Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner y el director Bill Condon han estado en Madrid para presentar “Amanecer (2 parte)”, la película que cierra la saga vampírica con mayor éxito de la historia.
¿En qué se diferencia esta película de la anterior, Amanecer (Parte 1)?
Bill Condon: La primera parte era más intimista, más sencilla. Amanecer (Parte 2) ha sido mucho más elaborada y hasta su finalización ha pasado mucho tiempo en la sala de montaje. Desde que se terminó ha pasado año y medio, donde hemos añadidos 2.000 secuencias y efectos. De modo que la experiencia ha sido mucho más diferente.
A lo largo de la saga, el éxito en la carrera de los actores ha ido unido al pago de un precio muy alto en sus vidas personales. ¿Ha merecido la pena toda esta aventura?
Kristen Stewart: Estoy encantada por cómo ha ido este proyecto. Han sido cinco años muy intensos, pero también llenos de ilusión y pasión. Nos ha ocurrido algo excepcional, no sólo por la maravillosa historia que ha escrito Stephenie Meyer, sino por el grupo humano de actores y trabajadores que hemos formado, tan unido. No cambiaría nada de lo que ha pasado.
Taylor Lautner: Estos cinco años han sido únicos. Lo das todo y se aprende muchísimo. Ha sido un verdadero aprendizaje. Yo he crecido como persona y como actor, y he aprendido de todos mis compañeros de reparto. Comencé con quince años y he madurado haciendo esta saga. Así que tampoco cambiaría nada.
Robert Pattinson: Yo también lo he pasado fenomenal y no lo cambiaría por nada.
Hay dos Bellas diferentes, la de los libros y la de la película, ¿con cuál de ellas se quedaría?
RP: Prefiero las mujeres de ficción (ja, ja). Bueno es una pregunta difícil, porque también hay como dos Edwards... De todas formas, me quedaría con la de la película, es más segura, es la que toma las decisiones, es la que salva las situaciones. Respecto a los dos Edward, el del libro está un poquito más enamorado de sí miemos, mientras que en las películas Edward se preocupa mucho más por el bien de los demás, se sacrifica por ellos, así que también prefiero al de la película.
Esta saga no se entiende sin los fans, ¿cómo han ido asimilando este fenómeno de seguidores en todo el mundo?
TL: No conozco ninguna saga en donde los fans sean realmente los promotores, los que impulsan el proyecto. Realmente hemos hecho las películas por y para ellos. Esta situación no parece real. Ha estas alturas aún no me creo todo lo que ha pasado, me sigue sorprendiendo cada día. No nos lo acabamos de creer y nos sentimos muy afortunados.
RP: Es un poco sorprendente esta devoción en torno a la Saga Crepúsculo. Realmente después de la primera película me di cuenta del revuelo que se había formado, de la importancia que tenía y de la consecuente responsabilidad de mi trabajo. El sentido del deber era tremendo, porque los fans estaban en todos los lugares, en los platos, empujando a que el proyecto saliera adelante, etc. Y que esto suceda es muy agradable en un mundo cínico.
KS: Esta saga ha sido un fenómeno inexplicable que se ha incendiado y multiplazo de una manera tremenda. No sabemos cuál ha sido la fórmula, porque si no se estarían creando cosas así todos los días. En el set te sientes como uno más, pero luego el fenómeno mediático y cultural te acaba contagiando,. La primera vez que ves a 6.000 fans esperándote todo se convierte en una montaña, en un volcán en erupción. Es algo que compartimos con los fans y lo vivimos junto a ellos. Hemos tenido una suerte enorme.
¿Con qué escenas se quedan de toda la saga, porque les costó mucho, porque las recuerdan con más cariño, etc.?
KS: Es difícil escoger. Hay tantísimos…. Cuando doy a luz, la escena de la boda, cuando nos dimos el primer beso... También las escenas con Billy (el padre de Bella) fueron muy bonitas.
TL: Recuerdo con terror la escena de la imprimación. Llegué a una sala y había un lugar marcado con una “X” y el director me dijo que “adelante”, y yo sin saber qué hacer, ni por dónde empezar. Otra escena que recuerdo fue en Eclipse, una en la que tuve que tener en brazos a Kristen durante doce horas. Estaba planeado que hubiera una máquina que la sostuviera y yo sólo pondría los brazos. Pero el día del rodaje estaba estropeada y tuve que cargar con ella durante doce horas. Fue tremendo, ella congelada de frío y yo agotado, ardiendo de calor y esfuerzo.
RP: Recuerdo en la película Eclipse, cuando David Slade me dijo que tenía que poner cara de vampiro. Se trataba de primer plano donde yo tenía que dar mucho miedo. Estuve durante dos horas poniendo cara de vampiro hasta que funcionó. La verdad es que lo pasé mal.
Se anunció que la película sería en 3D, ¿por qué al final no ha sido así?
BC: Fue una decisión práctica. Llevaría muchísimo trabajo al tener que hacer dos películas en 3D, cargando siempre con las máquinas. También se debe a que hemos intentando contar la historia de modo sencillo, puro, centrada en el drama, en las vivencias de los personajes. No queríamos restar protagonismo a esto. Por último también teníamos que cumplir con unas fechas concretas y el proceso de 3D ralentizaba toda la producción.
