Tiene guasa darse cuenta de que la última y espantosa película de Sean Penn estrenada en España se titula “Caza al asesino”, después de que el temible narcotraficante El Chapo haya sido apresado por las autoridades mexicanas, mientras ignoramos qué papel o papelón ha jugado el cineasta en lo ocurrido.
Lo que sí da la sensación es que a Sean Penn le encanta meterse en camisa de once varas, su afición a mojarse en cuestiones políticas que le ganan antipatías recuerda a la de su compañero de reparto en el citado film, nuestro Javier Bardem.
Por supuesto, en operaciones de este calibre se guarda bastante reserva, lo que invita a la especulación. ¿Es un héroe Sean Penn, que habría colaborado de modo encubierto para permitir la captura del peligroso criminal? ¿Tiene que mantener este extremo en secreto para que los narcos no pongan precio a su cabeza? De ser así, el actor merece un Oscar por su bravura para encontrarse cara a cara con El Chapo, y por su modestia, no podría contar los hechos auténticos para no complicar la situación, pero habría prestado un enorme servicio a la humanidad.
Aunque naturalmente, cabe otra lectura, por la que Penn se haría merecedor de un Razzie por haber desempeñado un papel sin saberlo, haciendo un ridículo grande, grande, e incluso exponiéndose a ser acusado de alguna actividad delictiva. El mismo artículo-reportaje que ha publicado en Rolling Stone, cuya publicación tal vez se ha precipitado tras la detención, invita a pensar en la torpeza, pues aunque afirma que le han ayudado auténticos expertos para poder celebrar su encuentro y comunicarse con El Chapo, admite que es un negado para la tecnología, e incluso se pregunta si todavía existen los “laptops” como el que él usa. Habla de conversaciones encriptadas, medidas de cautela todas, pero el caso es que les han pillado, vanidad del narco, vanidad del entrevistador, y la mediación de la actriz Kate del Castillo, de culebrón, como es lógico.
La verdad es que parece de chiste ver a unos actores y a un criminal confundiendo la realidad con la ficción, pensando en producciones audiovisuales interrumpidas por una nueva detención de El Chapo, que esperemos sea la última, no más fugas peliculeras, por favor.
Pero siempre queda la sombra de la duda. ¿Veremos dentro de unos años documentos desclasificados, que conviertan en héroe y heroína a Sean y Kate? Quién sabe, quizá dentro de unas décadas, las que el paso del tiempo que lo calma todo aconseje, veamos una película al estilo de Argo, que nos aclara el presunto valiente papel de los cineastas, con Kate lanzando SMSs y platicando para que el villano picara. No sé si será Ben Affleck u otro quien se ocuparía de ensalzar sus proezas. Aunque también podría haber una película tipo Torrente, no sé. Como digo, el tiempo lo dirá.
