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Biografía

Fernando Trueba

Fernando Trueba

65 años

Fernando Trueba

Nació el 18 de Enero de 1955 en Madrid, España

Premios: 3 Goya (más 1 premios)

Un hombre de cine

30 Septiembre 2010

Se cuentan con los dedos de una mano los directores españoles que han ganado un Oscar. Uno de ellos es Fernando Trueba: crítico, guionista, director, productor, presidente de la Academia... Lo que se dice un hombre de cine.

Aunque con una filmografía desigual, es indudable que Fernando Trueba ha sabido granjearse el favor de la crítica y al menos de parte del público. De marcada ideología de izquierdas, no se corta la lengua a la hora de hacer declaraciones y alinearse políticamente. Hombre descreído, aún suenan en la memoria de todo cinéfilo las palabras que pronunció al recoger el Oscar en 1994: “Me gustaría creer en Dios, pero yo sólo creo en Billy Wilder”. En fin, al menos no eligió a Edward D. Wood Jr, Lucio Fulci o Rob Zombie como objeto de adoración.

Nacido en Madrid el 18 de enero de 1955, Fernando Rodríguez Trueba quiso ser pintor cuando era pequeño, aunque luego olvidó esos deseos infantles y se matriculó en la Facultad de Ciencias de la Información para estudiar Imagen y Sonido. Pero las ganas de estudiar no le duraron mucho y se lanzó de lleno a lo que en ese momento le ocupaba la cabeza: el cine. En 1974, con diecinueve años, comenzó a colaborar como crítico cinematográfico en La Guía del Ocio, ocupación que mantuvo durante cinco años. Después empezó a colaborar con el diario El País y en 1981 llegó a fundar una revista de cine, Casablanca, de la que fue director durante dos años. Durante esos años formaba parte de un grupo de amigos en donde estaban, entre otros, Óscar Ladoire, Antonio Resines o Carlos Boyero.  Con ellos rodó cortos como Óscar y Carlos 82 o En legítima defensa. Su primer largometraje, precisamente titulado Ópera prima (1980), creó cierto estilo –fresco, moderno, desenfadado–, que luego vino a llamarse “comedia madrileña” y del que formaron parte otros realizadores, como Fernando Colomo. El film fue muy bien recibido por el público y obtuvo varios premios de la crítica. Eran los años de la movida de la capital, los años de Tierno Galván, del destape y el desenfreno, de la droga y el punk, de los pantalones rojos y las chaquetas de cuero negro o de pana marrón.

Tras rodar el documental Mientras el cuerpo aguante (1982), Trueba repitió estilo con su siguiente comedia, Sal gorda (1983), sobre un pianista en horas bajas. Por esos años además conoció a quien se convertiría en su compañera sentimental, Cristina Huete. Su siguiente film marcó también una nueva época en su filmografía, ya que significó su colaboración con el productor Andrés Vicente Gómez. Sé infiel y no mires con quién (1985) le consagró sin duda en el panorama cinematográfico español, con el sello de su propia productora Fernando Trueba P.C. Se trata de una comedia, sobre la infidelidad, con innegable y ritmo y meritorias actuaciones del nutrido reparto. El mismo año cambio sin embargo de registro por vez primera y se trasladó, como era de esperar, a los años del franquismo, para rodar El año de las luces, protagonizado por Jorge Sanz y Maribel Verdú. En 1988 fue nombrado presidente de la Academia española de cine, cargo que ocupó únicamnte ese año. Luego, tras el thriller fallido El sueño del mono loco (1989), rodaría la comedia que le consagraría internacionalmente.

Con Belle epoque (1992) Trueba regresó de nuevo al pasado, en concreto a los años de la Segunda República española. La película reunió a un grupo de jovencísimas actrices que llegarían a convertirse en estrellas de la pantalla, como Penélope Cruz, Ariadna Gil, Maribel Verdú o la más veterana Miriam Díaz Aroca. El director recuperó su estilo de comedia rápida y desenfadada, dentro de una buena recreación costumbrista de aquellos tiempos “felices”. El resultado no estaba mal, aunque se trata de una película muy ligerita y para muchos fue una auténtica sorpresa que lograra ganar el Oscar a la mejor película extranjera. Ya conocido mundialmente, se decidió a volar a Estados Unidos, para rodar en inglés una comedia, esta vez sí, al más puro estilo Billy Wilder. Two Much (1992) es divertida, tiene ritmo y el guión de enredo amoroso es bastante redondo. Además contó con intérpretes de gran repercusión, como Melanie Griffith, Daryl Hannah o Danny Aiello. El film también es recordado porque unió sentimentalmente a Antonio Banderas con Melanie Griffith.

El siguiente proyecto de Trueba también fue ambicioso. La niña de tus ojos (1998) es una película hecha con un gran esfuerzo de producción, que recreaba la alemania nazi, y donde volvió a destacar la pizpireta Pe. Trueba ganó con el film nada más y nada menos que siete premios Goya. Dos años después, el director daría rienda suelta a otra de sus grandes pasiones: el jazz. En concreto reunió a un nutrido grupo de intérpretes de jazz latino, como Michel Camilo, Jerry González o Gato Barbieri y rodó el documental Calle 54. Peor le fue con El embrujo de Shanghai (2002), malograda adaptación de una novela de Juan Marsé. Volvió más tarde al mundo de la música con el documental El milagro de Candeal (2004), en donde contaba la historia de una favela brasileña y del cantante Carlinhos Brown. Lo último que ha estrenado el director es El baile de la Victoria (2009), sólido drama ambientado en Chile, que ha contado con el protagonismo de Ricardo Darín.

Goya
2005

Ganador de 1 premio

Goya
1993

Ganador de 1 premio

Goya
1990

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
El olvido que seremos

2020 | El olvido que seremos

La trayectoria de Héctor Abad Gómez, médico y activista en pro de los derechos humanos, que asesinado en Medellín por los paramilitares el 25 de agosto de 1987.

La reina de España

2016 | La reina de España

Dieciocho años después, cabía esperar que La niña de tus ojos hubiera alcanzado la mayoría de edad, que una cinta ocurrente aunque discreta, hubiera crecido en risas y sana memoria histórica con La reina de España. Pero no, esta secuela nuevamente dirigida por Fernando Trueba, con gran parte del reparto del film original, cine dentro del cine donde los rodajes en la Alemania nazi dan paso a las superproducciones americanas en la España de Franco, resulta decididamente fallida, un querer y no poder. En parte puede haberle pesado a Trueba firmar el guión en solitario, no contar con el apoyo de su entonces coguionista Rafael Azcona. Macarena Granada se ha convertido en una gran actriz de Hollywood, con Oscar incluido y la adjudicación de numerosos romances además de un matrimonio de un año de duración que remeda el de Sara Montiel con Anthony Mann. Y la España de Franco, en los años 50, quiere estrechar lazos con Estados Unidos, lo que propicia facilidades financieras para filmar una gran superproducción en inglés, pero patriótica, pues se trata nada menos que de contar la historia de Isabel la Católica, un papel ideal para Macarena, que estará a las órdenes de un legendario director. Al mismo tiempo regresa del extranjero Blas Fontiveros, director de cine y antiguo amor de Macarena, al que todo el mundo daba por muerto. Hasta el punto de que su esposa, supuesta viuda, se ha casado con un pez gordo del régimen. Éste quiere que todo siga igual, así que con nocturnidad y alevosía, la policía franquista lo detiene y le lleva a realizar trabajos forzados en el Valle de los Caídos, donde la idea es que tenga "un accidente". Por supuesto, sus viejos compañeros de fatigas fílmicas intentarán el rescate. La idea podía tener gracia, con amable mirada nostálgica a un tiempo irrepetible, pero no la tiene. El director y guionista no da con el timing alocado que exigiría una comedia de estas características, además de que los mimbres de la trama son muy, muy endebles, con bromas hetero y homosexuales sonrojantes, más el cansinismo del director borrachín y senil, o el maquinista macizo del que se enamora la diva. La idea de planear la fuga de Fontiveros tampoco resulta convincente. Y malgastar los veinte primeros minutos de la cinta en la sorpresa que se llevan unos y otros de que su amigo Fontiveros está vivo resulta un error colosal. Algunas ideas –Macarena sorprendida por lo nefasta que era la reina Isabel, o su penita porque su padre murió en las cárceles del Caudillo– están metidas de clavo, no fluyen con naturalidad, les pesa su pequeña carga ideológica, en la que por fortuna no se insiste demasiado. Hasta algunos cabos quedan demasiado sueltos. De modo que sólo una mirada indulgente ayuda a ver la película, seguir a un plantel de buenos actores, aunque demasiado numeroso, lo que lleva a la dispersión. Resulta curioso decirlo, pero el mejor momento del film, casi mágico, asoma al final, cuando ya es demasiado tarde, con un Francisco Franco interpretado de maravilla por Carlos Areces.

4/10
El artista y la modelo

2012 | El artista y la modelo

La Francia pirenaica ocupada, en los años de la Segunda Guerra Mundial. El anciano escultor Marc Cros compone su obra en el campo, en una cabaña, lejos del mundanal ruido. Antaño su musa era Léa, su esposa; pero ahora encuentra la inspiración en Mercè, una joven española huida de los campos de refugiados de la guerra civil, a la que concede abrigo y dinero a cambio de que pose desnuda para él, en busca de atrapar y plasmar en piedra la idea perfecta para una obra maestra. Fernando Trueba aúna fuerzas con el octogenario guionista Jean-Claude Carrière, quien ha desarrollado su carrera junto a cineastas de la talla de Luis Buñuel, Volker Schlöndorff, Milos Forman o Louis Malle. La idea de El artista y la modelo es recoger con la precisión del entomólogo el trabajo del artista, idealmente abstraido de los avatares históricos de su tiempo, para crear algo bello y hermoso a partir de una modelo. Rodada en blanco y negro, sin partitura musical y con sonidos naturales muy trabajados, se procura ante todo la sobriedad, con una parsimonia no apta para todos los espectadores. Por ello no se nos aturulla con detalles innecesarios sobre los personajes, de modo que las apariciones de un miembro de la resistencia, los niños curiosos, la sirvienta de pueblo, el marmolista, o el oficial alemán, están muy medidas; incluso da la sensación de que con el cura los coguionistas se han mordido la lengua para no distorsionar el dibujo del edén donde el artista crea. Y pese a todo... Jean Rochefort hace un gran trabajo actoral en El artista y la modelo, el intérprete se encuentra en plena forma con sus 82 años. La historia exige los desnudos de Aida Folch, y es evidente que no hay gratuidad en las escenas al efecto, la idea es mostrar la belleza del cuerpo femenino en esa chica sencilla que inspira, sin empalagos o buscando la comercialidad. Los pasajes de la modelo posando y el artista creando se repiten hasta la extenuación, pueden cansar, aunque sea con la intención de envolver al espectador en una determinada atmósfera. Algunas piezas encajan mejor –el alemán que no responde al estereotipo–, otras no tanto –el fugitivo del maquis–. ¿Puede permanecer impertérrito el artista ante su modelo? ¿Hay en la vida algo más para el artista que crear arte? ¿Se puede ser buena persona sin comprometerse? Algunas de estas preguntas aletean en el film, suavemente, y sin respuesta clara; y tal vez así deberían haber permanecido, planteadas sin el brusco final, inesperado, casi irracional; o tal vez demasiado racional, pero definitivamente sin eso tan importante llamado amor.

6/10
Chico & Rita

2010 | Chico & Rita

Fernando Trueba ha dedicado a la música latina, de la que se declara incondicional, los documentales Calle 54 y El milagro de Candeal. Reincide en el tema en esta producción de dibujos animados, que concibió con el famoso diseñador Javier Mariscal, y que ambos han dirigido con la asistencia de Tono Errando, responsable de la poco conocida comedia musical La gran mentira del Rock’n’roll. Chico & Rita es un homenaje al jazz latino que cuenta la historia de un pianista de ficción, cuya historia tiene muchos puntos en común con la de las grandes figuras de este estilo musical, algunos de los cuales aparecen como secundarios. Cuando escucha en la radio un viejo tema musical, el anciano Chico rememora los años de su juventud en los años 40, antes de la llegada de Fidel Castro al poder, cuando soñaba con triunfar en el mundo de la música. Una noche acompaña a su representante y a dos extranjeras a un club de La Habana, donde queda deslumbrado por la aparición de Rita, una preciosa joven que sueña con convertirse en cantante. Ambos se enamoran, pero resulta que Chico está casado por lo que acaban separándose... La animación es limitada pero bastante eficaz, los personajes transmiten un gran encanto, los decorados de La Habana, Nueva York, París y Las Vegas están logrados, e incluso contiene una persecución rodada con un buen nivel de calidad. La banda sonora está grabada por el gran músico cubano Bebo Valdés, incluye numerosas referencias o pasan por la pantalla grandes figuras como Charlie Parker, Dizzie Gillespie y sobre todo Chano Pozo, y la reconstrucción del ambiente en el que vivieron estos míticos artistas convierte esta película en una cita interesante para melómanos y aficionados a este tipo de música. El film incluye múltiples homenajes a películas como Casablanca, critica la censura hacia la música considerada “imperialista” del régimen de Fidel Castro, y logra ir creciendo en intensidad dramática, sobre todo hacia el final. Desentonan las secuencias de sexo, pues aunque el film claramente no va dirigido al público infantil, ya tiene un tono adulto, por lo que resultan innecesarias. 

5/10
El baile de la victoria

2009 | El baile de la victoria

El baile de la victoria, de Fernando Trueba, ha sido considerada por algunos demasiado comercial e incluso cursi. Sea como fuere el film de Trueba debería servir de modelo de producción hispana de calidad, pensada para agradar a un público amplio. Quien se pregunta por qué la gente huye del cine español, debe contemplar este 'antiejemplo', que la Academia, con buen sentido, ha elegido como representante de España en la carrera al Oscar a la mejor película extranjera. Adaptación de una novela de Antonio Skármeta (de quien también se llevó al cine, con gran aceptación, El cartero (y Pablo Neruda)), la historia se sitúa en el recién estrenado Chile democrático post Pinochet. En tal ocasión se ha decretado una amnistía que afecta a presos sin delitos de sangre. Entre los beneficiados se encuentra Nicolás Vergara Rey, un ladrón de guante blanco, que nada anhela más que emprender una vida honrada, en compañía de su mujer y su hijo, aunque se encuentra la desagradable de que están con otro hombre, ella ha buscado seguridad, se ha cansado de esperar. También ha salido a la calle Ángel Santiago, un joven con mucha labia, que busca a Vergara para proponerle un golpe que no puede salir mal; y conocerá a una joven y talentosa danzarina, Victoria, que no articula palabra desde que sus padres se convirtieran en víctimas violentas de la dictadura. Entre los esfuerzos de Ángel por persuadir a Vergara, la sombra acechante de un criminal que planea la muerte del joven a instancias del alcaide de la prisión, y los intentos por lanzar la carrera artística de Victoria, discurre la trama. No es una película perfecta, el director da algunas puntadas sin hilo, por ejemplo en la forzada prueba como bailarina de Victoria, un poco de sainete. Pero hay un esfuerzo de control y contención de las emociones, bien llevadas; incluso hay una relativa elegancia en los pasajes más escabrosos, y las críticas a Pinochet y compañía se realizan con inteligencia. Desde luego Trueba ha salido más airoso que con la fallida El embrujo de Shanghai, que en ese caso adaptaba a Juan Marsé. Ricardo Darín está perfecto como el hombre cansado y derrotado, que ve cómo se hacen añicos sus sueños, pero que puede recobrar la ilusión como mentor del enamorado Ángel. Y son un auténtico descubrimiento los jóvenes Miranda Bodenhöfer, y sobre todo, Abel Ayala, un prodigio de gracia y salero.

5/10
El milagro de Candeal

2004 | El milagro de Candeal

Tras Calle 54, Fernando Trueba vuelve a entregar un documental sobre música latina. Aquí sigue la pista a Bebo Valdés, pianista cubano de 85 años, exiliado en Suecia desde hace 40 años, que viaja a Salvador de Bahía (Brasil). Allí conoce Candeal, una favela que, gracias a Carlinhos Brown y a sus habitantes, se ha convertido en una comunidad donde no hay armas ni drogas, y sí en cambio un conservatorio de música y un centro de salud. El film muestra cómo a través de una actividad capaz de elevar el espíritu, la música, mucha gente sencilla es capaz de llevar una vida normal, a pesar de la precariedad económica.

4/10
Blanco y negro

2003 | Blanco y negro

Fernando Trueba dirigió este documental musical en la línea de otros trabajos suyos como Calle 54 y El milagro de Candeal. Recoge un concierto en director de Diego El Cigala y Bebo Valdés, que tuvo lugar en Valldemossa (Mallorca), el 22 de junio de 2003. Interpretan temas como "Veinte años" y "Niebla del riachuelo".

4/10
El embrujo de Shanghai

2002 | El embrujo de Shanghai

Dos adolescentes eluden las penurias de la Barcelona de posguerra con la imaginación, gracias a unos relatos que les conducen a Shanghai. Fernando Trueba pasa de la comedia al drama, con esta adaptación de la novela de Juan Marsé, proyecto en el que anteriormente había trabajado Víctor Erice (El espíritu de la colmena). En los años 40, la vida del joven Dani cambia por completo cuando es contratado para dibujar el retrato de Susana, una chica aquejada de tuberculosis. Ambos chicos quedan absolutamente fascinados por los relatos de Forcat, que les cuenta de forma exagerada las peripecias del padre de Susana, un combatiente anarquista. El reparto está encabezado por actores ya consagrados como Ariadna Gil, Rosa Maria Sardà, Antonio Resines, Eduard Fernández y Jorge Sanz. Junto a ellos dos nuevos talentos, los jóvenes Aida Folch (que rodó después Los lunes al sol) y Fernando Tielve, descubierto por Trueba viendo El espinazo del diablo.

3/10
Calle 54

2000 | Calle 54

Fernando Trueba abandona momentáneamente el cine de ficción para filmar un documental sobre el jazz latino, su segunda pasión (la primera es, claro está, el cine). Tras rastrear múltiples lugares en Europa y América, el director reune a los mejores autores de música latina versión jazz: ante su cámara y micrófonos desfilan figuras como Paquito D'Rivera, Cachao, Gato Barbieri, Tito Puente, Patato, Chano Domínguez, Eliane Elías, Jerry González, Bebo y Chucho Valdés, Michel Camilo y un largo etcétera que resulta imposible consignar aquí. La música es excelente, con un sonido maravilloso que fue premiado con un Goya. Al igual que sucediera con la estupenda Buena Vista Social Club de Wim Wenders, el film de Trueba engancha aunque uno no sea un gran conocedor de la música que se nos propone.

6/10
La niña de tus ojos

1998 | La niña de tus ojos

Estamos en plena Guerra Civil Española. Como una forma más de estrechar lazos entre la España de Franco y la Alemania de Hitler, un equipo de cine español es invitado a los célebres estudios de la UFA en Berlín para rodar la versión alemana e hispana de un film folclórico que se titulará La niña de tus ojos. Fernando Trueba, tras sus éxitos con Belle epoque y Two Much, aborda un film que combina la comedia y drama. Con abundantes situaciones humorísticas, sigue las aventuras amorosas de los distintos componentes del grupo: el director, Blas Fontiveros (Antonio Resines), casado, mantiene un romance con su actriz principal, la encantadora Macarena Granada (una Penélope Cruz que se llevó un Goya). Julián Torralba (Jorge Sanz) es el prototipo de machito ibérico (se lía con la esposa del embajador español), que madurará cuando, al ser confundido con un gitano, sepa cómo se las gastan los nazis. Y así, cada personaje (los divertidos Jesús Bonilla, Neus Asensi, Santiago Segura, Loles León, Rosa Maria Sardá...) tiene su historia: y es que La niña de tus ojos es una película intensamente coral. Trueba caricaturiza al ministro de la propaganda nazi Joseph Goebbels (un tipo mujeriego, que pretende acostarse con Macarena), con la referencia de ese maravilloso film de Ernst Lubitsch titulado Ser o no ser. El gag del baile de Goebbels y Macarena, junto al intérprete (Miroslav Táborský, ganador del Goya al actor revelación), es, quizá, el más divertido de la película. El film triunfó la noche de entrega de los Goya, al llevarse 7 estatuillas. Curiosamente, ganó el más importante (el de mejor película), pero no los de director y guión, que los recogió un sorprendido Fernando León de Aranoa, por Barrio. El director y guionista Gonzalo Suárez, encantado con La niña de tus ojos, dijo sobre Fernando Trueba que es "un director en estado de gracia".

5/10
Lumière y compañía

1995 | Lumière et compagnie

Un grupo muy numeroso de directores, entre los que destacan Theo Angelopoulos, Vicente Aranda, Spike Lee o Liv Ullmann, se reúnen para rodar una película cada uno, con una características muy definidas: utilizando cámaras de la época de los hermanos Lumiere, con una duración de 52 segundos como máximo, empleando la luz natural y sin usar más de tres tomas. Esta peculiar iniciativa se llevó a cabo en 1995, como homenaje a los 100 años que cumplía el cine. El resultado es un insólito y desigual experimento.

4/10
Two Much

1995 | Two Much

Después de ganar el Oscar a la mejor película extranjera en 1994 con Belle epoque, Fernando Trueba estaba en una posición inmejorable para aventurarse a rodar en Estados Unidos. Con el apoyo del productor Andrés Vicente Gómez, ha llevado a cabo su particular sueño americano: una comedia que resista la comparación con los clásicos del género, en particular con su admirado Billy Wilder. Aunque el film, demasiado largo, tenga sus caídas de ritmo, Trueba sale bien parado de su empresa. Art Dodge (Antonio Banderas) dirige una galería de arte sin demasiado éxito. Para vender sus cuadros recurre a la picaresca de acudir a los domicilios de personas recién fallecidas con algún supuesto encargo que deberán asumir sus parientes. En una de esas ocasiones conoce a Betty Kerner (Melanie Griffith), con la que acaba fijando fecha para casarse. Pero de quien realmente se enamora poco después es de su hermana Liz (Daryl Hannah), que le desprecia tomándolo por un patán sin educación. Para atraer a Liz, Art inventa a Bart, un supuesto hermano gemelo, con el que trata de conquistarla. Fernando Trueba y su hermano David se han basado en una novela de Donald Westlake, aunque la adaptan muy libremente, con el fin de obtener una ágil historia de enredo. Y es que los Trueba no han perdido un norte fundamental: la elegancia y el ingenio dentro de lo disparatado, que es lo que distingue las buenas películas del género de las chuscas incursiones que caen en el olvido. Hay en el film numerosas referencias a directores como el citado Wilder, Howard Hawks, Peter Bogdanovich o Blake Edwards a la hora de concebir secuencias, elaborar un humor de buena ley —dentro de una general amoralidad en clave de humor, hay un par de situaciones groseras—, dibujar personajes secundarios, o jugar con el clásico elemento de la confusión de personalidades. La película es divertida. Tiene un arranque excelente en el velatorio, y aunque a veces la acción se ralentice, mantiene un buen ritmo narrativo. Chispas de genialidad surgen cuando Art atiende simultáneamente a ambas hermanas, o cuando en la boda simula hablar con su hermano. Antonio Banderas se constituye en motor principal de la historia; aunque, justo es reconocerlo, tiene un papel maravilloso para lograrlo. Todos los demás intérpretes cumplen muy bien con su cometido, sobre todo Joan Cusack que, en su pequeño papel de secretaria de Art, saca adelante algunos de los momentos más hilarantes de la película.

6/10
Belle epoque

1992 | Belle epoque

Son los días previos a la Segunda República española. Un joven soldado llamado Fernando abandona el ejército y en su escapada llega a parar a la casa de Manolo, un librepensador muy excéntrico. Cuando las cuatro hijas de Manolo: Rocío, Violeta, Clara y Luz, vuelven al hogar, el joven Fernando iniciará una aventura amorosa, intentando enamorar a cada una de ellas, una tras otra, sufriendo continuas decepciones. Fernando Trueba rodó esta comedia que consiguió nada más y nada menos que nueve premios Goya y el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, el segundo que fue a parar a una producción española, tras el cosechado por Volver a empezar. Fernando Trueba dirige con una gran eficacia una comedia con muchos puntos en común con El año de las luces, uno de sus grandes éxitos anteriores, también con Jorge Sanz en el papel de un joven obsesionado con las mujeres. Le acompañan grandes nombres del cine español, como Fernando Fernán Gómez, en un papel excepcional. El citado Jorge Sanz y el también joven Gabino Diego aportan el toque de humor justo para no decepcionar, y las actrices Ariadna Gil, Maribel Verdú y Miriam Díaz Aroca también están a la altura. Lo mismo ocurre en el caso de Penélope Cruz, en uno de sus primeros papeles en cine tras Jamón Jamón, que obtuvo con su trabajo un impulso para su carrera en España, antes de cruzar el charco hacia nuevos triunfos internacionales. A pesar de que tiene cierto nivel artístico, y de que acumula momentos divertidos, ofrece una visión tópica de la Segunda República española. Pesa sobre todo su injustificado anticlericalismo, pues el sacerdote interpretado por Agustín González parece una auténtica caricatura. También desluce bastante el film su constante recurso a lo soez.

5/10
La mujer de tu vida: La mujer inesperada

1990 | La mujer de tu vida: La mujer inesperada

Episodio de la serie La mujer de tu vida dirigida por el productor de la misma, Fernando Trueba, que también ha escrito el guión de esta entrega. Todas tienen en común que giran en torno a un hombre que conoce a una mujer que le cambia la vida por completo, en este caso, Jaime Roca, interpretado por Antonio Resines, que se enamora de Luz (María Barranco), a la que acaba de conocer.

5/10
El sueño del mono loco

1989 | El sueño del mono loco

Inquietante film que desarrolla la historia de Dan Gillis, un guionista norteamericano que recibe la oferta de escribir el guión de una película dirigida por un incipiente y extraño director llamado Malcolm. En un principio el guionista rechaza la propuesta , pero la atracción sexual que le despierta la hermana de Malcolm el empuja finalmente a escribir el guión. Será el comienzo de una pesadilla sembrada de temas oscuros, sexo y drogas. El resultado de la película es mediocre y la morbosidad de la trama parece demasiado retorcida. La película está dirigida por el español Fernando Trueba, aunque casi todo el equipo artístico y técnico es extranjero. Y Jeff Goldblum, tres años después de rodar La mosca (1986), hace lo que puede con su papel protagonista.

3/10
El año de las luces

1986 | El año de las luces

Tras la Guerra Civil, Manolo y su hermano menor son enviados a un hospital porque tienen síntomas de tuberculosis. Allí la vida les cambiará por completo. Fernando Trueba contó con un guión del veterano Rafael Azcona.

4/10
Sé infiel y no mires con quién

1985 | Sé infiel y no mires con quién

Paco y Fernando son los dueños de una editorial que pasa graves apuros económicos. Pero esperan solucionar la situación, gracias a un contrato que están a punto de firmar con Adela Mora, una escritora infantil de gran éxito. Paco le pide a Fernando su casa para mantener una cita. Ignora que su esposa también le ha pedido la misma casa a la mujer de Fernando. Disparatada comedia sobre la infidelidad, basada en la exitosa obra teatral de John Roy Chapman y Ray Cooney. Fernando Trueba supo darle un ritmo muy ágil a la cinta.

5/10
Sal gorda

1984 | Sal gorda

Natalio R. Petrof es un prestigioso compositor que debe elaborar un nuevo disco, pero atraviesa una crisis creativa, tras su dolorosa separación. Su manager decide ofrecerle un tiempo de prórroga. Tercer largometraje de Fernando Trueba, tras Ópera prima y el documental Mientras el cuerpo aguante. El mismo realizador escribió el guión con Óscar Ladoire, el protagonista.

5/10
Óscar y Carlos 82

1982 | Óscar y Carlos 82

Óscar y Carlos pretenden hacer películas. Deciden telefonear a Nastassja Kinski para convencerla de que trabajen con ellos. Consiguen reclutarla pero como no tienen dinero para comprar rollos de película, se ven obligados a filmarla con la cámara vacía. Fernando Trueba rodó este remake de Óscar y Carlos, su primer corto. Aunque ahora es en color, los mismos actores repiten los mismos diálogos. Uno de ellos es Carlos Boyero, que posteriormente se convertiría en un famoso crítico.

5/10
Mientras el cuerpo aguante

1982 | Mientras el cuerpo aguante

Fernando Trueba dirigió este documental sobre Chicho Sánchez Ferlosio, un cantautor de gran repercusión, hermano del escritor Rafael Sánchez Ferlosio. Le muestra cantando sus temas más conocidos, y conversando acerca de su militancia comunista, y otros aspectos de su vida.

4/10
Ópera prima

1980 | Ópera prima

Fue todo un éxito en su tiempo esta primera película de Fernando Trueba, que posteriormente llegó a ser uno de los realizadores más importantes de nuestro cine. Parte de un divertido argumento en clave de comedia sobre las desventuras de un pasota divorciado y con un hijo, escritor en ciernes, que se enamora de una prima suya que estudia en el Conservatorio. El público se vio sorprendido por su frescura narrativa e interpretativa, por lo que aún hoy seguirá conservando su enorme vitalidad.

4/10
La reina de España

2016 | La reina de España

Dieciocho años después, cabía esperar que La niña de tus ojos hubiera alcanzado la mayoría de edad, que una cinta ocurrente aunque discreta, hubiera crecido en risas y sana memoria histórica con La reina de España. Pero no, esta secuela nuevamente dirigida por Fernando Trueba, con gran parte del reparto del film original, cine dentro del cine donde los rodajes en la Alemania nazi dan paso a las superproducciones americanas en la España de Franco, resulta decididamente fallida, un querer y no poder. En parte puede haberle pesado a Trueba firmar el guión en solitario, no contar con el apoyo de su entonces coguionista Rafael Azcona. Macarena Granada se ha convertido en una gran actriz de Hollywood, con Oscar incluido y la adjudicación de numerosos romances además de un matrimonio de un año de duración que remeda el de Sara Montiel con Anthony Mann. Y la España de Franco, en los años 50, quiere estrechar lazos con Estados Unidos, lo que propicia facilidades financieras para filmar una gran superproducción en inglés, pero patriótica, pues se trata nada menos que de contar la historia de Isabel la Católica, un papel ideal para Macarena, que estará a las órdenes de un legendario director. Al mismo tiempo regresa del extranjero Blas Fontiveros, director de cine y antiguo amor de Macarena, al que todo el mundo daba por muerto. Hasta el punto de que su esposa, supuesta viuda, se ha casado con un pez gordo del régimen. Éste quiere que todo siga igual, así que con nocturnidad y alevosía, la policía franquista lo detiene y le lleva a realizar trabajos forzados en el Valle de los Caídos, donde la idea es que tenga "un accidente". Por supuesto, sus viejos compañeros de fatigas fílmicas intentarán el rescate. La idea podía tener gracia, con amable mirada nostálgica a un tiempo irrepetible, pero no la tiene. El director y guionista no da con el timing alocado que exigiría una comedia de estas características, además de que los mimbres de la trama son muy, muy endebles, con bromas hetero y homosexuales sonrojantes, más el cansinismo del director borrachín y senil, o el maquinista macizo del que se enamora la diva. La idea de planear la fuga de Fontiveros tampoco resulta convincente. Y malgastar los veinte primeros minutos de la cinta en la sorpresa que se llevan unos y otros de que su amigo Fontiveros está vivo resulta un error colosal. Algunas ideas –Macarena sorprendida por lo nefasta que era la reina Isabel, o su penita porque su padre murió en las cárceles del Caudillo– están metidas de clavo, no fluyen con naturalidad, les pesa su pequeña carga ideológica, en la que por fortuna no se insiste demasiado. Hasta algunos cabos quedan demasiado sueltos. De modo que sólo una mirada indulgente ayuda a ver la película, seguir a un plantel de buenos actores, aunque demasiado numeroso, lo que lleva a la dispersión. Resulta curioso decirlo, pero el mejor momento del film, casi mágico, asoma al final, cuando ya es demasiado tarde, con un Francisco Franco interpretado de maravilla por Carlos Areces.

4/10
El artista y la modelo

2012 | El artista y la modelo

La Francia pirenaica ocupada, en los años de la Segunda Guerra Mundial. El anciano escultor Marc Cros compone su obra en el campo, en una cabaña, lejos del mundanal ruido. Antaño su musa era Léa, su esposa; pero ahora encuentra la inspiración en Mercè, una joven española huida de los campos de refugiados de la guerra civil, a la que concede abrigo y dinero a cambio de que pose desnuda para él, en busca de atrapar y plasmar en piedra la idea perfecta para una obra maestra. Fernando Trueba aúna fuerzas con el octogenario guionista Jean-Claude Carrière, quien ha desarrollado su carrera junto a cineastas de la talla de Luis Buñuel, Volker Schlöndorff, Milos Forman o Louis Malle. La idea de El artista y la modelo es recoger con la precisión del entomólogo el trabajo del artista, idealmente abstraido de los avatares históricos de su tiempo, para crear algo bello y hermoso a partir de una modelo. Rodada en blanco y negro, sin partitura musical y con sonidos naturales muy trabajados, se procura ante todo la sobriedad, con una parsimonia no apta para todos los espectadores. Por ello no se nos aturulla con detalles innecesarios sobre los personajes, de modo que las apariciones de un miembro de la resistencia, los niños curiosos, la sirvienta de pueblo, el marmolista, o el oficial alemán, están muy medidas; incluso da la sensación de que con el cura los coguionistas se han mordido la lengua para no distorsionar el dibujo del edén donde el artista crea. Y pese a todo... Jean Rochefort hace un gran trabajo actoral en El artista y la modelo, el intérprete se encuentra en plena forma con sus 82 años. La historia exige los desnudos de Aida Folch, y es evidente que no hay gratuidad en las escenas al efecto, la idea es mostrar la belleza del cuerpo femenino en esa chica sencilla que inspira, sin empalagos o buscando la comercialidad. Los pasajes de la modelo posando y el artista creando se repiten hasta la extenuación, pueden cansar, aunque sea con la intención de envolver al espectador en una determinada atmósfera. Algunas piezas encajan mejor –el alemán que no responde al estereotipo–, otras no tanto –el fugitivo del maquis–. ¿Puede permanecer impertérrito el artista ante su modelo? ¿Hay en la vida algo más para el artista que crear arte? ¿Se puede ser buena persona sin comprometerse? Algunas de estas preguntas aletean en el film, suavemente, y sin respuesta clara; y tal vez así deberían haber permanecido, planteadas sin el brusco final, inesperado, casi irracional; o tal vez demasiado racional, pero definitivamente sin eso tan importante llamado amor.

6/10
El baile de la victoria

2009 | El baile de la victoria

El baile de la victoria, de Fernando Trueba, ha sido considerada por algunos demasiado comercial e incluso cursi. Sea como fuere el film de Trueba debería servir de modelo de producción hispana de calidad, pensada para agradar a un público amplio. Quien se pregunta por qué la gente huye del cine español, debe contemplar este 'antiejemplo', que la Academia, con buen sentido, ha elegido como representante de España en la carrera al Oscar a la mejor película extranjera. Adaptación de una novela de Antonio Skármeta (de quien también se llevó al cine, con gran aceptación, El cartero (y Pablo Neruda)), la historia se sitúa en el recién estrenado Chile democrático post Pinochet. En tal ocasión se ha decretado una amnistía que afecta a presos sin delitos de sangre. Entre los beneficiados se encuentra Nicolás Vergara Rey, un ladrón de guante blanco, que nada anhela más que emprender una vida honrada, en compañía de su mujer y su hijo, aunque se encuentra la desagradable de que están con otro hombre, ella ha buscado seguridad, se ha cansado de esperar. También ha salido a la calle Ángel Santiago, un joven con mucha labia, que busca a Vergara para proponerle un golpe que no puede salir mal; y conocerá a una joven y talentosa danzarina, Victoria, que no articula palabra desde que sus padres se convirtieran en víctimas violentas de la dictadura. Entre los esfuerzos de Ángel por persuadir a Vergara, la sombra acechante de un criminal que planea la muerte del joven a instancias del alcaide de la prisión, y los intentos por lanzar la carrera artística de Victoria, discurre la trama. No es una película perfecta, el director da algunas puntadas sin hilo, por ejemplo en la forzada prueba como bailarina de Victoria, un poco de sainete. Pero hay un esfuerzo de control y contención de las emociones, bien llevadas; incluso hay una relativa elegancia en los pasajes más escabrosos, y las críticas a Pinochet y compañía se realizan con inteligencia. Desde luego Trueba ha salido más airoso que con la fallida El embrujo de Shanghai, que en ese caso adaptaba a Juan Marsé. Ricardo Darín está perfecto como el hombre cansado y derrotado, que ve cómo se hacen añicos sus sueños, pero que puede recobrar la ilusión como mentor del enamorado Ángel. Y son un auténtico descubrimiento los jóvenes Miranda Bodenhöfer, y sobre todo, Abel Ayala, un prodigio de gracia y salero.

5/10
El embrujo de Shanghai

2002 | El embrujo de Shanghai

Dos adolescentes eluden las penurias de la Barcelona de posguerra con la imaginación, gracias a unos relatos que les conducen a Shanghai. Fernando Trueba pasa de la comedia al drama, con esta adaptación de la novela de Juan Marsé, proyecto en el que anteriormente había trabajado Víctor Erice (El espíritu de la colmena). En los años 40, la vida del joven Dani cambia por completo cuando es contratado para dibujar el retrato de Susana, una chica aquejada de tuberculosis. Ambos chicos quedan absolutamente fascinados por los relatos de Forcat, que les cuenta de forma exagerada las peripecias del padre de Susana, un combatiente anarquista. El reparto está encabezado por actores ya consagrados como Ariadna Gil, Rosa Maria Sardà, Antonio Resines, Eduard Fernández y Jorge Sanz. Junto a ellos dos nuevos talentos, los jóvenes Aida Folch (que rodó después Los lunes al sol) y Fernando Tielve, descubierto por Trueba viendo El espinazo del diablo.

3/10
Calle 54

2000 | Calle 54

Fernando Trueba abandona momentáneamente el cine de ficción para filmar un documental sobre el jazz latino, su segunda pasión (la primera es, claro está, el cine). Tras rastrear múltiples lugares en Europa y América, el director reune a los mejores autores de música latina versión jazz: ante su cámara y micrófonos desfilan figuras como Paquito D'Rivera, Cachao, Gato Barbieri, Tito Puente, Patato, Chano Domínguez, Eliane Elías, Jerry González, Bebo y Chucho Valdés, Michel Camilo y un largo etcétera que resulta imposible consignar aquí. La música es excelente, con un sonido maravilloso que fue premiado con un Goya. Al igual que sucediera con la estupenda Buena Vista Social Club de Wim Wenders, el film de Trueba engancha aunque uno no sea un gran conocedor de la música que se nos propone.

6/10
Suspiros de España (y Portugal)

1995 | Suspiros de España (y Portugal)

Dos frailes, fray Liborio y fray Clemente, dejan su monasterio de clausura, en lastimoso estado de abandono, cuando muere el padre abad. Para uno es el primer encuentro con el mundo; para el otro, sencillamente, un reencuentro con el pasado —hija y amante— que dejó atrás. Comedia picaresca perjeñada por el trío formado por Fernando Trueba, Rafael Azcona y José Luis García Sánchez, se trata de una sucesión de chistes de tono decididamente irreverente, casi blasfemo, en los que la omnipresencia del sexo raya en lo obsesivo. Eso sí, el producto se sirve con unos cuidados diseño artístico y reparto; en este último, destaca Juan Luis Galiardo. Como divertimento, el film carece de interés; en cuanto a sus pretensiones de visión del estado de las cosas, García Sánchez —que dice deber mucho al novelista portugués José Samarago, a quien dedica la película— asegura que «da un pequeño paseo por la historia de España, que no es otra que la de un espermatozoide buscando a ver dónde cae»; lo que da idea de su visión “poubrinha”, dirían en Portugal, y en España, por más directos, cutre.

2/10
Two Much

1995 | Two Much

Después de ganar el Oscar a la mejor película extranjera en 1994 con Belle epoque, Fernando Trueba estaba en una posición inmejorable para aventurarse a rodar en Estados Unidos. Con el apoyo del productor Andrés Vicente Gómez, ha llevado a cabo su particular sueño americano: una comedia que resista la comparación con los clásicos del género, en particular con su admirado Billy Wilder. Aunque el film, demasiado largo, tenga sus caídas de ritmo, Trueba sale bien parado de su empresa. Art Dodge (Antonio Banderas) dirige una galería de arte sin demasiado éxito. Para vender sus cuadros recurre a la picaresca de acudir a los domicilios de personas recién fallecidas con algún supuesto encargo que deberán asumir sus parientes. En una de esas ocasiones conoce a Betty Kerner (Melanie Griffith), con la que acaba fijando fecha para casarse. Pero de quien realmente se enamora poco después es de su hermana Liz (Daryl Hannah), que le desprecia tomándolo por un patán sin educación. Para atraer a Liz, Art inventa a Bart, un supuesto hermano gemelo, con el que trata de conquistarla. Fernando Trueba y su hermano David se han basado en una novela de Donald Westlake, aunque la adaptan muy libremente, con el fin de obtener una ágil historia de enredo. Y es que los Trueba no han perdido un norte fundamental: la elegancia y el ingenio dentro de lo disparatado, que es lo que distingue las buenas películas del género de las chuscas incursiones que caen en el olvido. Hay en el film numerosas referencias a directores como el citado Wilder, Howard Hawks, Peter Bogdanovich o Blake Edwards a la hora de concebir secuencias, elaborar un humor de buena ley —dentro de una general amoralidad en clave de humor, hay un par de situaciones groseras—, dibujar personajes secundarios, o jugar con el clásico elemento de la confusión de personalidades. La película es divertida. Tiene un arranque excelente en el velatorio, y aunque a veces la acción se ralentice, mantiene un buen ritmo narrativo. Chispas de genialidad surgen cuando Art atiende simultáneamente a ambas hermanas, o cuando en la boda simula hablar con su hermano. Antonio Banderas se constituye en motor principal de la historia; aunque, justo es reconocerlo, tiene un papel maravilloso para lograrlo. Todos los demás intérpretes cumplen muy bien con su cometido, sobre todo Joan Cusack que, en su pequeño papel de secretaria de Art, saca adelante algunos de los momentos más hilarantes de la película.

6/10
Belle epoque

1992 | Belle epoque

Son los días previos a la Segunda República española. Un joven soldado llamado Fernando abandona el ejército y en su escapada llega a parar a la casa de Manolo, un librepensador muy excéntrico. Cuando las cuatro hijas de Manolo: Rocío, Violeta, Clara y Luz, vuelven al hogar, el joven Fernando iniciará una aventura amorosa, intentando enamorar a cada una de ellas, una tras otra, sufriendo continuas decepciones. Fernando Trueba rodó esta comedia que consiguió nada más y nada menos que nueve premios Goya y el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, el segundo que fue a parar a una producción española, tras el cosechado por Volver a empezar. Fernando Trueba dirige con una gran eficacia una comedia con muchos puntos en común con El año de las luces, uno de sus grandes éxitos anteriores, también con Jorge Sanz en el papel de un joven obsesionado con las mujeres. Le acompañan grandes nombres del cine español, como Fernando Fernán Gómez, en un papel excepcional. El citado Jorge Sanz y el también joven Gabino Diego aportan el toque de humor justo para no decepcionar, y las actrices Ariadna Gil, Maribel Verdú y Miriam Díaz Aroca también están a la altura. Lo mismo ocurre en el caso de Penélope Cruz, en uno de sus primeros papeles en cine tras Jamón Jamón, que obtuvo con su trabajo un impulso para su carrera en España, antes de cruzar el charco hacia nuevos triunfos internacionales. A pesar de que tiene cierto nivel artístico, y de que acumula momentos divertidos, ofrece una visión tópica de la Segunda República española. Pesa sobre todo su injustificado anticlericalismo, pues el sacerdote interpretado por Agustín González parece una auténtica caricatura. También desluce bastante el film su constante recurso a lo soez.

5/10
La mujer de tu vida: La mujer inesperada

1990 | La mujer de tu vida: La mujer inesperada

Episodio de la serie La mujer de tu vida dirigida por el productor de la misma, Fernando Trueba, que también ha escrito el guión de esta entrega. Todas tienen en común que giran en torno a un hombre que conoce a una mujer que le cambia la vida por completo, en este caso, Jaime Roca, interpretado por Antonio Resines, que se enamora de Luz (María Barranco), a la que acaba de conocer.

5/10
El sueño del mono loco

1989 | El sueño del mono loco

Inquietante film que desarrolla la historia de Dan Gillis, un guionista norteamericano que recibe la oferta de escribir el guión de una película dirigida por un incipiente y extraño director llamado Malcolm. En un principio el guionista rechaza la propuesta , pero la atracción sexual que le despierta la hermana de Malcolm el empuja finalmente a escribir el guión. Será el comienzo de una pesadilla sembrada de temas oscuros, sexo y drogas. El resultado de la película es mediocre y la morbosidad de la trama parece demasiado retorcida. La película está dirigida por el español Fernando Trueba, aunque casi todo el equipo artístico y técnico es extranjero. Y Jeff Goldblum, tres años después de rodar La mosca (1986), hace lo que puede con su papel protagonista.

3/10
Miss Caribe

1988 | Miss Caribe

La maestra de un pueblecito valenciano recibe como herencia un barco pirata en el Caribe, tripulado por mujeres que ofrecen sus favores y... fabada de lata. Se trata de la típica comedieta firmada por Fernando Colomo (¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?), que cuenta con un reparto bastante vistoso, encabezado por la actriz y cantante Ana Belén.

3/10
El año de las luces

1986 | El año de las luces

Tras la Guerra Civil, Manolo y su hermano menor son enviados a un hospital porque tienen síntomas de tuberculosis. Allí la vida les cambiará por completo. Fernando Trueba contó con un guión del veterano Rafael Azcona.

4/10
Sé infiel y no mires con quién

1985 | Sé infiel y no mires con quién

Paco y Fernando son los dueños de una editorial que pasa graves apuros económicos. Pero esperan solucionar la situación, gracias a un contrato que están a punto de firmar con Adela Mora, una escritora infantil de gran éxito. Paco le pide a Fernando su casa para mantener una cita. Ignora que su esposa también le ha pedido la misma casa a la mujer de Fernando. Disparatada comedia sobre la infidelidad, basada en la exitosa obra teatral de John Roy Chapman y Ray Cooney. Fernando Trueba supo darle un ritmo muy ágil a la cinta.

5/10
Sal gorda

1984 | Sal gorda

Natalio R. Petrof es un prestigioso compositor que debe elaborar un nuevo disco, pero atraviesa una crisis creativa, tras su dolorosa separación. Su manager decide ofrecerle un tiempo de prórroga. Tercer largometraje de Fernando Trueba, tras Ópera prima y el documental Mientras el cuerpo aguante. El mismo realizador escribió el guión con Óscar Ladoire, el protagonista.

5/10
La mano negra

1980 | La mano negra

Manolo no tiene trabajo, por lo que vive con sus padres. Casualmente se reencuentra con Mariano, un viejo amigo que ha escrito una novela de éxito. Manolo empezará a sospechar que la historia que relata en su novela ha ocurrido de verdad. Aunque está especializado en comedia, Fernando Colomo ha hecho algunas incursiones en el cine de género. En esta ocasión, el director de El caballero del dragón se interna en los terrenos del cine de intriga, con algunos toques humorísticos. Escribió el guión conjuntamente con Fernando Trueba.

5/10
Cuentos eróticos

1980 | Cuentos eróticos

Nueve cortos distintos de otros tantos directores en torno al sexo, realizados en plena Transición, durante la época del Destape. Con excepción de algún hallazgo cómico ocasional, prima la falta de calidad.

3/10

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