Un 70 por ciento de los cines catalanes cerraron para mostrar su oposición a la Ley del Cine, del Govern de Cataluña. Los exhibidores argumentan que la nueva normativa es "inviable e injusta", y que puede suponer su ruina.
En este momento, las películas que se exhiben en catalán suponen únicamente el 3% del total. A partir de ahora será obligatorio elevar esta cifra hasta el 50%. Los exhibidores temen perder drásticamente espectadores, con esta medida, y también que las majors dejen de estrenar algunas películas en territorio catalán, cuando no les compense los costes de un doblaje en catalán, que a partir de ahora se tendrá que realizar en todos los casos.
"Los números no mienten y esto es un Apocalypse Now", ha declarado Camilo Tarrazón, empresario y presidente del Gremio de Empresarios de Cines de Cataluña. "Esta ley cerrará salas, porque habrá a partir de ahora menos copias y menos espectadores". La huelga se realizó el 1 de febrero, coincidiendo con los Premios Gaudi, los más importantes que se conceden en el sector cinematográfico en Cataluña.
El gremio está a favor de incentivar de algún modo que se exhiban copias en catalán, pero obviamente piensan que se trata de un gran error obligarles de forma tan drástica, y sobre todo, imponerles serias multas cuando no respeten la paridad.
La huelga desató numerosas reacciones. En algunos cines que habían cerrado sus puertas, como el Renoir Les Corts, aparecieron pintadas, culpando a la sala de ir "en contra del cine en catalán". Para hacer visible su oposición a la huelga, Joan Puigcercós, líder de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), acompañado de otros compañeros de formación, acudió a la proyección de la película Petit Indi, del catalán Marc Recha a unos cines que estaban abiertos.
Por contra, el líder de CIU, Artur Mas, defiende que se llegue a una "solución dialogada" con el sector del cine.
Pero los empresarios tienen motivos para alarmarse, según un informe económico elaborado por el economista José María Gay, de la empresa Liébana y Saludas. Según este estudio, la piratería y los cambios de hábitos de los espectadores han reducido la recaudación de las salas de cine unos 25 millones de euros en los últimos cuatro años. Si a eso le añadimos la imposición de tener que exhibir el cincuenta por ciento de las películas en catalán "será una sentencia de muerte para el cine", ha declarado el economista.
