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Zona friki

"Cine de barrio" hizo más daño al cine español que el "No a la guerra"

Se despide "Cine de barrio". Después de treinta años poniendo cine español, La 1 ha decidido que ya está bien. Treinta años. Hay matrimonios que duran menos y películas de Paco Martínez Soria que parecen durar más. Y yo creo que hay que reconocerle el mérito al programa: ha hecho más daño a la imagen del cine español que el “No a la guerra”.

 

"Cine de barrio" hizo más daño al cine español que el "No a la guerra"

Porque aquello del “No a la guerra” fue una campaña política que generó polémica. Pero Cine de barrio ha estado treinta años diciendo, sin decirlo, que el cine español era básicamente: una folclórica, un paleto, un cura, una suegra, un señor en calzoncillos y alguien que acaba metido en una confusión con la Guardia Civil.

 

Tú ponías Cine de barrio y parecía que en España no se había inventado el cine hasta que llegó Manolo Escobar.

El problema no era que emitieran cine antiguo. El problema era qué cine antiguo emitían. Porque películas españolas hay muchísimas. Tenemos a Buñuel, Berlanga, Bardem, Erice, Saura, Fernán Gómez, Víctor Erice, Pilar Miró, José Luis Garci… Pero en Cine de barrio parecía que el cine español se había reducido a una competición entre Concha Velasco y Lina Morgan por ver quién gritaba más fuerte.

Y las folclóricas, claro.

Porque si alguien extranjero quería saber cómo era España viendo Cine de barrio, llegaba a una conclusión preocupante: en España todo el mundo canta, bebe, persigue suecas y tiene una criada llamada Purita.

España era un país donde las mujeres llevaban bata de lunares, los hombres llevaban bigote y todos tenían una moto con sidecar. Y luego nos quejamos de los tópicos sobre España.

—¿Qué sabes de España?

—Pues que todos bailáis flamenco.

—No.

—Que todos coméis paella.

—Bueno...

—Y que Manolo Escobar tenía un carro.

—Eso sí. Eso es historia contemporánea.

No había una película: había una postal. Una España de casas con patio, señoritas con mantilla, señoritos con gomina, paletos entrando en Madrid y mujeres que, cuando tenían un problema, resolvían la situación cantando.

Y lo peor es que esas películas tenían su público.

Porque tú criticabas una película de Manolo Escobar y siempre aparecía alguien:

—Pues a mí me gusta.

Claro que te gusta. También hay gente a la que le gusta la fabada recalentada de hace tres días. Pero eso no convierte la fabada en gastronomía de vanguardia.

Y ojo, que no estoy diciendo que haya que borrar estas películas.

Al contrario. Hay que conservarlas, estudiarlas, contextualizarlas y volver a verlas.

Pero una cosa es conservar el patrimonio y otra utilizarlo como si fuera el catálogo completo del cine español. Porque después de treinta años de Cine de barrio, cuando dices que eres crítico de cine, todavía hay gente que te pregunta:

—¿Y cuál es tu película favorita de Esteso y Pajares?

Hombre...

Que uno ha visto Viridiana.

—¿Y sale Esteso?

No.

—Entonces no será muy divertida.

Y quizá ése haya sido el gran problema de Cine de barrio: que consiguió que durante años mucha gente confundiera cine español con españolada.

Y no es lo mismo.

La españolada es un género. El cine español es una cinematografía.

Es como confundir la literatura española con los libros de Teo.

—¿Cuál es tu escritor español favorito?

—Teo va a la playa.

Pues vale, pero Cervantes se está revolviendo en la tumba. Así que se va Cine de barrio.

Treinta años después.

Y yo sólo puedo decir una cosa:

Gracias.

Gracias por tantos años de cine.

Gracias por haber demostrado que una película española puede sobrevivir décadas. Porque ahora, si queremos que el mundo conozca el verdadero cine español, tendremos que hacer una cosa revolucionaria: poner películas españolas que no empiecen con una folclórica entrando por una puerta y diciendo: “¡Ay, qué disgusto!”.

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