Cuando se anunció que Mike Flanagan iba a dirigir una nueva adaptación de "The Mist", basada en la obra de Stephen King, muchos cinéfilos protestaron en redes sociales, defendiendo que no tiene sentido tras la excelente versión de Frank Darabont, de 2007. Ya se hizo una serie posterior con resultados funestos.
Pero Mike Flanagan, que no es precisamente un recién llegado al sótano de Stephen King, ha salido a defender su proyecto en Bluesky con una frase que es casi una declaración de guerra preventiva: “Esto no es un refrito. Las diferencias empiezan en la página uno”. Traducido al idioma fan: tranquilos, que no voy a calcar plano a plano el final traumático que todavía os despierta sudando a las tres de la mañana.
En The Mist (La niebla), un pequeño pueblo de Maine queda sepultado bajo una niebla misteriosa de la que emergen criaturas poco amigas del saludo cordial. Los supervivientes se encierran en un supermercado donde el verdadero monstruo no siempre tiene tentáculos, sino megáfono. Stephen King en estado puro: terror cósmico fuera, histeria colectiva dentro y el ser humano demostrando que, si hay pánico suficiente, no necesita monstruos para comportarse como uno.
Mike Flanagan insiste en que ama la película de Frank Darabont y que no tendría sentido rehacerla tal cual. Y, siendo justos, el director de El juego de Gerald y Doctor Sueño ya ha demostrado que sabe jugar en el parque de atracciones mental de Stephen King sin romper los columpios. De hecho, desde que Darabont está retirado —por ahora—, Flanagan parece haberse convertido en el nuevo traductor oficial del “kinglés” al lenguaje audiovisual. En su currículum figuran adaptaciones como La vida de Chuck, Carrie y hasta tiene pendiente de escalar ese Everest narrativo llamado "La torre oscura".
Así que no, dice Flanagan, esto no es una repetición. No es volver a entrar en el mismo supermercado. Es, según promete, cambiar la lista de la compra desde la primera página. Otra cosa es que el público, escarmentado por décadas de remakes innecesarios, vea una nube sospechosa en el horizonte y agarre la escopeta antes de preguntar. En tiempos de secuelas, precuelas y “reimaginaciones”, cualquier niebla creativa huele a déjà vu. Pero si alguien puede convencernos de que no estamos ante un simple paseo por la bruma ya transitada, ese es Mike Flanagan.
