Quentin Tarantino ha vuelto a disparar sin filtro.
Durante una entrevista en The Bret Easton Ellis Podcast, el cineasta criticó con vehemencia a la saga Los Juegos del Hambre, acusándola de haber “plagiado sin disimulo” la película japonesa Battle Royale (2000). El autor de Pulp Fiction incluso llegó a preguntarse cómo el escritor Koushun Takami “no demandó a Suzanne Collins por hasta los calcetines”.
Según Quentin Tarantino, Suzanne Collins “lo copió todo”, apoyándose en que, según él, los críticos literarios estadounidenses “no verían una película japonesa aunque les pagaran”. Su indignación ha encendido el debate… y también la ironía. Porque pocos cineastas han hecho del “homenaje” tan descarado un sello personal tan reconocido.
Mientras él denuncia robos ajenos, las redes recuerdan que cree el ladrón que todos son de su condición. Y, sin ánimo de demandar a nadie, aquí van algunos de los ejemplos más citados por los fans —y por los detractores— sobre las aventuras tarantinianas en el museo del reciclaje cinéfilo.
Los Greatest Hits del Tarantino que recicla (con amor, pero recicla)
1. Reservoir Dogs y la sombra larguísima de City on Fire (1987)
El atraco fallido, el infiltrado, la estructura narrativa a saltos, el clímax a sangre viva… La película de Ringo Lam no solo está en el ADN del debut de Quentin Tarantino: está en su esqueleto entero. Lo suyo fue buscar inspiración, sí. Pero como quien “se inspira” calcando un examen del compañero.
2. Kill Bill y el homenaje que parece fotocopia
La estética, el montaje, el uso de sangre, la venganza femenina y el showdown final beben sin disimulo de Lady Snowblood (1973). A eso se suma la máscara amarilla de Uma Thurman, sacada directamente del mono que Bruce Lee lució en Juego con la muerte (1978). Tarantino lo llama “amor”. Otros lo llaman “Ctrl+C, Ctrl+V emocional”.
3. El baile de Pulp Fiction y Godard mirando desde la barra
La secuencia del twist entre Travolta y Thurman tiene un aire más que familiar con el baile espontáneo de Bande à part (1964). Lo de Tarantino es algo así como actualizar el TikTok de Godard para una generación que nunca leyó el Cahiers du cinéma.
4. Django Desencadenado y la herencia italiana
La película toma nombre, tono y espíritu del spaghetti western original Django (1966). Tarantino no solo lo reconoce, sino que invita a Franco Nero para dejar claro que no se esconde. Si esto fuera plagio, sería el más educado de la historia: te roba, pero te lo dice sonriendo.
5. Death Proof y el motor de Vanishing Point (1971)
El muscle car asesino, la obsesión por la velocidad y hasta el cameo del Dodge Challenger blanco remiten directamente al clásico setentero.
