La Mostra de Venecia sigue navegando, ahora ya en su recta final. Ofrecemos un resumen de los comentarios aparecidos en la prensa especializada en torno a las películas presentadas hoy.
Con el miedo a que los enfrentamientos bélicos crezcan en Oriente Medio alrededor de la muy castigada Siria, Venecia proyecta la película argelina Las terrazas de Merzak Allouache, que ofrece un mosaico de la sociedad en Argelia, mostrando a personajes varios y sus cuitas, en las terrazas de las casas de Argel. Las relaciones familiares y el fundamentalismo sirven, según dice Carlos Boyero en El País, para que el director haga “veraz ese panorama trágico, el costumbrismo está utilizado con garra y con cierto talento”. Deborah Young en The Hollywood Reporter aclara que de las 5 historias principales, unas están más logradas que otras, pero el film “proporciona con autoridad una mirada a la Argelia de hoy”.
El italiano Ettore Scola había anunciado su retirada del cine -cada día crece el número de los que por un motivo u otro anuncian que dejan una forma de expresión artística no ajena a la crisis global-, pero de pronto asoma en Venecia con un documental dedicado a la memoria de su amigo Federico Fellini, Che strano chiamarsi Federico. Scola racconta Fellini. Según Luis Martínez de El Mundo la película es “brillante, lúcida y, sobre todo, sincera. Y muy entretenida, todo sea dicho.” Más comedido es Boyero, que dice que “A mí no me embelesa incondicionalmente esa obra, aunque me guste mucho Los inútiles, Roma y Amarcord, pero he pasado un rato agradable viendo este laudatorio retrato”.
