“¡Madrid se merece un festival de cine fantástico”. Con estas palabras Luis M. Rosales desató la euforia de la concurrencia inaugurando el Festival Nocturna, que hasta el domingo, 29 de mayo, llenará el céntrico cine Palafox de 'geeks' y apasionados de la ciencia-ficción y el terror. Si no les interesa mucho el fantástico, da igual, pásense de todas maneras, pues son (o sea, somos) todo un show. Supongo que no es casual que el certamen tenga lugar la semana en la que se celebra, mañana, 25 de mayo, el Día del Orgullo Friki.
Tras su intervención se proyectó con media hora de retraso con el ‘hype’ in crescendo la película de apertura, dirigida por el madrileño Gonzalo López-Gallego, loco de contento de que se proyectara en su ciudad natal su último trabajo, después de que sus dos anteriores producciones rodadas en Hollywood, Apollo 18 y Open Grave, jamás consiguieran distribución en España. En el violento western moderno The Hollow Point ha dirigido a un reparto de campanillas, encabezado por Patrick Wilson, Ian McShane y un John Leguizamo desconocido pero genial en un papel de psicópata casi infrahumano. En torno al nuevo sheriff que llega a la localidad fronteriza de Los Reyes County para sustituir al anterior, enfrentándose a un peligroso cartel de la droga, al guión le falta o bien algo de sustancia, o al menos un poco de humor al estilo de los hermanos Coen, pero el cineasta español logra remontar en cierto modo estas carencias con sus impactantes secuencias de acción. Un comienzo prometedor para el Festival Nocturna. A ver cómo sigue la cosa…
Aunque para mí, lo mejor del día fue ir a recoger la acreditación de prensa y encontrarme allí al mismísimo Carlos Pumares, mito por excelencia de la crítica cinematográfica española, posteriormente devenido en ‘freak’ del programa de infausto recuerdo “Crónicas marcianas”, famoso por deletrearle a una señora gallega que no se enteraba de mucho el nombre del medicamento que le había recomendado, Fibergran, momento cumbre de la radio española. Me desató la vena nostálgica cuando la jefa de comunicación del evento le preguntó:
–¿Qué tal está usted, señor Pumares?
A lo que respondió algo que no sorprenderá mucho a quienes siguieran su mítico programa de Antena 3 de radio hace ya 20 años:
–Mal, mal, muy mal. Fatal. Pero vamos, no tiene importancia, hay cosas peores, como el hambre en el mundo, las guerras…
–Qué chispa tiene usted –respondió, como si jamás hubiera escuchado el chistecito la buena mujer, demostrando profesionalidad a ultranza.
–¿Y cómo es que celebráis la cuarta edición de Nocturna? –siguió el hombrecillo con el chip puesto en modo ‘berserker’–. ¿En serio ha habido otras tres anteriores?
En ese momento se volvió a mí.
–¿Tú te habías enterado de que existía esto?
Mientras tanto, la jefa de prensa me emocionó profundamente, aguantando el tipo, pese a que le acababan de decir, poco más o menos que su trabajo de todos estos años no había servido de mucho. Pero en fin, en eso ha consistido siempre el show de Pumares, en machacar a sus interlocutores. ¡Tremenda la vitalidad que sigue teniendo este hombre!
