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Biografía

Diego Peretti

Diego Peretti

57 años

Diego Peretti

Nació el 25 de Febrero de 1963 en Balvanera, Capital Federal, Argentina

Una terapia de cine

01 Octubre 2006

Muchos ven a Diego Peretti como el sustituto de Ricardo Darín en el corazón de los españoles. El actor argentino, que antes fue psiquiatra, se ha colado en España y otros rincones del mundo gracias a títulos como No sos vos, soy yo y Tiempo de valientes.

Diego Peretti nació en Buenos Aires en 1963. Siempre tuvo dos grandes pasiones: la interpretación y la medicina. Durante años supo compaginar ambas hasta que el psiquiatra prefirió cambiar el sofá por las cámaras. Y eso que Peretti veía la interpretación como un hobby que podía compaginar con sus estudios de medicina. Fue en segundo curso cuando empezó a ir a una escuela de interpretación, ya que el calificativo de 'hobby' no impedía que se tomara en serio su pasión interpretativa. Por aquel entonces, el joven estudiante avanzaba al mismo ritmo en su carrera de médico y de actor. Y tras licenciarse, pasó a hacer la residencia y a interpretar teatro. Ejercía la psiquiatría al mismo tiempo que hacía en los escenarios obras como 'Angelito de Tito Cossa' o 'Volver a La Habana de Osvaldo Dragún'. Todo seguía encajando y Peretti tuvo tiempo para realizar sus primeros pinitos en televisión. Y llegó 1994, año clave en la carrera del actor. Actuaba en 'El enemigo de la clase' y Adrián Suar acudió a ver la obra. Se fijó en él y le propuso un papel en la serie de televisión Poliladron. El personaje que interpretó -el Tarta¬- se convirtió en uno de los más queridos por el público argentino.

Poliladron fue el espaldarazo de su carrera interpretativa. La psiquiatría fue cediendo terreno y en el segundo año de rodaje de la serie Peretti decidió abandonar la 'terapia'. Y es que ya había comenzado su carrera de actor con todas las letras. En 1997 obtuvo su primer pequeño papel para una película: Sueño de los héroes. Sin dejar la televisión, Peretti siguió en el cine hasta que llegó el debut como protagonista en Los últimos días (1999), mediometraje dirigido por Damián Szifron, con quien había trabajado en el corto "Punto muerto". Hubo que esperar a 2001 para que el reconocimiento de Peretti traspasara las fronteras argentinas y fue gracias al papel principal de Taxi, un encuentro. Gabriela David propuso una película casi terapéutica donde Peretti encajó a la perfección. El ex psiquiatra era un ladrón que conocía a una adolescente que sobrevivía a un grave incidente. La peculiar relación entre ambos es la base de la película.

Quien compaginó a la perfección durante años interpretación y psiquiatría, sabe ahora compaginar cine y televisión. En 2002 Damián Szifron le propuso ser miembro del equipo de la serie televisiva Los Simuladores. El éxito de público en Argentina hizo que países como España crearan su versión de la serie. Los laureles le llegaron a Peretti por partida doble: recibió reconocimientos por su papel protagonista y por ser alma mater de la serie, pues ejerció de coguionista.

La escalera ascendente se había iniciado y el camino llevó a Peretti hasta Juan Taratuto. El director le ofreció el papel protagonista de la comedia dramática No sos vos, soy yo (2004), donde interpreta a un hombre abandonado por su mujer poco después de casarse. Se trata de otra propuesta fílmica casi terapéutica, en que el protagonista lucha contra la soledad. La película fue la carta de presentación de Peretti en España y le sirvió para ganar el Premio al Mejor Actor en el Festival de Cine de Lérida.

En 2005 protagonizó la miniserie de acción Criminal, bien acogida por la audiencia. La televisión estaba servida y era un buen momento para seguir con el cine. No desatendió la llamada de su ya viejo conocido Damián Szifron, cuando le propuso protagonizar junto a Luis Luque, Tiempo de valientes. En sus anteriores éxitos los personajes de Peretti necesitaban un psiquiatra. En la cinta de Szifron la tortilla daba la vuelta, y quién mejor que el doctor Peretti para interpretar a un psicoanalista. Segunda película de Peretti estrenada en España, para el actor supone “una alegría inmensa”. Confiesa que le encantaría trabajar con Alejandro Amenábar, un deseo que quizás se convierta algún día en realidad. Por el momento, ha vuelto a rodar bajo las órdenes de Juan Taratuto la comedia Nadie dice que es fácil. Hasta su estreno, Peretti seguirá con su vida. La vida de un tipo más bien serio que necesita estar sólo en algunos momentos. Y que tiene claro que prefiere estar en casa con su familia -tiene mujer desde hace diez años y una hija-, leyendo o escuchando música, antes que acudir a fiestas y eventos propios del mundillo de los actores. En su vida pesa mucho la reflexión, no hay más que ver cómo relaciona las que fueron sus dos pasiones: la psiquiatría y el cine. “Con una analizas y reflexionas desde un punto de vista científico, y con la otra lo haces desde una perspectiva artística”.

Filmografía
El robo del siglo

2020 | El robo del siglo

Viernes 13 de enero de 2006. Más de tres centenares de policías diseminados por el lugar aguardan la orden de Miguel Sileo, el negociador, que tiene la esperanza de que los ladrones que están en una sucursal del Banco Río en Buenos Aires den señales de vida. Los policías reciben la orden y entran: se encuentran con lo más inesperado. Como si fuera un acto de prestidigitación del propio Houdini, la banda de atracadores compuesta por Vitette, Araujo, De La Torre, Debauza, Marciano y El Gaita han desaparecido y con ellos más de la mitad de las cajas de seguridad que fueron abiertas y vaciadas.

Casi leyendas

2017 | Casi leyendas

El cineasta argentino Gabriel Nesci sorprendió gratamente en 2012 con Días de vinilo, una amable comedia muy humana de la que era guionista y director, con protagonistas masculinos obligados a madurar, nostalgia por el pasado y amor hacia la música. Ahora repite esquema con trama diferente, y de nuevo logra un film de agradable visionado, cuyo título parece bromear con el Casi famosos de Cameron Crowe. La película ganó el premio del público de la sección Cinema amb Gràzia en la primera edición del Festival de Cine de Barcelona-Sant Jordi. El punto de partida es la reunión de tres amigos, los argentinos Javier y Lucas, y el español Axel, que veinticinco años atrás formaron una banda. Todo apuntaba a que el éxito llamaba a sus puertas, pero una noche Axel, que padece el síndrome de Asperger, lo que dificultad su comunicación con la gente, tomo un avión y regresó a España. Ahora, una luz se ha encendido en el interior de Axel, que regresa a Argentina con la intención de recomponer el grupo musical y participar en un certamen para nostálgicos. Puede ser la ocasión no sólo de desarrollar su talento artístico, sino de crecer como personas: Axel volverá a ver a la mujer a la que siempre amó, Javier debería sobreponerse a su viudez y cuidar de su hijo adolescente, Lucas debería rebajar su ego y su tendencia a los chanchullos, y admitir que su matrimonio se fue al traste y ya no tiene arreglo. Santiago Segura debuta en el cine argentino, y lo hace con su gracia natural, pero asumiendo un papel que supone un cambio de registro, y su composición va en la línea de ilustres actores que parecen haber sido referentes, como Bill Murray en ¿Qué pasa con Bob? o Dustin Hoffman en Rain Man. El español se siente cómodo con sus ilustres colegas comediantes argentinos, Diego Peretti y Diego Torres, y comparten momentos muy divertidos. Por supuesto, la idea de fondo, entre bromas y vericuetos sentimentales, es subrayar la amistad y el amor como pilares para navegar por las aguas de la vida, lo que supone la necesidad de poder compartir lo que uno lleva por dentro, entender al otro y hacerse entender por el otro, una dificultad que no es exclusiva de Axel por su enfermedad.

6/10
Mamá se fue de viaje

2017 | Mamá se fue de viaje

La noche que mi madre mató a mi padre

2016 | La noche que mi madre mató a mi padre

Desde que cumplió 40 años, Isabel tiene problemas para que le den trabajo como actriz. Ni siquiera la tiene en cuenta su marido, Ángel, guionista que trata de sacar adelante un largometraje con su ex esposa, Susana, dedicada a las tareas de producción. A pesar de que éstos la ignoran como profesional, les acompañará durante una cena en su casa con el actor argentino Diego Peretti, al que tratan de convencer para que ejerza como protagonista. Pero la noche se complica por culpa de… ¡un crimen! Segundo largometraje en solitario de la realizadora Inés Paris, tras la insufrible Miguel y William, rodada diez años atrás. Ella misma ha escrito (con alguna aportación de su padrino, Fernando Colomo), el guión, en el que se evidencia un esfuerzo para apartarse del humor facilón de sus dos trabajos conjuntos con Daniela Féjerman, las fallidas y alocadas Semen, una historia de amor y A mi madre le gustan las mujeres, pues aquí mira a la ‘screwball comedy’, con algunos toques de humor negro, que quisieran llegar a la suela de los zapatos al Frank Capra de Arsénico por compasión, con la que tiene en común que transcurre casi por completo en una noche en una misma localización, con aires teatrales. No ha captado el secreto de los mejores exponentes de este género: el ritmo frenético. Con una mayor agilidad, y unos diálogos más rápidos, no se haría eterna, y las situaciones al borde del surrealismo funcionarían mejor. Además de que acumula altibajos, la música de jazz recuerda todo el tiempo que la realizadora carece del talento de Woody Allen y la puesta en escena resulta demasiado convencional. Pero se agradece el esfuerzo. Consiguen más o menos remontar los problemas de La noche que mi madre mató a mi padre los actores, todos ellos a un gran nivel, por ejemplo, Eduard Fernández, ideal para el género, Belén Rueda, que por una vez ríe, ya que suele prodigarse más en el drama y el terror, y el argentino Peretti, que se interpreta a sí mismo demostrando tomarse con cierto humor. También tiene cierto interés su retrato de las modernas familias, desestructuradas y compuestas por un batiburrillo de ex esposos, hijos de matrimonios anteriores, etc., tan ‘modernas’ pero caóticas. 

5/10
Sin hijos

2015 | Sin hijos

Desde que se separó años atrás, Gabriel sólo vive para su trabajo y su hija Sofía, de 9 años. Cuando le surge una cita amorosa, se ocupa de dejar claro su nulo interés por la mujer de turno. Hasta que se reencuentra con Vicky, antiguo amor de la adolescencia, de la que se enamora al instante. Lo malo es que ésta manifiesta una especie de fobia hacia los niños, por lo que Gabriel decidirá ocultar la existencia de su pequeña. Cuarto largometraje de ficción del bonaerense Ariel Winograd, que tras las desconocidas fuera de Argentina Cara de queso ‘mi primer gheto’, Mi primera boda y Vino para robar se mantiene en el terreno de la comedia. Al guión le falta alguna vuelta de tuerca para que sus personajes resulten más creíbles, y para aprovechar mejor el trasfondo, una certera crítica hacia la superficialidad de quienes optan por vivir a tope sin descendencia, especie cada vez más extendida en la sociedad moderna. Por desgracia, esta idea sólo queda apuntada. Pero ahí está un elenco de auténtico lujo para elevar el nivel, pues Diego Peretti suple con su enorme expresividad las carencias del texto, y logra hacer reír, sólo apareciendo en la cama repitiéndose a sí misma que no debe ‘mencionar a Sofia’. Y la todoterreno Maribel Verdú deja claro que la comedia también es uno de sus fuertes, bordando a una mujer ‘liberal’ pero que en el fondo también tiene su corazoncito. A pesar de todo, les llega a robar la función con su desparpajo la niña Guadalupe Manent, que con su encanto es capaz de hacer cambiar de opinión a cualquier militante anti-niños.

5/10
Papeles en el viento

2015 | Papeles en el viento

Fernando, Mauricio y El Ruso están desolados a causa de la muerte por un cáncer de El Mono, cuarto integrante de su grupo de amigos de toda la vida. Éste había perdido todo su dinero, lo que pone en peligro el futuro de su hija, una niña. Para conseguir el dinero que garantice que no le falte de nada, el trío trama un plan para vender a un jugador del Atlético Independiente de Avellaneda, equipo de fútbol al que han animado toda su vida. El bonaerense Juan Taratuto vuelve a contar con su actor fetiche, Diego Peretti, tras No sos vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil? y La reconstrucción. En Papeles en el viento adapta la novela homónima de Eduardo Sacheri, con el que él mismo ha escrito el guión adaptado. El arranque de esta comedia dramática promete, sobre todo por el buen hacer del mencionado actor, que junto a Pablo Echarri y Pablo Rago bordan a sus personajes, una idílica pandilla a la que cualquiera querría pertenecer. Tiene también a su favor su falta de pretensiones. La trama conectará especialmente con espectadores masculinos, aficionados al balompié de mediana edad, como los protagonistas, aunque sus reflexiones sobre la amistad son universales. Supone además el último trabajo para el cine, como ilustre secundario, de Daniel Rabinovich, recordado miembro de Les Luthiers, que falleció poco después de encarnar aquí a un periodista deportivo. Por desgracia, el film se desinfla conforme avanza el rodaje. No llega al nivel de otras películas de Taratuto, que sin llegar a la maestría de algún compatriota como Juan José Campanella, suele conseguir cierta corrección. Aquí le falla el libreto, que no acaba de resultar verosímil, sobre todo en lo que se refiere al desenlace.

5/10
Mecánica popular

2015 | Mecánica popular

Tras dedicar su vida a publicar filosofía, historia y psicoanálisis, el editor Mario Zavadikner, desencantado con la realidad social e intelectual, decide pegarse un tiro en su editorial. Una inesperada presencia detiene su intento: Silvia Beltrán, una joven escritora que amenaza suicidarse si Zavadikner no le publica su novela.

Showroom

2014 | Showroom

Decidido a vivir en Buenos Aires, Diego dejar a su familia en el Delta del Tigre y se transforma en un obsesivo vendedor. Comedia cercana al surrealismo, que se enriquece gracias a una divertida interpretación del protagonista, Diego Peretti.

5/10
La reconstrucción

2013 | La reconstrucción

Eduardo vive en Ushuaia, una ciudad situada Tierra del Fuego, la zona más recóndita y extrema de la Patagonia argentina. Es un hombre muy triste, con una depresión descomunal causada por una gran pena del pasado. Apenas se relaciona, no se cuida, no habla con nadie y tiene reacciones agresivas cuando ve agredido su espacio. Dejará por unos días su trabajo en una planta petrolífera y acudirá a visitar a su amigo Mario (casado con Andrea y con dos hijas adolescentes), que le ha pedido un favor: hacerse cargo de una pequeña tienda, mientras él pasa unos días en el hospital para un rutinario chequeo. El director argentino Juan Taratuto vuelve a contar con el actor Diego Peretti, con quien ya trabajó en No sos vos, soy yo y ¿Quién dice que es fácil?, para protagonizar este sólido drama sobre la “reconstrucción” de la vida cuando todo se ha derrumbado alrededor. Por primera vez se aleja Taratuto, autor también del guión, del género de la comedia y entrega una historia llena de pesadumbre, muy sentida, con un personaje que se arrastra como un muerto viviente, un ser lastimoso cuya tristeza le hace además estar peleado con el mundo. Sólo cuando empiece a ver y asumir las necesidades y el dolor de los demás será cuando Eduardo empiece poco a poco a emerger de su esclavitud emocional, a salir de sí y poder afrontar el futuro con su propia pena a cuestas. La puesta en escena realista de La reconstrucción funciona bien y la propia hostilidad del clima del lugar –frío, nieve– ofrecen un denso acompañamiento a la situación interior de los personajes. Por otra parte, hay premiosidad, silencios y verosimilitud en los diálogos, a veces incompletos y poco claros, nunca impostados. Esa sobriedad es compatible con momentos muy emotivos, gestos sencillos de una fuerza descomunal. Un simple abrazo puede liberar el alma. Sin embargo, también es verdad que la tristeza que inunda la historia no ayuda a componer un film atractivo y su visión humana –material– de la vida y la muerte ofrece poco espacio para la paz. Los actores están muy bien, especialmente Diego Peretti, un tipo que encarna como pocos la angustia vital.

5/10
El médico alemán (Wakolda)

2013 | Wakolda

1960. Una familia -el matrimonio y dos hijos-, se traslada en Argentina a Bariloche, y en el camino por la desértica Patagonia conocen a un médico alemán que viaja al mismo lugar. Teóricamente se va a establecer como veterinario, para mejorar el ganado, pero algunos misteriosos y estrechos lazos le unen a la nutrida comunidad de compatriotas que vive allí. Al saber que sus recién conocidos van a regentar un hostal, decide quedarse allí como huésped. Y es que su científica mente observadora se ha fijado en la hija pequeña de Enzo y Eva, Lilith, una adolescente de corta estatura a la que piensa que podría ayudar a crecer. Lucía Puenzo entrega su película más “normal”, concepto que no parece que vaya muy ligado a la directora de XXY y El niño pez, y de hecho su característica mirada morbosa no está ausente del todo en esta cinta. La guionista y directora argentina adapta su propia novela, que se inspira en el hecho real de la estancia clandestina del siniestro médico nazi Joseph Mengele en la zona de Bariloche, tras la Segunda Guerra Mundial. Álex Brendemühl hace una buena composición del misterioso médico alemán que da título al film, de maneras amables pero a la vez frío y analítico, parece que no tenga corazón, es como un jugador de ajedrez que va varias jugadas por delante de quien tiene enfrente, para poder darle en el momento adecuado el anhelado jaque mate. Puenzo logra que nos creamos la fascinación que este calculador personaje tiene por Lilith, pensando en sus investigaciones y experimentos raciales, y su capacidad de manipular los sentimientos de los demás, ya sea el amor materno y paterno, o el sueño del padre de fabricar unas muñecas de diseño propio. Crea una buena atmósfera de intriga, y la pequeña Florencia Bado tiene el encanto que requiere su personaje. Hay también riesgo en escoger a Diego Peretti, rostro habitual en comedias, para un papel dramático. El actor resiste el envite, aunque cuenta con la desventaja de un personaje brusco y eternamente enfadado, receloso del doctor sin que se nos expliquen los motivos, aunque éstos se fundamenten supuestamente en lo que todos saben y nadie quiere admitir, que los vecinos alemanes tienen un pasado nazi nada inocente.

6/10
Maktub

2011 | Maktub

Algo en el hogar de Manolo no marcha bien. Casado con Beatriz y con dos hijos, las relaciones familiares se han ido deteriorando progresivamente. Cercana la Navidad, tal situación podría cambiar por el encuentro inesperado de Manolo con Antonio, un chaval que padece cáncer, hijo de madre soltera, Mari Luz. Con su liante desparpajo, Antonio logra enredar a Manolo para que le preste un poco de su afecto y tiempo, y esta posibilidad de ayudar al prójimo tendrá un efecto contagioso en todo su entorno. Una grata sorpresa. Esta película familiar con formato de cuento navideño, escrita y dirigida por Paco Arango, hasta ahora curtido con la creación de las series televisivas ¡Ala... Dina! y El inquilino, tiene la nada desdeñable virtud de funcionar. Porque no es tan sencillo manejar los recursos típicos -y por tanto, manidos- de este tipo de filmes, con idea de divertir y conmover, apelando a los buenos sentimientos del espectador, y lograrlo. Arango alcanza el deseado equilibrio entre comedia y drama, y propone una fábula con enseñanzas sobre el sentido de la vida y la enfermedad, hablando sin complejos ni empachos de la muerte, la trascendencia, el amor, la capacidad de perdonar, la fidelidad y las relaciones entre padres e hijos. Y en singular mezcla de géneros, hasta se permite una sorpresa final casi de thriller o “cuento asombroso”, que ciertamente se ve venir, pero que está eficazmente entregada. Hay un acierto completo en el casting, Arango tiene a un grupo de actores que se mueven bien en un terreno donde deben a la vez provocar risas y mover a la reflexión por sus distintas encrucijadas, qué grandes son Aitana Sánchez Gijón, Amparo Baró, Goya Tolelo, Mariví Bilbao, Enrique Villén, Rosa María Sardà, e incluso sólo cabe calificar de inteligente el fichar al popular “perdido” Jorge García como inmigrante mexicano repartidor de comida rápida. Diego Peretti es perfecto para el buscado efecto tragicómico, da el tipo de hombre agobiado que a la vez nos hace reír. El resto de adultos, muy bien escogido, cumple sobradamente. Puestos a destacar un actor -y todos los chavales están muy bien-, se lleva la palma el joven debutante Andoni Hernández, el chico enfermo, que compone un personaje clave con la solidez de todo un profesional.

6/10
En fuera de juego

2011 | En fuera de juego

Diego es médico en Argentina y no quiere saber nada de fútbol desde que fue considerado un inútil para este deporte siendo un niño. Pero su tío enfermo, representante de jugadores, que ha sufrido un infarto, le pide que le sustituya en el cuidado del joven promesa menor de edad Gustavo César, tras cuyo fichaje anda nada menos que el Real Madrid. Pues un representante español de medio pelo, Javi, dice también tener un documento que le faculta para negociar en nombre del chico. Diego viaja a España y llega a un acuerdo con Javi para manejar la ficha del chico, pero un tercer representante muy, muy importante, quiere imponer su ley y hacerse con el prometedor Gustavo César. En fuera de juego es una amable pero fallida comedia de David Marqués Montes, que de partida tenía varios elementos a su favor como son dos grandes cómicos, el español Fernando Tejero, y el argentino Diego Peretti, y una trama articulada alrededor de un tema de tirón popular, el fútbol y el mundo de los fichajes. Con la mentada pareja se puede imaginar que hay algunas pasajes muy divertidos; y se agradece cierto buen gusto poco frecuente en la comedia hispana. Pero falla el pobre guión de Rafael Calatayud Cano y Kiko Martínez, demasiado lineal y previsible, sin sentido del ritmo, y con personajes secundarios demasiado planos: la joven promesa, la chica que le gusta, la esposa de Javi, la hermana de Javi, el tiburón y su ayudante, la secretaria de Javi... Incluso los que funcionan, como el don Julio de José Sancho, lo deben a que recuerdan a otro personaje encarnado en la pantalla, en este caso el don Pablo de Cuéntame cómo pasó. Y los cameos de famosetes del fútbol y programa deportivos no dejan de ser un divertimento menor.

4/10
Un amor

2011 | Un amor

Historia de amor en dos tiempos, los que fueron enamorados adolescentes durante un verano, Lalo y Lisa, afectando a la amistad del primero con Bruno, se reencuentran muchos años después. Paula Hernández se encarga de subrayar la nostalgia y el romanticismo, aunque los diálogos suenan algo impostados.

5/10
Al final del camino

2009 | Al final del camino

Pilar, una periodista recientemente abandonada por su novio, elabora un reportaje sobre Olmo, un gurú argentino que organiza cursos para matrimonios en crisis. Los participantes tienen que pagar 20.000 euros por pareja, pero Olmo les garantiza que conseguirán reconciliarse. Pilar se apunta a uno que va a tener lugar a lo largo del Camino de Santiago. La directora de su revista le asigna como compañero a Nacho, un fotógrafo –con el que ella ha tenido un desencuentro poco antes–, y que finge ser su novio para pasar desapercibidos junto a los otros participantes. Cuarto largometraje del especialista en comedias Roberto Santiago, que recurre otra vez como protagonista a su actor fetiche, Fernando Tejero, que ha estado a sus órdenes en El penalti más largo del mundo y El club de los suicidas. Tejero ha exigido que la protagonista femenina fuera Malena Alterio, con quien formó una eficaz pareja cómica en la popular serie Aquí no hay quien viva. Ambos tienen gracia natural, y están arropados por actores de eficacia probada en el género, como el argentino Diego Peretti. Estos actores son incapaces de sostener un guión nefasto, de inspiración clásica, pero muy mal hilvanado. El esquema de hombre y mujer que al principio se odian y que acaban descubriendo que son almas gemelas ha dado lugar a grandes cintas y seguirá haciéndolo en el futuro. Pero son necesarias buenas ideas, y esta vez estamos ante una trama resuelta a base de chistes groseros con poca gracia. La mayoría de elementos del guión no entran ni con calzador. Un ejemplo: el amiguete del protagonista se apunta inexplicablemente al curso con su primo, haciéndose pasar ambos por gays con problemas de pareja, para ver si conocen chicas que llevarse a la cama, aunque tienen que pagar por el ‘caprichito’ los 20.000 euros de rigor.

3/10
Música en espera

2009 | Música en espera

 

¿Quién dice que es fácil?

2007 | ¿Quién dice que es fácil?

Aldo regenta un lavadero de coches. Es un tipo puntilloso, al que le gusta tener todo bajo control, y que se hagan las cosas como él cree que deben hacerse. Por ejemplo, nunca dejará a sus empleados marcharse antes de la hora aunque llueva a mares, motivo por el cual es poco probable que nadie traiga a lavar su automóvil. Contiguo a su casa, Aldo tiene un piso que desea alquilar. Y aparece en escena Andrea, una fotógrafa guapa y desinhibida. Se convertirá en inquilina, y su carácter no puede ser más opuesto al de Aldo. Entre que ella anda "buscando guerra" y él es bastante tímido, tendrán enseguida un escarceo sexual: pero él tiene un problema, y es que no puede controlarlo todo, pues tiene eyaculación precoz. Decepcionante comedia del tándem Juan Taratuto-Diego Peretti, que funcionó razonablemente en No sos vos, soy yo. Tal vez por partir de material ajeno -el guión es de Pablo Solarz (Historias mínimas), aunque los títulos de crédito conceden a Taratuto y Peretti el papel de adaptadores del diálogo- y por un tonto afán de modernidad de dudoso gusto, el caso es que el film nunca logra funcionar. Tiene a su favor la gracia natural de Diego Peretti -cada vez más en su rol de "Woody Allen argentino"-, que al principio promete, pero la estructura narrativa tiene agujeros por todas partes, y la historia se estanca enseguida. Como trama alocada todo queda en la promiscuidad de ella -está embarazada y no sabe quién es el padre de la criatura ni le importa-, en el complejo de él por su "problemilla", que pretende arreglar con ayuda de su madura asistenta, y en ocurrencias como la del deseo de Andrea de parir en casa, porque es más natural, lo que propicia la presencia secundaria de Guillermo Toledo como médico naturalista. La subtrama del padre viudo no aporta nada en su equívoco mensaje, y los amigos de Aldo con los que juega al scalextric o su abogado-psiquiatra son presencias que podrían haber dado mucho más juego humorístico.

3/10
La señal

2007 | La señal

Antes de morir, el director Eduardo Mignogna tenía el proyecto de rodar esta película, y la iba a protagonizar su amigo Ricardo Darín. Tras la inesperada muerte de Mignogna, Darín toma también la dirección y dedica el film a su amigo. Se trata de un homenaje al cine negro del Hollywood de los años 40, pero ambientado en Buenos Aires, con dos detectives, la mujer fatal, los mafiosos, los engaños, etc. Buenos Aires, 1952. Darín interpreta a Corvalán, socio junto a su amigo Santana (Diego Peretti) de la agencia de detectives Santana & Corvalán. El recuerdo de la oficina Spade & Archer de El halcón Maltés surge inmediatamente, y más cuando leemos el slógan de la puerta, donde dice: "Métodos norteamericanos - Discreción garantizada". Corvalán es un tipo solitario, con una vida tristona, que va de hombre duro y sin escrúpulos, aunque en el fondo es un perdedor y no sabe dominar el terreno que pisa. Así, es capaz de meterse en la boca del lobo cuando Gloria, una atractiva mujer, se presenta en su casa y le pide que haga un trabajito de seguimiento a un hombre. Desigual debut tras las cámaras de Ricardo Darín, quien derrocha mucho esfuerzo en la ambientación de la película, claramente su punto fuerte, pero falla en otros aspectos esenciales. La fotografía imita tanto la atmósfera de las grandes urbes americanas de los 40 y 50 –gabardinas largas, sombreros Stetson, coches negros estilo Packard, ajustes de cuentas al más puro método Scarface, etc.–, que todo remite al cine clásico en blanco y negro. Este hecho es agradable en principio, sin embargo, con los minutos las imágenes acaban por resultar demasiado impostadas, copiadas, y el previsible y simple guión llega a aburrir de arquetípico que es. El ritmo es lento, algo tedioso, y también los personajes están pobremente caracterizados –Darín está más soso que nunca–, y es únicamente Diego Peretti quien logra una composición más meritoria y equilibrada. Sus apariciones son lo mejor de la película. 

4/10
Cuestión de sexo

2007 | Cuestión de sexo | Serie TV

Diego es un profesor de autoescuela felizmente casado, con una hija. Un día espera junto a su esposa a unos amigos a los que han invitado a comer. Pero Diego no puede resistirse y acaba confesándole a ella que le ha sido infiel. Como es de suponer, esto desencadena una crisis matrimonial. Willy Toledo protagoniza esta serie coral, con siete personajes principales –tres parejas y la hija en la ficción de Toledo–. Narra con humor problemas matrimoniales típicos de la sociedad actual.

4/10
Tiempo de valientes

2005 | Tiempo de valientes

Gratísima sorpresa del pujante cine argentino, logra el delicado y no siempre suficientemente reconocido equilibrio que exige una buena comedia. Parte del esquema clásico de la extraña pareja, obligada a convivir por las circunstancias: Alfredo es un inspector de policía, deprimido por la infidelidad de su mujer; y Mariano un psiquiatra, obligado a prestar un servicio social, que consistirá en atender a Alfredo. Y la sorpresa viene de la inversión de los roles: Mariano se enterará de que su esposa la engaña, y demostrará unas inesperadas cualidades de hombre de acción, en una peligrosa trama que incluye el robo de un barril de uranio enriquecido; mientras que Alfredo exhibe unas dotes de psicoterapeuta poco comunes. Diálogos ingeniosos, muy bien medidos, y situaciones hilarantes bien trabadas, son las armas de que se vale Damián Szifron (responsable de El fondo del mar y la serie televisiva Los simuladores), para dar una vuelta de tuerca a una pareja policial que poco debe envidiar a la de la saga Arma letal. Diego Peretti y Luis Luque son los actores protagonistas, y el contraste entre sus personalidades desprende una química muy especial. Sobre el tema de la infidelidad, tratado en el film, Szifron comenta: “La infidelidad o la mentira son elementos que desde chico capturan mi atención. Y a la hora de escribir tienen mucho peso. Encierran características trágicas sin estar equiparadas a la muerte o al dolor físico. Causan mucho daño sin que haya necesariamente un criminal.”

7/10
No sos vos, soy yo

2004 | No sos vos, soy yo

Javier es un cirujano que parece tener una vida perfecta, gracias a María, una novia muy enamorada de él, y con la que planea casarse, y a una profesión, la medicina, que le hace estar muy cotizado. De hecho, la pareja piensa trasladarse de Argentina a Miami, con idea de seguir prosperando, y ella se adelanta para ir haciendo los preparativos, inmediatamente después de la boda. Pero algo raro pasa, y María se lía con otro hombre. Así que Javier se queda compuesto y sin esposa. La depresión ante el plantón es tal, que acude al psiquiatra en busca de ayuda. La compra de un perro gran danés, y los paseos con él le ayudarán a distraerse un poco, y tal vez a conocer a alguien muy especial. Y hasta quizá, después de dar muchos tumbos, llegue a madurar. Historia tragicómica, narrada en primera persona, en lo que se diría una situación ‘woodyalleniana’ planteada a la argentina. Con un humor algo negro y pesimista acerca de los vericuetos por los que suele discurrir una relación amorosa, el film describe a un personaje con complejo agudo de Peter Pan, que se verá obligado a entrar en la edad adulta. Los gags acerca del concepto ‘intento olvidar, pero no puedo’, arrancan con facilidad las risas, gracias al trabajo del protagonista, Diego Peretti, y al personaje de psiquiatra de Marcos Mundstock, uno de los componentes del célebre grupo humorístico Les Luthiers. Entre las canciones de la película, se puede escuchar a Jorge Drexler, flamante ganador del Oscar por Diarios de motocicleta, y a Andrés Calamaro.

5/10
El fondo del mar

2003 | El fondo del mar

Daniel es un joven estudiante de arquitectura, muy enamorado de Ana, su novia, pero terriblemente celoso. Es arisco con ella, y no le hace gracia que ella piense acudir a una fiesta del trabajo, donde no se permiten acompañantes. El descubrimiento de que un hombre se esconde bajo la cama de Ana no ayuda a mejorar las cosas. En vez de hablar las cosas de frente, hace como que no se entera, y empieza a seguir al misterioso tipo. El argentino Damián Szifron, creador de la serie televisiva Los simuladores, juega con los géneros (la cosa al principio parece una tragicomedia alrededor de un neurótico, pero luego deriva en thriller), haciendo descansar toda la trama sobre el protagonista, Daniel Hendler, que da bien el personaje de ‘colgado’.

4/10
Taxi, un encuentro

2000 | Taxi, un encuentro

Primera película con papel protagonista para Diego Peretti, le dirige la debutante Gabriela Álvarez, también guionista. La idea de narrar las andanzas de un ladrón de taxis por la noche, con sus distintos viajeros, tiene su gracia, pero las situaciones que describe son excesivamente bizarras.

5/10
Alma mía

1999 | Alma mía

Comedia de enredo no excesivamente memorable, en que una despedida de soltero es la excusa para mostrar una bizarra galería de personajes.

4/10
Mala época

1998 | Mala época

Cuatro relatos independientes en torno al período electoral en Argentina. Aunque el conjunto es irregular, todas las historias tienen su interés. Destaca el segmento protagonizado por Diego Peretti.

4/10
El sueño de los héroes

1996 | El sueño de los héroes

Emilio Gauna ha ganado a las carreras e invitado a su barra de amigos a vivir una juerga de varios días. Al finalizar, busca reconstruir varios hechos que permanecen ocultos en su memoria por culpa del alcohol o por otras razones que no alcanza a dilucidar. Ilustre precedente, en tono dramático, de la comedia Resacón en Las Vegas. Buen trabajo del reparto.

4/10
La reconstrucción

2013 | La reconstrucción

Eduardo vive en Ushuaia, una ciudad situada Tierra del Fuego, la zona más recóndita y extrema de la Patagonia argentina. Es un hombre muy triste, con una depresión descomunal causada por una gran pena del pasado. Apenas se relaciona, no se cuida, no habla con nadie y tiene reacciones agresivas cuando ve agredido su espacio. Dejará por unos días su trabajo en una planta petrolífera y acudirá a visitar a su amigo Mario (casado con Andrea y con dos hijas adolescentes), que le ha pedido un favor: hacerse cargo de una pequeña tienda, mientras él pasa unos días en el hospital para un rutinario chequeo. El director argentino Juan Taratuto vuelve a contar con el actor Diego Peretti, con quien ya trabajó en No sos vos, soy yo y ¿Quién dice que es fácil?, para protagonizar este sólido drama sobre la “reconstrucción” de la vida cuando todo se ha derrumbado alrededor. Por primera vez se aleja Taratuto, autor también del guión, del género de la comedia y entrega una historia llena de pesadumbre, muy sentida, con un personaje que se arrastra como un muerto viviente, un ser lastimoso cuya tristeza le hace además estar peleado con el mundo. Sólo cuando empiece a ver y asumir las necesidades y el dolor de los demás será cuando Eduardo empiece poco a poco a emerger de su esclavitud emocional, a salir de sí y poder afrontar el futuro con su propia pena a cuestas. La puesta en escena realista de La reconstrucción funciona bien y la propia hostilidad del clima del lugar –frío, nieve– ofrecen un denso acompañamiento a la situación interior de los personajes. Por otra parte, hay premiosidad, silencios y verosimilitud en los diálogos, a veces incompletos y poco claros, nunca impostados. Esa sobriedad es compatible con momentos muy emotivos, gestos sencillos de una fuerza descomunal. Un simple abrazo puede liberar el alma. Sin embargo, también es verdad que la tristeza que inunda la historia no ayuda a componer un film atractivo y su visión humana –material– de la vida y la muerte ofrece poco espacio para la paz. Los actores están muy bien, especialmente Diego Peretti, un tipo que encarna como pocos la angustia vital.

5/10
¿Quién dice que es fácil?

2007 | ¿Quién dice que es fácil?

Aldo regenta un lavadero de coches. Es un tipo puntilloso, al que le gusta tener todo bajo control, y que se hagan las cosas como él cree que deben hacerse. Por ejemplo, nunca dejará a sus empleados marcharse antes de la hora aunque llueva a mares, motivo por el cual es poco probable que nadie traiga a lavar su automóvil. Contiguo a su casa, Aldo tiene un piso que desea alquilar. Y aparece en escena Andrea, una fotógrafa guapa y desinhibida. Se convertirá en inquilina, y su carácter no puede ser más opuesto al de Aldo. Entre que ella anda "buscando guerra" y él es bastante tímido, tendrán enseguida un escarceo sexual: pero él tiene un problema, y es que no puede controlarlo todo, pues tiene eyaculación precoz. Decepcionante comedia del tándem Juan Taratuto-Diego Peretti, que funcionó razonablemente en No sos vos, soy yo. Tal vez por partir de material ajeno -el guión es de Pablo Solarz (Historias mínimas), aunque los títulos de crédito conceden a Taratuto y Peretti el papel de adaptadores del diálogo- y por un tonto afán de modernidad de dudoso gusto, el caso es que el film nunca logra funcionar. Tiene a su favor la gracia natural de Diego Peretti -cada vez más en su rol de "Woody Allen argentino"-, que al principio promete, pero la estructura narrativa tiene agujeros por todas partes, y la historia se estanca enseguida. Como trama alocada todo queda en la promiscuidad de ella -está embarazada y no sabe quién es el padre de la criatura ni le importa-, en el complejo de él por su "problemilla", que pretende arreglar con ayuda de su madura asistenta, y en ocurrencias como la del deseo de Andrea de parir en casa, porque es más natural, lo que propicia la presencia secundaria de Guillermo Toledo como médico naturalista. La subtrama del padre viudo no aporta nada en su equívoco mensaje, y los amigos de Aldo con los que juega al scalextric o su abogado-psiquiatra son presencias que podrían haber dado mucho más juego humorístico.

3/10

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