Mientras se decide a rodar su décima y supuestamente última película, Quentin Tarantino se mantiene ocupado.
Muchos proyectos suyos se han quedado en el tintero, y la premisa de su límite cinematográfico resulta doblemente absurda: a fin de cuentas, ya ha hecho diez películas, aunque él insista en que Kill Bill cuenta como una sola entrega. Andrew Salazar, de DiscussingFilm, compartió recientemente un dato curioso sobre The Adventures of Cliff Booth, dirigida por David Fincher y escrita por Quentin Tarantino: “QT estuvo en el set durante la mayor parte —si no todo— el rodaje de Cliff Booth. Su silla alta estaba justo al lado de Fincher, lo que hace que la regla de las diez películas parezca aún más ridícula".
A primera vista, esto podría sugerir que Quentin Tarantino encontró un resquicio en su famosa regla, pero lo cierto es que no dirigió la película, y es poco probable que David Fincher le cediera el control del rodaje. ¿Aportó ideas? Seguro. Pero no se convirtió en un director fantasma del proyecto. Como guionista y productor, su presencia en el set tenía sentido y era natural que ofreciera orientación cuando fuese necesario.
¿Se mostró demasiado insistente, al punto de poner nervioso a Fincher? Podría ser, pero no existe confirmación oficial. Quentin Tarantino ya había explicado por qué no quiso dirigir esta historia en particular: “Me encanta este guion, pero sigo caminando por el mismo terreno que ya he recorrido. Simplemente no me entusiasmó… Esta última película tiene que ser un proyecto donde no sepa lo que estoy haciendo".
Durante años, Quentin Tarantino ha mantenido que su carrera terminaría tras diez filmes. En un momento, parecía que The Movie Critic cerraría su filmografía, como una especie de secuela espiritual de Érase una vez… en Hollywood. Sin embargo, descartó el proyecto y las razones siguen siendo poco claras; la teoría más plausible es que no quería finalizar su carrera con esa película.
