza americana partidaria de la mano dura contra la inmigración, la otra a una de las muchas chicas mexicanas que suelen desaparecer en Juárez. Dos policías muy distintos deberán colaborar en la resolución del caso, que apunta a un siniestro serial killer: por parte de Estados Unidos la inspectora Sonia North, soltera, inteligente y capaz, pero bastante asocial, no es precisamente una relaciones públicas profesional; por parte de México el inspector Marcos Ruiz, tipo algo cachazudo y con bastante sentido común, aunque de vida familiar ajetreada, pues impenitente mujeriego, tiene tres hijos y ha pasado por dos matrimonios. Adaptación americana de Bron, una exitosa serie escandinava, está claro que de los países nórdicos europeos está surgiendo una literatura y un cine que aprovecha sórdidos asesinatos e investigaciones sociales para poner en solfa con inteligencia las supuestamente avanzadas sociedades del bienestar, y el modelo es trasladable a otros países occidentales. Lo hemos visto en los casos de Wallander, Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres y The Killing, y lo volvemos ahora a constatar con The Bridge, que tiene la feliz idea de situar la trama original en la frontera de EE.UU. y México -sin duda una geografía de más contrastes que la que ofrecen Suecia y Dinamarca-, siguiendo la tradición de historias fronterizas de tanta raigambre en América, y poniendo sobre el tapete temas de tanta actualidad como la inmigración ilegal, los cárteles, la corrupción policial, la explotación de mujeres, la alta criminalidad, etc. El episodio piloto lo dirige con buen tino el mexicano Gerardo Naranjo, está claro que el responsable de Miss Bala es garantía de cierto realismo a la hora de esquivar tópicos sobre su país. De modo que en una hora se sientan las bases de una trama intrigante -presentación de los policías en el puente, el tipo que retiene a una mexicana, el tipo que muere de un infarto y su desengañada viuda, el coche bomba...-, y existe muy buena química a la hora de juntar caracteres policiales contrapuestos, encarnados por dos estupendos actores, la alemana Diane Kruger y el mexicano Demián Bichir. La pena es que una trama prometedora por combinar cuestiones de hondo calado como el drama de la inmigración con las convenciones del thriller y los dramas personales decae un poco cuando los responsables de la serie optan por seguir un camino muy trillado, el de la motivación de la venganza. De todos modos está por encima de la media, y el reparto es excelente.

5/10
Adiós a la reina

2012 | Les adieux à la reine

Con Adiós a la reina, Benoît Jacquot (Villa Amalia) adapta la novela homónima de la especialista en el siglo XVIII Chantal Thomas, traducida a numerosos idiomas, que reconstruye los últimos días en la corte de María Antonieta. Se trata de una coproducción francoespañola con un presupuesto lo suficientemente amplio que permite una convincente ambientación. Recrea los hechos históricos desde la perspectiva de Sidonie Laborde, que ejerce en la corte como lectora de la reina. El 14 de julio de 1789, el pueblo enfurecido toma la Bastilla, pero en Versalles no se sabe muy bien qué ha ocurrido, ni las consecuencias que tendrá esta acción. Sólo llegan rumores, lo que provoca que numerosos nobles abandonen la corte para salvar sus vidas. Laborde, fiel a la reina, decide quedarse a su lado, aunque ésta sólo parece preocupada por salvar sus trajes y joyas, y por la duquesa de Polignac, su joven amante. Adiós a la reina se apoya en un notable trabajo de las tres actrices protagonistas. La alemana Diane Kruger se revela como una María Antonieta ideal, la francesa Virginie Ledoyen resulta creíble como duquesa de Polignac, y la mucho menos conocida Léa Seydoux (Misión imposible: protocolo fantasma) sostiene la mayor parte del metraje del film, que cuenta todo a través de lo que su personaje puede deducir. El realizador ha optado por un estilo cercano al documental, con el que logra un inmenso realismo. Pretende posiblemente distanciarse del estilo irreal y videoclipero de María Antonieta, de Sofia Coppola. Pero finalmente el fondo no acaba siendo tan distinto, pues también viene a contar que la monarca vivía instalada en la frivolidad, la vacuidad y el tedio. Esto tiene su interés, aunque provoca que finalmente el film resulte repetitivo y algo frío.

5/10
Llévame a la luna (Fly Me to the Moon)

2012 | Un plan parfait

Pascal Chaumeil es un director vinculado a la televisión francesa, que en los últimos tiempos se está especializando en comedias románticas. Tras debutar en el largometraje con Los seductores, ameno film con Romain Duris y Vanessa Paradis, ha rodado Llévame a la luna (Fly Me To the Moon), producción en la misma línea con pocas pretensiones. En Llévame a la luna (Fly Me To the Moon), los Lefebvre sufren una antigua maldición que provoca que sus matrimonios fracasen. Sólo después podrán rehacer su vida con otra pareja. Deseosa de preservar la relación con el hombre de su vida, Isabelle Lefebvre decide conquistar a un pobre hombre, el redactor de la guía del mochilero Jean-Yves Berthier, para que se case con ella. Cuando le pida el divorcio podrá ser feliz con el hombre del que realmente está enamorada. El desarrollo resulta predecible, y el guión está demasiado forzado en muchos momentos (¿es necesario que la protagonista se gaste un dineral para ir a Kenya sólo para casarse con un idiota?, ¿cómo pueden reencontrarse los protagonistas sin conocer sus datos?, etc.). Además, más allá de su elogio del amor sincero, el film acaba siendo excesivamente ligero. Pero la película funciona sobre todo por el buen hacer de los protagonistas, la atractiva Diane Kruger, que demuestra su validez para el género cómico –la actriz de La búsqueda se prodiga poco en este terreno–, y el especialista en hacer reír Dany Boon, que en determinados momentos logra tener bastante gracia.

5/10
El caso Farewell

2011 | L'affaire Farewell

Unión Soviética, 1981. Son los últimos días del régimen de Brezhnev y la Guerra Fría entre los dos bloques a un lado y al otro del telón de acero es todavía una realidad. Sin embargo, los contactos, las traiciones y el espionaje son frecuentes. Por casualidad, el francés Pierre Froment, empleado en una multinacional en Moscú, recibe el encargo de su jefe galo de recoger unos documentos importantes de la mano de un tal Grigoriev, prestigioso coronel del KGB. Ese será el primer contacto entre los dos hombres, el primero de una serie de citas que significarán un amplio trasvase de información hacia Occidente, con el que esperan contribuir al fin de la Unión Soviética. El trato entre ambos hombres se irá haciendo cada vez más frecuente, más cordial, al tiempo que van tomando conciencia del riesgo que corren sus vidas y las de sus mujeres e hijos. El director Christian Carion ha dado muestras de ser un cineasta fino, que narra historias humanas de interés, sin plegarse a superficialidades comerciales. Con ese esquema triunfó en La chica de París, y sobre todo en la original Feliz Navidad, donde narraba un suceso histórico acontecido en las trincheras de la I Guerra Mundial. En este film, el director galo vuelve a basarse en hechos reales para entregar una película de espías de corte clásico y muy realista. Ese clasicismo tiene tanto que ver con el aspecto formal –la cámara nunca despista ni juega con el espectador–, como con el hecho de que trata muy genuinamente el tema del espionaje. Aquí no hay tramas intrincadas, ni líos de nombres, ni giros sorprendentes, ni, por supuesto, agentes todopoderosos al estilo James Bond o similares. Ni tan siquiera se ve una pistola. Simple y llanamente se trata de una película de con dos hombres normales que un buen día asumieron un papel activo como espías, una decisión difícil y únicamente impelida por sus conciencias, al margen de aventuras y romanticismos huecos. Sabían que se jugaban la vida y asumieron ese riesgo. Por otra parte, a pesar de su "autenticidad" este planteamiento arquetípico, donde la trama se desarrolla naturalmente, es también demasiado simple y desnudo, apuntalado por una triste y fría ambientación de Moscú. Y aunque al final planea una severa crítica hacia un Occidente cínico y sin escrúpulos, donde al fin y al cabo sólo interesan los fines políticos, en general da la sensación de que Carion no quiere liarse durante la narración, y por eso decide no inventar nada; sin embargo, esa decisión –perfectamente comprensible– también le obliga a repetirse en escenas anodinas, sin demasiado brío. Ejemplo de esa dirección sin nervio es la escena de la frontera con Finlandia, que debiera haber sido de altísima intensidad y resulta torpe y desaprovechada. Así que el plato fuerte de Carion hay que buscarlo en los personajes, que son los que mantienen el film a flote. Comprendemos bien cómo crece la amistad entre los espías, cómo sufren por sus familias, cómo dudan. En este sentido, lo mejor de la película es probablemente la relación entre Grigoriev y su hijo, muy verosímil. Los actores protagonistas están correctos, tanto Guillaume Canet como un inusual Emir Kusturica en labores de interpretación. Y llaman la atención los breves cameos de actores como Willem Dafoe, Diane Kruger o Benno Fürmann.

6/10
Fuerzas especiales

2011 | Forces spéciales

Afganistán. Elsa, periodista, está haciendo un reportaje en Kabul sobre una mujer vendida cuando era niña. Le acompaña su colega Amen. Pero ambos serán secuestrados por un cabecilla talibán con la intención de que lean un mensaje a Occidente. El gobierno francés decide entonces interveniri para liberar a Elsa y envía hasta el país asiático a un comando de élite compuesto por seis hombres. Potente película bélica francesa dirigida por el desconocido Stéphane Rybojad. Sabe crear mucha intensidad en las situaciones humanas y también se comprueba su pericia a la hora de rodar las escenas de acción, que son muchas, con realismo al mostrar los tiroteos, los impactos de bala y las muertes sin contemplaciones. Destaca sin duda la camaradería que existe dentro del grupo de las fuerzas especiales y la relación que se genera con la periodista. El elenco de actores es formidable y hacen un trabajo meritorio. Cada uno insufla de personalidad propia a su personaje.

6/10
Sin identidad

2011 | Unknown

Cuarta película de Jaume Collet-Serra, con la que ha logrado la hazaña de convertirse en el primer realizador español que lidera la taquilla estadounidense. Collet-Serra –que ha desarrollado toda su carrera en Hollywood– vuelve a trabajar para el astuto productor Joel Silver (Matrix), que  ya le había contratado para su ópera prima, La casa de cera, y para La huérfana. Sin identidad adapta la novela "Out of My Head", del popular escritor francés Didier Van Cauwelaert (La educación de las hadas). El arranque guarda ciertas similitudes con el thriller Frenético, de Roman Polanski. Un tipo llega a Berlín con su mujer para participar en un congreso, pero tiene un accidente durante un desplazamiento en taxi. Salva la vida, pero pierde parcialmente la memoria. Aunque recuerda ser el doctor Martin Harris, su esposa niega conocerle y está acompañada de otro tipo que asegura ser el auténtico doctor Martin Harris. Además, unos asesinos le persiguen, por lo que tratará de descubrir qué ha ocurrido, con ayuda de una emigrante que conducía el taxi accidentado. Collet-Serra acierta al seguir claramente los patrones del mejor Alfred Hitchcock. Como en las más brillantes películas del maestro del suspense, rueda con un ritmo ágil, y cada secuencia encandila al espectador, de forma que éste tiene poco espacio para averiguar si  el guión tiene algún fallo, o tratar de conjeturar una explicación a lo que ve en pantalla. La trampa está bien construida y el desenlace no resulta decepcionante. No plantea grandes conflictos existenciales, aunque incorpora pequeñas reflexiones sobre la identidad, y la capacidad humana para redimirse. Además de una factura impecable, el film cuenta con un reparto de lo más ajustado. Liam Neeson logra una gran naturalidad en un papel que entraña una gran dificultad, de hombre confundido y desesperado, y está arropado por actores muy sobresalientes, como Diane Kruger, la atractiva January Jones (Mad Men), Aidan Quinn, Frank Langella, y el gran Bruno Ganz, que consigue dar una enorme dignidad a un papel en principio menor, un ex agente de la Stasi muy distinto al que encarnaba Ulrich Mühe en La vida de los otros.

6/10
Inhale

2010 | Inhale

Paul es fiscal del distrito en Nuevo México, y con su esposa Diane le toca sufrir, y mucho, por la enfermedad de su hijita Chloe, que necesitaría urgentemente un trasplante de ambos pulmones. Esperar su turno en la lista de los donantes de órganos no parece conducir a ninguna parte, y la estado de Chloe se agrava cada vez más. Sabedor de que en el país vecino hay una red ilegal de tráfico de órganos, Paul viaja a México a la desesperada, con intención de contactar en Juárez con el misterioso doctor Navarro que podría ayudarle. Allí se encuentra con la realidad de “los olvidados”, los niños de la calle cuya vida no se estima en nada. A priori la trama que maneja el islandés Baltasar Kormákur tiene su interés, al menos para entregar un film correcto sobre un tema inquietante con claras implicaciones morales, el comercio ilegal con órganos aprovechando la situación de desesperanza de potenciales clientes, dispuestos a hacer lo que sea para salvar la propia vida o la de los seres queridos. Sin embargo, y aun contando con un envidiable reparto -Dermot Mulroney, Diane Kruger, Sam Shepard, el cada vez más internacional Jordi Mollà...-, la realización es bastante torpe, empezando por la estructura narrativa de flash-backs que no vienen muy a cuento, se narra paralelamente la estancia de Paul en México, con sus pasos en Estados Unidos para que el espectador se sitúe con respecto a él y su familia, y los medios que pone para lograr la curación de su hija. Deslavazado y poco sutil resulta el hilo narrativo del caso que Paul tiene entre manos, un padre acusado de dejar parapléjico al disparar al hombre que abusaba de su hijita, incluido en el guión para apuntalar el interrogante de hasta dónde se debe llegar por el bien de los hijos. Y gratuito es el exhibicionismo de los padres acudiendo desnudos al cuarto de su hija, que no podía respirar. En general dominan en el film un tono a falsete, uno no se acaba de creer lo que ve allí, lo que es una pena pues al final sólo quedan lo que parecen buenas intenciones de hacer pensar al público sobre un tema candente.

4/10
Malditos bastardos

2009 | Inglourious Basterds

  “Érase una vez... en la Francia ocupada por los alemanes de 1940”. Así empieza Malditos bastardos, frase de Quentin Tarantino que supone toda una declaración de principios, homenaje a Sergio Leone y compañeros, por su peculiar manera de mirar al western y al cine bélico, subrayado por la partitura musical, casi siempre integrada por viejas partituras de Ennio Morricone. Y a la vez, frase con que se inician habitualmente los cuentos y relatos de corte fantástico. El film consta de un prólogo de inusitada fuerza dramática, y la narración se estructura a través de varios capítulos que llevan al esperado momento climático y a un epílogo, donde Tarantino da rienda suelta hasta el paroxismo a su característica violencia paródica. En el primer año de la ocupación, el coronel de la SS Hans Landa, apodado “el cazador de judíos”, rastrea sus piezas en plena campiña francesa. Es toda una secuencia concebida con enorme habilidad, con elementos de western y de puro suspense, que sirve de insuperable tarjeta de presentación de Landa, personaje que ha puesto en el mapa al actor austriaco Christoph Waltz, premiado como mejor actor en Cannes. Shosanna, una joven judía a la que nunca vio el rostro, escapa de las garras de Landa por su irracional indulgencia. Varios años después la chica está en París, y tiene una pequeña sala de cine. Los servicios de propaganda nazis, con Joseph Goebbels a la cabeza, la escogen para estrenar la última película de la UFA, protagonizada por un heroico soldado alemán. Podría ser la ocasión ideal para que Shosanna se vengue de los nazis. Mientras, y de modo independiente, un comando compuesto por judíos americanos, opera en la Francia ocupada matando nazis y arrancándoles la cabellera; los alemanes los conocen con el sobrenombre de “malditos bastardos”. También ellos van a tener la idea de dar un golpe en el cine, aprovechando a una actriz alemana, que colabora con ellos. Tarantino demuestra ser un gran contador de historias, conocedor profuso de sus referentes, buen escritor de diálogos, que sabe definir personajes y sorprender con ciertas audacias que no es cuestión de desvelar. Destaca el tratamiento coral, que permite el lucimiento de todos los actores, hasta de los que tienen menos líneas. Por supuesto, su film es completamente intrascendente, una especie de cómic gamberro y violento, con elementos operísticos, también en las ‘ensaladas de tiros’ que remiten a Leone o al mencionado por él Enzo Castellari, del que incluso toma prestado el título de la película. Ir más allá –hay quien habla de audaz planteamiento de cómo el cine puede cambiar las cosas– parece una lectura un tanto excesiva. Su regodeo en la violencia puede cansar –hay varios momentos que piden apartar la vista–, pero es preciso reconocerle el dominio del medio, y su particular sentido del humor.  

8/10
Las vidas posibles de Mr. Nobody

2009 | Mr. Nobody

Singular e inclasificable película del belga Jaco Van Dormael, con capacidad a partes iguales de fascinar e irritar al espectador, tan apabullante y extraño es el despliegue visual y narrativo de la cinta, deudor entre otros filmes de 2001: una odisea del espacio. Ya dio idea de su talento, en esta línea, en la estimable Toto, el héroe (1991). Se trata de una invitación a considerar las infinitas posibilidades que ofrece la vida, una elección u otra pueden llevar por caminos insospechados. Seguimos a Nemo Nobody, el último mortal de un mundo futurista donde los seres humanos ya no mueren, él es el último que seguirá ese camino. Pero hasta llegar a la ancianidad, su vida ha estado marcada por elecciones conscientes y accidentes fortuitos, hasta el punto de que no tiene muy claro cuál ha sido su verdadera existencia. En efecto, su infancia está marcada por la separación de sus padres, y la decisión de vivir con una u otro. En el primer caso conocerá a Anne, y tendrá un padrastro, conocerá a la mujer de su vida y la perderá; en el otro formará una familia con Elise, mujer depresiva... o no, sino que decidirá casarse con la primera chica que le invite a bailar. Lo que sorprende de la película de Van Dormael es su increíble dinamismo, la capacidad de proponer mecanismos narrativos distintos, contradictorios, extrañas piezas de un complejísimo puzzle. Nobody está bajo los efectos de la hipnosis, o tal vez está soñando, o en coma, o concediendo una entrevista, o agonizando en el fondo de un lago... Puede que viaje a Marte, o que se convierta en un vagabundo. El efecto “mariposa” puede cambiar su vida, pero al final, viene a decir el cineasta, lo importante es vivir, poco importa qué vida. Van Dormael apunta a que las certezas del hombre son pocas –si sabemos tan poco de la vida actual, ¿cómo podemos preguntarnos sobre la existencia de la otra vida, después de la muerte?, se interroga en cierto momento del metraje–, de modo que su propuesta, aunque estéticamente subyugante, no conduce a ninguna parte, se queda en nihilista ejercicio de estilo.

6/10
Cruzando el límite

2008 | Pour elle

De modo completamente inesperado, la vida de Julien y su esposa Lisa da un vuelco cuando ella es arrestada por asesinato y condenada a 20 años de prisión. Ante la ineficacia del sistema legal, y el modo en que afecta la cosa a la esposa –que intenta suicidarse– y a su pequeño hijo –casi autista–, Julien empezará a trazar un improbable plan de fuga movido sólo por el amor. Entretenido thriller que juega con la situación de personas normales sometidas a condiciones límite. Tiene buen ritmo y un reparto bien escogido, encabezado por el francés Vincent Lindon (Mademoiselle Chambon) y la alemana Diane Kruger (La búsqueda). En el año 2010 Cruzando el límite tuvo su remake hollywoodiense en la más que entretenida Los próximos tres días, protagonizada por Russell Crowe.

6/10
La sombra del cazador

2007 | The Hunting Party

Película basada en hechos reales, pero con aspectos tan disparatados, que el director y guionista Richard Shepard –que llamó la atención con Matador–, se ha visto impelido a prologar con sorna el film incluyendo una frase, que especifica que hay muchos elementos ficticios, pero que lo más increíble y surrealista del mismo es completamente cierto. Antaño Simon y Duck formaban uno de los equipos de reporteros en puntos calientes más conjuntados del mundo. Uno ante la cámara, y el otro con la cámara, han informado a lo largo de los años acerca de guerras y matanzas en África, la antigua Yugoslavia... Pero tras un día particularmente duro en este último país, Simon estalló en vivo durante un telediario, desahogándose asqueado por la matanza de la que acababa de ser testigo. Caído en desgracia, acusado de estar borracho, fue despedido y tuvo que empezar a trabajar como "freelance". Mientras, la carrera de Duck siguió como un cohete, y se convirtió en cámara particular del presentador estrella del telediario, en la tranquila Nueva York, lejos del riesgo de los conflictos bélicos. Ahora, en 2000, la pareja que antes era inseparable coincide de nuevo en una Bosnia Herzegovina teóricamente pacificada, aunque persisten las minas antipersona y la desolación. Y volverán a sentir el subidón de adrenalina de los viejos tiempos, cuando ambos, acompañados de un novato, se embarcan en la primicia de una entrevista exclusiva con un antiguo criminal de guerra. Las cosas se complican cuando son confundidos con agentes de la CIA, circunstancia que desean aprovechar para acercarse a su objetivo. El film de Shepard, que se enmarca claramente en el subgénero de dramas de "chicos de la prensa", no acaba de funcionar, es un quiero y no puedo. Ello a pesar de la crítica mordaz a las autoridades internacionales (OTAN, Estados Unidos, Unión Europea, Naciones Unidas...) por el poco empeño que ponen en detener a ciertos criminales de guerra, motivado a su entender por una especie de pacto no escrito que siguió al final del conflicto. Falta un punto de socarronería que se promete, y no acaba de llegar. Hay cierta torpeza en el guión, que se entretiene demasiado en describir y reiterar la decadencia en la profesión periodística de Simon; también resulta algo tópica su trágica historia de amor y el modo en que le ha traumatizado, o las vacaciones de ensueño con "tía buenorra" que se había preparado Duck, sugeridas al más puro estilo Mariano Ozores, que dan una imagen bastante superficial del personaje.No obstante, también se descubren pasajes logrados, sobre todo cuando entramos "en harina", con el tema más interesante de la cinta, el de la confusión sobre la supuesta identidad de espías de los tres periodistas; allí está la entrevista preparada por un militar de Naciones Unidas, con una mujer que les podría reunir con el Zorro, el criminal de guerra al que buscan, momento que depara más de una sorpresa, y donde se luce el poco conocido Jesse Eisenberg, además de ser la única escena de Diane Kruger. Y por supuesto, Richard Gere y Terrence Howard dan sobradas muestras de su calidad interpretativa.

4/10
La edad de la ignorancia

2007 | L' âge des ténèbres

Jean-Marc es un funcionario gris en Quebec, Canadá, que cada día debe enfrentarse a sus jefes insoportables, además de no dar casi nunca solución a los pobres ciudadanos que acuden a él a solicitar ayuda en las injustas situaciones, de corte surrealista, a las que dan pie leyes y reglamentaciones que olvidan que las normas están al servicio de la persona y no viceversa. Su vida familiar no es satisfactoria. Su mujer, agente inmobiliaria, no le hace ningún caso, su vida amorosa es inexistente. Y sus dos hijas, en edad escolar, están pegadas al móvil o al iPod, pocas alegrías le dan. Quizá los únicos lazos afectivos reales que le quedan son los de su madre, con demencia senil, y en cuyo cuidado se esmera, y dos amigos del trabajo. En tal tesitura, Jean-Marc se evade con sus fantasías, en que se imagina un novelista de éxito, o un tenor de prodigiosa voz, donde una guapa reportera le concede con ansiedad favores sexuales, y una actriz preciosa sustituye a su esposa. El dilema estriba en seguir con esas ensoñaciones, o tomar por los cuernos la realidad, por dura que sea, para afrontarla. El canadiense Denys Arcand es un cineasta serio, que ya ha dado antes la voz de alerta acerca de la decadencia de la sociedad occidental en sus bien conocidos filmes El declive del imperio americano y Las invasiones bárbaras. Aquí reincide en la cuestión, con un título original bien expresivo, “La edad de las tinieblas”. Precisamente tal título, y una subtrama caballeresca con torneo medieval (no demasiado bien insertada, todo hay que decirlo), parecen señalar con ironía que tal vez haya algo de verdad en el oscurantismo y la superstición de que se suele acusar a la Edad Media, pero que nuestros coetáneos tampoco tiene demasiado de qué presumir, ante la sociedad deshumanizada y profundamente egoísta de que “disfrutan” (es un decir, claro está). El film hace su denuncia recurriendo al artificio fantasioso, que funciona bien en bastantes tramos, pero que llega a hacerse reiterativo, además de resultar demasiado insistente la alusión al escapismo sexual. Domina, dentro de la tónica de un humor algo negro, un tono desesperanzado, aunque la reivindicación final de una vida sencilla despeje un poco los densos nubarrones que recorren la trama. No deja Arcand espacio para la trascendencia, pero sí apunta a la necesidad de recuperar cosas tan básicas como la sonrisa, en esa mirada risueña del protagonista, eficaz Marc Labrèche, a la mujer y a la hija mayor, hacia el final de la cinta.

6/10
La búsqueda 2. El diario secreto

2007 | National Treasure: Book of Secrets

Nueva entrega de las andanzas de Ben Gates y familia, en esta ocasión motivadas por la defensa del buen nombre de sus ancestros. En efecto, el descubrimiento de una página perdida del diario de John Wilkes Booth, el asesino del presidente Abraham Lincoln, apunta a que un antepasado estuvo envuelto en el complot. Ben y su padre Patrick, no están dispuestos a creer tal cosa, sobre todo porque el segundo oyó de labios de su abuelo el relato en primera persona de cómo la familia impidió que un tesoro perdido cayera en manos del Sur, lo que habría cambiado el rumbo de la guerra de secesión. Unas misteriosas palabras codificadas en la descubierta página pondrán en marcha a Ben, que contará, además de con la ayuda de su padre, con el apoyo de su fiel ayudante tecnológico Riley, y con la cooperación de su ex novia Abigail, con la que acaba de romper. A ellos se suma, la madre de Ben y ex mujer de Patrick, experta en lenguas precolombinas. Enfrente está el propietario de la página reencontrada, descendiente de un general del Sur, que honrando el apreciado concepto sureño del honor, quiere devolver el brillo al apellido familiar, que la historia sepultó en el olvido. El film sigue un esquema muy similar al de la primera entrega de la saga. O sea, dos bandos enfrentados, en la clásica búsqueda de un tesoro, siguiendo pistas que llevan de un lugar a otro. En el caso que nos ocupa la geografía de esos lugares se expande, pues los protagonistas viajan a París, a la pequeña Estatua de la Libertad, o a Londres, al palacio de Buckingham, donde deben encontrar dos escritorios gemelos, uno sito allí, y el otro en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington. Otras localizaciones de lujo incluyen la Biblioteca del Congreso, o el monte Rushmore. El equipo de guionistas elabora una trama entretenida, donde el juego de pistas funciona mucho mejor, por ejemplo, que en la aburrida El código Da Vinci, sobre todo porque hay una humilde asunción de ofrecer un espectáculo de primera y sin pretensiones, con abundante sentido del humor. De modo que a la acción trepidante -magnífica la persecución de coches en Londres, o el clímax bajo el monte Rushmore-, se suma la teoría de la conspiración presente en un supuesto supersecreto "libro del presidente", que cuenta la leyenda que pasa de mano a mano de los presidentes estadounidenses, y dos inteligentes paralelismos: la lucha por el apellido familiar y el tesoro, por el lado de Ben Gates, y del personaje de Ed Harris; y la guerra de sexos y de crisis de parejas, que bien podrían reconciliarse, por un lado entre los talluditos (Jon Voight y la recién llegada a la saga Helen Mirren) y por otro entre su hijo y la novia (de nuevo bien conjuntados Nicolas Cage y Diane Kruger). De nuevo funciona además el "timing" cómico, y en general se han cuidado todos los personajes. Quizá el que queda más desangelado es el de Harvey Keitel, de nuevo agente del FBI, cuya presencia se nos antoja metida con calzador.

6/10
Adiós Bafana

2007 | Goodbye Bafana

Suráfrica, 1968. James Gregory es un afrikáner que trabaja como funcionario de prisiones con el rango de sargento. El sueldo es mísero y a duras penas es suficiente para vivir él, su mujer Gloria y sus dos hijos. Por eso, la alegría es grande cuando James recibe el trabajo de Jefe de la Censura en la cárcel de Robben Island, un lugar muy especial porque allí se aloja el preso más eminente del país, Nelson Mandela. De hecho, el motivo de su traslado es que James conoce a la perfección el lenguaje autóctono, el xhosa, y ha sido el elegido para informar a los altos mandos de cualquier conversación relevante de Mandela y de sus compañeros. Pero James –un hombre de buen corazón, pero ante todo un funcionario que cumple con su trabajo– no sabía que la relación con Mandela iba a cambiar su vida totalmente. A lo largo de los 27 años de reclusión de Mandela, y en diferentes cárceles, Gregory será su carcelero. Sorprende ver al frente de esta película a un director como Bille August, un hombre de "cine europeo", que en sus comienzos ejerció de alumno aventajado del gran director sueco Ingmar Bergman. August dirigió películas memorables e intensas como Pelle el conquistador o Las mejores intenciones, pero luego ha realizado trabajos más comerciales y de menor calidad. Aquí cuenta con un excelente protagonista y con una historia real, muy humana y a la vez muy sencilla, que él traslada a imágenes de modo suave, y se diría que sin ninguna estridencia ni sello personal. La fuerza de la historia es la propia del guión, basado en las memorias de James Gregory, que falleció de cáncer en 2003. Joseph Fiennes compone un protagonista fantástico y vuelve a dar una lección de cómo mimetizarse con un personaje. El film muestra en realidad la paulatina transformación de un hombre, desde sus prejuicios raciales hasta el total convencimiento de que el Apartheid es una injusticia que clama al cielo. La influencia que ejerce Mandela sobre Gregory esta mostrada con realismo, sin grandes frases ampulosas, ni atracciones mágicas. Se diría que es la fuerza del día a día. Mandela es un hombre carismático, de pocas palabras, pero de una categoría humana impresionante, y Gregory así lo sabe reconocer. En este sentido, es posible que el film dibuje a un Nelson Mandela demasiado superior a los demás, algo así como un profeta o cosa parecida. De cualquier forma, es estimable cómo se habla de la unidad familiar sin edulcoramientos y de cómo la verdad sobre la igualdad de los seres humanos se abre paso también entre todos los miembros de la familia de Gregory, especialmente en su mujer, al principio de convicciones seriamente racistas. Pero del mismo modo, el film muestra cómo el bien tiene su precio: Gregory tuvo muchas dificultades por mostrarse "amigo" de los cafres –como los blancos denominaban a los negros–; la dureza de la escena del bar es manifiesta, así como la sensación de que su trabajo es también una prisión para él, que le exige delatar y le prohibe no hacerlo so pena de ser tachado de enemigo del gobierno. El film recuerda en alguna ocasión, a películas como La vida de los otros –igualmente un funcionario que acaba tomando partido por el hombre perseguido que a él le ha tocado espiar–, o La lista de Schindler, con esa especie de confesión que hace Gregory de una muerte que él podría haber evitado en el pasado.

6/10
Copying Beethoven

2006 | Copying Beethoven

Extraordinaria película de Agnieszka Holland, que nos acerca al exclusivo mundo de la creación artística. Películas mediocres como Reino de los cielos o Rey Arturo, nos han acostumbrado a un pretendido cine ‘histórico’, que en realidad deforma los hechos que narra al darles una perspectiva contemporánea completamente fuera de lugar. En este sentido es una bocanada de aire fresco el modo en que la directora polaca aborda la figura del genial compositor Ludwig van Beethoven, a partir de un guión de hierro escrito por Stephen J. Rivele y Christopher Wilkinson. Su cámara capta al músico en los días en que ultima su Novena Sinfonía, tras diez años sin estrenar obra. Acaban de mandarle una copista, Anna Holtz, para que le ayude a escribir la partitura. Aunque Holtz es un personaje inventado, poco importa, porque lo que se cuenta alrededor de la relación que se establece entre Beethoven y la joven rebosa autenticidad. El maestro –formidable Ed Harris, realmente transfigurado en el músico– posee un carácter fuerte, a veces tiene algunas salidas que hieren a las personas de alrededor, le cuesta comprender que su sobrino Karl quizá no deba seguir sus pasos musicales. Y Anna… Anna, también, a su modo, es todo un carácter: feminidad y dulzura al cien por cien, auténtica, sabe ser franca con Beethoven, decirle lo que éste necesita oír; lo cual no está reñido con un retraimiento y timidez que acrecientan su encanto… Es más feminista este gran personaje de Diane Kruger que muchas feministas de nuestro tiempo, sin necesidad de llamarse feminista. Su forma de ser encaja en la época en que transcurre el film, y ése es un acierto que no tiene precio. Los ‘listillos’ de siempre seguramente dirán que se trata de una película académica, sentimental, pensada para ganar el Oscar… Que digan lo que les venga en gana. Es una hermosa película sobre el alma del artista, y lo cerca que está de Dios a la hora de acometer su creación.

8/10
Feliz Navidad

2005 | Joyeux Noël

1914. Prolegómenos de la I Guerra Mundial, con su terrible guerra de trincheras que acabará dejando los campos de Europa sembrados de millones de cadáveres. Se acerca la Nochebuena, y los soldados de los distintos bandos se aprestan a celebrarla del mejor modo posible. En la trinchera británica, un clérigo escocés trata de reconfortar a los combatientes; un tenor alemán va a recibir la inesperada visita de su esposa, una soprano, un encuentro que encanta a las oficiales; y en el lado francés, un teniente francés que añora a los suyos, y perdió una cartera con recuerdos personales, se esfuerza por mantener la moral propia y la de sus hombres. Y de pronto, sucede una especie de milagro. El tenor canta, el pastor responde con su gaita, los soldados franceses aplauden… Y con increíble naturalidad viven una inesperada tregua, un momento de confraternización que, tal vez, podrían esforzarse en prolongar... Emotiva y sentida película de Christian Carion que, en contra de lo que podría pensarse, se basa en hechos reales. El director se las arregla en todo momento para crear emociones genuinas, alrededor de una idea muy simple: los hombres podrían entenderse, arreglar sus diferencias sin recurrir a la violencia, porque el amor pugna por salir de sus corazones. A ese respecto, la misa de gallo pone, nunca mejor dicho, la carne de gallina, como le ocurre al oficial alemán judío. La idea central, que podría considerarse elemental, está muy bien plasmada gracias a la amplia galería de personajes, la mayor parte de ellos bien definidos con unos pocos trazos. Puestos a poner peros, puede parecer algo grotesco el dibujo que se hace de los altos mandos, a los que la tropa importa poco, incapaces de mantener un diálogo sereno con sus subordinados: ni los superiores jerárquicos son necesariamente unos villanos, ni los simples soldados gente estupendísima. No obstante, se trata de un canto tan hermoso en honor a la paz, que se olvida fácilmente ese reduccionismo.

7/10
La búsqueda

2004 | National Treasure

Que uno de los temas de mayor predicamento en el cine es la búsqueda de tesoros es cosa bien conocida, pero también es cierto que pocas películas en los últimos años han abordado este argumento de modo tan directo y entretenido como La búsqueda. Cuenta con todos los resortes que uno demanda en este tipo de aventuras: el intrépido buscador, el amigo estrafalario y lumbreras, la chica guapa en apuros, el malo malísimo que intenta llegar antes que nadie, las pistas que se van despejando una a una, un poco de comedia y mucho, mucho de acción. Estamos ante una feliz mezcla de producción de altos vuelos –con la factoría de Jerry Bruckheirmer a la cabeza– y de cine familiar de calidad, gracias a la sabia mano de Jon Turteltaub, un verdadero especialista en estas lides, como ya demostró en sus comedias Elegidos para el triunfo, Mientras dormías o The Kid. La familia Gates ha vivido obsesionada durante varias generaciones con un antiguo tesoro que se remonta a la época de los caballeros templarios. Uno de sus antepasados recibió la primera pista de su existencia, y, ahora, el último eslabón de la familia es Ben, quien obsesionado con la historia que le contó su abuelo dedica su vida a la búsqueda del famoso botín. Tras años de investigaciones ha encontrado una pista fiable. Sin embargo, le resulta imposible dar el siguiente paso, ya que le lleva directamente al documento mejor custodiado de Estados Unidos: la Declaración de Independencia. Ahí hubiera acabado la aventura de Ben, si no llega a enterarse de que su peor enemigo, el traidor Ian Howe, pretende robar el famoso documento redactado por los Padres de América. Ahora, la única posibilidad de recuperar el mayor tesoro nacional de Estados Unidos es que Ben se adelante a su enemigo. Si por algo destaca esta película es por ser un entretenimiento puro. Su argumento y su desarrollo bebe mucho de la reina del género, En busca del arca perdida, pero esta vez la novedad recae en ambientar la historia en plena urbe moderna. Turteltaub logra con eficacia convertir la selva y el desierto en las calles de Washington, Filadelfia y Nueva York, cuyos edificios, iglesias, y subterráneos adquieren una nueva y misteriosa identidad, y acaban por convertirse en mundos inexplorados, cuya magia se oculta bajo el tráfago ordinario de la vida metropolitana. A esto se une una eficaz dirección de actores, todos ellos con caracteres muy definidos, aunque hay que destacar al escéptico padre de Ben (estupendo Jon Voight) y al manitas Riley (Justin Bartha), un verdadero acierto. Destaca también la impecable fotografía de Caleb Deschanel, el aspecto casi esotérico de la investigación (secretos templarios, símbolos masones, cementerios y tumbas), tan de moda hoy en día, y el trepidante ritmo de algunas escenas, como la persecución por tejados, calles y parques de la ciudad.

7/10
Obsesión (2004)

2004 | Wicker Park

Matthew es un ejecutivo, comprometido con su novia, y que está a punto de viajar al extranjero. Pero en la reunión previa a su partida, que tiene lugar en un bar, cree ver a Lisa, una mujer de la cual se enamoró perdidamente dos años atrás, antes de que ella desapareciera sin dejar rastro. Los recuerdos y la duda le reconcomen, por lo que ocultamente decide quedarse en tierra y buscar a Lisa. Pero encontrarla le resulta sumamente complicado: es como si algo se interpusiera entre ellos, lo cual, por otra parte, hace que su la búsqueda se convierta para Matthew en una verdadera obsesión. Singular remake de la película francesa Flash-Back, rodada en 1996, con protagonismo de Vincent Cassel. Aunque se trata de una película romántica, su principio desconcertante, y su intrincada estructura narrativa la convierten en thriller en toda regla. McGuigan (El misterio de Wells) hace alarde de un montaje muy elaborado, para construir finalmente un puzzle cuyas piezas van del presente al pasado, y viceversa, durante todo el metraje. Josh Hartnett está convincente como el preocupado protagonista y, además de la cada vez más en alza Diane Kruger, destaca Rose Byrne, que hizo el papel de Briseida en Troya.

5/10
Troya

2004 | Troy

Trasladar a la pantalla el extensísimo poema griego La Ilíada era una empresa verdaderamente homérica (nunca mejor dicho en este caso), pero Hollywood no conoce límites. Y es que no se trata sólo de su extensión, sino del contenido mitológico y heroico de un poema que ha sido considerado como una de las cimas de la literatura de todos los tiempos. Homero narra en ella la guerra desencadenada en el siglo XII a.C. entre griegos y troyanos, cuando Paris, príncipe de Troya, se lleva consigo a su ciudad fortificada a la bella Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta. Las fuerzas griegas comprenden varios reinos (Esparta, Micenas, Tesalia), comandados por el rey de Micenas Agamenón. Pero para derrotar a Príamo, rey de Troya, él sabe que necesita a Aquiles, rey de los Mirmidones, el único guerrero capaz de enfrentarse al temido Héctor, el más valeroso combatiente de la ciudad amurallada. Pero Aquiles detesta la arrogancia de Agamenón… Muy bien podría haberse llamado la película “La cólera de Aquiles”, porque el guión se aleja quizá peligrosamente del terreno mitológico (aquí los dioses no aparecen) para centrarse en las desavenencias entre Aquiles y su jefe. Esto no quita por supuesto para que estén presentes los temás básicos de esta historia épica, tales como la amistad, el amor, el honor y la valentía. El director Wolfgang Petersen ha logrado salir airoso de esta superproducción plagada de extras y rodar vibrantes escenas de lucha cuando entran en acción los nombres ilustres de Áyax, Odiseo (conocido también como Ulises) o Héctor, con algunos planos panorámicos extraordinarios. Brad Pitt se esfuerza por aportar a su personaje la fuerza del mito, aunque quizá le hace un flaco favor su estado perpetuamente iracundo, mientras que Eric Bana encarna con majestuosidad al honorable Héctor.

7/10
24 horas al límite

2003 | Michel Vaillant

Michel Vaillant es el campeón del mundo de Fórmula 1, y su equipo uno de los mejores, lo que despierta grandes envidias. Le odian especialmente los miembros del equipo Leader, dirigido por Ruth Wrong, que antes del comienzo de las 24 horas de Lemans, traman un plan para seducir a su rival y provocar su derrota. De esta forma, Ruth quiere vengar la memoria de su padre, fundador de los Leader, que nunca pudo vencer a Vaillant. Adaptación de las aventuras de Michel Vaillant, probablemente el único personaje de las viñetas que es piloto de Fórmula 1, y uno de los más famosos de la historia del cómic francés. Sus aventuras se publican desde 1957, y en los 60, se convirtió en el héroe de una serie televisiva que a pesar de su bajo presupuesto tuvo una enorme repercusión. El guión ha sido escrito por el famoso cineasta Luc Besson, responsable de El quinto elemento, y gran aficionado al automovilismo. Las secuencias de competición son el plato fuerte de la cinta, ya que están rodadas durante el desarrollo de las 24 horas de Lemans. Dos de los coches participantes estaban específicamente preparados para filmar la prueba y utilizar las imágenes en esta película.

4/10
Ni a favor ni en contra (sino todo lo contrario)

2002 | Ni pour, ni contre (bien au contraire)

casualmente, conoce a Jean, un atracador, en plena faena; y éste le propone filmar sus atracos. Se produce entonces una peculiar relación, por la cual Caty está cada vez más fascinada con lo que parece un modo fácil de hacer dinero rápido. Sin ningún reparo moral, se convertirá en cómplice, y será requerida para lo que debe ser ‘el último golpe’. Eso sí, los otros miembros de la banda de Jean no acaban de ver la cosa tan clara. Aunque el film tiene aire de thriller, no está tan lejos del anterior trabajo de Cédric Klapisch, Una casa de locos. En efecto, los robos son una hábil excusa para volver a pintar a un grupo de jóvenes cuyas vidas carecen de sentido, y que desean emociones fuertes, espíritu de grupo, y el dinero suficiente para poder costearse una vida cómoda y placentera, lejos del mundanal ruido… El director filma la escena del último robo con relativa emoción, y arranca una buena actuación a Marie Gillain.

4/10
The piano player

2002 | The Target

Para variar, un asesino profesional es contratado para defender a un testigo protegido. El pobre está atormentado desde niño, cuando vio con sus propios ojos cómo asesinaban a sus padres. A pesar del atractivo reparto, es un film bastante convencional.

4/10

Últimos tráilers y vídeos