Walt Disney no está contenta con “Rogue One: Una historia de Star Wars”, primer spin-off previsto de la saga galáctica, que se estrena en diciembre.
Resulta bastante habitual en Hollywood que cuando los ejecutivos de una productora no están contentos con un montaje inicial, exija modificaciones, que a veces obligan a filmar nuevas secuencias. Suele ser una mala señal, pues evidencia problemas.
En este caso, se han previsto cuatro nuevas semanas de grabaciones, y un enorme desembolso económico, según apuntan algunos medios porque los jerifaltes de la compañía no están satisfechos con el tono, distinto al de otras películas de La guerra de las galaxias, por ser demasiado serio. No es la primera vez que el film atraviesa dificultades, pues Christopher McQuarrie tuvo que rehacer el guión durante la fase de producción.
