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Blog de Hildy

Cine y series: Siempre nos quedará París

¿Cuándo podremos viajar? ¿A París o a cualquier otra parte? Imposible saberlo. Sin embargo, yo lo he hecho en las pantallas de mi casa, gracias a dos películas y dos series, vistas en la misma semana, coincidencias de la vida.

Ya lo escuchamos en Casablanca, y es verdad. A pesar de mil contrariedades como el Covid-19, enfermedad, muerte, encierro, recesión, “Siempre nos quedará París”. Ciudad maravillosa, que tuve oportunidad de conocer a fondo en una estancia de tres semanas en 2019, parece que hace una eternidad. Imposible viajar ahora con las restricciones a la movilidad, y las cuarentenas que se imponen. ¿O no? Al menos es posible trasladarse a la ciudad de amor por antonomasia, gracias a las películas y a las series. Yo he podido hacerlo en la última semana sin buscarlo expresamente, hasta cuatro veces.

La cosa empezó con Sabrina, donde la protagonista del film de Billy Wilder, hija del chófer de los Larrabee y aquejada de mal de amores, va a encontrar remedio en París, adonde se traslada a estudiar artes culinarias. La película la daban en La 2 de TVE, y aunque es verdad que el París es de pega, está rodada en estudio, en la ventana de la encantadora Audrey Hepburn vemos la Luna, la Tour Eiffel y Le Sacré Coeur, ahí es nada, y el corazón herido encuentra un bálsamo para encauzar los deseos de amar y ser amado.

También va de amor Cartas a Roxane, estupenda película de A Contracorriente estrenada en su sala virtual de cine y otras plataformas por la pandemia, ya que debería haber llegado a las salas físicas y triunfar sin problemas. La idea es imaginar cómo se pudo componer la obra de teatro de “Cyrano de Bergerac”, y toda la narración transcurre en París, donde podemos ver con una atmósfera idealizada y como de sueño lugares tan emblemáticos como el Moulin Rouge. Curiosamente, de nuevo, tenemos trampa y cartón de los efectos visuales, la película se rodó en Praga, y luego se han dado los toques precisos para que parezca que la acción tiene lugar en al capital del amor, que inspira la obra del narigudo que expresa sus sentimientos amorosos en verso.

Lo curioso es que son las series las que dan una imagen más realista y actual de París, aunque demostrando con ello la variedad que ofrece esta gran ciudad. Porque en The Eddy podemos ver la ciudad de los artistas por así decir, pero incidiendo en su multiculturalidad, ahí tenemos a los componentes de una banda, y el club de jazz donde tocan, en una barriada popular y bohemia, concretamente en el distrito o “arrondissement” 18. En la imagen con que ilustro el post, vemos algo de este París, y al mismísimo Damien Chazelle, que dirige un par de capítulos.

Mientras que una propuesta como Recursos inhumanos, donde el libanés Ziad Doueiri muestra la deshumanización del mundo empresarial, presa del capitalismo salvaje, se ha usado el moderno barrio de París de La Défense, donde vemos estilosos edificios de oficinas y, por supuesto, el célebre arco.

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