Decine21

SIN ESPECIFICAR

Cannes 2011, día 13

El Festival de Cannes es un perpetuo viaje que nos obliga a recorrer grandes distancias. Es así que en la jornada de hoy hemos pasado de un rincón perdido de Australia a la Brigada de menores de la Policía de París, para terminar en pleno cónclave del Vaticano, eligiendo un nuevo Papa.

Con una cordialidad particular ha sido acogida Toomelagh en la sección “Un certain Regard”. Dirige la película Iván Sen, joven director venido de Nueva Gales del Sur (Australia), que realiza su segundo largo y que había sido ya premiado en el Festival de Berlín. Un cine directo, en el que la ficción utiliza casi los medios del documental para contar una historia que quizá es la reproducción de otras historias semejantes, que tienen lugar en otros lugares del mundo: la de un muchacho que avanza hacia su vida de adulto, en un ambiente familiar hostil, atraído por el poder y la protección criminal que ofrecen las bandas organizadas, que se disputan el poder de una comunidad.

Toomelagh es una comunidad aborigen de Nueva Gales del Sur en Australia, a la que pertenece Daniel, un muchacho agitado y angustiado de 10 años, que querría lograr pronto su independencia, para salir de un entorno familiar (los padres están separados), que no tiene nada de atractivo. Daniel colabora con una de las pandillas que operan en la ciudad, con el deseo de transformarse en un pequeño gángster, cosa que no agrada a la niña de su edad que considera como su futura compañera. Pronto se verá atraído por otra banda rival, cuando su cabecilla sale de la cárcel.

La historia plantea un inquietante interrogante: ¿cuál será el camino que seguirá Daniel en el futuro, el de la honestidad, que pasa por la escuela, o el de la delincuencia? Quizá el interés de la película está en saber que la historia está construida sobre elementos reales, y es interpretada por no profesionales. A este respecto el resultado obtenido por el joven que encarna a Daniel y que no ha cambiado de nombre, es de extraordinaria autenticidad.

La Brigada de Protección de Menores de la Policía de París

Rodar una película sobre el trabajo de la Brigada de Protección de Menores de la Policía de París supone abordar temas difíciles: los malos tratos en el seno de la familia, los casos de pedofilia, etc., que son por definición desagradables, y sobre todo delicados, cuando se pasa del documental a la ficción. Maïwenn, que como escribía hace poco un gran diario “no está en olor de santidad entre los cinéfilos”, aborda el tema en Polisse, su tercera película.

La empresa suponía además hacer un film coral, pues era preciso retener la impresión de grupo. En efecto son una decena de actores los que intervienen, de los cuales siete pertenecen al equipo de policías. El guión de Maïwenn y Emmanuelle Bercot se articula en torno a una fotógrafa enviada por el ministerio del Interior, que debe seguir el trabajo de la Brigada con vistas a la publicación de un libro. Rápidamente entramos en la acción: interrogatorios, confrontaciones, testimonios de los niños, escapatorias de los adultos que niegan, etc. Todo ello produce una perpetua tensión en la que los policías de este servicio deben hacer esfuerzos titánicos para descubrir la verdad de los hechos, pues bien sabido que los testimonios de los niños no son tampoco infalibles.

Todo lo que la película contiene responde a la realidad, nos aseguran al principio, y ha sido el fruto de un trabajo laborioso de la directora, que un día descubrió un artículo sobre el tema. La forma de rodaje ha dejado un amplio margen a la improvisación, lo que producía 150 horas de “rush”, material en bruto, reducidos después a las 2 horas y 10 minutos de película. Un trabajo de montaje sumamente importante, para transmitir las condiciones de trabajo de unos policías confrontados continuamente a asuntos sórdidos que los interesados tratan de cubrir. El problema para estos hombres, es el de escapar, en sus vidas personales, a la pesadilla que produce su vida profesional.

Este propósito es plenamente cumplido. Queda sin embargo una salvedad. Maïwenn ha elegido entre sus intérpretes bastantes actores populares en Francia, citemos Nicolas Duvauchelle, Riccardo Scamarcio, Sandrine Kiberlain, Karine Viard, etc. Su trabajo es sin duda excelente. Sin embargo nos parece que la película hubiera ganado en autenticidad con actores menos conocidos.

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