El tiempo es un regalo que debe aprovecharse hasta el final. Esto debieron pensar dos excelentes
El tiempo es un regalo que debe aprovecharse hasta el final. Esto debieron pensar dos excelentes cineastas recientemente fallecidos, a los que la muerte les sorprendió trabajando en algo que amaban: el cine. El 6 de octubre moría el argentino Eduardo Mignogna, que había estrenado su último trabajo, El viento, en 2005. El realizador tenía muy avanzada La señal, su octavo film, en fase de preproducción. El guión ya estaba finalizado y luego Mignogna había escrito una versión en forma de novela, como hizo con La fuga. Incluso había reclutado a los actores principales, Ricardo Darín y Diego Peretti, dos de los astros del cine argentino. Los intérpretes iban a encarnar a dos vividores en la época de Eva Perón, concretamente durante los últimos seis días de su vida. Ambos piensan en vivir sin trabajar, y por una serie de circunstancias se ven envueltos en asuntos relacionados con la mafia. En el marco del Festival de Cine de Huelva, el productor del film, el español José María Morales, anunció que el proyecto seguiría adelante. Pero se ignora quién sustituirá a Mignogna.
También murió “con la cámara en la mano” Robert Altman, que dejaba este mundo el 20 de noviembre, con 81 años. También tenía en fase de desarrollo su siguiente trabajo, Hands on a Hard Body, cuyo rodaje iba a empezar a principios de 2007. Altman y el guionista Stephen Harrigan andaban buscando actores para el film. La idea era dramatizar el documental homónimo de 1997, que recogía un hecho real. Veinticuatro concursantes compitieron en un extraño certamen, con el fin de ganar un camión. Para ello debían permanecer con las manos sobre el vehículo, hasta que sólo quedara uno. Sólo estaban autorizadas breves pausas, para ir al cuarto de baño. A diferencia de lo ocurrido con el film de Mignogna, el productor Bob Berney, máximo ejecutivo de Picturehouse, ha anunciado que tiene serias dudas sobre la conveniencia de seguir adelante. “Robert Altman era un autor, que daba a todos sus trabajos un toque muy personal. No estoy seguro de que la película pueda hacerse sin él”, explica.
