La policía ha inventado una nueva técnica para atrapar a criminales de diversa índole. Es muy sencillo. Basta por hacerse pasar
La policía ha inventado una nueva técnica para atrapar a criminales de diversa índole. Es muy sencillo. Basta por hacerse pasar por productores de una película, y decir al interfecto delincuente que va a ser protagonista –esto si es un gran criminal, claro–, o que tendrá un rol secundario o un cameo –como se puede imaginar, en estos casos disminuye la categoría del delincuente, que puede que sea un simple ratero– en la obra que tienen entre manos. Cualquiera se resiste a salir unos minutillos en la pantalla. Si hasta Alberto Ruiz Gallardón –que no es un criminal, sino ministro de justicia– no se resistió a los cantos de sirena de José Luis Garci para aparecer en Holmes & Watson. Madrid Days, donde daba vida a su antepasado Isaac Albéniz, sin demasiada brillantez, todo hay que decirlo.
El caso es que el pirata somalí Mohamed Abdi Hassan fue detenido el pasado 12 de octubre por la policía. Al hombre le engatusaron diciendo que estaban rodando un documental sobre cómo es eso de ser pirata, y se ve que al hombre le apeteció dar su versión. Famosete quizá no lo sea por el nombre para el gran público, pero a los hispanos nos suena, y mucho, el secuestro del Alakrana, el barco atunero español. Y a los belgas les trajo de cabeza el secuestro del Pompeya.
No sé si Mohamed Abdi Hassan habrá visto la tv-movie Alakrana, donde se podía ver entre otros a Miguel Ángel Silvestre. Tal vez sí, y no le gustó nada cómo quedaban los piratas, así que se apuntó al documental, que difícilmente llegará a existir algún día, a no ser que algún cineasta le dé un golpe de timón a la idea, y se vaya a entrevistarle a la cárcel.
Ay, esa vanidad de los piratas, no hay más ver a Jack Sparrow, cómo cuida su look. Imagino que Mohamed Abdi Hassan habrá visto Capitán Phillips, que se estrena este viernes –en este caso tenemos el secuestro de un carguero yanqui comandado por el mismísimo Tom Hanks–, y habrá pensado que la imagen piratil se estaba deteriorando. El caso es que el hombre ha metido “el remo”, si se me permite la expresión, y tendrá que abandonar su lamentable oficio.
