El centro Pompidou dedica al cineasta iraní Jafar Panahi una completa retrospectiva de su obra. Condenado a veinte años de inhabilitación en el ejercicio de su profesión por las autoridades de su país, se las sigue arreglando para hablar con gran elocuencia a través de sus películas mínimas.
En esta ocasión, había dudas acerca de si Jafar Panahi podría responder al reto que suele plantear el Pompidou cuando orquesta proyecciones dedicadas a la obra de un cineasta vivo, la realización de un cortometraje que responde a la pregunta "Où en êtes-vous?", que podría traducirse como "¿En qué punto se encuentra ahora?".
Pero sí, Panahi ha entregado su corto, de veinte minutos, de nuevo una obra al estilo de Esto no es una película, o Taxi Téhéran, o sea, algo realizado de modo clandestino, con medios mínimos, pequeñas cámaras, y el director conduciendo un automóvil. De nuevo las limitaciones obligan a aguzar el ingenio creativo, y el director rinde homenaje a su maestro, el recientemente fallecido Abbas Kiarostami, cuyo guión de El globo blanco le sirvió para debutar tras la cámara. Pues su viaje en compañía de su discípulo Majid Barzegar va camino al cementerio donde descansa Kiarostami.
La idea es que Panahi se emociona cuando llegan al cementerio, y pide a Berzegar que él lleve la ofrenda floral, mientras se queda fuera porque "quiero que siga viviendo en mí". Según Solmaz Panahi, hija de Jafar y actriz, aunque todo el mundo llamaba Abbas al mítico director, él siempre le siguió llamando respetuosamente señor Kiarostami, y afirma que para él "era un poco como un padre".
La retrospectiva parisina empezó el pasado 7 de octubre y concluiría el próximo 6 de noviembre.
