La tecnología adelanta que es una barbaridad. Aún no nos hemos repuesto del impacto de las películas en 3D en salas de cine, cuando se nos ofrece una experiencia comparable en el salón de nuestra casa. ¿Triunfará la televisión en 3D? El tiempo lo dirá, de momento rugen los motores.
El martes pasado, 4 de mayo, estuve en una presentación de Sony en Madrid, en su tienda Sony Style de la calle Serrano. La idea de los ponentes era contarnos su plan estratégico para acometer el 3D en los hogares. Está claro que hay un antes y un después en el cine en salas tras el estreno de Avatar, y las compañías relacionadas con el ocio en casa piensan en cómo explotar eficazmente esta nueva “gallina de los huevos de oro” que es la tridimensionalidad.
Y desde luego, Sony está maravillosamente posicionada para liderar la nueva revolución, porque ruedan películas, fabrican cámaras y televisores, y están en el mundo de los videojuegos con la gran penetración de la PlayStation. De hecho los ponentes en la presentación –Pedro V. Navarrete (presidente y director general de Sony España, representante del apartado electrónica), Javier Martínez-Avial (director general de Sony Home Entertainment Sur de Europa, o sea la división de DVD y Blu-ray) y James Amstrong (vicepresidente senior Sur de Europa, y que representaba a la sección de videojuegos)– daban idea del deseo de explotar posición tan privilegiada.
Por supuesto, la idea era convencernos de que, igual que ha pasado en cine, el 3D va a triunfar en el mundo de la televisión. Así, Navarrete comparó el nuevo salto tecnológico con el paso del blanco y negro al color. Y pudimos ver fragmentos de películas (Lluvia de albóndigas), documentales, videojuegos y retransmisiones deportivas, para hacernos una idea de sí hay algo importante en marcha.
Pero también hay dudas e interrogantes. ¿Cambiára la gente sus flamantes televisores Full HD de un montón de pulgadas, comprados no hace mucho, por los nuevos televisores Bravia Led preparados para el 3D, y un ‘pelín’ carillos? Estamos en crisis, no lo olvidemos. ¿Cuándo habrá suficiente producto para que el público se anime al cambio? En España, con ocasión del próximo Mundial de Fútbol, Canal Satélite Digital va a dar 10 partidos en 3D, pero no parece que algo tan puntual justifique la compra de aparato tan costoso. ¿Qué gafas son las mejores? Sony apuesta por las activas, que deben ser alimentadas por batería, otras compañías como Panasonic prefieren las pasivas. ¿Será esto algo equivalente a una nueva guerra de formatos? Y otro problemilla es que las gafas aíslan –parece un poco marciano una reunión familiar con todos pertrechados de gafas– y dificultan simultanear el visionado con otras tareas. Si quiero colgar un mensajillo en Twitter celebrando un gol de España, ¿debo quitarme las gafas? ¿Y si me apetece leer una revista? Suena un poco engorroso, parece que el 3D debería ser más un acontecimiento que la forma habitual de ver la tele, al menos hoy por hoy.
En lo que a producto se refiere, van a faltar al principio películas, está claro. En cambio el filón pueden ser los deportes, pues retransmitir en 3D parece que no es caro, y la sensación de estar en medio del envite resulta la mar de emocionante.
