Las cifras que ha hecho públicas el Ministerio de Cultura dan miedo. Si en 2006 122 millones de personas pasaron por las taquillas de los cines españoles, esta cifra se ha reducido a 102 millones en 2007.
No es fácil encontrar las causas de tan drástica caída en la frecuentación de las salas de cine. ¿Son peores las películas? ¿La piratería hace estragos? O tal vez la explicación reside en que el público prefiere otras formas de ocio, incluidas internet, los videojuegos o la televisión a la carta, por citar sólo algunas. El caso es pasar de 122 millones a 102 en un año es mucha tela. Y en 2004 la cifra era de 144 millones, es decir, no hablamos de algo coyuntural, sino de una tendencia muy marcada, y a la que no parece fácil que la nueva Ley del Cine pueda poner freno.
Y si se trata de analizar qué tal lo ha hecho el cine español, la cosa no está para tirar cohetes, ni mucho menos. Sólo 13 millones de espectadores escogieron ver alguna película hispana, lo que constituye una cuota de pantalla del 12,74%. Y hay que pensar además que se produjo la gran suerte de que las cintas de terror El orfanato y Rec tuvieron una buena acogida de público, con 3,3 y 0’78 millones de espectadores respectivamente, las númers 3 y 25 del ranking de las más vistas en España en 2007. Si estas películas no hubieran existido la cuota del cine español se habría quedado en un 8,7%.
Otras deducciones que se pueden hacer de los datos proporcionados por Cultura es que las secuelas y franquicias con mucho marketing arrasan. De los 25 títulos más taquilleros, 11 forman parte de alguna saga preexistente –empezando por el campeón de la taquilla, Piratas del Caribe: En el fin del mundo–, aparte de que cuatros de ellos, como La brújula dorada y Transformers, se prestan a ser el inicio de una saga.
