El diario “El País” desvela nuevos papeles del Departamento de Estado filtrados por WikiLeaks. En esta ocasión destacan los esfuerzos diplomáticos para que España adoptara medidas antipiratería por la vulneración de los derechos de propiedad intelectual.
Ciertamente la doble página que dedica al tema “El País” en su edición de hoy no revela nada inimaginable, las presiones del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el gobierno español en el período 2004-2010 vienen a ser las que estaban a su alcance, la única novedad es que los hechos que cualquier seguidor del tema detectó están aquí perfectamente documentados. De modo que en los distintos cables se da cuenta minuciosa de reuniones con ministros y altos funcionarios de uno y otro país, con proveedores de acceso a la red, entidades como la Sociedad General de Autores (SGAE) y la Federación AntiPiratería (FAP), y los productores de Hollywood (MPAA).
Entre las medidas de presión utilizadas, se menciona una que en efecto se usó, la inclusión de España en la lista especial 301, una lista negra de países preocupantes por su nivel de piratería de películas y demás material audiovisual. Los documentos que han salido a la luz recogen los lamentos de los americanos por la permisividad de las autoridades españolas con la piratería, así como ciertos atisbos de esperanza, sobre todo cuando se anunciaron las disposiciones sobre el tema en la Ley de Economía sostenible, todavía en fase de tramitación. Comentarios atribuidos al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del tipo “la libertad de expresión siempre prevalecerá” no puede calificarse, la verdad, de increíbles revelaciones.
Total, que como tantos documentos de WikiLeaks, supuestamente asombrosos, los referidos a la piratería en España no descubren nada nuevo.
