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Biografía

Patrick Wilson

Patrick Wilson

47 años

Patrick Wilson

Nació el 03 de Julio de 1973 en Norfolk, Virginia, EE.UU.

La apuesta segura

16 Diciembre 2008

Cantando o actuando, Patrick Wilson consigue, casi siempre, ganarse al público y a la crítica. Aunque por su juventud aún no tiene una extensa filmografía, los grandes directores confían en sus posibilidades. ¿Qué es lo que ven?

Patrick Wilson nació en 1973 en Norfolk, Virginia (Estados Unidos). Al finalizar sus estudios de interpretación y canto en la escuela Carnegie Mellon, empezó a aparecer en obras de teatro musicales, donde hizo sus pinitos en ambas especialidades artísticas. En Broadway empezó a pulir su estilo en representaciones de diversos géneros, desde clásicos como “Romeo y Julieta”, hasta obras modernas como “Full Monty”.

A los 28 años debutó en el cine con una comedia mediocre titulada My Sister’s Wedding (2001). En ella, poco tiempo tuvo para lucirse, pero le sirvió para que, dos años después, Mike Nichols  (El graduado) apostase por él y le diese el papel protagonista en la miniserie Angels in America, una producción que en Estados Unidos consiguió numerosos premios y que a Wilson le valió sendas nominaciones al Emmy y al Globo de Oro.

Un año después se puso en la piel de un independentista en El Álamo (2004), malogrado remake del clásico western dirigido por John Wayne en 1960. Wilson interpretaba aquí a William Travis, un texano muy idealista y cabezón, que trata de defender su territorio del asedio de las tropas mexicanas. Aunque la película no obtuvo las críticas esperadas, el actor estuvo muy acertado.

Joel Schumacher (Última llamada) también se dio cuenta de su potencial y le dio el papel de Raúl en una nueva adaptación musical de El fantasma de la ópera (2004). Wilson no sólo reafirmó aquí sus dotes como actor, sino que sorprendió como tenor al poner voz a algunos de los temas clásicos de la ópera-rock de Andrew Lloyd Webber, como “Think of Me” o “The Mirror”.

En 2005 protagonizó junto a Ellen Page aquella extraña intriga que fue Hard Candy. Suspense de principio a fin, donde Wilson interpretó un papel extremadamente ambiguo y confuso que, de pronto despejó las dudas del público al experimentar la trama un giro de 180 grados. Luego vinieron el drama romántico Juegos secretos, donde compartió escenario con Kate Winslet y Jennifer Connelly, y la comedia Recortes de mi vida, protagonizada por Gwyneth Paltrow.

Y los papeles siguieron lloviéndole a este joven actor que desde el principio ha pisado fuerte. En 2007 estrenó El atardecer, otro drama de corte amoroso donde tuvo ocasión de codearse con grandes estrellas, como Glenn Close, Vanessa Redgrave o Meryl Streep. Últimamente hemos podido verle en los thriller Passengers, y Protegidos por su enemigo: en éste, Patrick Wilson y Kerry Washington son una pareja interracial que comparte vecindario con un tipo que no acepta su relación. Samuel L. Jackson será el encargado de protegerles... o no.

En España tiene pendientes de estreno varios títulos: Brothers Three: an American Gothic, Purple Violets, Watchmen, Life in Flight y Barry Munday.

Filmografía
Midway

2019 | Midway

Roland Emmerich es un cineasta alemán que ya desde el inicio de su carrera mostró su fascinación por el cine estadounidense, siguiendo los parámetros de un Spielberg en títulos como El secreto de Joey. Luego, ya en Hollywood, demostró una sorprendente atracción hacia títulos que rendían pleitesía al amor de los yanquis por su país, con Independence Day  y El patriota, a la vez que manejaba enormes presupuestos, sin duda que se movía como pez en el agua a la hora de armar superproducciones. Por ello no resulta extraña que ahora dirija Midway, sobre la Guerra del Pacífico en los años de la Segunda Guerra Mundial, concediendo el espacio principal a la batalla del título, aunque ampliando el marco con los prolegómenos que conducen a ese punto culminante de la contienda. Por supuesto, no es la primera vez que el cine la aborda, en 1976 tuvimos La batalla de Midway de Jack Smight, con un reparto plagado de estrellas, Charlton Heston, Henry Fonda, James Coburn, Glenn Ford y Toshiro Mifune, entre otros. En realidad podríamos decir que el film de Emmerich combina lo contado ahí con lo que mostraba la película de 1970 Tora, Tora, Tora. De modo que la trama arranca con el oficial de inteligencia Edwin Layton detectando que Japón podría sentirse fuerte para intentar imponer su dominio en el Pacífico, pero sin que sus advertencias sean escuchadas, lo que conduce al desastre de Pearl Harbor, el ataque japonés inesperado y que destruye gran parte de la flota. Con el nombramiento del almirante Chester Nimitz, Estados Unidos se prepara para dar una respuesta contundente, el audaz bombardeo de Tokio, coordinado por el teniente coronel Jimmy Doolittle. Para llevar a cabo la operación es necesario que inteligencia, con Layton detrás sea escuchada, en sus intentos de descodificar los mensajes nipones. Y pilotos como Dick Best se jugarán la vida, pues las operaciones tan lejos de un lugar para repostar, y sin apenas portaviones, son de altísimo riesgo. Todo conducirá a la batalla de Midway, que podría convertirse en una trampa mortal para unos y otros, decidiéndose el destino de la guerra. El film de Emmerich, coproducción con China que cuenta con un guion del más bien desconocido Wes Tooke, es riguroso a la hora de ceñirse a los hechos históricos, y se sigue con interés. Los efectos visuales digitales siguen perfeccionándose, de modo que todas las escenas de acción bélica resultan impactantes. Como es de rigor en una cinta de guerra que sigue las pautas de la vieja escuela, resulta importante el reparto, casi exclusivamente masculino, donde destaca Woody Harrelson, un actor igual se enfrenta a los zombies con guasa en Zombieland. Mata y remata, que se lanza a interpretar con enorme dignidad y clase al almirante Nimitz. Hay muchos rostros reconocibles, como el de Nick Jonas, uno de los hermanos Jonas, el valiente piloto Bruno, o los de Dennis Quaid, Aaron Eckhart y Luke Evans, correctos aunque no tienen la fuerza de los clásicos. El bando japonés es retratado con respeto, se evita caer en el trazo típico de la caricatura.

6/10
Annabelle vuelve a casa

2019 | Annabelle Comes Home

1968. El matrimonio formado por Ed y Lorraine Warren encierra a la peligrosa muñeca Annabelle, que actúa como un faro para los espíritus, en un armario de vidrio, como parte central de su colección de objetos diabólicos, que permanecen en una habitación cerrada a cal y canto de su residencia de Connecticut. Cuando un año más tarde los Warren deben viajar por uno de sus habituales casos paranormales, dejan sola a su hija de diez años, Judy, con Mary Ellen, niñera adolescente. La tragedia sobreviene cuando una amiga de ésta, Daniela, consigue entrar a hurtadillas en la sala que alberga a Annabelle y la libera de su prisión. Tercera entrega del personaje, y quinto spin-off salido de Expediente Warren, pues se tienen que contar también la decepcionante La monja, y la amena La llorona. El creador de la saga, James Wan, se mantiene como productor ejecutivo, y autor del argumento, y parece haber velado porque el debutante realizador Gary Dauberman, uno de los guionistas de It, se ajuste a los parámetros de su cine, pues éste se esfuerza en crear una atmósfera espeluznante, y en componer buenos sustos, muy al estilo clásico, sin recurrir a los excesos hemoglobínicos. Destacan el momento del piano, o el monitor con retardo, que en general no decepcionan. Se abusa de los clichés del género, pero por otro lado logra resultar refrescante al ceder el protagonismo a la hija de los Warren. Se ha acertado al reclutar para interpretarla a Mckenna Grace, a la que se recuerda como hija de Kiefer Sutherland, en Sucesor designado, y está bien respaldada, sobre todo por la prometedora Katie Sarife (Sobrenatural), que da vida a Daniela, el papel más difícil, pues trata de superar la muerte de su padre. Y por supuesto, se agradece que vuelvan a aparecer los progenitores de la protagonista, nuevamente Vera Farmiga y Patrick Wilson, que siguen llenando la pantalla. El film está dedicado a la auténtica Lorraine Warren, que falleció durante el rodaje.

6/10
En la hierba alta

2019 | In the Tall Grass

Can acompaña en un viaje en coche a su hermana Becky, embarazada de seis meses. Realizan una pequeña parada junto a un campo de hierba alta y espesa, en cuyo interior pide auxilio a gritos un niño. Ambos se adentran en el interior para rescatarle, pero pronto se dan cuenta de que su voz suena cada vez en un sitio distinto, que resulta imposible encontrar la salida, y que además del chaval algún otro personaje también se ha perdido en el sembrado. Vincenzo Natali llamó la atención en 1997 con su ópera prima, Cube, donde demostró que sabía suplir la falta de presupuesto con imaginación. Pero sus posteriores trabajos, como Cypher o Splice: Experimento mortal, no tenían el mismo interés, así que después de Haunter, de 2013 se había refugiado en la dirección de capítulos de series, como Westworld. Ahora vuelve al largometraje con un estreno pensado para Netflix –aunque también ha inaugurado el Festival de Sitges de 2019–, que adapta un relato publicado en dos partes en “Squire”, escrito a cuatro manos por Stephen King y el más célebre de sus dos hijos escritores, Joe Hill, autor de Horns. Un cuento de poca extensión del maestro del terror, “Rita Hayworth y la redención de Shawshank”, dio lugar a un extenso film, Cadena perpetua, que alargaba muy bien la trama. Pero Natali, también guionista, no sabe por dónde tirar, así que tras un inicio intrigante, el argumento se desinfla por completo. Ha trazado una estructura en bucle, como su ópera prima, también con personajes que deben escapar, allí de un laberinto, aquí del campo de hierba. Pero no resulta igualmente inquietante ni sugerente, lo que se cuenta esta vez resulta reiterativo y no parece avanzar a ninguna parte. Los actores poco pueden hacer con personajes mal desarrollados que toman decisiones que parecen arbitrarias. Se salva Patrick Wilson, en un papel opuesto a Ed Warren, por el que más se le conoce. También destaca algún hallazgo visual, pues se debe reconocer que Natali le saca mucho partido al escenario único, y que pese a su asumida ligereza se lanza un alegato a favor de la familia y en contra del aborto.

4/10
El pasajero

2018 | The Commuter

Nueva cinta adrenalítica del barcelonés afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, que vuelve a acreditar su solvencia a la hora de crear intriga dirigiendo a su actor fetiche Liam Neeson, El pasajero es su cuarta película conjunta tras Sin identidad, Non-Stop (Sin escalas) y Una noche para sobrevivir. Maneja un guión pergeñado por dos debutantes, Byron Willinger y Philip de Blasi, a los que ha echado un cable un tercero, Ryan Engle. Sigue a un antiguo policía, Michael MacCauley, reciclado en comercial de seguros de vida, feliz padre de familia, quien sigue todos los días la rutina habitual de acudir al trabajo en tren, lo que le proporciona el conocimiento de un buen puñado de pasajeros, con los que se cruza todos los días. El mismo día en que le comunican su despido fulminante, una misteriosa mujer le aborda en el tren que le lleva de vuelta a casa, con una intrigante propuesta que podría proporcionarla la bonita suma de 100.000 dólares. La cosa no suena muy legal, y será el inicio de una espiral conspiratoria de enormes proporciones. El director español tiene la virtud de plegarse a cánones muy clásicos del thriller, con muchos guiños a conocidas películas que transcurren a bordo de trenes, donde asoman cadáveres, desaparecen personas, y todo el mundo resulta sospechoso, y la vez demostrar personalidad visual, con planos muy llamativos,como el que recorre todos los vagones del tren casi al inicio. Aunque quizá no haya aportaciones hipernovedosas al género, el ritmo es fantástico, el film es francamente entretenido. Neeson sabe encarnar al tipo corriente puesto en una situación límite, y llama la atención el fantástico reparto que ha reunido Collet-Serra, con actores muy conocidos, como los que componen el famoso matrimonio exorcista de Expediente Warren, Patrick Wilson y Vera Farmiga, al Jonathan Banks de Breaking Bad y Better Call Saul, e incluso a la española Clara Lago.

6/10
Aquaman

2018 | Aquaman

1985, Maine. Un farero encuentra a una mujer inconsciente arrastrada por las olas. Resultará ser Atlanna, princesa del reino submarino de Atlantis, que ha huido de un matrimonio no deseado. Con los años el amor entre el farero y la princesa les dará un hijo, Arthur. Treinta años después el rey de Atlantis, Orm, pretende reunir bajo su mando a todos los reinos submarinos, proclamarse Amo de los Océanos, y declarar la guerra al mundo terrestre. La princesa Mera, su prometida, solicitará entonces la ayuda de Arthur, el único ser que puede impedirlo. Primer largometraje que adapta las aventuras del personaje de Aquaman, que apareció por primera vez en los cómics de DC en 1941. Creado por Paul Norris y Mort Weisinger, más tarde el personaje protagonizaría sus propias historias en los años 50 y poco después se haría célebre al ser parte de la Liga de la justicia. Que el hábitat del superhéroe sea el acuático ha impedido sin duda durante muchos años un traslado convincente a la pantalla, algo que ahora es ampliamente posible gracias al dominio de los efectos especiales. Aquaman se une así a sus colegas de DC –Batman, Superman, Wonder Woman, El escuadrón suicida– para repartirse la taquilla comiquera con sus rivales de Marvel. Poco a poco las fuerzas se equilibran. El director James Wan, que hasta el momento había sobresalido en el género del terror (Saw, Expediente Warren, Insidious), aparca los sustos para ofrecer esta vez un espectáculo lleno de acción y fantasía, que da poco respiro durante las más de dos horas de metraje. Tras una leve presentación en la superficie, pronto seremos trasladados al fondo del mar en donde las conspiraciones y los enfrentamientos darán comienzo. La trama alternará entonces sin descanso escenarios terrestres –desierto del Sáhara, Sicilia– y acuáticos –Atlantis, Reino de la Fosa–, hasta la apoteósica batalla final en el fondo del océano. Quizá la primera parte del film sea la más floja, en donde se pasa rápidamente de un personaje a otro sin apenas detenernos, generando un prólogo submarino que es un batiburrillo ligero y poco claro. Los diferentes reinos del mar y sus reyes respectivos se muestran con simples brochazos e incluso los piratas de la primera escena no parecen poseer demasiada entidad. Pero el guión de David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall se recompone correctamente al cabo de los minutos cuando la trama avanza por caminos más tradicionales, que retrotraen a las grandes obras épicas de la mitología: el héroe ha de cubrir varias etapas en la búsqueda del tridente de Atlan, una especie de vellocino de oro para cuya posesión hay que superar una serie de pruebas. Hay además elementos que recuerdan otros seres mitológicos, como la aparición del gigantesco Karathen, una especie de monstruoso Kraken imposible de abatir. Todo el film es un despliegue desmedido de efectos especiales. El estilo de éstos es poco realista, algo que ya podemos apreciar en la sorpresiva e inicial escena guerrera de Nicole Kidman, y que luego se constata especialmente en el ambiente submarino, en donde a ratos parece que estamos ante dibujos animados, tal es el juego de luminiscencias, reflejos de colores y cabriolas que las criaturas ejecutan en el medio líquido. Lamentablemente este aparato visual va en detrimento de la concepción de los personajes, que en general están muy pobremente perfilados. Por ejemplo, se echan de menos más escenas del entrenamiento infantil y juvenil del protagonista, de su crecimiento, de sus conflictos. Pero también ocurre eso con los demás personajes. Además, por si eso fuera poco, la espectacularidad de luces y relámpagos marinos es inversamente proporcional a la tensión y la intriga que provocan. Y también puede resultar agotador el enfrentamiento entre Orm y Aquaman, que recuerda la interminable batalla a puñetazos entre Superman y el general Zod en El hombre de acero. Quizá por eso la mejor secuencia sea la persecución en Sicilia. La banda sonora, potentísima, está muy presente, e incluye algunas versiones de canciones modernillas que dan el pego, aunque entre todas ellas destaca el tema de los créditos "Everything I Need", de Skylar Grey. Entre tanta parafernalia técnica, lógicamente las interpretaciones tienen escaso recorrido, aunque es justo afirmar que Jason Momoa cumple con creces. Es un magnífico Aquaman, una mole de músculo con un punto de humor que en general cae bien, pese a que no es precisamente un actor shakespeareano. Nicole Kidman y Amber Heard, en sus más limitados papeles también hacen un correcto trabajo.

6/10
El fundador

2016 | The Founder

1954. Ray Kroc es un viajante, que recorre Estados Unidos a lo largo y a lo ancho tratando de colocar sus batidoras de varias cabezas con escaso éxito. Tampoco antes le ha ido mucho mejor vendiendo vasos, mesas plegables, o el producto que le parece que puede triunfar en el mercado. Cincuentón, con una paciente esposa que soporta sus frecuentes ausencias y sus quimeras, lo que no falta es entusiasmo y constancia. Un pedido inusual, 6 batidoras que se convierten en 8, le llevan a San Bernardino, quiere conocer “in situ” a su cliente. Resultan ser dos hermanos, Dick y Mac McDonald, que han ideado una hamburguesería que tiene gran afluencia de público: el servicio es ultrarrápido, se cuida la calidad, hay mil detalles que explican la buena acogida. Ray ve una posibilidad de negocio, crear franquicias, pero los McDonald firmarán un meditado contrato, no quieren que la cosa se le vaya de las manos, conceptualmente y en lo relativo a la calidad. Feliz asociación de John Lee Hancock, director, y Robert D. Siegel, guionista, que han ido a más en sus respectivos trabajos, el segundo también probando en la dirección. Hancock ha mostrado ya su gusto en películas basadas en personajes reales y genuinamente americanas, como las notables The Blind Side (Un sueño posible) y Al encuentro de Mr. Banks, mientras que Siegel firmó para Darren Aronofsky el libreto de El luchador. El fundador es una especie de parábola sobre Estados Unidos, con un ritmo formidable, que presenta la particularidad de que McDonald’s es una marca muy real, bien conocida y familiar en el mundo entero. Funciona como entusiasmante relato de lo que puede dar de sí una buena idea de negocio, la mentalidad emprendedora que ha hecho grande a los Estados Unidos; y al mismo tiempo no se deja de señalar el lado oscuro de las aventuras capitalistas en que se dejan jirones del alma, traicionando lealtades, sacrificando principios si es que alguna vez se tuvieron, la paradoja del individualismo atroz en que todo vale, o casi, a la vez que se ofrece trabajo, oportunidades y felicidad a miles y miles de personas. Resulta irónico el descubrimiento de que un equipo ideal para el negocio es el matrimonio bien conjuntado, y que se asegure que McDonald’s es para las familias, mientras tras esa fachada su principal impulsor tiene problemas y su particular visión de la cuestión. Verdaderamente ésta es una de esas películas que deberían proyectarse en las escuelas de negocios, por su eficacia narrativa –se explican estupendamente los problemas financieros y su resolución– y el debate que puede generar. ¿Qué es lo más importante para emprender? ¿La idea, el talento, la educación, la suerte, la constancia, de todo un poco? Visualmente es brillante, se aprovechan muy bien los populares arcos de McDonald’s, y es muy gráfica la primera explicación que hacen los hermanos de su negocio, con los planos cenitales de pizarra, la estudiada coreografía del restaurante, y el momento en que acompaña Kroc al piano a la esposa de un posible futuro franquiciado, con la melodía “Pennies from the Heaven” tiene algo de mágico. El reparto está muy bien escogido. Michael Keaton da el tipo de vendedor entusiasmante, al que acecha el fracaso, pero que tiene a su favor la perseverancia, nunca se rinde. A su lado, todos los demás actores vienen a ser secundarios, pero qué bien están Nick Offerman y John Carroll Lynch como hermanos McDonald de caracteres complementarios, Laura Dern como la gris esposa, Patrick Wilson y Linda Cardellini como un matrimonio que impulsa una nueva franquicia, B.J. Novak como un astuto consultor.

7/10
El cuchillo

2016 | A Kind of Murder

Nueva York, años 60. Walter Stackhouse es arquitecto y se gana bien la vida. Está casado, sin hijos, pero la relación con su mujer no pasa por un buen momento; ella tiene depresión e inestabilidad mental, y la convivencia es cada vez más difícil. A Walter le saca de su rutina su afición por escribir relatos policiacos par los que se inspira en noticias reales que toma de los periódicos. Una de esas noticias es el asesinato de una mujer que ha tenido lugar en una zona alejada de la ciudad, en una parada técnica habitual en la línea de autobuses. El marido es uno de los principales sospechosos... Correcta adaptación de una novela de la siempre inquietante Patricia Highsmith, recurrente a la hora de exponer personalidades retorcidas y situaciones turbias, entre el género negro y el drama. El cuchillo no aprovecha quizá del todo ese material, que en manos de un guionista más hábil que la debutante Susan Boyd, podría haber dado lugar a un relato fascinante. Aquí la cosa va de más a menos, y aún así mantiene el interés gracias a una ambientación eficaz y también a la buena labor de un reparto muy bien escogido, con un gran Patrick Wilson (Watchmen) a la cabeza.

5/10
The Hollow Point

2016 | The Hollow Point

El nuevo sheriff de un pequeño pueblo de la frontera de EE. UU. y México investiga el negocio de un cártel de la droga que salió terriblemente mal.

Expediente Warren: El caso Enfield

2015 | The Conjuring 2: The Enfield Poltergeist

Otro caso para los Warren, dos personajes reales, Ed, demonólogo reconocido por el Vaticano sin estar ordenado sacerdote, y su esposa, Lorraine, clarividente. Reconstruye uno de los auténticos casos que atendieron en los 70, pero no uno cualquiera, sino el que pasa por ser el más documentado de la historia. En Enfield, precioso barrio del norte de Londres, reside Peggy Harper, madre divorciada con cuatro niños. Los pequeños empiezan a notar fenómenos extraños, aseguran que alguien extraño ha entrado, o se despiertan en mitad de la noche aterrorizados, hasta que ella misma puede comprobar que los objetos se mueven solos. Avisa a la policía que salvo constatar que dice la verdad poco puede hacer. Se requiere la ayuda de los expertos… Tras una pausa para probar fortuna en el campo del cine de acción, con la bien resuelta Fast & Furious 7, el realizador (atención, nacido en Malasia, con ascendencia china, de nacionalidad australiana y residente en Estados Unidos) James Wan regresa por todo lo alto al terror, el terreno que mejor se le da, como ha demostrado en títulos como la violenta y extrema Saw, y las más clásicas Insidious, Insidious 2 y Expediente Warren (The Conjuring). Aquí asombra de nuevo su capacidad para crear una atmósfera sugerente e inquietante: gracias a su dominio de los sustos, con los que deja poca tregua al respetable, se llega a tener la sensación de estar subido en la montaña rusa. Pocos lo consiguen en el cine actual, quizás M. Night Shyamalan en sus buenos tiempos… No ofrece nada nuevo con respecto a la primera parte, e incluso se alarga más de la cuenta, con alguna escena un poco discutible, como aquélla en la que Ed imita a Elvis Presley con la guitarra, un tanto forzada. Pero el realizador sabe lo que hace, al tomarse su tiempo para presentar a la nueva familia, y el espectador acaba preocupándose por lo que le ocurre. Por su parte, los guionistas Chad y Carey Hayes, artífices de la primera entrega, apoyados por el realizador y por David Leslie Johnson (La huérfana), mantienen algo de fondo, en torno a la fe y el escepticismo y la fortaleza que otorga la unidad familiar. No falla el reparto, sobre todo Vera Farmiga, que conmueve repitiendo como Lorraine, enfrentada al mal y a sus propios demonios. También cumplen Patrick Wilson (su marido), Frances O'Connor (la madre), una recuperada Franka Potente (investigadora de lo oculto), el español especializado en criaturas Javier Botet, así como los jóvenes que dan vida a los hermanos.

6/10
Bone Tomahawk

2015 | Bone Tomahawk

Un western de increíble brutalidad, que hace que las películas de Quentin Tarantino situadas en el lejano oeste parezcan un cuento infantil, exagerando un poco, pero no demasiado. La cinta sigue a Franklin Hunt, sheriff de Bright Hope, que ha detenido a un tipo sospechoso de no ser un angelito y que dice llamarse Buddy, con el expeditivo método de pegarle un tiro en la pierna. Acude a curarle Samantha, la esposa del lisiado Arthur, pues el médico está borracho. A la mañana siguiente se encuentra que el preso, la dama y un ayudante del sheriff han sido secuestrados por los indios más salvajes que imaginarse puedan, pues practican la antropofagia entre otras lindezas. Emprenderán una expedición de rescate Hunt y Arthur, con la ayuda del chulito Brooder, experimentado liquidador de nativos salvajes, y el veterano Chicory. El desconocido S. Craig Zahler, también guionista, debuta en el largo con cierto estilo en este western, que presenta algunos elementos clásicos, lo de una mujer secuestrada por los indios nos puede hacer pensar en títulos tan legendarios como Centauros del desierto. Pero lo que da cierta identidad propia a este film es su cruda y gratuita violencia casi gore, la escena de un descuartizamiento resulta sencillamente insoportable. Además los indios parecen personajes casi de película de terror, con un look que hace pensar en Apocalypto, pero sobre todo como auténticos desalmados, que parecen zombies o algo así. De todos modos, esta idea no es utilizada con la habilidad requerida, pues al principio parece que los protagonistas se estén enfrentando a demonios invencibles e invisibles, pero luego, cuando cobran más presencia, resultan ser bastante torpes. También llama la atención en el film el buen reparto, sobre todo en algunos secundarios casi irreconocibles, como Matthew Fox y Richard Jenkins.

5/10
Fargo (2ª temporada)

2015 | Fargo | Serie TV

Segunda entrega televisiva que se ajusta a la perfección al formato de la película Fargo, pero con entregas seriadas. De nuevo tenemos un caso supuestamente inspirado en la realidad, sucedido en la América profunda de Minnesota, cerca de Dakota, en 1979, cuando tiene lugar la campaña presidencial que terminaría ganando Ronald Reagan. Los Gerhardt son una familia gangsteril y paleta que controla la zona, donde el patriarca sufre un derrame cerebral, con lo que el mando no está ya nada claro. Lo que, ya es mala pata, coincide con el intento chapucero de un Gerhardt por presionar a una jueza, que termina con tres cadáveres por culpa de su arma de fuego, a los que se suma el suyo propio, pues es atropellado accidentalmente por Peggy Blumquist. Ella es una peluquera casada con Ed, ayudante del carnicero, y sueña siempre con dejar el pueblo, y labrarse un futuro mejor, aunque el esposo querría comprar la carnicería. Las muertes serán investigadas por el agente Lou Solverson, felizmente casado y con una niña, pero cuya esposa padece cáncer; cuenta con el apoyo del sheriff, que es también su suegro, Hank Larsson. Y disparan el enfrentamiento de los criminales con otra banda de Kansas City, que quiere hacerse con los negocios de los Gerhardt. Noah Hawley demuestra por segunda vez lo bien que se mueve en el universo Fargo, con un muy medido humor negro en el mundo criminal, donde abundan los cadáveres, que convive con ese sentido común y bondad innata de algunos personajes, más el cúmulo de casualidades que complican la vida a unos y otros. Atrapa lo cuidado de la narración, y lo bien perfilados que están los personajes, ya sean los descerebrados y cortitos, los temibles criminales, los ciudadanos "corrientes" y los agentes de la ley. Sería injusto destacar a un actor por encima de otro, pero ya que es casi inevitable hacerlo, digamos que están fantásticos los matrimonios Patrick Wilson-Cristin Milioti y Kirsten Dunst-Jesse Plemons, pero también el envejecido Ted Danson, y los diversos matones y perdedores, todos con rasgos patéticos y tragicómicos. Resultan novedosas las ideas quiméricas, aunque con base real, de Peggy, que busca elevarse y ser ella misma, un feminismo que intenta superar barreras a las que se enfrentan tantas mujeres, pero que a veces llevan a olvidar lo que ya se tiene y es propio, y que se puede perder en el camino de esa lucha. Hay audacias como la división de la pantalla en algunos momentos, que al principio parece caprichosa, pero que se revela como ingenioso recurso para mostrar varias acciones simultáneas o relacionadas. Y funciona muy bien, una vez más, la idea de contraponer el cinismo o el existencialismo pesimista con una filosofía común de andar por casa, que todos tenemos en el fondo, la idea de hacer lo correcto, de cuidar de los tuyos y poder acostarte con la conciencia tranquila, incluso recordando que deberemos dar cuenta un día de nuestras acciones ante Dios.

8/10
Zipper

2015 | Zipper

Let's Kill Ward's Wife

2014 | Let's Kill Ward's Wife

Giro inesperado (Stretch)

2014 | Stretch

Hollywood. Stretch aspiraba a ser actor, pero se ha quedado en conductor de limusinas, apadrinado por otro profesional del sector, que acabó pegándose un tiro, y que de vez en cuando se le aparece en curiosas alucinaciones. No cree en el destino, sino en el estar ahí, las casualidades, lo que le permitió por ejemplo conocer a una espectacular mujer, y romper luego con increíble facilidad. Pero el caso es que la telefonista de la empresa está atenta para darle las carreras que mayores ganancias pueden reportarle, algo que se hace acuciante un día en que una deuda de juego, recomprada por los chinos, le obliga a saldarla en menos de 24 horas. Hacer una serie de servicios a un excéntrico millonario puede quizá darle los 6.000 dólares que necesita ya, sí o sí, pero ignora que el tipo está siendo investigado por el FBI. Disparatada y alocada cinta de acción con puntos de comedia surrealista, narrada por el protagonista con voz en off atravesada de ironía, confirma cierto deslizamiento hacia abajo de la carrera de un cineasta que prometía, Joe Carnahan, que aquí también firma el guión. El planteamiento sigue el esquema de títulos como Jo, ¡qué noche! de Martin Scorsese, en que al protagonista le ocurren todo tipo de cosas, a cada cual más disparatada. El resultado es irregular, pues junto a algún momento más o menos brillante, o al menos impactante, se imponen los pasajes tediosos que quieren sorprender o "epatar", que cada cual decida, pero que lastran el film con su pretendido toque "moderno".

4/10
Jack Strong

2014 | Jack Strong

Interesante film de corte histórico, basado en un personaje fascinante, el coronel polaco Ryszard Kukliński. Casado y con dos hijos, magnífico profesional, es ante todo un patriota que considera que las autoridades comunistas son marionetas a las órdenes de la Unión Soviética. Sabedor de sus planes de guerra atómica, que podrían provocar una catastrofe de dimensiones planetarias, decide ponerse al servicio de Estados Unidos pasando información. Pero no acepta ningún pago por esta tarea, que realiza siguiendo sus más profundas convicciones. Detectada la filtración, Kukliński, cuyo nombre en clave es Jack Strong, se encuentra cada vez más tenso por la posibilidad de ser descubierto, y sus relaciones familiares se resienten. La trama es apasionante, por lo que se perdonan defectos como la estructuración del relato a través de un extraño  interrogatorio, o el epílogo del film, metido con calzador. Wladyslaw Pasikowski sabe crear algunos momentos de genuina tensión, y brilla en pasajes como la persecucion automovilística por las calles nevadas de Varsovia, o el arranque con la ejecución de un espía. Se pinta bien un período decisivo en la historia de Polonia, la década 1971-1981, con menciones al Pacto de Varsovia y al sindicato Solidaridad, algo se mueve en un país que no acepta la tiranía. Y lo irónico en el caso de Wladyslaw Pasikowski es que es visto como representante del opresivo régimen, cuando en realidad pone en riesgo su seguridad y la de sus seres queridos.

6/10
Soltera a los 40

2014 | Big Stone Gap

Ave María Mulligan ha vivido desde que nació en Big Stone Gap, pintoresco pueblo minero enclavado en los Montes Apalaches del suroeste de Virginia. Aunque desde siempre se había esforzado por mantenerse soltera, decide cambiar de actitud tras enterarse de un secreto familiar, por lo que trata de conquistar al chico del que siempre ha estado enamorada, justo cuando faltan pocos días para una anunciada visita de la estrella del cine Elizabeth Taylor. Ashley Judd logra con frescura que levante el vuelo esta comedia, de guión un poco irregular, pero con algún hallazgo ingenioso. Supuso el debut como guionista y realizadora de Adriana Trigiani, que nació curiosamente en la localidad donde transcurre la acción, que da título (en el original) al film.

4/10
Insidious: Capítulo 2

2013 | Insidious: Chapter 2

Coincidiendo con el estreno de Insidious 2, el realizador prácticamente especializado en terror James Wan anuncia que se retira del género, y se ha embarcado en un proyecto muy distinto, la séptima entrega de A todo gas. Ya se verá hacia dónde encaminará sus pasos, pero se perdería uno de los pocos cineastas modernos que realmente sabe asustar al respetable. En Insidious 2, Elise, la médium que ayudó a librarse de los espíritus a la familia Lambert, aparece muerta, con símbolos de violencia en el cuello. Estaba cerca de ella Josh, el padre del clan, que aunque siempre ha sido un hombre afable, incapaz de matar a una mosca, en los últimos tiempos se comporta de forma extraña. Cuando reaparecen los espectros, los colaboradores habituales de Elise, y un antiguo amigo de ésta ayudarán a los Lambert a resolver la situación, relacionada con un antiguo psicópata ataviado como una novia vestida de negro. Sigue la línea de cuento clásico de fantasmas de la primera parte y del film también de Wan Expediente Warren (The Conjuring), pues el director se centra en crear una atmósfera malsana y en manipular al espectador para logar la tensión deseada, en lugar de tender a excesos sanguinolientos, como en Saw, también suya. Insidious 2 cuenta con algunos momentos realmente sobrecogedores, especialmente una con un teléfono hecho con dos botes y las apariciones de una madre desequilibrada. Repite como guionista Leigh Whannell, responsable del original, que ofrece las suficientes ideas como para mantener enganchado al público. Se disculpa así, en cierta manera, que Insidious 2 resulte extremadamente ligera, y que desaproveche el potencial de los personajes. Cuenta con actores adecuados, que sin embargo no parece que hayan tenido que realizar un gran esfuerzo, salvo poner cara de susto. Por ejemplo, desaprovecha a la veterana Barbara Hershey, que repite como abuela, pero que apenas tiene presencia. Quizás se ha esforzado un poco más Patrick Wilson, pues su papel en cierta medida es doble, pero tampoco se puede decir que resulte memorable. Además, para entender en su totalidad la trama, se presupone que el espectador tiene fresca la primera parte.

5/10
Expediente Warren (The Conjuring)

2013 | The Conjuring

Producción fantaterrorífica basada en la historia real del matrimonio formado por Ed y Lorraine Warren. Ed Warren (fallecido en 2006) llegó a ser autorizado por el Vaticano para llevar a cabo exorcismos sin ser sacerdote a pesar de la peligrosidad del ritual. Su esposa, Lorraine (aún viva cuando se rodó el film) está dotada de poderes de clarividencia. Juntos investigaron una enorme cantidad de sucesos paranormales, entre ellos el que dio lugar al conocido film Terror en Amityville. Al principio se explica que los experimentados parapsicólogos, que se habían enfrentado a todos los peligros imaginables, y guardaban en su casa todo un archivo de objetos demoníacos, participaron en un caso tan terrorífico que se negaban a hablar de él. Expediente Warren (The Conjuring) reconstruye precisamente este suceso. La acción transcurre en los 70, cuando los Warren son abordados por Carolyn Perron, madre de familia que vive con su marido, Roger, y sus cinco hijas en una granja de Harrisville, donde una oscura presencia les tiene aterrorizados... Por supuesto, los investigadores aceptan echar una mano con sus dos colaboradores más estrechos... James Wan, conocido por dirigir la primera entrega de Saw, coloca como protagonistas a los expresivos Patrick Wilson y Vera Farmiga. Ambos realizan un gran trabajo, así como el resto del reparto, en el que destacan las jóvenes actrices y la veterana Lili Taylor (Rescate, Enemigos públicos) en el papel de madre. Como en Insidious (donde también contó con Wilson en el papel principal), Wan se aparta por completo de la violencia y el carácter de thriller extremo de la franquicia del psicótico Jigsaw, y acierta al buscar un tipo de terror más clásico, basado en la ambientación y una utilización inteligente del suspense. El cineasta nacido en Malasia parece haber desarrollado cierta maestría para el cine de terror con el paso del tiempo, y logra sacarle un enorme partido al elaborado guión de los hermanos gemelos Chad Hayes y Carey Hayes (La cosecha, La casa de cera). En concreto, Wan se luce en algunos momentos de gran tensión, sobre todo en una secuencia con una caja de música y una especie de juego del escondite, donde la que busca lleva los ojos vendados. El género está tan maltratado que pocas veces se ha conseguido en los últimos años atemorizar al espectador con tanta habilidad. Expediente Warren (The Conjuring) mantiene el ritmo hasta el final, y describe lo suficientemente bien a los personajes como para que el espectador esté con ellos en todo momento. Además, tiene cierto fondo positivo en torno a la familia como motor para hacer frente a las dificultades de la vida. Sorprende en cierto modo una especie de crítica final y un tanto forzada a la lentitud institucional del Vaticano, equivalente a la de la policía que llega siempre tarde en todas las películas.

6/10
Prometheus

2012 | Prometheus

Ridley Scott retoma el universo de Alien, el octavo pasajero, más de treinta años después del estreno. Prometheus viene a ser una precuela que explica interrogantes de la trama de aquel film, uno de los más influyentes en el terreno de la ciencia ficcion y el terror de finales del siglo XX. Una pareja de investigadores realiza un sorprendente descubrimiento en una excavación arqueológica, en la que encuentran un mapa hacia un planeta lejano en el que todo parece indicar que se podrían encontrar pistas sobre el origen de la humanidad. La corporación Weiland envía al lugar a la astronave exploradora Prometheus, con numerosos tripulantes a bordo, lo que incluye a los investigadores, Janek –el capitán–, David –un androide que aprende qué es la humanidad visionando secuencias de Lawrence de Arabia– y la misteriosa Meredith Vickers, máxima representante de la empresa a bordo. En Prometheus, Ridley Scott vuelve a demostrar una vez más su potencia visual en secuencias como la apertura, que presenta el enigmático sacrificio de un gigantesco ser extraterrestre, o la terrible cesárea del personaje de Noomi Rapace. Se sigue con interés, pues despierta cierta intriga, cortesía del guión de Jon Spaihts (La hora más oscura) y Damon Lindelof, alma matter de Perdidos (si bien como ocurría en la serie, la resolución no acaba de estar a la altura de las expectativas). El conjunto apela a la nostalgia de los que tienen un buen recuerdo de Alien, por sus numerosos elementos rescatados de aquélla, como las cámaras de criogenización, los diseños biotecnológicos de H.R. Giger, etc. Remite también a 2001: una odisea del espacio, por su tono de ciencia ficción metafísica y especulativa, y por algún detalle del argumento (un hallazgo arqueológico conduce a la humanidad a un lugar remoto del universo, las similitudes entre el androide y Hal 9000, etc). Y curiosamente apunta reflexiones sobre los temas centrales de la otra gran película fantástica de Ridley Scott, Blade Runner, es decir, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, y la búsqueda del creador. El cineasta, que también prepara una revisión de aquel film, estrena Prometheus con 74 años, por lo que su preocupación por estos asuntos parece explicable y humana. Sin embargo, Prometheus se salda finalmente con una sensación de cierto desencanto. Su apelación a los asuntos trascendentales citados se queda finalmente en poca cosa, sus explicaciones sobre los aliens se antojan excesivamente arbitrarias y enmarañadas, apenas aporta secuencias que parezcan novedosas, y se circunscribe al esquema del primer Alien, por lo que muchos momentos clave ya se han visto. Pero el principal defecto de Prometheus es la falta de profundidad de los personajes. Poco se sabe sobre la práctica totalidad de la numerosa tripulación de la nave, pues el film de Ridley Scott sólo parece describir con la suficiente hondura a Elizabeth, el personaje interpretado a la perfección por Noomi Rapace, que puede quitarse el encasillamiento como Lisbeth Salander. También se entiende más o menos a David, con el que Michael Fassbender demuestra que no hay personaje difícil para él, aunque sea un androide inhumano. Los demás, aparecen tímidamente apuntados, como el que encarna la siempre solvente pero esta vez algo perdida Charlize Theron, representante de los oscuros intereses de la corporación que podría haber dado mucho más juego. Del capitán que interpreta el correcto Idris Elba se sabe que es jocoso y poco más, el abuelo Peter Weyland (Guy Pearce con un exceso de maquillaje) es un personaje unidimensional, y el resto se queda en mera comparsa. La consecuencia es que los momentos que deberían ser cruciales (muertes o heroicos sacrificios) carecen por completo de dramatismo.

5/10
Young Adult

2011 | Young Adult

Mavis es una inmadura treintañera divorciada, autora de libros juveniles -para jóvenes adultos-, que se fue de su pueblo en Minnesota para triunfar en Minneapolis, la “Pequeña Gran Manzana”. Si lo ha logrado resulta más que discutible, pues vive completamente fuera de la realidad, sin hijos ni compromiso, con la sola compañía de una perrita. Un correo electrónico que le anuncia la paternidad recién estrenada de Buddy, su antiguo novio en el instituto, despierta en ella la fantasía de recuperarle, aunque se trata de un hombre casado, ya establecido, y enamorado de su mujer. De modo que vuelve al lugar de su infancia, también con la excusa de terminar su nuevo libro, para el tiene pocas ideas. El director Jason Reitman vuelve a formar tándem con la guionista Diablo Cody, con quien hizo Juno, ganadora del Oscar al mejor libreto original. Como en ese título o en Up in the Air, se agradece el esfuerzo por ahondar en las perplejidades de una sociedad contemporánea muy despistada, donde abunda la frustración, faltan los ideales y sobra el ombliguismo, la mirada permanente a uno mismo. Éste es el mal que aqueja precisamente a Mavis, una mujer atractiva, con buena cabeza, pero incapaz de traspasar las paredes de su yo, hasta el punto de ver en Matt -un antiguo compañero de instituto que aún se lame las heridas de un hecho que le cambió la vida- los defectos que ella misma tiene corregidos y aumentados. Young Adult es una tragicomedia agridulce con pesimismo de fondo, la película tiene su interés, la narración es fluida, y presenta una buena galería de personajes, pero no funciona tan bien como los títulos antes citados, el desencanto la lastra de modo irremediable. Charlize Theron compone bien a la egocéntrica y patética Mavis, pero Cody marca su destino por obra y arte del guión de un modo terrible a nuestro entender, no existe compasión, y ello hace difícil que el espectador pueda empatizar con el personaje. Mientras que entre los que les rodean, el más trabajado es el personaje de Matt, interpretado con talento por el desconocido Patton Oswalt, que es una especie de Pepito Grillo para Mavis, pero sin excesiva autoridad moral. El juicio de Mavis sobre los que se quedaron en el pueblo, muchos de ellos contentos con sus vidas, aunque desde fueran puedan parecer mediocres, es terrible e implacable.

6/10
The Ledge

2011 | The Ledge

Un policía trata de disuadir, en lo alto de un edificio, a un joven que ha sufrido un desengaño amoroso y pretende suicidarse. Se producirá un diálogo en que salen a la palestra sus convicciones más íntimas sobre lo que hay después de la muerte. Un curioso thriller sobre el amor, con buen reparto pero de desarrollo irregular.

5/10
Morning Glory

2010 | Morning Glory

Becky es una joven y ambiciosa productora televisiva, recién despedida por recortes de gastos en su empresa. No pasa nada, porque una cadena nacional en horas bajas necesita en Nueva York a alguien de su perfil para elevar la audiencia de un programa matutino. Lejos de desanimarse por una tarea que parece imposible, decide rescatar a Mike, un mítico presentador de la pequeña pantalla, ocupado en no hacer nada tras ser relegado del telediario que presentaba. Aunque el viejo divo no se muestra cooperativo, Becky reinventa el programa todo el tiempo, casi a la desesperada, para evitar la cancelación del mismo. Cabía esperar algo mejor de Roger Michell, el director de Notting Hill. Quizá no el colmo de la comedia sofisticada y con ingenio, pero sí al menos algo de coherencia en la estructura narrativa. Porque la verdad, es imposible saber en este film si se aboga por la telebasura, el sano entretenimiento o la información rigurosa; si todo vale para conquistar la audiencia; si la dedicación compulsiva al trabajo debería ser evitada por todos los medios. Se dirá que la cinta señala al justo medio de la virtud, y que a la postre es “just entertainment”, pero en fin, esto no acaba de mostrarse con un mínimo de consistencia. De modo que quedan los actores, que despiertan simpatía. Rachel McAdams debe esforzarse por sostener la película, algo demasiado duro para su juventud, aun reconociendo su entusiasmo y energía. Algo le pasa a Harrison Ford, que no acaba de acertar al elegir películas, siempre sus personajes con el gesto malhumorado, que no sabemos si es también el del actor, cansado del oficio. Y un poquito-muchito se desaprovecha a Diane Keaton, que en todo caso se lo pasa en grande haciendo “la gansa” en unos cuantos sketches locos destinados a aumentar el número de espectadores que siguen su programa.

4/10
Un pequeño cambio

2010 | The Switch

Kassie es una atractiva mujer que ve que el tiempo pasa, y no encuentra al hombre de su vida en Nueva York. Y como no está decidido a renunciar a la maternidad, acude a la inseminación artificial, desoyendo los consejos de Wally, su mejor amigo, enamorado inconfesamente de ella aunque no quiera admitirlo, y de carácter muy áspero. La particularidad de la cosa es que Kassi quiere escoger al donante de semen, y se decanta por el sensible guaperas Roland. Y espoleada por su loca amiga Debby, organiza una fiesta donde el alcohol y los ánimos conducen a un cambio en el semen previsto. Seis años después Kassie y Wally se reencuentran, y enseguida él observa un innegable parecido entre el hijo de Kassie, Sebastian, y alguien a quien conoce, o cree conocer muy bien. Adaptación de un relato de Jeffrey Eugenides, responsable también de la novela que dio pie a la sorprendente Las vírgenes suicidas. Los directores Josh Gordon y Will Speck no habían destacado mucho hasta la fecha, pese a su corto nominado al Oscar Culture, pues su único largo, Patinazo a la gloria, hacía honor al título en lo que a su primera palabra se refiere. Aquí manejan un material de mayor interés, y aunque el resultado diste de ser perfecto, tiene su punto. Pues el film no deja de ser una reivindicación tan sencilla y elemental como la del derecho de un niño a tener un padre y una madre; esos marcos sin fotos familiares que colecciona Sebastian, se convierten en poderoso símbolo de ello. Y la forma de ahondar en esta propuesta es rizar el rizo, llevar al extremo, con fiesta absurda incluida, un caso de inseminación artificial que, puesto al desnudo, exhibe, por así decir, “todas sus vergüenzas”, o sea su inhumanidad, la conversión de lo que debía ser un acto amoroso, la concepción, en otra cosa. Que a un niño le llamen “experimento” su compañeros del colegio no parece algo que pueda alegrarle el día. Es cierto que a la película se le notan a veces demasiado sus hechuras –de modo especial en los personajes del amigo de él y la amiga de ella, confidentes que sirven para dar información al espectador–, o que presenta un desenlace no excesivamente memorable. Pero hay un notable esfuerzo por presentar una comedia romántica inteligente, que habla de amor y paternidad responsables, con un medido tono tragicómico y un buen plantel de actores, especialmente Jason Bateman, Jennifer Aniston y el niño Thomas Robinson. Los gags que demuestran la conexión entre Wally y Sebastian son magníficos, hay química entre los actores que les dan vida.

6/10
El equipo A

2010 | The A-Team

Vertiginosa adaptación cinematográfica de El equipo A (serie), de gran éxito durante la década de los 80 del pasado siglo. Contaba las aventuras de un grupo de cuatro veteranos de la Guerra de Vietnam que, tras ser traicionados, eran perseguidos como fugitivos. Expertos en la lucha armada y en llevar a cabo peligrosas operaciones especiales, sobrevivían trabajando como mercenarios. El director Joe Carnahan (Narc) se encarga de la nueva versión y ofrece un film muy ligerito y con acción apabullante desde el primer fotograma. La película comienza presentando al coronel Hannibal (Liam Neeson) exposado y a punto de ser devorado por unos perros en México y a su amigo Peck (Bradley Cooper) preparado para ser quemado vivo por los mismos criminales. Hannibal escapará cual superhéroe y en su periplo para salvar a Peck contactará con el enorme Baracus (Quinton ‘Rampage’ Jackson), otro Ranger como ellos de fuerza descomunal. Ambos salvarán a Peck mientras se fuman un puro y para huir del país ficharán a un experto piloto llamado Murdock (Sharlto Copley), el cual se encuentra en un sanatorio porque le falta más de un tornillo en la mollera... Resulta modélica esta presentación de los personajes, porque define lo que va a ser ya toda la película. Acción desorbitada, mucho humor socarrón y una explosiva colección de efectos especiales. El grueso de la trama llegará al cabo de los meses de ese comienzo, cuando el equipo se encuentra en Irak liderado por Hannibal. Tendrán que llevar a cabo una misión ultrasecreta para recuperar unas planchas de billetes norteamericanos robadas por los iraquíes. Pero una vez concluida la misión con éxito, el equipo A es traicionado y sus miembros son declarados culpables por un tribunal militar. Serán así degradados y encerrados en la cárcel. El resultado es como volver a ver un capítulo de la serie, pero a lo bestia. Los personajes han pasado de ser veteranos de Vietnam a veteranos de Irak, y el rodaje es mucho más moderno y frenético. Pero eso es todo. Se mantiene la jocosidad continua y la violencia más o menos blanca, poco desagradable. Quizá lo mejor es que los actores dan perfectamente con el tono humorístico de sus papeles, sobre todo Neeson y Cooper, muy empáticos, a quien se suma el locuelo Copley (protagonista de District 9). Por el contrario, Jackson no acaba de convencer del todo, con su personaje simplón, un tanto rebuscado. Por lo demás hay que reconocer que Carnahan rueda bien, pero también que decididamente se le acaba yendo la mano hacia el final. Más que efectos especiales, lo del barco parecen dibujos animados.

4/10
A Gifted Man

2010 | A Gifted Man | Serie TV

Michael Holt, un prestigioso cirujano frío y calculador cuya vida cambia radicalmente cuando comienza a tener visiones en las que se le aparece un antiguo amor que falleció tiempo atrás. Los mensajes que recibe desde el Más Allá y los asuntos a los que tendrá que hacer frente por indicación de esta mujer harán que cambie poco a poco su visión de la vida.

Insidious

2010 | Insidious

James Wan, director del primer Saw, ha rodado la que se anuncia como la película más rentable de la temporada. Al parecer tuvo un presupuesto mínimo de 1,5 millones de dólares y ha obtenido en taquilla 90 millones, o sea que según este dato ha recaudado 60 veces lo que costó. Quizás ha tenido que ver en esto la mano de Oren Peli, el director de la también extremadamente rentable Paranormal Activity, que en esta ocasión ejerce como productor. Josh y Renai son un matrimonio que vive felizmente con sus tres hijos, hasta que en su casa comienzan a ocurrir fenómenos paranormales. Una mañana uno de los pequeños amanece en estado de coma... Ante esta situación, la madre de Josh recurre a una médium que relaciona el asunto con viajes astrales y espectros sobrenaturales. También revela que todo tiene relación con un viejo episodio del pasado que le ocurrió a Josh y que éste no recuerda. Acierta Wan al recuperar la esencia de las viejas películas de casas encantadas y fantasmas, desde ¡Suspense! a Poltergeist, y al concebir la antítesis de la sangrienta cinta que inició la saga del psicópata Jigsaw. El realizador nacido en Malasia se ha empeñado en demostrar que es capaz de rodar un film de género muy distinto, y además de prescindir de la truculencia innecesaria, se toma su tiempo en describir a la familia protagonista, por lo que posteriormente el espectador se interesa por lo que les ocurre. Visualmente muy original –destaca el reino de los fantasmas conocido en inglés como 'Further' compuesto por habitaciones inquietantes–, quizás no estemos ante una película perfecta, y se alarga innecesariamente, pero consigue de lejos su objetivo de asustar. Wan aprovecha que cuenta con un buen reparto encabezado por el competente Patrick Wilson, acompañado de la veterana Barbara Hershey, un valor seguro, y de Leigh Whannell, coguionista y actor del primer Saw. La médium "friqui" y sus ayudantes aún más "friquis" homenajean a la recordada Zelda Rubinstein, y aportan un poco de humor.

5/10
Watchmen

2009 | Watchmen

El imaginativo director Zack Snyder obtuvo un gran éxito con 300, adaptación de un famoso cómic de Frank Miller. Ahora, se atreve a llevar a la gran pantalla Watchmen, la cumbre del género de superhéroes, una obra maestra elaborada en 1986 por el guionista Alan Moore y el dibujante Dave Gibbons, que muestra de forma realista cómo sería el mundo si los enmascarados justicieros existieran. La obra conectaba con el público adulto, pues supuso una ruptura con lo que se publicaba por aquel entonces, casi siempre historias con mucha acción y nulo contenido, para adolescentes. Desde el mismo momento de su publicación se empezó a hablar de su versión cinematográfica, un proyecto que ha estado a punto de ser llevado a cabo por grandes nombres como Terry Gilliam, Darren Aronofsky y Paul Greengrass. Al final el film ha llegado en un buen momento, pues su vuelta de tuerca desmitificadora de los superhéroes desembarca en los cines cuando están de moda en la pantalla las peripecias de este tipo de uniformados con poderes. Sin ánimo de entrar en odiosas comparaciones, Watchmen se disfruta mejor si se conoce el género, como Sin perdón si se han visto antes los grandes westerns, por citar un ejemplo. Una de las principales pegas a priori es la complejidad de un argumento que se extiende a lo largo de más de 400 páginas, y que tiene muchas subtramas y personajes. Snyder ha logrado una gran concisión narrativa, ayudado por un buen libreto de David Hayter (X-Men) y el debutante en cine Alex Tse, que han apostado por la claridad expositiva, incluso en pasajes deliberadamente crípticos de su modelo. Aún así, es posible que al espectador neófito –que no conozca previamente la historia– le cueste asimilarlo en un primer visionado. La acción se desarrolla en 1986, en Estados Unidos. Pero el mundo no es tal y como lo conocemos en la realidad, por una serie de sucesos que han cambiado la historia. Por ejemplo, Richard Nixon sigue siendo el presidente de los Estados Unidos, sobre todo porque este presidente ganó la guerra de Vietnam con la intervención del Dr. Manhattan, un científico que tras sufrir un accidente obtuvo poderes sobrehumanos que le permiten manipular la materia a voluntad. Años atrás, surgió una oleada de vigilantes (watchmen) enmascarados, que alarmados por el aumento de la delincuencia, decidieron patrullar las calles. Ninguno de ellos tenía superpoderes, como el Dr. Manhattan, pero usaban sofisticados vehículos, variados artilugios y vistosos uniformes. Antes del acta gubernamental que prohibió las actividades superheroicas en los 70, varios de estos vigilantes formaron los Minutemen, un famoso grupo de superhéroes. Ahora, uno de sus miembros, Edward Blake, conocido en su momento como El Comediante, es brutalmente asesinado por un desconocido. Investiga el asunto Rorschach, un psicópata que sigue ejerciendo de justiciero en la clandestinidad. Rorschach está convencido de que alguien está eliminando a los superhéroes enmascarados, y decide advertir a varios de ellos: Ozymandias, Búho Nocturno, Espectro de Seda II y al propio Dr. Manhattan. Su tono oscuro, violento y descarnado aleja esta desesperanzada cinta de los espectadores más sensibles, pero Snyder muestra su habilidad para crear imágenes potentes, muy fieles a las viñetas originales, que no dejarán a nadie indiferente, aunque no les interese la historia. Y las ha sabido aliñar con una banda sonora muy acertada, compuesta por clásicos del rock –de Leonard Cohen, Bob Dylan y hasta Simon y Garfunkel–, que subrayan a la perfección los momentos más dramáticos. No sólo se luce en muchos momentos –el asesinato inicial, las rebeliones callejeras, la guerra de Vietnam, el motín en la cárcel, el paseo por Marte del Dr. Manhattan, y tantos otros– sino que además le saca partido a los numerosos símbolos que había en el original –la sonrisa ensangrentada, los omnipresentes relojes, las manchas del test de Rorschach, etc–, que tienen mucho que ver con la historia. Como Snyder logró un gran éxito de taquilla con 300 sin necesidad de grandes estrellas –por aquel entonces Gerard Butler y Lena Headey eran prácticamente desconocidos–, ha vuelto a apostar por actores correctos, pero que carecen por sí mismos de tirón en las taquillas. Resulta especialmente convincente Patrick Wilson –en un personaje, Búho Nocturno, algo tímido y apocado–, Malin Akerman –una mujer, Espectro de Seda II, acomplejada por el recuerdo de su madre, que mantiene una relación sentimental bastante inusual con el Dr. Manhattan– y Matthew Goode –cuyo personaje, Ozymandias, es el que tiene una postura más compleja de defender en escena–. Transformado por los efectos especiales, Billy Crudup es un convincente Dr. Manhattan. En general, todos hacen un buen trabajo, aunque otros actores superiores le habrían podido sacar más tajada dramática a la historia. Pesa un poco la obsesión de Snyder por reconstruir en la pantalla los dibujos originales, pues demasiado a menudo da la impresión de que sus actores están posando para el dibujante, o adoptan posturas que parecen irreales. Al tiempo que se recrea en varios detalles de brutalidad un tanto abruptos, resultan un poco fantasiosas sus secuencias de acción al estilo del cine moderno, y ha optado por mostrar imágenes de contenido sexual explícito. También abusa del croma, fiel a su propio estilo, lo que no acaba de resultar del todo convincente, si bien en esta ocasión –a diferencia de 300– acierta al combinar esta técnica con decorados reales. Al condensar la enorme variedad temática de las viñetas, el film puede resultar excesivamente pretencioso, pues trata de abarcar asuntos tan variopintos como el tiempo –de ahí sus numerosos relojes–, los sentimientos humanos, la capacidad de empatizar con los demás y sobre todo el idealismo y el heroismo, y su choque con la realidad. La principal aportación de Snyder es que logra actualizar el argumento, que se había quedado desfasado en lo referente a la carrera nuclear entre Estados Unidos y la URSS, pues aún existían las dos superpotencias cuando se editó la obra. Consigue –sin cambiar ningún elemento esencial– adaptar sus advertencias contra el peligro de los avances armamentísticos a la era post 11 de septiembre. Además, ha sabido subrayar lo que para muchos es lo más valioso, las complejas reflexiones del cómic ante el relativismo moral, representado por las diversas posturas de los protagonistas ante las injusticias del mundo. Mientras que Rorschach es un radical, algo fascistoide, que defiende la necesidad de tomarse la justicia por su mano y aplastar a los delincuentes, El Comediante poco a poco es descrito como un hedonista cercano al nihilismo, capaz de las mayores atrocidades en beneficio propio, y Ozzimandias resulta ser un utilitarista que justifica acciones dudosas si traen consigo el bienestar de la mayoría de la población.

7/10
Passengers

2008 | Passengers

Tras un terrible accidente aéreo, la joven psicóloga Claire Summers ha de afrontar el difícil trabajo de "recuperar" la estabilidad emocional de los diez supervivientes. La idea de su mentor es que la joven se lance al ruedo por primera vez, pues es inexperta y hasta el momento sólo ha estado enfrascada en sus libros y sus teorías médicas. Claire afronta su cometido con empeño, pero el trabajo terapéutico no es nada fácil: los pacientes son esquivos, difíciles de conocer, con comportamientos inquietantes, etc. Para colmo, sus declaraciones son contradictorias y Claire sospecha que la compañía ha sido responsable del accidente e intenta ocultar la verdad. Por si esto fuera poco, se siente atraída por Eric, un paciente que tiene con ella reacciones extrañas y desinhibidas. El cineasta Rodrigo García, autor de las más que interesantes Cosas que diría con sólo mirarla y Nueve vidas, cambia completamente de registro con su tercera película como director. Aquí olvida los dramas corales para afrontar por primera vez una película de género, a medio camino entre el thriller y el film de intriga. Pero la cosa no le acaba de funcionar, quizá porque simplemente no ha sabido manejar con igual interés un guión ajeno. Es cierto que se esfuerza por dar credibilidad a sus personajes, con una buena dirección de actores y una ambientación misteriosa y lúgubre, pero con el paso de los minutos el aspecto artístico y la atmósfera tristona e intrigante acaban por aburrir, pues la historia avanza muy pesadamente y sin dirección clara. Al final, la trama se revela insuficiente para sostener el guión de Ronnie Christensen, insustancial y bastante traposillo, y que a la postre deriva irremediablemente en convencional y previsible. Entre el reparto destaca la presencia de Patrick Wilson (Juegos secretos). Por su parte, la actriz Anne Hathaway (El diablo viste de Prada) se aleja de la comedia y demuestra que es capaz de encabezar con soltura otros proyectos presumiblemente más difíciles.

4/10
Protegidos por su enemigo

2008 | Lakeview Terrace

Chris y Lisa son un joven matrimonio, él blanco, ella negra, que se acaban de mudar a Los Ángeles, a una bonita casa en una zona residencial. Tienen como vecino a un policía negro viudo, Abel, padre de dos chicos. Enseguida les sorprende este personaje, que combina aires chulescos y resueltos, con los modos de padre preocupado con que afea su exhibicionismo amoroso en la piscina, por la mirada curiosa con que sus hijos les han observado. El caso es que Abel parece perpetuamente cabreado, se diría el típico vecino dispuesto a hacer la vida imposible a los recién llegados, al estilo del interpretado por Michael Keaton en De repente, un extraño. ¿Será tan rarito por el estrés del trabajo policial? ¿Estamos ante un psicópata? ¿O se trata de una mirada racista, Abel no aguanta que un blanquito esté con una linda “hermana”? Hasta puede que sea todo eso más algún secreto en la muerte de la esposa de Abel. Y mientras, los incendios que vienen azotando a California se aproximan, con sus peligrosas llamas, al barrio... Pena. Pena, penita, pena. Porque quien rueda este convencional thriller, es nada menos que Neil LaBute, antaño autor de películas duritas, pero con algo de chicha, como En compañía de hombres y Amigos & vecinos, y responsable de ese gran film que dio a conocer a Renée Zellweger llamado Persiguiendo a Betty. Pero ya en Wicker Man sorprendió desagradablemente, demostrando que las pelis de miedo no son lo suyo. Y aquí sigue con su rumbo errático, al entregar una historia que podía haber filmado cualquier director de medio pelo, donde lo mejor es Samuel L. Jackson, que compone su atormentado personaje con la misma facilidad con que se pela una mandarina.

4/10
El atardecer

2007 | Evening

Ann se muere. Anciana postrada en el lecho del dolor, cuida de ella una enfermera, y la atienden también sus dos hijas, Connie, feliz madre de familia, y Nina, que vive con su novio, pero, insegura, se siente incapaz de dar el sí definitivo. Como entre delirios en esa etapa final, Ann habla de Harris, un antiguo novio, del que las hijas ignoraban su existencia. Y se agolpan los recuerdos de cierto fin de semana en una preciosa mansión junto al mar, casi medio siglo atrás, cuando fue la dama de honor de su amiga Lila, una joven de la alta sociedad, a punto de casarse. Se entrecruza la narración de lo acontecido entonces, las dudas sobre la conveniencia de ese matrimonio en ciernes, y los amores imposibles por las barreras sociales, con las historias del presente de las dos hermanas. El director de fotografía húngaro Lajos Koltai debutó el pasado año como director a secas con Sin destino, un notable drama sobre el holocausto. Ahora, en su primer film en inglés, insiste en la vertiente dramática adaptando una novela de Susan Minot, convertida en guión por ella misma y el también novelista (y guionista) Michael Cunningham. La estructura narrativa es impecable, son suaves y adecuadas las idas y venidas del presente al pasado, y viveversa. Y sirven para construir muy sólidamente el andamiaje de las cuitas amorosas. En el pasado tenemos la novia que ama al hijo del ama de llaves, médico; la amiga que también se enamora de él; el hermano indolente que esconde unos sentimientos más complejos; los padres, que desean la boda perfecta; y un hecho traumático, que va a marcar a todos, y que está muy bien utilizado por cierto "regate" inesperado; en el presente está la agonizante; la hija feliz, aunque cansada, y la hija infeliz, a la que la noticia de que está en estado podría salvar. Porque alrededor de la bien trabada maraña de relaciones y afectos, sobresale el amor maternofilial, preciosamente descrito en sus múltiples manifestaciones, y que ayuda a sobrellevar cualquier situación: los errores son menos errores, si es que lo son, se viene a decir, porque están los hijos. Es verdad que se juega la carta de la fatalidad, a la que tanto partido dramático se puede sacar, pero a cambio conviene señalar la honestidad de un subrayado poco habitual, el de que en esta vida hay que saber pasar página, y que las cosas no tendrían porque haber sido necesariamente mejores si hubieran discurrido de otra forma. Koltai demuestra una gran madurez narrativa, y logra una magnífica dirección de actores. Está claro que en el pasado hacía algo más que iluminar y preparar los movimientos de cámara (lo cual no impide que aquí, también, la fotografía sea excelente). Capítulo aparte merece el reparto, perfecto. Ésta es de esas películas que justificarían la creación de una nueva categoría de Oscar, al mejor reparto. Porque los intérpretes, mayoritariamente femeninos, son una delicia. Resulta obligado mencionar a todos: desde Vanessa Redgrave y Natasha Richardson (madre e hija, en la pantalla, y en la vida real), a Meryl Streep y Mamie Gummer (madre e hija de verdad, dan vida al mismo personaje, adulto y joven), pasando por Claire Danes, Toni Collette, Glenn Close y Eileen Atkins. Y aunque los chicos tengan menos papel, obligado es citar a Hugh Dancy, en el personaje clave de Buddy, el hermano de Lila, y a Patrick Wilson, el que enamora a todas.

7/10
Recortes de mi vida

2006 | Running with Scissors

Adaptación fílmica de las memorias de Augusten Burroughs, nacido en una familia desestructurada, y cuya educación acabó en manos de un excéntrico psiquiatra. Lo que vemos en la película es una experiencia horrible, que no desearíamos a nuestro peor enemigo. Augusten debe primero pasar su infancia con una madre desequilibrada, con ínfulas de artista poetisa, y con un padre incapaz de manejar la situación, que se quita de en medio. Más tarde, ya adolescente, se irá a vivir por una serie de avatares con su psiquiatra, que se diría más loco que la mayoría de sus pacientes, por sus pretensiones de genio y su desconexión de la realidad; lo que le obliga a convivir también con la rarita familia del doctor Finch, que incluye anciana y rara esposa, hija de rasgos puritanos, otra hija de sexualidad desinhibida… Y más al fondo, un primo homosexual, con el que tendrá una relación. Dirige y firma el guión el poco conocido Ryan Murphy, uno de los responsables de la serie televisiva Nip/Tuck. El tipo se pliega a la narración de esta ‘horribilis’ etapa vital del protagonista donde no existe una educación digna de ese nombre; cuesta adivinar a quién puede interesar conocer lo que se cuenta. El film tiene un buen reparto, la narración es correcta, se plasma la atmósfera opresiva de la que el protagonista, al ser menor de edad, tiene difícil escapatoria… Pero no deja de ser la colección de recortes del título de un tipo y su familia ‘tronada’, que encadena excentricidades que lo máximo que pueden provocar es perplejidad. Quizá sea encomiable la falta de rencor en Augusten, la capacidad de aprovechar los momentos humorísticos de esa etapa para no deprimirse, pero eso no justifica la existencia del film.

4/10
Juegos secretos

2006 | Little Children

Un barrio residencial, del estilo del de Mujeres desesperadas, habitado por gente de clase media. Sarah Pierce coincide en el parque con otras mujeres casadas, que llevan a sus niños a jugar ahí. Sus vidas son anodinas. Les falta ilusión, metas dignas de ese nombre, hasta el punto de que la mayor emoción del día sucede cuando llega con su crío el apolíneo Brad Adamson. Los ojillos se les van, fantasean y bromean sobre él, pero ninguna se atreve a dirigirle la palabra. Excepto la hastiada Sarah, que acepta el reto de una de sus amigas para pedirle el teléfono, y hasta le planta un beso en la boca. A partir de ese momento ninguno de los dos puede olvidar al otro. El descubrimiento de Sarah de que su marido es adicto al cibersexo hasta límites enfermizos, y la frustración profesional de Brad –no acaba de sacar su título de derecho, los éxitos y control de su esposa le exasperan– propician primero una “inocente” amistad con la excusa de llevar a sus respectivos hijos a la piscina, y luego el adulterio (im)puro y duro. Se suman al cuadro de personajes insatisfechos un policía amargado, que descarga adrenalina jugando al fútbol americano, y que se ha arrogado el papel de garante de la seguridad de los niños del barrio; y Ronnie J. McGorvey, un exhibicionista convicto, recién salido de la cárcel y con serios problemas psicológicos, que vive en casa de su madre. Una película triste, muy triste. Decididamente deprimente. Se basa en un novela de Tom Perrotta, coguionista del film con el director, Todd Field, que firmó la también deprimente En la habitación. Y pese a ese tono que no te alegra el día, la película está contada con garra, y se habla de frente y sin tapujos de una sociedad enferma y desamorada, a la que faltan alicientes para seguir adelante, donde la satisfacción del propio yo parece el único objetivo. Ante tal vacío interior, el lema “sentir que estoy vivo” se convierte en motor de la existencia que sólo genera nuevas frustraciones, porque ni se acerca a colmar las ansias de felicidad que cualquier ser humano alberga. Es cierto que estamos ante una de esas historias que apunta a los problemas, pero no va más allá… Algo es algo, pero tal planteamiento sabe a poco, y la crudeza con que se expone todo no ayuda a mejorar las cosas. Nos presenta unas patologías obsesionadas por el sexo, que por desgracia los medios de comunicación alimentan de modo exponencial… Habla de los miedos, auténtico pánico, a enemigos externos, mientras no se reconoce al peor enemigo, al que llevamos dentro… La incomunicación es un problema, en el matrimonio no se encaran las dificultades, que se tratan de resolver por “la puerta trasera”… Hay escaso margen para cambiar de vida, las etiquetas y los prejuicios te marcan para siempre… En el film subyace una antropología profundamente pesimista, donde impera el egoísmo, y el bien familiar no se valora suficientemente. Sólo las situaciones límite y el incontrolable azar parece que puedan dar la oportunidad de enderezar la propia vida. Todd Field vuelva a demostrar que es un gran director de actores, todos están en su sitio. Sobresale Kate Winslet, una de las mejores actrices del momento, de ésas que hacen fácil lo difícil, o al menos que parezca así. Ha sido nominada al Oscar por su trabajo, al igual que el desconocido Jackie Earle Haley, que encarna al patético y frágil Ronnie.

7/10
Hard Candy

2005 | Hard Candy

Hayley, una adolescente, concierta una cita chateando en internet con un atractivo fotógrafo treintañero llamado Jeff. Lo que parece el imprudente juego de una muchachita resulta ser algo muy distinto. Hayley está convencido de que Jeff es un pedófilo depredador sexual, y le ha tendido una trampa para darle una lección de las que hacen época. Desasosegante film en que se da la vuelta a la clásica historia de `Caperucita y el Lobo´. Pues este último cae atrapado en las redes de una chiquita dispuesta a torturar a su presa de todos los modos imaginables, incluida la amenaza de castración, una secuencia sumamente desagradable. Ella resulta ser, como dice el título del film, un auténtico `dulce amargo´, modelado por su astucia y frialdad a imagen y semejanza de otro célebre psicópta: Hannibal Lecter, el Caníbal. De modo que para el espectador llega a producirse una situación incómoda: confusión por no saber hacia quien dirigir sus simpatías: si hacia la chica protagonista, que tiene razón en despreciar la pedofilia, o hacia el fotógrafo, convertido en víctima de vejaciones que sobrepasan todo límite. Sobre ello, el director, David Slade comenta que “siempre me interesaron las relaciones entre personajes que acaban destrozándose y destrozando al espectador” y, desde luego, en esa línea se enmarca el film.

6/10
El fantasma de la ópera (2004)

2004 | The Phantom Of The Opera

Brillante adaptación del célebre musical de Andrew Lloyd Webber, basado a su vez en la romántica historia del escritor Gaston Leroux. El film arranca con un magnífico prólogo en blanco y negro, donde un viejo visitante, Raoul, recorre los pasillos del abandonado patio de butacas de la ‘Ópera Popular’, donde no hace mucho tiempo brillaban las mejores representaciones musicales de la noche parisina. Al hilo de sus recuerdos retrocedemos en el tiempo para asistir a una trama bien conocida y colorista: la del hombre con el rostro desfigurado que se oculta tras una máscara, y que habita en los laberínticos sótanos del teatro; un ‘fantasma’ que, atormentado por sus penas, desea estrenar una nueva obra, que debería interpretar su protegida Christine, en detrimento de la diva titular, la insoportable Carlotta. Christine es pretendida amorosamente por el joven Raoul, lo que provoca los inevitables celos del Fantasma. Romanticismo a raudales. El rostro inocente de Christine –perfecta la elección de una Emily Rossum de 16 años para el papel–, que echa de menos sobremanera a su padre, y reza en su capilla pidiendo la asistencia del ‘Ángel de la música’. La presencia del misterioso fantasma, con su semimáscara de diseño. Las preciosas canciones de Webber, que recomendamos encarecidamente escuchar en su versión original, a las que se añade un tema inédito, “Learn To Be Lonely”, que fue candidato al Oscar. Todo contribuye al resultado final de una gran película, repleta de emociones, vibrante. El film era un viejo proyecto de Webber, que tan encariñado estaba con él que firma el guión y escogió personalmente al director, Joel Schumacher. Arrancar en un realista blanco y negro, para pasar al color de los recuerdos, es una argucia fantástica, que justifica además que los personajes se pongan a cantar. En 1990 la idea era que los intérpretes originales de versión teatral, Michael Crawford y Sarah Brightman, hicieran la película. El divorcio de Webber y Brightman lo impidió, y la cosa se fue retrasando, mientras sonaban para el papel del Fantasma nombres como los de John Travolta y Antonio Banderas. Al final sería el desconocido Gerard Butler quien se llevaría la máscara al rostro, por así decir. Para Christine sonaron los nombres de Katie Holmes y Keira Knightley, pero al fin el papel sería para Rossum. Una condición puesta por Webber fue que los actores fueran capaces de cantar sus canciones, y así ocurre en todos los casas menos en el de Minnie Driver, que no tiene formación operística, aunque para compensar canta la canción de los títulos de crédito.

6/10
El Álamo (2004)

2004 | The Alamo

Tras los desgraciados sucesos del 11-S, recibió luz verde en Disney este proyecto, la realización de una gran película épica repleta de heroísmo, que se suponía ayudaría a sostener los sentimientos patrióticos de una nación unida por la dolorosa tragedia. Curiosamente, y a pesar de lo bien hecha que está, la acogida estuvo un poco por debajo de las expectativas. Quizá pesó la existencia de otro título legendario, dirigido 44 años antes por un John Wayne a quien asesoró el maestro John Ford, que contaba estos mismos hechos. La trama se centra en los hechos acontecidos en la primavera de 1836, cuando apenas doscientos hombres soportaron durante dos semanas el terrible asedio del ejército mexicano, mandado por el general Antonio López de Santa Ana. La desproporción numérica era innegable (había miles de soldados mexicanos), pero los ocupantes del fuerte de El Álamo en San Antonio de Bexar, que creían en su causa, aguantaron el tirón, y su heroica hazaña daría bríos para la formación del estado de Texas. El film está contado con detallado realismo, mostrando los puntos de vista de uno y otro bando, y los preparativos de Sam Houston para acudir al lugar en el momento adecuado. Frente a las opciones recientes de presentar numerosos ejércitos a golpe de efecto digital, se apuesta por un retrato de la guerra más tradicional, con actores, especialistas y explosiones controladas. El film tiene un adecuado tono épico: entre los actores, correctos, destacan Patrick Wilson, que da vida con convicción al idealista con un punto de ingenuidad William Travis, y Billy Bob Thornton, sin duda el rey de la función, un estupendo David Crockett que nada tiene que ver con John Wayne, pero que es maravilloso.

5/10
Ángeles en América

2003 | Angels in America | Serie TV

El joven abogado Joe, mormón, y su esposa Harper, son un matrimonio en crisis que no sabe cómo afrontar la situación, en parte, por las dudas que tiene él respecto a su condición sexual. Ella se consuela tomando Valium, lo que le provoca alucinaciones que le ayudan a escapar de la realidad. Mientras, Roy Cohn, un reputado abogado que lleva en secreto su homosexualidad, ofrece a Joe un puesto en su bufete. Por otro lado Prior y Louis son una pareja de homosexuales que llevan como pueden la enfermedad de sida de Prior, pero para Louis es tan inaguantable la situación que decide dejarle. En estas circunstancias, un ángel mensajero que se parece mucho a la enfermera de Prior baja del cielo para ofrecerle ser un profeta en la muerte. O tal vez sea una alucinación producto de su enfermedad. Miniserie dramática-fantástica de 6 capítulos, dirigida por Mike Nichols (A propósito de Henry) que se ambienta en los 80, con el auge de la conexión sida-homosexualidad, como inquietante problema en los ambientes gays. Adapta una obra teatral de Tony Kushner, quien luego escribió para Steven Spielberg los guiones de Munich y Lincoln. Producida por HBO con generoso presupuesto, y equipo artístico y técnico de lujo, resulta bastante hija de su época por sus planteamientos ideologizados, en su esfuerzo por autojustificar a los homosexuales enfermos de sida y de ajustar cuentas con la era Reagan, incluso fustigando a los gays republicanos, que serían unos hipócritas de tomo y lomo, frente a los que viven su condición sin complejos. Introduce el elemento religioso en clave de realismo mágico pasado de rosca e incluso irreverente, con una mirada profundamente pesimista, pues presenta a un Dios que ha abandonado a los hombres a su suerte. Llama la atención el auténtico terror que tienen los enfermos a la muerte, temen el vacío que va a seguir a unas vidas bastante vacías, pero que es lo único que tienen dentro de sus estrechísimos horizontes vitales. Cuenta con actores de la talla de Al Pacino, Patrick Wilson, Mary-Louise Parker, Emma Thompson, Jeffrey Wright o Meryl Streep, algunos incluso interpretando a varios personajes, jugando con el aire mágico con que se aborda la acción. Ganó varios premios Emmy en 2004 incluyendo mejor actriz (Streep), mejor actor (Pacino), o mejor director (Nichols), y una nominación para los efectos visuales. Se nota quizá en exceso el origen teatral, con diálogos de gran brillantez formal para lucimiento de los actores.

5/10

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