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Reportajes

Así va a afectar el coronavirus a las películas y series de televisión

El cine del futuro (y VI)

(Ilustración: @noazabal.art) Otro terreno donde el cine se va a ver afectado en el futuro tras la pandemia del Covid-19 es sin duda el de la cobertura mediática del estreno de las películas y series. ¿Cómo veremos los periodistas y críticos los nuevos títulos antes de que lleguen a salas y plataformas? Y, ¿cómo se desarrollarán las entrevistas y ruedas de prensa?

Aquí, vamos a ser honrados, el futuro ya era presente en gran parte. Las distribuidoras de cine, de toda la vida, han convocado a los periodistas a pases de prensa para ver las películas en fechas previas al estreno, para que pudieran rumiarlas y hacer certeras críticas y comentarios. Pero en los últimos tiempos se han venido produciendo excepciones, causadas por motivos varios.

Por un lado, las “majors” se han ido acostumbrando a estrenos globales en todo el mundo. Con lo que cara a evitar el pirateo y los comentarios negativos, han convocado a la prensa con escasa antelación e imponiendo embargos informativos hasta el día del estreno para evitar que en este mundo nuestro de las redes sociales se propaguen opiniones desfavorables, que puedan crear un ambiento hostil que tumbe las posibilidades en taquilla de los carísisimos “blockbusters”. De modo que la situación de tener que escribir casi sobre la marcha, y sin saber lo que piensan otros, ya es habitual. Aunque en el mundo del “streaming” esto es aún más claro. Sobre todo porque a veces, ni siquiera el informador tiene muy claro a qué llamar “estreno”. Puede que para él lo sea algo que no estaba al alcance de su radar, y ahora ya lo está y escribe sobre ello. Quien esté libre de esta práctica, que tire la primera piedra...

La crisis económica se agudiza, pero las distribuidoras cinematográficas no venían estando particularmente forradas en los últimos tiempos. De modo que si no creen demasiado en una película, podían no convocar un pase de prensa en una sala, sino proporcionar al comentarista de turno un link para verla “online”. En tiempos de pandemia era desde luego la única opción con la que contaban para que hablaran de sus estrenos en “streaming”. Durante la desescalada es probable que la práctica continúe, y tal vez después, también. Te ahorras alquilar una sala de cine –a no ser que el distribuidor sea también exhibidor–, eso sí, a costa de que el periodista vea la película en condiciones no del todo idóneas, e incluso con la posibilidad de ver hasta donde considere oportuno o el cuerpo aguante, quizá con un cuarto de hora piense que “ya he tenido suficiente”. En un pase presencial, cortesía obliga, no te vas a ir a mitad de proyección diciendo que aquello es infumable, sino que aguantas como un valiente. Somos héroes, y nadie se da cuenta...

La otra cuestión son las entrevistas al equipo artístico y técnico de una película. Está claro que la situación ideal es una entrevista individual cara a cara, con bastante tiempo por delante, y en que un clima de creciente confianza permita llegar a algo parecido a la confidencia. La realidad es que salvo a medios a los que se llevaba en palmitas por tener una enorme audiencia, esto no era todo lo habitual que sería de desear. Me parece que una película como Notting Hill no sólo hizo un gran favor a la humanidad explicando lo que son los “junkets”, sino que supo apuntar con gracia a los diálogos de besugos en que pueden convertirse estos encuentros periodísticos cuando coinciden entrevistadores con intereses diversos a la hora de interpelar a Julia Roberts o a quien sea.

De todos modos, la nueva era del coronavirus y el post-Covid-19, va a cambiar las cosas. Los actores y directores viajarán menos, a no ser que piensen que hay demasiados dólares en juego, haciéndose necesarios los encuentros presenciales. Toda la vida ha habido entrevistas telefónicas, pero irán a más, respaldadas por Zoom y otras herramientas telemáticas.

En cuanto a las entrevistas de toda la vida, o las que el imaginario nos dice que son las de toda la vida, obligarán sin duda a usar gel desinfectante, a la mascarilla y los guantes, y a la distancia social. Nada de besos y abrazos, desde luego –siempre me llamó la atención la vez en que Amaia Salamanca me plantó un par de besos en la mejilla en una entrevista ya lejana–, ni apretón de manos; hasta lo del choque de codos está por ver. E igual que antes nos decían que no se le puede preguntar sobre un tema que tal vez hubiera dado recientemente lugar a la polémica, sin duda que nos dirán que a la rutilante estrella de turno no se le puede hacer foto con mascarilla. A la hora de los posados para los reporteros gráficos, sólo cuando la mascarilla haya quedado atrás, sin ninguna huella de maquillaje corrido, podrá procederse al disparo de los flashes, eso sí, con una muy prudente distancia de seguridad.

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