Si las negociaciones del Sindicato de Guionistas (WGA) y los representantes de los estudios no llegan a buen término, el próximo jueves 1 de noviembre empezará la temida huelga que se esperaba desde hace meses.
Aunque se están manteniendo reuniones entre las dos partes en conflicto en la sede de la Asociación de Productores, AMPTP (Alliance of Motion Picture & Television Producers), no parece que por el momento vaya a haber ningún pacto entre la patronal y los guionistas. Estos últimos exigen que se repartan equitativamente los beneficios por las ventas en DVD, internet y teléfonos móviles, aumentando el porcentaje que reciben actualmente en concepto de “royalties”. “Creemos que AMPTP forzará las conversaciones hasta el último momento y luego nos hará una oferta a la baja para tratar de evitar el parón”, ha comentado Patric Verrone, presidente de la sección oeste de WGA. “Por supuesto que no queremos una huelga, pero deseamos aún menos un mal contrato, y debemos mantenernos firmes en nuestras reivindicaciones”. Verrone asegura que su organización ha planeado una reunión general de todos sus miembros para evaluar qué van a hacer a partir de ahora.
La incidencia de la huelga puede ser mayor de lo que se esperaba, sobre todo tras el apoyo tácito que WGA ha recibido por parte de otro de los grandes sindicatos, el de los “teamsters”, que agrupa a profesionales tan variopintos como los conductores, directores de casting y entrenadores de animales. Aunque este sindicato no se suma a la convocatoria de huelga, sus líderes han declarado que no se sancionará a aquellos de sus miembros que decidan secundar los paros a título personal. En la práctica esta muestra de solidaridad podría derivar en la paralización de rodajes. La noticia ha pillado por sorpresa a la AMPTP, porque hasta ahora todos los demás sindicatos han anunciado sanciones para aquellos de sus miembros que secunden la huelga.
De momento, se ha anunciado que podrían verse afectados títulos como Harry Potter y el príncipe mestizo, que al parecer requiere de la presencia constante de los guionistas en el rodaje, el nuevo film de James Bond, que está pendiente de una reescritura por parte de Paul Haggis, y Justice League of America, cuyo libreto debe estar finalizado antes de junio para iniciar la producción. Además, WGA ha anunciado que se le podrían unir de cara al verano DGA (sindicato de directores) y SAG (la asociación de actores), cuyos convenios están a punto de finalizar.
Peor parada sale la televisión, sobre todo en lo referente a las series que se ruedan actualmente, que pueden verse gravemente afectadas. Los responsables de series que llevan algún tiempo en antena han tenido tiempo para organizarse y contratar a guionistas que habrían acabado nuevos episodios en prevención de la huelga. Sin embargo, las series de nueva creación han contado con un margen menor, y como mucho tienen disponibles un par de episodios más. Teniendo en cuenta que una serie coge impulso poco a poco, muchas de ellas podrían paralizarse por completo y quedar relegadas al baúl de los recuerdos. Las cadenas han sufrido una pérdida progresiva de audiencia, por culpa de las nuevas tecnologías, y temen que una posible interrupción derive en una fuga masiva de espectadores que luego nunca regresen.
Hasta el momento, las huelgas han afectado a la producción de Hollywood en siete ocasiones, desde que los actores se movilizaron en 1960, encabezados por Ronald Reagan, entonces presidente del sindicato de actores y posteriormente presidente estadounidense. En 1988 hubo un parón de guionistas que al parecer produjo unas pérdidas de 90.000 millones de dólares, sobre todo en la industria televisiva.
