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¿Se ha convertido la innovadora empresa en una plataforma de streaming más?

Es el fin de una era en Netflix, comienza una nueva e incierta etapa

Hace apenas una semana Reed Hastings, coCEO de Netflix junto a Ted Sarandos y uno de los fundadores de la compañía en 1997 junto a Marc Randolph, anunciaba que dejaba el puesto dejando en estado de shock a los admiradores de un modelo de negocio que antaño fue considerado como rompedor.

Es el fin de una era en Netflix, comienza una nueva e incierta etapa

Aunque Reed Hastings permanecerá en Netflix como presidente ejecutivo, su papel en el gobierno de la empresa disminuye ostensiblemente, como él mismo ha anunciado. Ha decidido dejar su puesto en la toma de decisiones y dar paso a Greg Peters, que será el nuevo coCEO junto a Ted Sarandos. Al parecer el cambio venía gestándose desde hace meses, los implicados sabían que iba a tener lugar. Y todos presumen de que se ajusta a la cultura corporativa de Netflix, que prima la idea de que son un equipo, donde el jugador que ocupa cada puesto debe ser el mejor, de modo que a nadie deben doler prendas si el paso del tiempo y el cambio de circunstancias del sector aconsejan un relevo.

A Peters se le asocia a la implementación de las últimas decisiones en torno a Netflix, que desde luego hacen a la compañía mucho menos “cool” que cuando era un videoclub postal, el equipo era más una familia, y se vivía la ilusión de tumbar a gigantes como Blockbuster con un modelo de negocio que ponía al cliente en primer lugar, sirviéndole todas las películas que quería ver lo antes posible, aplicando una tarifa plana, y eliminando las multas por los retrasos en la devolución de los DVDs solicitados. Ahora Netflix se parece demasiado a sus rivales, buscando el máximo beneficio para los accionistas y tomando algunas decisiones bastante antipáticas para el usuario.

El relativo estancamiento en el crecimiento de suscriptores ha llevado a algunas decisiones que no son plato de gusto. El incremento de las tarifas ha tratado de compensarse ofreciendo una opción más barata con publicidad, algo que, se aseguraba, nunca jamás iba a ocurrir. En los inicios, compartir la contraseña con otros usuarios, familiares y amigos, se consideraba normal y hasta era un reclamo publicitario, ahora Peters va a encargarse con mano de hierro de limitar esta práctica, lo que recuerda demasiado a las multas que hacían tan odioso a Blockbuster.

Antena 3 se reía de Netflix con su modelo publicitario, dándoles la bienvenida a la televisión. En efecto, eso o prácticas como realities, videojuegos, o la próxima inclusión de algún espectáculo en directo, están convirtiendo a la compañía de streaming en otra cosa. Como hay que reconocer que Peters y Sarandos, los capos de Netflix que no estuvieron en los orígenes de 1997 en Los Gatos, se enfrentan a nuevas dificultades, pues rivales como Disney+, Amazon Prime y Apple TV+ tienen a su favor la diversificación del negocio, de modo que pueden permitirse el lujo de pérdidas en el servicio de streaming, que quedan amortiguadas en el conjunto de productos tecnológicos, venta de toda clase de productos a domicilio y parques temáticos.

Es de bien nacido ser agradecido, y Sarandos en un comunicado rinde homenaje a Hastings “por su liderazgo visionario, por ser su mentor y amigo desde hace 20 años”, mientras que el exCEO dice que esta sucesión se ha venido gestando durante los últimos 10 años. Hastings asegura que ha ido contribuyendo a forjar una relación entre Peters y Sarandos semejante a la que él ha mantenido con Sarandos en los últimos tiempos: “Creo que este modelo de liderazgo compartido nos va a ayudar a avanzar rápido y al desafío mutuo y a la compañía hacia cotas más altas”.

Cotas que se están volviendo cada vez más arduas, pues en el último año Netflix ha fallado con los títulos que a priori podían posicionarse para los Oscar, Ruido de fondo, Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, El ángel de la muerte o Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion no han logrado atraer a los académicos, aunque hay que reconocer la habilidad de apostar por un título con el que nadie contaba hace unas semanas, el alemán bélico Sin novedad en el frente. Y se habla ya alto y claro de un mejor control de las producciones por las que se apuesta, buscando el éxito y la popularidad, y un poco menos el prestigio de apoyar filmes o series que podían permitirse el lujo de no tener grandes cifras de visionado, por el desconocimiento de esas cifras, que no difundían con detalle.

En su retirada, Hastings señala que dedicará más tiempo a actividades filantrópicas, y mira más al futuro que al pasado, pues no ha mencionado al cofundador Marc Randolph con el que empezó todo, poniendo el foco en los dos coCEOs para los que sólo tuvo alabanzas: "Echando la vista atrás, Ted tuvo la idea visionaria y la habilidad para sumergirnos en los contenidos originales; algo que cambió nuestra trayectoria como empresa. Después, supo actuar con destreza para abrazar los originales internacionales, las películas, la animación y los contenidos sin guion; apuestas que nos han permitido ampliar nuestro catálogo y que requirieron mucho arrojo, teniendo en cuenta el escepticismo que levantaron. Greg ha sido una figura clave a la hora de reforzar nuestras alianzas, elaborar y lanzar contenido publicitario, apostar por una personalización más exhaustiva, recomponer la organización de nuestro talento y reafirmar nuestra cultura. Además, Greg pasó varios años en Japón, donde se ocupó de nuestras primeras incursiones con los originales japoneses como responsable general del país, y actualmente está a la cabeza de nuestra iniciativa de videojuegos."

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