Como en cualquier película catastrofista que se precie, en la línea del cine de Roland Emmerich, en "San Andrés" no falta el típico científico genial que ha anticipado lo que va a ocurrir, y lo clama a los cuatro vientos, pese a que nadie parece hacerle ni caso.
El gran Paul Giamatti interpreta en San Andrés a Lawrence Hayes, un revolucionario sismólogo. Con sus sensores de datos y un minucioso seguimiento, estudia un terremoto que sacude Nevada destruyendo la presa Hoover. Gracias a los datos de que dispone, llega a la conclusión de que el temblor habrá activado la Falla de San Andrés, por lo que se producirá otro de mayor intensidad que puede destruir San Francisco. De esta forma, probaría la tesis que ha guiado su carrera y la de su compañero habitual, según la cual se puede llegar a predecir terremotos.
¿Tiene esta trama de ficción una base científica real? Como es bien sabido, por ahora los sismólogos han realizado grandes investigaciones, pero aún así no pueden adivinar la hora (ni siquiera el día o el mes) en el que se producirá un movimiento sísmico en un lugar determinado.
Si se pudiera llegar a saber el momento exacto, se salvarían al año numerosas vidas humanas. Por ejemplo, si el tsunami asiático producido en 2004 y reflejado en Lo imposible se hubiera conocido con unos días de anticipación, no se habrían superado las 229.000 pérdidas (entre muertos y desaparecidos).
Por ahora se han estudiado numerosas variables, como los patrones de sismicidad, campos electromagnéticos, movimientos del suelo, condiciones meteorológicas y nubes inusuales, contenido de gas radón o hidrógeno del suelo o agua subterránea, comportamiento animal y las fases de la luna. Pero como mucho se han llegado a establecer probabilidades de que una vez iniciado uno en concreto llegue a tal o cual sitio, o de que se produzcan réplicas. Por supuesto, hay zonas de actividad sísmica, donde se sabe que algún día habrá un terremoto, pero acerca del día y la hora poco se puede anunciar. Por ello produjo cierto estupor en 2012 la noticia de que varios científicos habían sido condenados en Italia a 6 años de prisión, por no haber predicho el famoso terremoto de L’Aquila.
Sea como fuere, no hay duda de que en este terreno queda todavía mucho por hacer. Los científicos aún trabajan en ello por lo que en el futuro podrían producirse valiosos avances. Algunos no se muestran tan positivos como en la peli. "Si los sismólogos pudiéramos predecir un terremoto seríamos mucho más ricos", comenta la doctora Lucy Jones, del Servicio Geológico de Estados Unidos. "Por desgracia, esa parte del film no es real".
5 curiosidades científicas de "San Andrés"
1. El título viene de la falla que cruza California, en realidad una rotura de la corteza terrestre que limita la placa tectónica del Pacífico con la placa de Norteamericana.
2. La Falla de San Andrés es la causa de que California sea una de las zonas de mayor actividad sísmica del planeta.
3. Según todas las teorías, la Falla de San Andrés puede causar el Big One, un terremoto masivo que acabe con el estado en su conjunto.
4. La falla había pasado inadvertida hasta que en 1906 ocasionó el terrible terremoto de San Francisco, cercano a los 8 grados, que dejó más de 3.000 víctimas mortales.
5. El film presenta un terremoto de 9,6 grados en la escala de Richter, que como es bien conocido se trata de una escala logarítmica. Hasta ahora no se ha dado ninguno de tal magnitud. Pero en 1960 ocurrió en Chile uno que se le acerca bastante, pues llegó a los 9,5 grados.
