Argentina es uno de los países a tener más en cuenta por los cinéfilos debido al alto nivel de calidad de sus películas. No es de extrañar la buena acogida que tiene Argencine, festival bianual, que este año llegaba a su cuarta edición. La cita ha tenido lugar entre el 28 de abril y el 5 de mayo.
La muestra se inauguró con el film Cerro Bayo, escrito y dirigido por Victoria Galardi, inédita aún en Argentina, sobre una madre de familia que se intenta suicidar y acaba en coma. Le siguieron numerosos títulos recientes, pocos de los cuales han llegado a las carteleras, como Rompecabezas, pues aún no se sabe si se estrenarán en España la mayoría de los films exhibidos, como Felicitas, Aballay, el hombre sin miedo, El mural o La mirada invisible.
Hubo también una sección de documentales, que ha incluido títulos como El fin del Potemkin y Homero Manzi, un poeta en la tormenta.
La sección "De lo breve, lo mejor" estaba compuesta por cortometrajes, seleccionados por el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales Argentino. Además, se rindieron homenajes a los actores Eduardo Blanco –un argentino que trabaja mucho en España–, y Mercedes Sampietro –española que ha rodado con directores argentinos–.
El festival Argencine se celebra cada dos años.
