Había arrasado en la temporada de premios previos al Oscar. Finalmente, J.K. Simmons dio como estaba previsto el golpe al llevarse la estatuilla de la Academia.
¿Cuánta gente habrá telefoneado inmediatamente a sus padres después de que el exigente profesor de Whiplash les haya recordado que "no valen los mensajes de texto"? "Tampoco los correos electrónicos", comentó el actor. "Si tienes la suerte de que uno de tus padres o los dos siguen con vida, llámales. Diles que les amas y dales las gracias por escuchar y por el tiempo que te conceden".
Aunque acordarse de la familia sobre el escenario del Dolby Theatre es lo típico, las palabras de J.K. Simmons han sonado especialmente sentidas. "Cada día siento gratitud por la persona más notable que conozco: mi esposa, la maravillosa Michelle Schumacher", comentó el actor. "Estoy agradecido por su amor, su bondad, su sabiduría, su sacrificio y su paciencia. Lo que me lleva a los niños, Joe y Olivia, que son seres humanos extraordinarios, inteligentes, divertidos, amables, cariñosos y eso es porque son un reflejo de su madre".
En su comparecencia ante los periodistas acreditados, el veterano actor fue capaz de sacarle notas positivas a su personaje. "No encuentro mucho que admirar en sus métodos pedagógicos", dijo entre risas. "Pero creo que sí resulta positiva su pasión por el arte, en concreto la música de jazz". Recordó emocionado al director del film, Damien Chazelle. "Creo que el film emociona a los espectadores porque su responsable tenía una experiencia de vida que contar", recordó. "Y consiguió crear personajes que los actores fuimos capaces de interpretar con mucha facilidad por lo bien que estaban descritos".
