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Biografía

José Luis Garci

José Luis Garci

76 años

José Luis Garci

Nació el 20 de Enero de 1944 en Madrid, España

Enfermo de cine

08 Septiembre 2010

Tiene una legión de devotos incondicionales, sobre todo de avanzada edad, y por otro lado, auténticos detractores que no soportan su cine. Pero a Garci hay que situarle en su justa medida, como un gran conocedor del cine, exigente con la calidad técnica y artística de sus películas al que, es justo reconocerlo, le pierde el sentimentalismo gratuito. Su trayectoria está marcada por algunas curiosas polémicas.

Asturiano de corazón, su familia procede de allí, aunque él nació en Madrid, el 20 de enero de 1944, y como muchos deducen a la primera su curioso apellido se explica porque se llama José Luis García Muñoz. Durante su infancia en la España humilde de postguerra acude asiduamente para evadirse a las salas de cine, y se convierte en un niño cinéfilo más bien ‘repipi’ que puede debatir con sólidos argumentos sobre John Ford, o Howard Hawks con los profesionales. Pero también se enamora de otras joyas, como la música de Cole Porter, o la literatura de Rudyard Kipling.

Aunque tras estudiar Preu (preuniversitario) se pone a trabajar como auxiliar administrativo en una entidad bancaria, Garci colabora como crítico de cine en revistas como “Signo” o “Cinestudio”. También da rienda suelta a su pasión literaria, escribiendo relatos, lo que le llevaría a ganar el Premio Puerta de Oro. Poco a poco va metiendo cabeza hasta que consigue colaborar como guionista con directores de la época, como Pedro Olea (No es bueno que el hombre esté solo), Roberto Bodegas (Los nuevos españoles, Vida conyugal sana) o Antonio Giménez Rico (El Cronicón). Quizás su mejor trabajo es el guión de La cabina, coescrito con el director de esta joyita, Antonio Mercero, que les hizo acreedores de un Emmy, una hazaña impensable para los realizadores españoles de la época. Mercero dirigió años después La Gioconda está triste, con guión de Garci.

Después de los cortos Mi Marilyn y Al fútbol –sobre otra de sus grandes pasiones, el balompié–, debuta como director de largometrajes con Asignatura pendiente, que describía la realidad de la España de la Transición a través de una historia de amor. La protagonizaban Fiorella Faltoyano y José Sacristán, dúo que también encabeza el reparto de Solos en la madrugada, su segundo trabajo, sobre un locutor de radio. Para los papeles principales de Las verdes praderas recurrió a otros dos de sus actores favoritos, Alfredo Landa y María Casanova, matrimonio que pasa los fines de semana en un chalet de la sierra madrileña. Ambos repitieron a sus órdenes en El Crack, homenaje al cine negro de los años 40, que llegó a tener una secuela.

En 1982, el año en el que se celebró el Mundial de Fútbol en España, Garci logró un hito hasta entonces muy complicado, ganó por primera vez el Oscar –a la mejor película de habla no inglesa– para una producción española, por Volver a empezar. Pero la cinta, un drama sobre un profesor jubilado que se reencuentra con una antigua novia, desata críticas feroces por su dramatismo facilón.

Volvió a ser nominado al Oscar con Sesión continua, uno de sus mejores trabajos, por su mirada al cine clásico. España solía apostar sobre seguro, mandando sus películas a la Academia de Hollywood, y ésta las recibía con entusiasmo, pues también fue candidata a la estatuilla Asignatura aprobada.

En los 90, Garci comienza a dirigir y presentar el programa cinéfilo televisivo “Qué grande es el cine”. Como cineasta, inicia una nueva etapa marcada por las adaptaciones, con Canción de cuna, un eficaz melodrama que lleva a la pantalla una obra teatral de Gregorio Martínez Sierra. Le siguen la fallida La herida luminosa (1997) , sobre un texto de Josep María de Sagarra, y El abuelo, que adapta nada menos que a Benito Pérez Galdós. Con ella obtuvo su cuarta nominación al Oscar.

Aunque su protagonista, Fernando Fernán Gómez, obtuvo un merecido Goya al mejor actor, Garci se vio envuelto en una surrealista polémica. Antes de las votaciones, varios académicos recibieron en sus domicilios un anónimo con el siguiente texto: “Los mensajeros de José Luis Garci le anunciamos nuestra próxima visita, en la que recogeremos una vez más las papeletas y les desearemos personalmente un feliz año nuevo”. Además, el director Pedro Costa acusó a Garci de pagar cuotas de algunos socios para que pudieran votar por él.

La Academia llegó a hacer una auditoría que demostró que nadie que hubiera pagado sus cuotas a última hora estaba relacionado con Garci. Pero a éste no le sentó nada bien que con el fin de no enturbiar la gala de los Goya, la Academia se retrasase en hacer público un comunicado sobre este informe, que le dejaba libre de culpa. Decidió no acudir a la gala y darse de baja como miembro de la institución.

You’re the one (Una historia de entonces) e Historia de un beso son dos dramas intimistas que se desarrollan en el imaginario pueblo asturiano de Cerralbos del Sella.

En los últimos años Garci no ha estado tan inspirado como en otras ocasiones, con películas como la insulsa Tíovivo c.1950, recopilación de pequeñas historias sin ningún interés. También rodó Ninette, fallida adaptación de una divertida obra de Miguel Mihura con la que demostró que la comedia no es lo suyo. Por su parte, Sangre de mayo no deja lugar a dudas: el cine histórico con secuencias de masas tampoco se le da bien. De los últimos años se salva el inspirado film Luz de domingo, con su amigo Alfredo Landa, drama en un pueblo asturiano que por momentos parece un western.

Ex esposo de la presentadora Ana Rosa Quintana, Garci también estuvo ligado por un tiempo a diversas mujeres, como la actriz Cayetana Guillén Cuervo. En 2004 se casó con Andrea Tenuta, actriz argentina que aparecía en Luz de domingo.

Filmografía
El crack cero

2019 | El crack cero

Año 1975, cuando se presiente que Francisco Franco está a punto de morir. Tras abandonar la policía, Germán Areta se establece como investigador privado, alquilando una oficina, con secretaria, y requiriendo los servicios de El Moro, antiguo delincuente, como ayudante. Pronto, requiere sus servicios una misteriosa mujer, que no quiere dar muchos datos, al estar casada, pero le requiere para averiguar quién mató a su amante, el sastre Narciso Benavides, pese a que la policía ha catalogado el caso como suicidio. Con El crack, de 1981, y su continuación, El crack II, de 1983, José Luis Garci trasladaba a la Gran Vía madrileña al típico detective de novela negra, muy al estilo de Philip Marlowe, creado por el novelista Raymond Chandler, que interpretó en la pantalla Humphrey Bogart. Recuperaba como protagonista a Alfredo Landa, con quien había rodado Las verdes praderas, que con su increíble transformación en el duro Areta demostraba por fin que daba para mucho más que para las comedias en las que perseguía suecas en la década anterior. A sus 75 años, el realizador ha acertado al recuperar al personaje, en una precuela de la saga, su mejor trabajo de los últimos años, que sigue el patrón de sus dos precedentes, pero rodado en blanco y negro, por primera vez en la filmografía del autor con cámara digital. Si dedicaba las dos primeras a Dassiell Hammett y al citado Chandler, en esta ocasión rinde tributo a un tercer maestro, James M. Cain, responsable de El cartero siempre llama dos veces. Ha dispuesto de un presupuesto muy reducido, por lo que la mayor parte de la acción se desarrolla en interiores muy reducidos, pero esto juega a favor del film, pues se logra una atmósfera de cine de serie B. Al parecer ha tenido que recurrir incluso a su propio despacho como localización, y hasta se ha visto obligado a utilizar algunos planos rodados para Solos en la madrugada del centro de Madrid, porque éste ha cambiado bastante desde la época que se pretende retratar, y no había dinero para retoques digitales. Precisamente, vuelve a ser una obra nostálgica, como ocurre en la mayor parte de la filmografía del cineasta, pues además los diálogos recuerdan a deportistas, músicos y figuras del cine de antaño. Garci ya no ha podido escribir el guión con su habitual colaborador Horacio Valcárcel, ya fallecido, así que ha reclutado a Javier Muñoz, director del sorprendente pero desconocido film Sicarivs: La noche y el silencio. El libreto versa sobre el desencanto, pero también sobre la capacidad de refugiarse en un pasado idealizado, donde cada uno puede sentirse a salvo porque lo conoce a la perfección. Este tema da pie a un desenlace emotivo. Logra intrigar al espectador, pese a que quizás el desarrollo de la investigación se alargue demasiado, lo que provoca un bajón de ritmo hacia la mitad, que después se consigue remontar. Como siempre, Garci recurre a los mejores actores, capaces de hacer creíbles diálogos en ocasiones demasiado literarios o con referencias un poco forzadas. Resultaba especialmente difícil sustituir al carismático Landa, ya fallecido. Ha sido una buena elección Carlos Santos, ganador del Goya al actor revelación por convertirse en Luis Roldán, en El hombre de las mil caras. Sorprende más, por inesperada, la caracterización de Miguel Ángel Muñoz, como El Moro, que actúa sobre todo como contrapunto cómico, en un rol que bordó en su momento Miguel Rellán. No desentonan Pedro Casablanc, como El Abuelo, comisario que antaño fue José Bódalo, y Cayetana Guillén Cuervo, como astuta proxeneta. Quizás desentona Macarena Gómez, un tanto sobreactuada.

6/10
Holmes & Watson. Madrid Days

2012 | Holmes & Watson. Madrid Days

Sherlock Holmes ha dado mucho juego en la pantalla. En Asesinato por decreto se mezclaban sus peripecias con las de Jack el destripador. Este célebre asesino es una pieza fundamental de Holmes & Watson. Madrid Days, que como su mismo título indica también tiene como eje fundamental la visita del personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle a la capital de la España. Holmes & Watson. Madrid Days presenta a un maduro Sherlock Holmes que mantiene un romance con Irene Adler, una conocida actriz casada. El detective tiene sueños recurrentes con unos crímenes acontecidos en Madrid, que imitan al dedillo los que cometió Jack el destripador en Londres, y cuyo autor empieza a ser conocido como Juanito el Charcutero. En compañía de Watson, que deja en casa a su amada esposa, se traslada al lugar de los hechos, donde conocerá a relevantes personajes de la época a los que sonsacar datos sobre lo ocurrido. Dos tipos de público se sentirán atraídos a priori por una versión de José Luis Garci de las andanzas de Sherlock Holmes: los incondicionales del asturiano y los forofos del personaje. Los primeros saldrán más satisfechos que los segundos, ya que desde el contemplativo arranque queda claro que estamos ante una película de autor, para bien o para mal. Holmes & Watson. Madrid Days viene a ser sobre todo una inmersión en la época, que se detiene para que los personajes conversen detenidamente tomándose su tiempo sobre el cocido de Lhardi, o en torno al Palacio de Cristal, del Palacio del Buen Retiro. Así, los dos protagonistas tienen la función de extranjeros que sirven al director para describir desde su punto de vista los ambientes que le parecen significativos. Por contra, en Holmes & Watson. Madrid Days saben a poco los pasajes típicamente de Sherlock Holmes, que en ocasiones contadas realiza una de sus brillantes deducciones (cuando conoce al periodista encarnado por Víctor Clavijo) o conversa con la señora Hudson. Como tiene por costumbre, José Luis Garci se ha rodeado de ilustres colaboradores, entre los que destaca el fotógrafo Javier Palacios, autor de Casual Days, que sorprende con sus pictóricos planos de época. Por su parte, el propio José Luis Garci firma el montaje, que pretende ser lo más pausado posible, y ha coescrito el guión con su esposa, Andrea Tenuta, y la poco conocida María Sanromán, a partir de una idea desarrollada por el director con el crítico y Fiscal General del Estado Eduardo Torres-Dulce. Siempre ha destacado el realizador por su excelente mano con los actores. En esta ocasión destaca un sobresaliente trabajo de Gary Piquer, actor excepcional que ha demostrado su enorme valía en títulos como Mal día para pescar y Aunque tú no lo sepas, y que hasta ahora ha sido muy desaprovechado. Su Holmes resulta muy sentido, pero por desgracia desentona con el resto del reparto por su acento, que no tienen los otros actores que interpretan a británicos, incluyendo a su inseparable Watson –un José Luis García Pérez estupendo, más espontáneo–. Tampoco se entiende mucho que se haya tomado la opción de que las escenas en las que supuestamente hablan en su lengua natal o interaccionan con compatriotas se hayan interpretado en español, y sin embargo, de repente, se ponen a conversar en genuino inglés con el redactor de prensa. Por lo demás, resultan convincentes actores muy de Garci como Enrique Villén, Juan Calot, Manuel Tejada y hasta el inevitable diplomático Inocencio Arias. Sorprenden agradablemente Belén López, el citado Víctor Clavijo, y las dos principales chicas [Rec], Manuela Velasco y Leticia Dolera, ambas muy por encima de sus interpretaciones precedentes. De todo el reparto femenino sobresale Macarena Gómez, una actriz muy natural con mucha fuerza, que encarna a una cabaretera. Además, Carlos Hipólito, presente en varias cintas 'garcianas' anteriores, realiza una pequeña colaboración como el escritor Benito Pérez Galdós. También es digno de mención que el realizador logre sacarle partido al cómico malo del dúo Cruz y Raya Juan Muñoz, y hasta al ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que para asombro de propios y extraños al menos no desentona significativamente como su ilustre antepasado Isaac Albéniz, a pesar de que incluso interviene en un breve diálogo.

5/10
Sangre de mayo

2008 | Sangre de mayo

En el bicentenario de la guerra de la independencia en España, José Luis Garci entrega una película que recrea los acontecimientos en torno al Madrid de 1808, tomando libremente como base literaria dos de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós: “La corte de Carlos IV” y “El 19 de marzo y el 2 de mayo”. La ideas es ofrecer un amplio fresco de época, con multitud de personajes, una fórmula que ya abordó el cineasta en Tiovivo c. 1950. El hilo conductor del relato es Gabriel, un joven de condición modesta, muy enamorado de Inés. El mozo ejerce de chico de los recados de una actriz, pero su deseo es prosperar para poder casarse con suficientes medios económicos. Por ello acepta entrar al servicio de una marquesa, lo que le sirve para estar al cabo de la calle de las intrigas en palacio, con los manejos políticos del ministro Godoy cerca de la reina, ante la ineptitud de Carlos IV, y las maniobras del bando liberal y afrancesado que apoyan al hijo del rey, Fernando, como supuesto adalid de sus ideas. Los vaivenes de su corazón, y el descubrimiento de cómo la codicia en política puede destruir el espíritu de los hombres, le llevarán a intentar una nueva profesión, como cajista de una imprenta. Entretanto Inés se queda huérfana, y su tío fraile no puede atenderla, de modo que son sus dos tíos solterones, él y ella, los que la adoptan, pero haciéndola trabajar como una mula, y recluyéndola, mientras el primero la pretende en matrimonio. Por supuesto su amado Gabriel no lo va a permitir. El guión de Garci y Horacio Valcárcel adopta la óptica galdosiana al presentar variopintos personajes, ricos y plebeyos, reales y ficticios, que aparecen en primer término sobre el telón de fondo de los hechos históricos, como el motín de Aranjuez, la invasión napoleónica, y la resistencia heroica de la gente de a pie, con la ironía, subrayada, de que se rechazaba un atropello para entregar el trono a un rey que no lo merecía. Y subyace la idea de que el hombre contemporáneo debe aprender de los aciertos y errores del pasado. Aunque la trama amorosa tiene un aire excesivamente folletinesco, en líneas generales funciona, y sirve para casar los dramas singulares con el que padece toda una nación. El film cuenta con una buena recreación de época, donde se muestra el “skyline” de entonces con cierta gracia, y las escenas de acción, como la carga de los mamelucos, son más que dignas. Eso sí, Garci no evita caer en la tentación de recrear el cuadro de “Los fusilamientos del 2 de mayo”, algo mil veces visto y que parecía que el cineasta estaba evitando de intento, ofreciendo un tiro de cámara distinto de esos sucesos. El director sabe contenerse un tanto en las parrafadas de sabor literario a las que tan aficionado es; resulta inteligente incluir una al comienzo, mientras discurren los títulos de crédito, y luego la cosa se deja puntualmente a la boca de algunos personajes, como el del autor de teatro. El reparto está bien escogido, aunque al ser sus personajes muy sencillos, definidos con rasgos elementales, no tiene excesiva ocasión de lucimiento.

6/10
Luz de domingo

2007 | Luz de domingo

Película “de entonces”, rodada en Asturias, parsimoniosa… Con bonita música y reconstrucción de época, cuidada fotografía, literaria voz en off del narrador … Muy de Garci, vamos, pero más entonado que en otras ocasiones, en las que llega a hacerse cargante. Adapta libremente una obra de Ramón Pérez de Ayala –el guión es de José Luis Garci y su colaborador habitual, Horacio Valcárcel–, y transcurre a principios del siglo XX, en el pueblecito asturiano de Cenciella, al que acaba de llegar el joven Urbano, que se incorpora a su puesto de secretario del ayuntamiento. Pronto quedará prendado de una moza de buen ver, Estrella, que vive con su abuelo Joaco. Pero al tiempo se verá enredado en las cacicadas del alcalde Atila, y las tropelías de sus tres soberbios hijos, que desean hacerse con una finca de Joaco. Los enfrentamientos llegarán a una situación límite y terrible cuando Urbano y Estrella, ya prometidos, son atacados en el bosque por el cuarteto más un quinto matón. Aunque al abuelo le hierve la sangre por lo ocurrido, la respuesta de Urbano a la agresión desconcertará a propios y extraños. El cineasta asturiano saca a pasear su cinefilia y su nostalgia, como es habitual en él, con el arranque de la romería, un evento festivo que recuerda a la saga de El padrino, que tiene su continuidad en los modos “padrinescos” del alcalde, muy bien interpretado por Carlos Larrañaga; también se ve esto en las postales neoyorquinas, con ese final junto a la Estatua de la Libertad –que contrasta con la imagen gris de España a la que ha llegado, oh, horror… ¡Franco!–, o en los diálogos costumbristas, algunos muy simpáticos, otros más artificiales. La película, a pesar de esa insistencia en “la luz del domingo”, tiene sus momentos duros y hasta desagradables, pero se agradece cierta contención y estilo en pasajes como el de la violación, o el clímax en la puerta de la iglesia. Y se agradece que se planteen temas de cierta entidad, como el perdón, la venganza, la justicia y la paciencia, la generosidad al acoger una nueva vida, la magnanimidad que no se deja reconcomer por el rencor, el reconocimiento de la virtud del prójimo… No faltan además críticas al cainita carácter español, a través del personaje de Andrea Tenuta. Como ya ha hecho Garci en otros títulos de su filmografía, aquí ofrece una variada galería de personajes, los lugareños de Cenciella, bien perfilados; y hay que reconocer que los actores están muy bien, desde los jóvenes enamorados, Álex González y Paula Echevarría, que dan muy bien el tipo de un amor puro, pasando por el músico Manuel Galiana, el abuelo Alfredo Landa, la viuda de Kiti Manver, el médico Fernando Guillén Cuervo, además del citado Larrañaga y de una pléyade de tipos, figurantes o con un par de frases, que cumplen perfectamente.

6/10
Ninette

2005 | Ninette

La efémeride del centenario de Miguel Mihura (1905-1977) sirve a José Luis Garci para pergeñar su último film, que aúna dos obras del dramaturgo madrileño: "Ninette y un señor de Murcia" y "Ninette, Modas de París". Allí se nos cuenta cómo Andrés, un provinciano señor de Murcia, visita a su amigo Armando en París en los años 50. La idea es disfrutar de los encantos de la capital francesa, echar una canita al aire. Pero la cosa no empieza muy bien cuando Armando le dice a su amigo que no ha podido encontrarle alojamiento en un hotel, que deberá dormir en casa de una familia de exilidados españoles. La contrariedad deja de serlo cuando Andrés conoce a la hija única de la familia, la encantadora y afrancesada Ninette, un auténtico bomboncito. Al tramo francés seguirá otro en tierras hispanas, con la pareja ya casada y regentando un establecimiento de objetos píos. Diversión muy nuestra, con gags de buena ley. Quizá pueda pensarse que la trama se ha quedado algo rancia, y Garci no logra imprimir al film el necesario ritmo vertiginoso de comedia alocada que está pidiendo a gritos. Pero Mihura es mucho Mihura, y dicho sea para los despistados, no estamos hablando de toros. Garci maneja el texto de uno de los autores teatrales más desternillantes de la literatura hispana, y colaborador en guiones como el de la impagable Bienvenido Mr. Marshall. Coartada cultural, que sirve como contrapunto a lo más publicitado del film, la consigna “Muestra a Elsa Pataky como nunca antes se la ha visto”, o sea, en cueros. A Pataky se la ha llegado a definir por este film como la “Marilyn española”, lo que tal vez sea excesivo: aunque hace un notable trabajo interpretativo, su acento ‘fgansés’ carga un poco. Más en su sitio está Carlos Hipólito, y la gran sorpresa del film, Enrique Villén, como el leal amigo del ‘señor de Murcia’.

4/10
Tiovivo c. 1950

2004 | Tiovivo c. 1950

“No eran los mejores tiempos, pero eran los nuestros.” Con esta declaración nostálgica y mecanografiada concluye José Luis Garci este film coral, que arroja una mirada agridulce a la España de 1950, y concretamente a Madrid. El director asturiano recurre a tenues pinceladas a la hora de retratar a multitud de personajes variopintos, junto a sus pequeños dramas cotidianos: la taquillera de metro enamorada de quien no debe (es un cura, pero ella lo ignora), la beatorra avariciosa, el empleado de banco que ante sus parientes de provincias tiene un gran empleo en la capital, el ‘conseguidor’ de libros prohibidos, el dueño de un taller mecánico, la gente de la academia de baile… Y con una curiosa mezcla de añoranza y denostación de tantas cosas de la época franquista, ofrece un film que ha irritado a mucho progre, quizá por su calculada ambigüedad. Llama la atención que nadie pueda ser feliz en esos años (¿no hay alguien entre tanta gente a quien le vaya más o menos bien?), y como parece invitar a comparar con lo que ahora nos toca vivir, las conclusiones pueden ser para todos los gustos. En cualquier caso destaca el increíble reparto, y la ambientación de la época, brillantes sin duda. Y agota un poquillo tanta cinefilia apenas encubierta, y muchos detalles ‘garcianos’ (referencias al fútbol, los toros, las calles de Madrid), poco naturales en la trama.

5/10
Historia de un beso

2002 | Historia de un beso

José Luis Garci vuelve a rendir tributo al melodrama con una historia intimista y sentimental, ambientada en el imaginario pueblo asturiano de Cerralbos del Sella, ese lugar casi mítico por su belleza y por su melancólica carga de vidas pretéritas que ya fue explorado en You're the One (una historia de entonces). Invierno 1949. En la casona familiar Llendelabarca acaba de fallecer el escritor Blas Otamendi y desde Francia llega su sobrino Julio para darle su último adiós. Pero ese viaje supondrá además el reencuentro con su infancia y la suave evocación de sus primeros anhelos de adolescente. Al hilo de las conversaciones con los amigos de su tío fallecido –el médico, el cura, el alcalde– Julio recuerda…, y el presente y el pasado se entrelazan para revivir las historias de amor que tío y sobrino protagonizaron en el verano de 1925. Definitivamente Garci es un tipo que viaja a contracorriente, que no cede ni un fotograma a las modas que ahora comandan el cine patrio. Con la ayuda del guionista Horacio Valcárcel y del aliento fotográfico de Raúl Pérez Cubero, el director madrileño vuelve a recrearse en la palabra y la imagen, con ese ritmo personal de elegía cinematográfica que a algunos puede resultar acaramelado. Cada plano está cuidado con desmesurado primor, como si se tratara de una colección de estampas de principios de siglo, y los diálogos, algunos muy literarios, prestan la necesaria intensidad dramática. Hay escenas antológicas, como la que tiene lugar en la iglesia o la del monólogo de Julio frente a la tumba de su tío. Y al monumental trabajo de Alfredo Landa (un tipo que ya no tiene nada que demostrar) hay que añadir la carga de autenticidad que prestan Carlos Hipólito y Beatriz Rico, responsables de algunos de los momentos mejor logrados del conjunto.

5/10
Malefemmene

2001 | Malefemmene

Francesca es una joven actriz acusada de ser cómplice de un crimen llevado a cabo por un noviete nada aconsejable. Inmediatamente es llevada a una cárcel de mujeres. Y allí hará amistad con otras prisioneras, en especial con Nunzia, que postrada en una silla de ruedas, también amó en un pasado al mismo hombre que hizo que Francesca acabará entre rejas. Protagoniza la cinta la italiana Giovanna Mezzogiorno, pero entre el reparto aparecen también los rostros españoles de Ángela Molina y Ana Fernández. En el guión colabora José Luis Garci.

4/10
You're the one (Una historia de entonces)

2000 | You're the one (Una historia de entonces)

España, años 40. Julia es una mujer joven y hermosa que pasa por el peor momento de su vida al conocer la muerte del hombre del que estaba enamorada, un pintor contrario al régimen. Para salir de su depresión va a pasar una temporada en una finca familiar situada en un pueblecito de Asturias. Allí recordará momentos entrañables de su infancia. La casona está al cuidado de la Tía Gala, su nuera Pilar y el hijo de ésta, Juanito. Todos ellos, junto con otros personajes como el maestro o el cura del pueblo, estrecharán sus relaciones con Julia, una verdadera dama que irradia melancolía y fortaleza a un tiempo, y que brilla tan intensamente como Claudette Colbert en Sucedió una noche, al decir de Juanito. José Luis Garci firma una dirección primorosa, llena de amor por el cine, plena de templanza y serena belleza. La fotografía en blanco y negro es fantástica y fue premiada en el último Festival de Berlín. El reparto está impecable y, salvo la figura del sacerdote, quizá algo exagerada, todos transmiten la discreción requerida en la película. Mención especial para Julia Gutiérrez Caba, flamante ganadora del Goya como Mejor Actriz Secundaria. You're the One... es un rendido homenaje al cine clásico, al pasado, a las raíces. Parece que José Luis Garci no puede desprenderse de las historias íntimas, de pequeñas piezas de la vida cotidiana. Pero el director madrileño tiene un don: su cámara convierte esos pequeños mundos personales en grandes universos capaces de llegar al corazón del espectador y quedarse en él como una fotografía. Algunos quizá echen en falta eso que se llama “acción”, pero es que aquí no hace falta. Todo sucede en el alma de los personajes.

6/10
El abuelo

1998 | El abuelo

Principios del siglo XX. Don Rodrigo, patriarca librepensador y cascarrabias, vuelve a España desde América, con los bolsillos vacíos. Está arruinado. Al llegar a su casa se enfrenta con su nuera, la condesa doña Lucrecia, quien públicamente era infiel a su marido, hijo de don Rodrigo. En su deseo de ser fiel al honor familiar, exige a la condesa que le revele cuál de sus dos nietas es legítima. En efecto, la otra es fruto de los amores de doña Lucrecia con un pintor. Pero la condesa, pensando en el bien de sus hijas, no quiere satisfacer la razonable curiosidad del suegro. Y se dedica a hacerle la vida imposible, hasta el punto de tratar de recluirle en un convento. Adaptación libre de la novela de Benito Pérez Galdós por Horacio Valcárcel y José Luis Garci. La película, que fue candidato al Oscar, cierra la trilogía melodramática de Garci (con Canción de cuna y La herida luminosa (1997)). El film conjuga drama y ternura con equilibrio, sin forzar las cosas. Honor y amor, pasión y deber, rencor y perdón, esperanza y fatalismo, son los grandes temas presentes. Los personajes son entrañables, y sus dramas personales hacen difícil contener las lágrimas. Fernando Fernán Gómez está soberbio y se merecía su Goya al mejor actor. Le da la réplica la joven Cayetana Guillén Cuervo. De justicia es señalar el gran trabajo del fallecido Rafael Alonso, enfermo de cáncer durante el rodaje, que da vida al entrañable tutor de las niñas.

6/10
Yerma

1998 | Yerma

Basada en la célebre obra de teatro de Federico García Lorca, la directora Pilar Távora lleva al cine este drama protagonizado mayoritariamente por mujeres. Aitana Sánchez-Gijón da vida a Yerma, una mujer atormentada por el destino que le ha tocado vivir. Desea con todas sus fuerzas tener un hijo para sentirse una mujer completa, pero al no concebirlo, acusa a su marido Juan (Juan Diego) de no darle uno debido a su falta de pasión. En Víctor (Jesús Cabrero) ve el candidato perfecto para ser madre, pero su rígida moral y los valores tan arraigados de una casta sociedad le impiden entregarse a éste. Colabora en el guión José Luis Garci (Volver a empezar, El abuelo, Historia de un beso), y completan el reparto María Galiana y la griega Irene papas, entre otras.

5/10
La herida luminosa (1997)

1997 | La herida luminosa

El doctor Molinos es un prestigioso cardiólogo de la España de los años cincuenta. Su matrimonio con Isabel no pasa por un buen momento, y su vida cambia radicalmente cuando conoce a Julia, una compañera de trabajo. Sin embargo, vivir ese nuevo amor le acarreará numerosos problemas al ser un hombre casado.

5/10
Canción de cuna

1994 | Canción de cuna

Espléndido melodrama basado en la obra teatral homónima de Gregorio Martínez Sierra, que ya había sido adaptada al cine anteriormente. A principios de siglo, unas monjas acogen en su convento a una niña abandonada. Su único vínculo con el exterior es un médico cascarrabias, pero buena persona. Unos años después la niña se ha convertido en una apuesta joven, que ha conocido al hombre de su vida, con el que desea contraer matrimonio. Un guión espléndido, una puesta en escena de altísima calidad y unas interpretaciones antológicas convierten a Canción de cuna en la mejor película de José Luis Garci y en uno de los mejores filmes españoles de los últimos años. Para llorar a gusto.

7/10
El tesoro

1990 | El tesoro

Un granjero descubre un tesoro celta enterrado en tierras de Castilla, y enseguida acuden al lugar un arqueólogo llamado Jerónimo Otero y cuatro estudiantes. Una de ellos es Marga, una joven con la que Otero tiene una relación sentimental. La llegada de éstos creará un ambiente de desconfianza entre los habitantes del lugar. Drama y misterio se unen en esta película de Antonio Mercero, que se basa en una aclamada novela de Miguel Delibes. Los protagonistas son José Coronado y Ana Álvarez.

4/10
Barcelona connection

1988 | Barcelona connection

La ciudad de Barcelona es un hervidero de delincuencia, mafia y agresiones, y en este ambiente es donde va a actuar Huertas, un policía que investiga un asesinato. Discreto thriller español de Miguel Iglesias.

4/10
Asignatura aprobada

1987 | Asignatura aprobada

José Manuel es escritor y tras el abandono de su mujer se marcha al norte para cambiar de aires y trabajar. Su nueva etapa transcurre tranquila, incluso se reencuentra con un viejo amor de juventud, pero un día su joven hijo, que se dedica a la música rock, aparece para atar cabos con su padre. Tras Sesión continua, Garci regresó tres años después con este melodrama, donde un hombre deprimido quiere dejar atrás los errores del pasado y empezar de nuevo. El film recibió un premio Goya al mejor director y fue candidato a los Oscar.

6/10
Sesión continua

1984 | Sesión continua

José Manuel es un director de cine divorciado y con dos hijos que apenas ve. Y así decide, junto a su amigo Federico –que está pasando una situación similar–, dirigir una próxima película titulada "Me deprimo despacio". A través de su cine, ambos intentarán dar la espalda a los problemas. Una de las mejores películas de José Luis Garci, nominada para el Oscar, que trata de manera nostálgica el cine clásico y homenajea a los grandes como Hitchcock, Ford o Wilder. Destaca el protagonismo de Jesús Puente y Adolfo Marsillach.

6/10
El crack II

1983 | El crack II

Germán Areta vuelve a la carga con otro caso sobre dos hombres desaparecidos. Cuando sus cuerpos son encontrados todo apunta a que uno mató al otro y luego se quitó la vida, pero Areta no lo tiene tan claro. Además, han asesinado a su ayudante y el detective empieza a temer por su vida. Secuela de El crack, donde repite Alfredo Landa y parte del reparto de la primera. El resultado es notable gracias al buen hacer del protagonista.

5/10
Volver a empezar

1982 | Volver a empezar

Un viejo escritor, que durante cuarenta años ha sido profesor de Literatura Medieval en la Universidad de Berkeley, se retira a Gijón, su ciudad natal, después de ganar el Nobel de Literatura. Allí se reencuentra con una antigua novia. Primera producción española en ganar el Oscar al mejor filme en habla no inglesa. Un entrañable melodrama nostálgico, en el que destaca la cuidada fotografía de Gijón y la excelente dirección de actores.

6/10
El crack

1981 | El crack

Areta es un detective que se involucra en el caso de la hija desaparecida de un terrateniente. Cuanto más investiga con sus pesquisas más va dándose cuenta de lo turbio del asunto, como que la joven se escapó de casa tras quedarse embarazada y que su padre la obligó a abortar. Oscuro drama detectivesco de José Luis Garci, quien homenajea el cine negro americano de los 40 a la vez que retrata la España de los 70. El film cuenta con un protagonista de lo mejor del cine español, Alfredo Landa, que aquí se mete de lleno en un papel serio, alejado de sus habituales comedias. La presentación de Areta en el bar de carretera es antológica. La película ganó dos premios CEC y tuvo una secuela dos años más tarde.

6/10
Viva la clase media

1980 | Viva la clase media

Durante los 60 un grupo de personas de clase media estaban afiliadas al partido comunista bajo el sobrenombre 'el sector mixto'. Entre ellos está José, un joven que se casó con Elena y ahora tienen una hija. En su partido todo sigue igual que hace años y no parece que nada cambie. Debut en la dirección de José María González Sinde, donde trata el tema de la lucha clandestina contra el franquismo en aquellos años.

4/10
Las verdes praderas

1979 | Las verdes praderas

Conchi y José son un matrimonio unido con dos hijos. Cuando llega el viernes la familia al completo viaja al chalet de la sierra madrileña al que acuden todos los fines de semana. Pero la vida en el chalet no es tan idílica como parece y descubren que les trae más preocupaciones que alegrías. José Luis Garci describe con espíritu crítico un fenómeno que empezaba a darse en España en la época de finales de los 70, cuando muchos ciudadanos compraban su segunda vivienda. Gran trabajo de Alfredo Landa, que hace gala de su gran naturalidad y compone un José Rebolledo realmente auténtico.

4/10
Solos en la madrugada

1978 | Solos en la madrugada

José es un locutor que presenta un programa en la radio titulado 'Solos en la madrugada'. El horario es propicio para la sinceridad, para la confesión de deseos o miedos, y para el destape de ideas; y José, que no pasa un buen momento sentimental, decide realizar en antena críticas satíricas de la sociedad y del momento en que vive. Tras Asignatura pendiente, José Luis Garci dirigió este drama intimista con José Sacristán de protagonista. Le secundan Emma Cohen o Miguel Rellán, entre otros.

4/10
Asignatura pendiente (1977)

1977 | Asignatura pendiente

Primer largometraje de José Luis Garci, realizado en plena transición española. Recurre al simbolismo de la expresión "asignatura pendiente", aplicada a una relación amorosa, para hablar de la necesidad de los españoles de pasar página.

5/10
La noche de los cien pájaros

1976 | La noche de los cien pájaros

El joven Enrique deja de estudiar en la Universidad y se casa con Juana. Un día conoce a una pintora que le hará descubrir otra vida y confundido empezará a pensar en tomar unas medidas algo drásticas. Uno de los pocos filmes donde el director José Luis Garci aparece como actor.

3/10
La mujer es cosa de hombres

1976 | La mujer es cosa de hombres

Ramona es joven, guapa y divertida, y entrega amor y compañía a tres hombres diferentes (Gonzalo, Rafa y Pepe), los cuales no saben de la existencia de los otros dos. Un día, Ramona conoce a Enrique, un profesor del que se enamora, y esto dará lugar a una serie de enredos por los que estos tres hombres se conocerán y empezarán a temer perder a Ramona. Comedia española de Jesús Yagüe, al estilo de Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe. De hecho, este film se rodó un año después y repetían José Sacristán, María Luisa San José y Antonio Ferrandis.

3/10
La Gioconda está triste

1976 | La Gioconda está triste

Impactante tv-movie de Antonio Mercero, a partir de una historia de José Luis Garci. Está perfectamente graduada su creciente atmósfera agobiante, a partir del descubrimiento en el Louvre de que el cuadro de la Gioconda ha perdido su sonrisa. Lo que al principio se cree es obra de un bromista, resulta ser algo más serio, pues a todas las reproducciones de la pintura les ha pasado lo mismo, y en realidad todo está conectado con una tristeza universal, el ser humano ha perdido su capacidad de sonreir. El film funciona bien como fábula, la idea es señalar que hechos como las guerras y la escasa responsabilidad para cuidar el planeta no permiten muchas alegrías. No importa tanto definir personajes, que están apenas esbozados, como señalar un estado de las cosas que debería alarmarnos. El clímax, un intento universal de toda la humanidad por sonreír, es notable.

7/10
Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe

1975 | Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe

Paulino tiene dos grandes aficiones en la vida: los pájaros y su bella mujer Margarita. A los primeros los cuida y atiende cariñosamente, y a su esposa, tres cuartos de lo mismo, pero es un hombre muy celoso y procura controlarla en todo momento y vigilar sus amistades. Sin quererlo le quita libertad, al igual que a sus aves. Un día, Paulino conocerá a la guapa y liberal Paloma, a la que también quiere poseer. Comedia española de Antonio Drove, protagonizada por José Sacristán y Concha Velasco.

4/10
Vida conyugal sana

1974 | Vida conyugal sana

Enrique Vázquez es un importante hombre de negocios, casado con una joven mujer, pero tiene también una enorme afición a ver la tele y en especial, los programas eróticos. Tanto es así, que el hombre acabará neurótico, despertándose en él un trastorno de doble personalidad. Título setentero español, en plena época del destape, protagonizado por José Sacristán y Ana Belén.

3/10
Los nuevos españoles

1974 | Los nuevos españoles

Una empresa de seguros es absorbida por una multinacional, y sus empleados son obligados a realizar unos cursillos para adaptarse a la nueva situación y a los nuevos objetivos. Las esposas de ellos estarán metidas también en faena. Roberto Bodegas (Vida conyugal sana) realiza una crítica sobre ese ansia de consumo y nueva tecnología que llegaba cada vez más a los hogares y que rezaba con ese slogan: 'los nuevos españoles'. Era una manera de crear una "sociedad neocapitalista que consideraba al individuo como un elemento de consumo".

4/10
No es bueno que el hombre esté solo

1973 | No es bueno que el hombre esté solo

Martín es un hombre solitario que vive con una muñeca de tamaño natural como única compañía. Un día, recibirá la visita de unos nuevos vecinos, que no son otros que una prostituta llamada Lina y su chulo Mauro. Sórdido drama sobre un atormentado hombre, muy bien interpretado por José Luis López Vázquez, que llega a tocar la fibra sensible del espectador. El film está enmarcado en la época de liberación sexual que supusieron los años 70 y la película en cuestión recuerda en gran parte a Tamaño natural de Luis García Berlanga.

3/10
Una gota de sangre para morir amando

1973 | Una gota de sangre para morir amando

En una ciudad del futuro se llevan a cabo unos experimentos en un hospital para estudiar los instintos asesinos de los criminales y poder manejar su pensamiento. Mientras, una enfermera llamada Ana se encarga de hacer disfrutar al máximo a los enfermos terminales para luego asesinarles antes de que les llegue su fin. Uno de ellos, que antes pertenecía a una agresiva banda de moteros caerá en las manos de Ana. Violento y surrealista film español, dirigido por Eloy de la Iglesia (El pico) y escrito por José Luis Garci con un claro referente a La naranja mecánica. Destaca la participación de la 'lolita' de Kubrick, Sue Lyon, mientras que el protagonista es el hijo de Robert Mitchum, un actor que no ha pasado de filmes menores.

3/10
La Casa de las Chivas

1972 | La Casa de las Chivas

En una casa requisada por los militares durante la Guerra Civil española viven un padre con sus dos hijas. Las jóvenes no verán otra solución que obedecer a los militares en todos sus deseos con tal de conseguir alimento. No obstante, una de ellas se enamora de Juan, un soldado que oculta bajo el uniforme su condición de sacerdote. El argentino León Klimovsky dirigió este drama tristón basado en la obra de Jaime Salom. En el guión colaboró José Luis Garci.

4/10
La cabina

1972 | La cabina

Memorable cortometraje cuyo desarrollo resulta cada vez más agobiante y finalmente es rematado por un desenlace inolvidable. La trama es muy simple: un padre de familia se dispone a hacer una llamada en una cabina telefónica. Cuando termina no puede salir. Parece que la puerta se ha atrancado. Al cabo del rato, la desesperación se apodera de él. La gente de fuera intenta abrir la puerta, pero es imposible. Pasan los minutos, la situación empieza a ser claustrofóbica... El guión fue escrito al alimón por Antonio Mercero (La hora de los valientes) y por un joven José Luis Garci, en uno de sus primeros trabajos. La atmósfera inquietante atrapa y la simplicidad del planteamiento, no exenta de cierto surrealismo kafkiano, es la base de su gran éxito. Con gran economía de medios, una sobria puesta en escena y unos elementos tan ordinarios como un hombre, un parque y una cabina de teléfonos, a la luz del día y a la vista de todo el mundo, los cineastas fueron capaces de pergeñar una situación verdaderamente terrorífica.

7/10
Plinio

1971 | Plinio | Serie TV

La población manchega de Tomelloso, en 1970. Manuel González, conocido entre sus paisanos como Plinio, o "Jefe" por ser el jefe de los guardias municipales, investiga casos criminales varios sucedidos en los alrededores, con la ayuda de su buen amigo don Lotario, el veterinario. Aunque esta serie televisiva de Antonio Giménez-Rico, que contó con la colaboración de José Luis Garci en los guiones, sólo duró un año en antena, ofrece una buena combinación de género policial y cuadro costumbrista del mundo rural. Adapta con el necesario tono realista las aventuras detectivescas de Plinio, debidas a la pluma de Francisco García Pavón, que era natural de Tomelloso, y conocía por tanto bien el ambiente que describe. Giménez-Rico explica que "en estos relatos, muchas veces terribles, había material suficiente para trasladarlos al cine, o mejor, a la televisión, procurando reflejar en imágenes esa España negra y profunda -implacable crónica de costumbres en tremendos relatos policíacos-, nada parecida a los ambientes en los que se movieron los Maigret, Marlowe, Hammer, Holmes o Carvalho, pero mucho más inquietante y cercana". De modo que se pintan bien los crímenes vulgares, debidos a pasiones elementales -la avaricia, la venganza, los celos, etc- y los razonamientos que conducen a la resolución de los casos. Aunque los episodios con los distintos casos están rodados con escasos medios, y los actores son algo lacónicos, rodar en localizaciones auténticas y con extras del lugar, dan autenticidad al resultado final.

6/10
El cronicón

1970 | El cronicón

España, época medieval. En Alevín, una localidad cristiana pero habitada por musulmanes, el Conde Sandro, máxima autoriddad, vive con una gran calamidad a cuestas. Y es que no puede tener descendencia. Un servidor, Don Blas Testa de Buey, deberá viajar a las Indias para encontrar a una doncella con tres lunares en el vientre. Según le ha transmitido al conde una falsa bruja, si posee a esa moza se acabarán sus desgracias.Comedia española de medio pelo, con producción paupérrima y guión tontorrón que juega con las picardías y que se toma unas licencias anacrónicas increíbles. Y es que de repente la acción se traslada audazmente al siglo XX y todo se convierte en una película surrealista. Antonio Giménez Rico incluye pasajes en verso, momentos musicales y mucha tontería ridícula, pero no provoca la hilaridad esperada y ni siquiera el buen reparto logra que el resultado alcance el aprobado.

3/10
Las nenas del mini-mini

1969 | Las nenas del mini-mini

Producción de Pedro Masó, también guionista, que en esta ocasión dejó descansar a Pedro Lazaga para poner tras la cámara a Germán Lorente. El film, tan de su época como las otras producciones de Masó, al combinar amabilidad y picardía, sigue a las nenas del título, que por entonces se apuntaban a los autos mini a y la minifalda. Fue el último trabajo en la pantalla de Sonia Bruno, que ese mismo año contrajo matrimonio con Pirri, el célebre futbolista del Real Madrid.

3/10
Los chicos del Preu

1967 | Los chicos del Preu

El título hace referencia a aquellos estudiantes de los 60 que antes de acceder a la Universidad debían pasar un curso llamado 'Preuniversitario'. En este nivel se encuentran un grupo de amigos que se acercan cada vez más a la edad adulta y a la responsabilidad pero que también tienen tiempo para sus escarceos amorosos, sus horas de estudio, sus fiestas juveniles y su música pop. Al igual que en los 70-80 se pusieron de moda en Estados Unidos películas como Grease, Aquel excitante curso o American Graffiti, sobre jóvenes díscolos y rebeldes que apuran sus últimos meses de instituto, en España destaca este título filmado unos años antes, sobre la juventud española y sus propias preocupaciones. Eso sí, bien examinado con el filtro de la conocida censura no vaya a ser que los chicos se pasasen de la raya. Con un amplio repertorio de actores donde sobresalen José Luis López Vázquez, Gemma Cuervo, Emilio Gutiérrez Caba, Karina, Alberto Closas o María José Goyanes, Pedro Lazaga dirige una amable y simpática comedia.

5/10
Las últimas horas

1966 | Las últimas horas

El domingo 12 de abril de 1931 se celebraron en toda España elecciones municipales, las primeras después de ocho años. Siguiendo los pasos de un joven periodista, vamos asistiendo al transcurso de los cruciales acontecimientos.

El crack cero

2019 | El crack cero

Año 1975, cuando se presiente que Francisco Franco está a punto de morir. Tras abandonar la policía, Germán Areta se establece como investigador privado, alquilando una oficina, con secretaria, y requiriendo los servicios de El Moro, antiguo delincuente, como ayudante. Pronto, requiere sus servicios una misteriosa mujer, que no quiere dar muchos datos, al estar casada, pero le requiere para averiguar quién mató a su amante, el sastre Narciso Benavides, pese a que la policía ha catalogado el caso como suicidio. Con El crack, de 1981, y su continuación, El crack II, de 1983, José Luis Garci trasladaba a la Gran Vía madrileña al típico detective de novela negra, muy al estilo de Philip Marlowe, creado por el novelista Raymond Chandler, que interpretó en la pantalla Humphrey Bogart. Recuperaba como protagonista a Alfredo Landa, con quien había rodado Las verdes praderas, que con su increíble transformación en el duro Areta demostraba por fin que daba para mucho más que para las comedias en las que perseguía suecas en la década anterior. A sus 75 años, el realizador ha acertado al recuperar al personaje, en una precuela de la saga, su mejor trabajo de los últimos años, que sigue el patrón de sus dos precedentes, pero rodado en blanco y negro, por primera vez en la filmografía del autor con cámara digital. Si dedicaba las dos primeras a Dassiell Hammett y al citado Chandler, en esta ocasión rinde tributo a un tercer maestro, James M. Cain, responsable de El cartero siempre llama dos veces. Ha dispuesto de un presupuesto muy reducido, por lo que la mayor parte de la acción se desarrolla en interiores muy reducidos, pero esto juega a favor del film, pues se logra una atmósfera de cine de serie B. Al parecer ha tenido que recurrir incluso a su propio despacho como localización, y hasta se ha visto obligado a utilizar algunos planos rodados para Solos en la madrugada del centro de Madrid, porque éste ha cambiado bastante desde la época que se pretende retratar, y no había dinero para retoques digitales. Precisamente, vuelve a ser una obra nostálgica, como ocurre en la mayor parte de la filmografía del cineasta, pues además los diálogos recuerdan a deportistas, músicos y figuras del cine de antaño. Garci ya no ha podido escribir el guión con su habitual colaborador Horacio Valcárcel, ya fallecido, así que ha reclutado a Javier Muñoz, director del sorprendente pero desconocido film Sicarivs: La noche y el silencio. El libreto versa sobre el desencanto, pero también sobre la capacidad de refugiarse en un pasado idealizado, donde cada uno puede sentirse a salvo porque lo conoce a la perfección. Este tema da pie a un desenlace emotivo. Logra intrigar al espectador, pese a que quizás el desarrollo de la investigación se alargue demasiado, lo que provoca un bajón de ritmo hacia la mitad, que después se consigue remontar. Como siempre, Garci recurre a los mejores actores, capaces de hacer creíbles diálogos en ocasiones demasiado literarios o con referencias un poco forzadas. Resultaba especialmente difícil sustituir al carismático Landa, ya fallecido. Ha sido una buena elección Carlos Santos, ganador del Goya al actor revelación por convertirse en Luis Roldán, en El hombre de las mil caras. Sorprende más, por inesperada, la caracterización de Miguel Ángel Muñoz, como El Moro, que actúa sobre todo como contrapunto cómico, en un rol que bordó en su momento Miguel Rellán. No desentonan Pedro Casablanc, como El Abuelo, comisario que antaño fue José Bódalo, y Cayetana Guillén Cuervo, como astuta proxeneta. Quizás desentona Macarena Gómez, un tanto sobreactuada.

6/10
Holmes & Watson. Madrid Days

2012 | Holmes & Watson. Madrid Days

Sherlock Holmes ha dado mucho juego en la pantalla. En Asesinato por decreto se mezclaban sus peripecias con las de Jack el destripador. Este célebre asesino es una pieza fundamental de Holmes & Watson. Madrid Days, que como su mismo título indica también tiene como eje fundamental la visita del personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle a la capital de la España. Holmes & Watson. Madrid Days presenta a un maduro Sherlock Holmes que mantiene un romance con Irene Adler, una conocida actriz casada. El detective tiene sueños recurrentes con unos crímenes acontecidos en Madrid, que imitan al dedillo los que cometió Jack el destripador en Londres, y cuyo autor empieza a ser conocido como Juanito el Charcutero. En compañía de Watson, que deja en casa a su amada esposa, se traslada al lugar de los hechos, donde conocerá a relevantes personajes de la época a los que sonsacar datos sobre lo ocurrido. Dos tipos de público se sentirán atraídos a priori por una versión de José Luis Garci de las andanzas de Sherlock Holmes: los incondicionales del asturiano y los forofos del personaje. Los primeros saldrán más satisfechos que los segundos, ya que desde el contemplativo arranque queda claro que estamos ante una película de autor, para bien o para mal. Holmes & Watson. Madrid Days viene a ser sobre todo una inmersión en la época, que se detiene para que los personajes conversen detenidamente tomándose su tiempo sobre el cocido de Lhardi, o en torno al Palacio de Cristal, del Palacio del Buen Retiro. Así, los dos protagonistas tienen la función de extranjeros que sirven al director para describir desde su punto de vista los ambientes que le parecen significativos. Por contra, en Holmes & Watson. Madrid Days saben a poco los pasajes típicamente de Sherlock Holmes, que en ocasiones contadas realiza una de sus brillantes deducciones (cuando conoce al periodista encarnado por Víctor Clavijo) o conversa con la señora Hudson. Como tiene por costumbre, José Luis Garci se ha rodeado de ilustres colaboradores, entre los que destaca el fotógrafo Javier Palacios, autor de Casual Days, que sorprende con sus pictóricos planos de época. Por su parte, el propio José Luis Garci firma el montaje, que pretende ser lo más pausado posible, y ha coescrito el guión con su esposa, Andrea Tenuta, y la poco conocida María Sanromán, a partir de una idea desarrollada por el director con el crítico y Fiscal General del Estado Eduardo Torres-Dulce. Siempre ha destacado el realizador por su excelente mano con los actores. En esta ocasión destaca un sobresaliente trabajo de Gary Piquer, actor excepcional que ha demostrado su enorme valía en títulos como Mal día para pescar y Aunque tú no lo sepas, y que hasta ahora ha sido muy desaprovechado. Su Holmes resulta muy sentido, pero por desgracia desentona con el resto del reparto por su acento, que no tienen los otros actores que interpretan a británicos, incluyendo a su inseparable Watson –un José Luis García Pérez estupendo, más espontáneo–. Tampoco se entiende mucho que se haya tomado la opción de que las escenas en las que supuestamente hablan en su lengua natal o interaccionan con compatriotas se hayan interpretado en español, y sin embargo, de repente, se ponen a conversar en genuino inglés con el redactor de prensa. Por lo demás, resultan convincentes actores muy de Garci como Enrique Villén, Juan Calot, Manuel Tejada y hasta el inevitable diplomático Inocencio Arias. Sorprenden agradablemente Belén López, el citado Víctor Clavijo, y las dos principales chicas [Rec], Manuela Velasco y Leticia Dolera, ambas muy por encima de sus interpretaciones precedentes. De todo el reparto femenino sobresale Macarena Gómez, una actriz muy natural con mucha fuerza, que encarna a una cabaretera. Además, Carlos Hipólito, presente en varias cintas 'garcianas' anteriores, realiza una pequeña colaboración como el escritor Benito Pérez Galdós. También es digno de mención que el realizador logre sacarle partido al cómico malo del dúo Cruz y Raya Juan Muñoz, y hasta al ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que para asombro de propios y extraños al menos no desentona significativamente como su ilustre antepasado Isaac Albéniz, a pesar de que incluso interviene en un breve diálogo.

5/10
Sangre de mayo

2008 | Sangre de mayo

En el bicentenario de la guerra de la independencia en España, José Luis Garci entrega una película que recrea los acontecimientos en torno al Madrid de 1808, tomando libremente como base literaria dos de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós: “La corte de Carlos IV” y “El 19 de marzo y el 2 de mayo”. La ideas es ofrecer un amplio fresco de época, con multitud de personajes, una fórmula que ya abordó el cineasta en Tiovivo c. 1950. El hilo conductor del relato es Gabriel, un joven de condición modesta, muy enamorado de Inés. El mozo ejerce de chico de los recados de una actriz, pero su deseo es prosperar para poder casarse con suficientes medios económicos. Por ello acepta entrar al servicio de una marquesa, lo que le sirve para estar al cabo de la calle de las intrigas en palacio, con los manejos políticos del ministro Godoy cerca de la reina, ante la ineptitud de Carlos IV, y las maniobras del bando liberal y afrancesado que apoyan al hijo del rey, Fernando, como supuesto adalid de sus ideas. Los vaivenes de su corazón, y el descubrimiento de cómo la codicia en política puede destruir el espíritu de los hombres, le llevarán a intentar una nueva profesión, como cajista de una imprenta. Entretanto Inés se queda huérfana, y su tío fraile no puede atenderla, de modo que son sus dos tíos solterones, él y ella, los que la adoptan, pero haciéndola trabajar como una mula, y recluyéndola, mientras el primero la pretende en matrimonio. Por supuesto su amado Gabriel no lo va a permitir. El guión de Garci y Horacio Valcárcel adopta la óptica galdosiana al presentar variopintos personajes, ricos y plebeyos, reales y ficticios, que aparecen en primer término sobre el telón de fondo de los hechos históricos, como el motín de Aranjuez, la invasión napoleónica, y la resistencia heroica de la gente de a pie, con la ironía, subrayada, de que se rechazaba un atropello para entregar el trono a un rey que no lo merecía. Y subyace la idea de que el hombre contemporáneo debe aprender de los aciertos y errores del pasado. Aunque la trama amorosa tiene un aire excesivamente folletinesco, en líneas generales funciona, y sirve para casar los dramas singulares con el que padece toda una nación. El film cuenta con una buena recreación de época, donde se muestra el “skyline” de entonces con cierta gracia, y las escenas de acción, como la carga de los mamelucos, son más que dignas. Eso sí, Garci no evita caer en la tentación de recrear el cuadro de “Los fusilamientos del 2 de mayo”, algo mil veces visto y que parecía que el cineasta estaba evitando de intento, ofreciendo un tiro de cámara distinto de esos sucesos. El director sabe contenerse un tanto en las parrafadas de sabor literario a las que tan aficionado es; resulta inteligente incluir una al comienzo, mientras discurren los títulos de crédito, y luego la cosa se deja puntualmente a la boca de algunos personajes, como el del autor de teatro. El reparto está bien escogido, aunque al ser sus personajes muy sencillos, definidos con rasgos elementales, no tiene excesiva ocasión de lucimiento.

6/10
Luz de domingo

2007 | Luz de domingo

Película “de entonces”, rodada en Asturias, parsimoniosa… Con bonita música y reconstrucción de época, cuidada fotografía, literaria voz en off del narrador … Muy de Garci, vamos, pero más entonado que en otras ocasiones, en las que llega a hacerse cargante. Adapta libremente una obra de Ramón Pérez de Ayala –el guión es de José Luis Garci y su colaborador habitual, Horacio Valcárcel–, y transcurre a principios del siglo XX, en el pueblecito asturiano de Cenciella, al que acaba de llegar el joven Urbano, que se incorpora a su puesto de secretario del ayuntamiento. Pronto quedará prendado de una moza de buen ver, Estrella, que vive con su abuelo Joaco. Pero al tiempo se verá enredado en las cacicadas del alcalde Atila, y las tropelías de sus tres soberbios hijos, que desean hacerse con una finca de Joaco. Los enfrentamientos llegarán a una situación límite y terrible cuando Urbano y Estrella, ya prometidos, son atacados en el bosque por el cuarteto más un quinto matón. Aunque al abuelo le hierve la sangre por lo ocurrido, la respuesta de Urbano a la agresión desconcertará a propios y extraños. El cineasta asturiano saca a pasear su cinefilia y su nostalgia, como es habitual en él, con el arranque de la romería, un evento festivo que recuerda a la saga de El padrino, que tiene su continuidad en los modos “padrinescos” del alcalde, muy bien interpretado por Carlos Larrañaga; también se ve esto en las postales neoyorquinas, con ese final junto a la Estatua de la Libertad –que contrasta con la imagen gris de España a la que ha llegado, oh, horror… ¡Franco!–, o en los diálogos costumbristas, algunos muy simpáticos, otros más artificiales. La película, a pesar de esa insistencia en “la luz del domingo”, tiene sus momentos duros y hasta desagradables, pero se agradece cierta contención y estilo en pasajes como el de la violación, o el clímax en la puerta de la iglesia. Y se agradece que se planteen temas de cierta entidad, como el perdón, la venganza, la justicia y la paciencia, la generosidad al acoger una nueva vida, la magnanimidad que no se deja reconcomer por el rencor, el reconocimiento de la virtud del prójimo… No faltan además críticas al cainita carácter español, a través del personaje de Andrea Tenuta. Como ya ha hecho Garci en otros títulos de su filmografía, aquí ofrece una variada galería de personajes, los lugareños de Cenciella, bien perfilados; y hay que reconocer que los actores están muy bien, desde los jóvenes enamorados, Álex González y Paula Echevarría, que dan muy bien el tipo de un amor puro, pasando por el músico Manuel Galiana, el abuelo Alfredo Landa, la viuda de Kiti Manver, el médico Fernando Guillén Cuervo, además del citado Larrañaga y de una pléyade de tipos, figurantes o con un par de frases, que cumplen perfectamente.

6/10
Ninette

2005 | Ninette

La efémeride del centenario de Miguel Mihura (1905-1977) sirve a José Luis Garci para pergeñar su último film, que aúna dos obras del dramaturgo madrileño: "Ninette y un señor de Murcia" y "Ninette, Modas de París". Allí se nos cuenta cómo Andrés, un provinciano señor de Murcia, visita a su amigo Armando en París en los años 50. La idea es disfrutar de los encantos de la capital francesa, echar una canita al aire. Pero la cosa no empieza muy bien cuando Armando le dice a su amigo que no ha podido encontrarle alojamiento en un hotel, que deberá dormir en casa de una familia de exilidados españoles. La contrariedad deja de serlo cuando Andrés conoce a la hija única de la familia, la encantadora y afrancesada Ninette, un auténtico bomboncito. Al tramo francés seguirá otro en tierras hispanas, con la pareja ya casada y regentando un establecimiento de objetos píos. Diversión muy nuestra, con gags de buena ley. Quizá pueda pensarse que la trama se ha quedado algo rancia, y Garci no logra imprimir al film el necesario ritmo vertiginoso de comedia alocada que está pidiendo a gritos. Pero Mihura es mucho Mihura, y dicho sea para los despistados, no estamos hablando de toros. Garci maneja el texto de uno de los autores teatrales más desternillantes de la literatura hispana, y colaborador en guiones como el de la impagable Bienvenido Mr. Marshall. Coartada cultural, que sirve como contrapunto a lo más publicitado del film, la consigna “Muestra a Elsa Pataky como nunca antes se la ha visto”, o sea, en cueros. A Pataky se la ha llegado a definir por este film como la “Marilyn española”, lo que tal vez sea excesivo: aunque hace un notable trabajo interpretativo, su acento ‘fgansés’ carga un poco. Más en su sitio está Carlos Hipólito, y la gran sorpresa del film, Enrique Villén, como el leal amigo del ‘señor de Murcia’.

4/10
Tiovivo c. 1950

2004 | Tiovivo c. 1950

“No eran los mejores tiempos, pero eran los nuestros.” Con esta declaración nostálgica y mecanografiada concluye José Luis Garci este film coral, que arroja una mirada agridulce a la España de 1950, y concretamente a Madrid. El director asturiano recurre a tenues pinceladas a la hora de retratar a multitud de personajes variopintos, junto a sus pequeños dramas cotidianos: la taquillera de metro enamorada de quien no debe (es un cura, pero ella lo ignora), la beatorra avariciosa, el empleado de banco que ante sus parientes de provincias tiene un gran empleo en la capital, el ‘conseguidor’ de libros prohibidos, el dueño de un taller mecánico, la gente de la academia de baile… Y con una curiosa mezcla de añoranza y denostación de tantas cosas de la época franquista, ofrece un film que ha irritado a mucho progre, quizá por su calculada ambigüedad. Llama la atención que nadie pueda ser feliz en esos años (¿no hay alguien entre tanta gente a quien le vaya más o menos bien?), y como parece invitar a comparar con lo que ahora nos toca vivir, las conclusiones pueden ser para todos los gustos. En cualquier caso destaca el increíble reparto, y la ambientación de la época, brillantes sin duda. Y agota un poquillo tanta cinefilia apenas encubierta, y muchos detalles ‘garcianos’ (referencias al fútbol, los toros, las calles de Madrid), poco naturales en la trama.

5/10
Historia de un beso

2002 | Historia de un beso

José Luis Garci vuelve a rendir tributo al melodrama con una historia intimista y sentimental, ambientada en el imaginario pueblo asturiano de Cerralbos del Sella, ese lugar casi mítico por su belleza y por su melancólica carga de vidas pretéritas que ya fue explorado en You're the One (una historia de entonces). Invierno 1949. En la casona familiar Llendelabarca acaba de fallecer el escritor Blas Otamendi y desde Francia llega su sobrino Julio para darle su último adiós. Pero ese viaje supondrá además el reencuentro con su infancia y la suave evocación de sus primeros anhelos de adolescente. Al hilo de las conversaciones con los amigos de su tío fallecido –el médico, el cura, el alcalde– Julio recuerda…, y el presente y el pasado se entrelazan para revivir las historias de amor que tío y sobrino protagonizaron en el verano de 1925. Definitivamente Garci es un tipo que viaja a contracorriente, que no cede ni un fotograma a las modas que ahora comandan el cine patrio. Con la ayuda del guionista Horacio Valcárcel y del aliento fotográfico de Raúl Pérez Cubero, el director madrileño vuelve a recrearse en la palabra y la imagen, con ese ritmo personal de elegía cinematográfica que a algunos puede resultar acaramelado. Cada plano está cuidado con desmesurado primor, como si se tratara de una colección de estampas de principios de siglo, y los diálogos, algunos muy literarios, prestan la necesaria intensidad dramática. Hay escenas antológicas, como la que tiene lugar en la iglesia o la del monólogo de Julio frente a la tumba de su tío. Y al monumental trabajo de Alfredo Landa (un tipo que ya no tiene nada que demostrar) hay que añadir la carga de autenticidad que prestan Carlos Hipólito y Beatriz Rico, responsables de algunos de los momentos mejor logrados del conjunto.

5/10
You're the one (Una historia de entonces)

2000 | You're the one (Una historia de entonces)

España, años 40. Julia es una mujer joven y hermosa que pasa por el peor momento de su vida al conocer la muerte del hombre del que estaba enamorada, un pintor contrario al régimen. Para salir de su depresión va a pasar una temporada en una finca familiar situada en un pueblecito de Asturias. Allí recordará momentos entrañables de su infancia. La casona está al cuidado de la Tía Gala, su nuera Pilar y el hijo de ésta, Juanito. Todos ellos, junto con otros personajes como el maestro o el cura del pueblo, estrecharán sus relaciones con Julia, una verdadera dama que irradia melancolía y fortaleza a un tiempo, y que brilla tan intensamente como Claudette Colbert en Sucedió una noche, al decir de Juanito. José Luis Garci firma una dirección primorosa, llena de amor por el cine, plena de templanza y serena belleza. La fotografía en blanco y negro es fantástica y fue premiada en el último Festival de Berlín. El reparto está impecable y, salvo la figura del sacerdote, quizá algo exagerada, todos transmiten la discreción requerida en la película. Mención especial para Julia Gutiérrez Caba, flamante ganadora del Goya como Mejor Actriz Secundaria. You're the One... es un rendido homenaje al cine clásico, al pasado, a las raíces. Parece que José Luis Garci no puede desprenderse de las historias íntimas, de pequeñas piezas de la vida cotidiana. Pero el director madrileño tiene un don: su cámara convierte esos pequeños mundos personales en grandes universos capaces de llegar al corazón del espectador y quedarse en él como una fotografía. Algunos quizá echen en falta eso que se llama “acción”, pero es que aquí no hace falta. Todo sucede en el alma de los personajes.

6/10
El abuelo

1998 | El abuelo

Principios del siglo XX. Don Rodrigo, patriarca librepensador y cascarrabias, vuelve a España desde América, con los bolsillos vacíos. Está arruinado. Al llegar a su casa se enfrenta con su nuera, la condesa doña Lucrecia, quien públicamente era infiel a su marido, hijo de don Rodrigo. En su deseo de ser fiel al honor familiar, exige a la condesa que le revele cuál de sus dos nietas es legítima. En efecto, la otra es fruto de los amores de doña Lucrecia con un pintor. Pero la condesa, pensando en el bien de sus hijas, no quiere satisfacer la razonable curiosidad del suegro. Y se dedica a hacerle la vida imposible, hasta el punto de tratar de recluirle en un convento. Adaptación libre de la novela de Benito Pérez Galdós por Horacio Valcárcel y José Luis Garci. La película, que fue candidato al Oscar, cierra la trilogía melodramática de Garci (con Canción de cuna y La herida luminosa (1997)). El film conjuga drama y ternura con equilibrio, sin forzar las cosas. Honor y amor, pasión y deber, rencor y perdón, esperanza y fatalismo, son los grandes temas presentes. Los personajes son entrañables, y sus dramas personales hacen difícil contener las lágrimas. Fernando Fernán Gómez está soberbio y se merecía su Goya al mejor actor. Le da la réplica la joven Cayetana Guillén Cuervo. De justicia es señalar el gran trabajo del fallecido Rafael Alonso, enfermo de cáncer durante el rodaje, que da vida al entrañable tutor de las niñas.

6/10
La herida luminosa (1997)

1997 | La herida luminosa

El doctor Molinos es un prestigioso cardiólogo de la España de los años cincuenta. Su matrimonio con Isabel no pasa por un buen momento, y su vida cambia radicalmente cuando conoce a Julia, una compañera de trabajo. Sin embargo, vivir ese nuevo amor le acarreará numerosos problemas al ser un hombre casado.

5/10
Canción de cuna

1994 | Canción de cuna

Espléndido melodrama basado en la obra teatral homónima de Gregorio Martínez Sierra, que ya había sido adaptada al cine anteriormente. A principios de siglo, unas monjas acogen en su convento a una niña abandonada. Su único vínculo con el exterior es un médico cascarrabias, pero buena persona. Unos años después la niña se ha convertido en una apuesta joven, que ha conocido al hombre de su vida, con el que desea contraer matrimonio. Un guión espléndido, una puesta en escena de altísima calidad y unas interpretaciones antológicas convierten a Canción de cuna en la mejor película de José Luis Garci y en uno de los mejores filmes españoles de los últimos años. Para llorar a gusto.

7/10
Asignatura aprobada

1987 | Asignatura aprobada

José Manuel es escritor y tras el abandono de su mujer se marcha al norte para cambiar de aires y trabajar. Su nueva etapa transcurre tranquila, incluso se reencuentra con un viejo amor de juventud, pero un día su joven hijo, que se dedica a la música rock, aparece para atar cabos con su padre. Tras Sesión continua, Garci regresó tres años después con este melodrama, donde un hombre deprimido quiere dejar atrás los errores del pasado y empezar de nuevo. El film recibió un premio Goya al mejor director y fue candidato a los Oscar.

6/10
Sesión continua

1984 | Sesión continua

José Manuel es un director de cine divorciado y con dos hijos que apenas ve. Y así decide, junto a su amigo Federico –que está pasando una situación similar–, dirigir una próxima película titulada "Me deprimo despacio". A través de su cine, ambos intentarán dar la espalda a los problemas. Una de las mejores películas de José Luis Garci, nominada para el Oscar, que trata de manera nostálgica el cine clásico y homenajea a los grandes como Hitchcock, Ford o Wilder. Destaca el protagonismo de Jesús Puente y Adolfo Marsillach.

6/10
El crack II

1983 | El crack II

Germán Areta vuelve a la carga con otro caso sobre dos hombres desaparecidos. Cuando sus cuerpos son encontrados todo apunta a que uno mató al otro y luego se quitó la vida, pero Areta no lo tiene tan claro. Además, han asesinado a su ayudante y el detective empieza a temer por su vida. Secuela de El crack, donde repite Alfredo Landa y parte del reparto de la primera. El resultado es notable gracias al buen hacer del protagonista.

5/10
Volver a empezar

1982 | Volver a empezar

Un viejo escritor, que durante cuarenta años ha sido profesor de Literatura Medieval en la Universidad de Berkeley, se retira a Gijón, su ciudad natal, después de ganar el Nobel de Literatura. Allí se reencuentra con una antigua novia. Primera producción española en ganar el Oscar al mejor filme en habla no inglesa. Un entrañable melodrama nostálgico, en el que destaca la cuidada fotografía de Gijón y la excelente dirección de actores.

6/10
El crack

1981 | El crack

Areta es un detective que se involucra en el caso de la hija desaparecida de un terrateniente. Cuanto más investiga con sus pesquisas más va dándose cuenta de lo turbio del asunto, como que la joven se escapó de casa tras quedarse embarazada y que su padre la obligó a abortar. Oscuro drama detectivesco de José Luis Garci, quien homenajea el cine negro americano de los 40 a la vez que retrata la España de los 70. El film cuenta con un protagonista de lo mejor del cine español, Alfredo Landa, que aquí se mete de lleno en un papel serio, alejado de sus habituales comedias. La presentación de Areta en el bar de carretera es antológica. La película ganó dos premios CEC y tuvo una secuela dos años más tarde.

6/10
Las verdes praderas

1979 | Las verdes praderas

Conchi y José son un matrimonio unido con dos hijos. Cuando llega el viernes la familia al completo viaja al chalet de la sierra madrileña al que acuden todos los fines de semana. Pero la vida en el chalet no es tan idílica como parece y descubren que les trae más preocupaciones que alegrías. José Luis Garci describe con espíritu crítico un fenómeno que empezaba a darse en España en la época de finales de los 70, cuando muchos ciudadanos compraban su segunda vivienda. Gran trabajo de Alfredo Landa, que hace gala de su gran naturalidad y compone un José Rebolledo realmente auténtico.

4/10
Solos en la madrugada

1978 | Solos en la madrugada

José es un locutor que presenta un programa en la radio titulado 'Solos en la madrugada'. El horario es propicio para la sinceridad, para la confesión de deseos o miedos, y para el destape de ideas; y José, que no pasa un buen momento sentimental, decide realizar en antena críticas satíricas de la sociedad y del momento en que vive. Tras Asignatura pendiente, José Luis Garci dirigió este drama intimista con José Sacristán de protagonista. Le secundan Emma Cohen o Miguel Rellán, entre otros.

4/10
Asignatura pendiente (1977)

1977 | Asignatura pendiente

Primer largometraje de José Luis Garci, realizado en plena transición española. Recurre al simbolismo de la expresión "asignatura pendiente", aplicada a una relación amorosa, para hablar de la necesidad de los españoles de pasar página.

5/10
El crack II

1983 | El crack II

Germán Areta vuelve a la carga con otro caso sobre dos hombres desaparecidos. Cuando sus cuerpos son encontrados todo apunta a que uno mató al otro y luego se quitó la vida, pero Areta no lo tiene tan claro. Además, han asesinado a su ayudante y el detective empieza a temer por su vida. Secuela de El crack, donde repite Alfredo Landa y parte del reparto de la primera. El resultado es notable gracias al buen hacer del protagonista.

5/10
Viva la clase media

1980 | Viva la clase media

Durante los 60 un grupo de personas de clase media estaban afiliadas al partido comunista bajo el sobrenombre 'el sector mixto'. Entre ellos está José, un joven que se casó con Elena y ahora tienen una hija. En su partido todo sigue igual que hace años y no parece que nada cambie. Debut en la dirección de José María González Sinde, donde trata el tema de la lucha clandestina contra el franquismo en aquellos años.

4/10
La noche de los cien pájaros

1976 | La noche de los cien pájaros

El joven Enrique deja de estudiar en la Universidad y se casa con Juana. Un día conoce a una pintora que le hará descubrir otra vida y confundido empezará a pensar en tomar unas medidas algo drásticas. Uno de los pocos filmes donde el director José Luis Garci aparece como actor.

3/10
La Gioconda está triste

1976 | La Gioconda está triste

Impactante tv-movie de Antonio Mercero, a partir de una historia de José Luis Garci. Está perfectamente graduada su creciente atmósfera agobiante, a partir del descubrimiento en el Louvre de que el cuadro de la Gioconda ha perdido su sonrisa. Lo que al principio se cree es obra de un bromista, resulta ser algo más serio, pues a todas las reproducciones de la pintura les ha pasado lo mismo, y en realidad todo está conectado con una tristeza universal, el ser humano ha perdido su capacidad de sonreir. El film funciona bien como fábula, la idea es señalar que hechos como las guerras y la escasa responsabilidad para cuidar el planeta no permiten muchas alegrías. No importa tanto definir personajes, que están apenas esbozados, como señalar un estado de las cosas que debería alarmarnos. El clímax, un intento universal de toda la humanidad por sonreír, es notable.

7/10

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