Cuentan que te haces consciente de lo viejo que eres cuando ves los cromos de futbolistas.
Cuando eres un niño te parecen señores muy mayores. Pero cuando alcanzas una cierta edad les miras la cara y descubres que son todos unos chavalines. Otras personas se dan cuenta de que ha pasado el tiempo cuando un crío por la calle les llama "señor".
Pero yo me hago consciente de que soy más viejo que el padre de Noé cuando cambian a James Bond o cuando estrenan un remake de una película que he visto de estreno en el cine. Me explicaré. Durante mi adolescencia se estrenaban remakes de películas como La mosca, revisión de una película de mil años atrás, por lo que tenía su sentido que se rodar a hacer para una nueva generación.
Además, veías la antigua y tenía efectos especiales muy ingenuos, mientras que la nueva versión sorprendía gracias a la moderna tecnología.
Pero ahora resulta que voy al cine a ver la nueva versión de Robocop, de José Padilha, y yo me pregunto, ¿tanto tiempo ha pasado desde la anterior? No, casi nada. Sólo... ¡26 años!
También ha dejado a la anterior a la altura de la Edad de Piedra en cuanto a efectos especiales se refiere. Vistos ahora, los robots de Verhoeven en stop-motion dan mucha penita, mientras que la que llega a los cines ahora cuenta con algunos momentos apabullantes gracias a sus CG de vanguardia.
En resumen, uno tiene la sensación de que le van a encerrar en un museo. Me da que me van a colocar junto al hombre de Cromagnon, para que les cuente a los niños que vayan a verme que también asisti a la proyección en salas de Spider-Man o Desafío total.
Para colmo de males, me hicieron una foto al entrar en la sala, con el nuevo Robocop, con la mejor intención del mundo, para que pueda verme de vez en cuándo y darme cuenta de que el tiempo pasa también por mi aspecto físico. Lo peor es que me he dado cuenta de que iba abrigado cual abuelilla con un pantagruélico gabán, pues estos días ha hecho un frío indescriptible en Madrid.
Confieso que acudí a la sala de cine en plan mayor, y nostálgico, pensando aquéllo de "cualquier tiempo pasado es mejor" y "ya no hay ideas en Hollywood" o "ya no se hacen películas como las de antes".
Pero no, yo no tenía razón. El Robocop, de José Padilha no está mal. El realizador actualiza muy bien la trama, centrándola en el debate sobre la utilización de los robots de uso militar, por lo que da que pensar. Totalmente recomendable.
Versión oficial de porqué se ha rodado el nuevo "Robocop"
Dice José Padilha que cuando le hicieron una entrevista en Sony, le preguntaron que cuál era su película favorita. Al ver delante suyo un póster de Robocop, respondió que le habría gustado rodar el film de Paul Verhoeven. Los ejecutivos de Hollywood, que como es bien sabido tienen un corazón de oro, decidieron darle luz verde, y en ese momento, un ángel del cielo consiguió sus alas.
Versión conspirativa, paranoica y poco creíble del autor de este blog
Cuentan que Robocop salvó de la quiebra a Ford en los 80, porque 'apatrullaba' la ciudad en un Ford Taurus, que se puso de moda gracias al poli metálico de Detroit (sí, efectivamente, la ciudad donde instaló su planta Henry Ford). Ahora que la empresa vuelve a estar al borde del precipicio, 'casualmente' ha desembocado en los cines esta peli, que por azar coincide con la llegada del nuevo modelo del legendario vehículo (por lo que se ve en las imágenes, lo cierto es que este automóvil tiene buena pinta aunque el prota usa más la moto). Ha ocurrido lo mismo que cuando se lanzó el nuevo Mini y se revisitó Italian Job.
