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Blog de Hildy Tras perder casi medio millón de suscriptores en Estados Unidos y Canadá

¿Distracción u oportunidad? Netflix quiere jugar a los videojuegos

Netflix nació como videoclub postal centrado en un solo objetivo: entregar a sus clientes lo antes posible las películas y series que querían ver. Con el streaming y la multiplicación de competidores las cosas han cambiado.

Tras presentar los resultados del segundo trimestre de 2021 a los accionistas, Reed Hastings, co-CEO de Netflix, ha insistido en la vieja idea de que “somos una compañía con un producto único”, pero realmente parece difícil sostener tal cosa, ya que cuando eran un videoclub físico, se resistieron a manejar videojuegos, algo que sí hacía su competidor principal, Blockbuster. En cambio ahora han decidido entrenar en este terreno, de modo que ofrecerán videojuegos a sus suscriptores, en una primera fase en los dispositivos móviles, y eso sí, sin aumentar el precio de la tarifa mensual.

Se puede entender que a Hastings y Ted Sarandos les haya entrado el canguelo. Su posición dominante en el streaming se encuentra más que amenazada después de que la competencia haya consolidado sus plataformas, de modo que le están pisando los talones claramente Disney+, HBO Max, Peacock, Discovery+ y Paramount+, además de Amazon Prime y Apple TV+. Con la ventaja de que casi todas estas compañías cuentan con el catálogo y la propiedad intelectual de muchos títulos creados por los viejos estudios, Disney, Fox, Warner, Universal, Paramount. De ahí la compra millonaria de MGM por Amazon, y los acuerdos de derechos con los títulos de Sony. Sin embargo, desde Netflix trasladan que no hay intención de compras o fusiones para obtener una ventaja semejante a la de Amazon. Ellos han hecho una apuesta fuerte por la producción de contenido propio, aunque con la desventaja de que no es fácil crear un catálogo de la nada en unos pocos años.

El caso es que en el segundo trimestre Netflix apenas ha logrado crecer en un 1,5 millones de usuarios globalmente, y ello gracias a territorios como Asia e Iberoamérica, porque en la región donde nacieron, Estados Unidos ampliada luego con Canadá, la bajada de medio millón de suscriptores es un jarro de agua fría, sobre todo si se confirma como tendencia. Es cierto que 2021 no ha sido un año de grandes títulos, en cine lo más destacado fue Los Mitchell contra las máquinas y Ejército de los muertos, y en series Lupin, que tampoco eran como para tirar cohetes.

De modo que al final Netflix ha decidido “distraerse” y no ofrecer solo cine y series. Ya había ocurrido en parte con sus “realities”, y la cosa es el resultado de constatar que no puede hacer como en su viejo videoclub físico, donde podían ofertar todo lo que estaba editado en el mercado. En el streaming esto no es posible, y por mucha calidad que tenga el producto que creen de la nada, o el que contraten temporalmente, estará lejos de ser “todo”.

Así que toca reinventarse, con el riesgo inevitable de dispersarse y dejar de ser lo que eran en “el principio”. Lo que está claro es que la nueva línea de negocio de videojuegos, merchandising, realidad virtual, y de la que ya fue un experimento, la interactividad de Black Mirror: Bandersnatch, con el fichaje de Mike Verdu, sitúa más las cosas en la línea de sus competidores de diversificar, la focalización se ha perdido, no, no se manejará ya más un producto único. Se quiere defender esa unicidad sosteniendo que los videojuegos se basarán en sus propias películas y series, pero en fin, como que no cuela.

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