En la recta final de la promoción de "La Resurrección de Cristo", Mel Gibson repasa con Raymond Arroyo los cuatro novísimos de la tradición cristiana —muerte, juicio, cielo e infierno— y explica cómo esa idea de la preparación final atraviesa tanto su vida personal como el proyecto que le ha ocupado casi dos décadas.
La entrevista de Raymond Arroyo a Mel Gibson en su canal de YouTube termina con la pregunta más directa de toda la conversación: "¿Qué sucede cuando todo esto termina, Mel?". El cineasta bromea primero —¿el final de la conversación, del día, de la vida?— hasta que el anfitrión aclara que se refiere al final definitivo. Ahí el cineasta deja las bromas a un lado.
"Cuando todo termina hay cuatro cosas. Ya sabes cuáles son: muerte, juicio, cielo e infierno", enumera, en referencia a los cuatro novísimos de la doctrina cristiana. "Eso es todo. Así que hay que prepararse para eso", sentencia.
Esa idea de la preparación para el destino final no aparece de la nada al cierre de la charla: recorre buena parte de la entrevista. Mel Gibson recuerda, por ejemplo, un consejo que le dio su padre y que todavía hoy considera "realmente bueno": preocuparse en exceso no es solo un vicio, sino un pecado, "porque demuestra una clara falta de fe en la Providencia y en Dios". El propio director insiste en que "no existen los accidentes" y que el momento del estreno de su película, más de veinte años después de La Pasión de Cristo, responde también a esos tiempos que "no son los míos".
El otro gran consejo que Mel Gibson dice haber recibido en su vida es perdonar. Habla de quienes pueden llegar a convertirse en enemigos "brutales y despiadados", y advierte: "Si no los perdonas, quien acaba sufriendo eres tú". Esa misma idea la encarna, según explica, la Virgen María en La Pasión de Cristo: una madre que contempla la tortura de su hijo sin poder impedirla y que, pese a todo, perdona. "Su gran virtud era la humildad", señala el cineasta sobre el personaje.
El sufrimiento —propio y ajeno— aparece como otro hilo conductor camino del juicio final. Mel Gibson recuerda un viaje a Guatemala en un momento de dificultades personales, donde el contacto con quienes padecían problemas mucho más graves que los suyos le hizo relativizar sus propias preocupaciones: "Mis problemas dejaron de parecerme importantes". De ahí extrae una máxima que conecta directamente con los novísimos: "Debes estar agradecido por lo que tienes, incluso por tus sufrimientos".
Esa mirada hacia el más allá también explica, para Mel Gibson, el impacto espiritual que tuvo La Pasión de Cristo entre el público. Raymond Arroyo recuerda casos de espectadores que tras verla confesaron delitos, y el propio director cita el testimonio del actor Kevin James, que le relató personalmente su conversión después de ver la película protagonizada por Jim Caviezel. "Las conversiones. Eso es algo enorme", resume Mel Gibson.
El cineasta cierra la entrevista conectando esa preparación para la muerte, el juicio, el cielo y el infierno con el proyecto que estrenará en mayo de 2027: "Me alegro de que haya una Resurrección. Me alegro de que venga una Resurrección".
