El sol sale por el este, se pone por el oeste y, en Hollywood, a veces se apaga antes de llegar a los cines. "Klara y el sol", la adaptación de la novela de Kazuo Ishiguro dirigida por Taika Waititi y protagonizada por Jenna Ortega, afronta un panorama poco luminoso. Fuentes de Sony España indican que la película no se estrenará en salas de cine en nuestro país, una decisión que la deja sin el escaparate de la gran pantalla y plantea interrogantes sobre su futura distribución comercial.
La noticia llega cuando la producción atraviesa dificultades en Estados Unidos. Según Variety, la película tenía previsto llegar este fin de semana a más de 1.900 cines estadounidenses, pero finalmente su lanzamiento se ha reducido a unas 850 salas. Una amputación de más de la mitad de las pantallas que difícilmente invita a descorchar el champán.
El recorte coincide con la recepción de la película en el Festival de Cine de Londres, donde cosechó críticas especialmente negativas. Variety llegó a calificarla de "calamitosa", mientras Ryan Lattanzio, de IndieWire, apuntaba a que Taika Waititi podría encaminarse hacia una especie de cárcel para directores. El cineasta que conquistó a la crítica y al público con Jojo Rabbit y se puso al frente de Thor: Ragnarok atraviesa una etapa profesional en la que cada nuevo estreno parece añadir otro capítulo a su particular historia de naufragios.
Las puntuaciones tampoco son precisamente esperanzadoras: Klara y el sol ronda el 27% de valoraciones positivas en Rotten Tomatoes. Las previsiones de Variety apuntan, además, a una recaudación de apenas dos millones de dólares durante su primer fin de semana. Con semejante horizonte, la película corre el riesgo de quedarse a oscuras antes de que buena parte del público haya tenido ocasión de verla.
Desde algunos medios estadounidenses se ha presentado la reducción de salas como una estrategia de lanzamiento limitado, con la esperanza de que Jenna Ortega atraiga a sus seguidores y el boca a boca haga el resto. Sin embargo, recortar la distribución de 1.900 a 850 cines a solo dos días del estreno invita a pensar que Sony prefiere contener las pérdidas antes que seguir apostando por una película cuya recepción crítica ha sido demoledora.
El presupuesto, de unos 20 millones de dólares, compartido entre Sony y Spyglass, evita que estemos ante un desastre de proporciones astronómicas. Pero la producción ya arrastraba problemas: su estreno se retrasó más de un año y Simon Baker, que había sido contratado para interpretar al padre de la protagonista, acabó desapareciendo por completo del montaje final. No parece que el proyecto haya disfrutado precisamente de un viaje plácido desde el rodaje hasta la cartelera.
La situación española añade ahora otro interrogante. Si se confirma la ausencia de estreno comercial en salas, los espectadores tendrán que esperar a conocer los planes de distribución posteriores para descubrir la película. Una ironía para una historia que gira en torno a Klara, una inteligencia artificial con una extraordinaria capacidad para observar a los seres humanos y comprender sus emociones. La protagonista artificial quizá consiga descifrar los sentimientos de quienes la rodean, pero la industria todavía tiene pendiente resolver otro misterio: cómo convertir una novela prestigiosa, una estrella juvenil y un director de renombre en una película que convenza a la crítica y encuentre a su público. De momento, en España, parece que la respuesta no se buscará en la taquilla.
