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Zona friki

La "Blancanieves" muda, gótica y taurina de Pablo Berger

Al olmo seco en que se ha convertido el cine español, hendido por el rayo como el de Antonio Machado, medio podrido por los recortes y el

La "Blancanieves" muda, gótica y taurina de Pablo Berger

Al olmo seco en que se ha convertido el cine español, hendido por el rayo como el de Antonio Machado, medio podrido por los recortes y el bloqueo de subvenciones, con las lluvias de finales de septiembre, algunas hojas verdes le han salido. Pero sólo en este país puede ocurrir que se hagan dos películas de calidad por una vez en años, y sin embargo vamos y las estrenamos a la vez el mismo día. ¿No os habéis fijado que El caballero oscuro: la leyenda renace no se estrena el viernes en que también lo hace The Amazing Spider-Man? ¿No habéis pensado que el público es el mismo? ¿No creéis que tal y como está el negocio, las posibilidades de que un espectador caiga dos veces en una de nuestras salas, cada vez más desérticas, son reducidísimas? Spain is different.

Mirad por dónde la culpa de la falta de calidad del cine español la tenía la riqueza de la lengua de Cervantes. Resulta que los españoles hablamos tan bien y tenemos tanto vocabulario que nos cuesta expresarnos con otros medios como la imagen. Pero en cuanto tenemos que rodar en francés, como Fernando Trueba en el caso de El artista y la modelo, en inglés como Lo imposible, de Juan Antonio Bayona, o elaborar una película muda, como Blancanieves, de Pablo Berger, y nos surge la necesidad de decir las cosas con las imágenes, porque no quedan más narices, resulta que rodamos las mejores producciones del año.

Me ha dado por pensar en el asunto. Me pregunto qué ocurriría si a José Luis Garci le quitamos la posibilidad de que sus actores larguen parrafones de tres minutos sobre el Madrid de Benito Pérez Galdós, el cocido de Lhardi y el Palacio de Cristal del Retiro, y le ponemos a rodar en una lengua de la que no tenga ni idea, por ejemplo el inglés (recordad su discurso poco fluido de agradecimiento cuando lo del Oscar). ¿Os imagináis que le salga una obra maestra? ¡Lo mismo es un grande del cine y nadie se había dado cuenta!

Y ya si fuera en chino, sería la bomba. Igual hasta José Luis García Sánchez, Álvaro Fernández Armero y similares nos daban una alegría, por una vez.

Una tarde en los toros con "Blancanieves"

A los seguidores de este blog les interesará especialmente Blancanieves, por su tono de cuento gótico. Confieso que a pesar del título, yo veía la cosa más bien negra antes de verla.

Eran las cuatro de la tarde y no sé si las autoridades me lo permitían, pero el tiempo desde luego que no porque llovía a océanos. Me senté en el coso, esperando lidiar con un morlaco de órdago, un film que no parecía que fuera a ser demasiado original. Viene a ser nada menos que la tercera Blancanieves del año. ¡Estos productores nuestros! ¿Les parecerá también rompedor rodar películas sobre la Guerra Civil?

Además, está rodada como en los tiempos del cine mudo... ¿Os suena? Eso sí, si llega a salir antes que The Artist arrasamos, oiga. ¡Estos gabachos se nos han adelantado porque todavía tienen envidia de nuestras verduras!

Para colmo de males, resulta que la historia se desarrolla en el mundo de la tauromaquia, que no me apasiona especialmente. Yo soy patriota si hay que defender la paella, pero no contéis conmigo para la Fiesta Nacional.

Y ya lo que me parecía el colmo es que el director, Pablo Berger, es nada menos que el primo de Mocedades, o sea de la familia Uranga. ¿Y si en la película nos hubiera puesto de banda sonora aquello de “Ay, amor de hombre, que estás haciéndome llorar una vez más”?

Vamos que no iba yo muy convencido. Casi me hubiera animado más si me quedo en casa viendo “Sálvame”.

Y sin embargo, qué poderío, qué arte. Berger demuestra ser un diestro con mucho tronío. Me convencen lo bien que funcionan los recursos del cine silente, por ejemplo en el momento en el que Daniel Giménez Cacho mira a la niña y ve en ella, mediante una imagen sobrepuesta, a la madre muerta, Inma Cuesta. Me encanta la población deshumanizada avanzando en masa hacia la plaza de toros, lo que parece un homenaje a planos de clásicos, como los de los habitantes de Metrópolis y los manifestantes de El acorazado Potemkin.Y me encanta la idea de sustituir al omnipresente espejo, espejito por la revista “Lecturas”, que da fe de quién es la más bella, o al menos la que tiene más tirón mediático, mediante la relevancia informativa que da a la hija en las primeras páginas, relegando a la madre a un segundo plano. Y qué decir de los actores, todos ellos primeras espadas, sin duda.

Olé maestro Berger, el José Tomás de la pantalla grande. Olé, olé y olé. Ojalá te saquen a hombros de Hollywood y que te den las dos orejas y el rabo del león de la Metro.

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