Después de sobrevivir arquitectónicamente al dolor en “The Brutalist”, Adrien Brody cambia el hormigón emocional por lentejuelas, cruceros y drama familiar en “Last Dance”, la nueva película del director brasileño Karim Aïnouz, cineasta conocido por títulos como “Firebrand”.
El film unirá a Adrien Brody con Rachel Zegler, quien parece empeñada en convertirse en la heredera oficial del musical moderno tras West Side Story y su reciente éxito teatral en Evita. Aquí interpretará a Emma, la hija de Elliot, un célebre compositor de Broadway interpretado por Adrien Brody.
La historia transcurre en 1991 y sigue a padre e hija durante un crucero gay por el Caribe. Lo que comienza como una escapada musical y liberadora pronto se convierte en un viaje emocional marcado por la crisis del sida y los silencios acumulados entre ambos personajes. Emma, además, descubrirá un inesperado romance con un miembro de la tripulación. Porque en las películas independientes nadie encuentra el amor haciendo cola en el buffet.
El proyecto contará también con Ben Platt, estrella de Dear Evan Hansen, que además de actuar compondrá la música original del filme. Rachel Zegler interpretará las canciones, así que el resultado promete tener más potencia vocal que una final de Eurovisión con presupuesto de Hollywood.
El guion adapta el artículo autobiográfico “The Last Dance with My Dad”, escrito por Emily Ziff Griffin para The New Yorker en 2021. La producción correrá a cargo de Fifth Season y 51 Entertainment, mientras que FilmNation moverá el proyecto en el mercado de Cannes, donde probablemente provoque lágrimas, ovaciones y alguna negociación multimillonaria entre cócteles junto al mar.
Karim Aïnouz describió la película como “una historia urgente sobre la esperanza y la resiliencia”, recordando cómo la comunidad queer encontró fuerza y celebración incluso durante los peores años de la epidemia del sida. Traducido al idioma cinéfilo: preparaos para bailar… y para sacar pañuelos.
Para Adrien Brody, además, será su primer proyecto confirmado tras ganar su segundo Oscar gracias a The Brutalist. Y sí, seguramente esta vez su discurso de agradecimiento será más corto. O eso espera la Academia.
