Sus nombres no son muy conocidos, no brillan tanto como los de las estrellas, pero los productores son unos señores de altísima importancia cara a lograr un Oscar de los gordos.
Los más despistados quizá ignoren quiénes son los hermanos Harvey Weinstein y Bob Weinstein. Para no andarme por las ramas, diré que son dos productores especializados en ganar el Oscar. Todos los años tienen algo en cartera para llevarse buenos premios, y 2011 no es la excepción. De hecho El discurso del rey es la película favorita para triunfar el próximo domingo 27 de febrero.
Como todo el mundo sabe, en los títulos de crédito de cada película suelen figurar un montón de nombres en distintas tareas de producción. De modo que podría engañar el hecho de que, estatuilla, estatuilla, que pueda enseñar a los amiguetes, Harvey Weinstein sólo tiene una, la que se llevó por Shakesperare enamorado en 1999. Pero la realidad es que él y su hermanito están detrás de un montón de pelis oscarizadas, o al menos nominadas a los premios gordos.
Entre otras destacan El paciente inglés, Nine, El lector, Malditos bastardos, Cold Mountain, Chocolat, El indomable Will Hunting, Gangs of New York, Pulp Fiction, Descubriendo Nunca Jamás, Vicky Cristina Barcelona, la saga de El Señor de los Anillos, Chicago, Las normas de la casa de la sidra...
Hay que destacar en los Weinstein su capacidad de reinventarse. Ellos crearon la compañía Miramax, para respaldar títulos de prestigio capaz de aspirar al Oscar, más películas de terror como la saga Scream. Tras aliarse con Disney, su asociación conoció diversas etapas, hasta el momento en que los primeros se quedaron con la librería de películas de los Wesintein, y éstos comenzaron una nueva andadura con la The Weinstein Company. Les ha costado un poquillo rehacerse, pero de nuevo están en lo más alto, como prueban las muy elocuentes nominaciones de El discurso del rey.
