The Odyssey
- Duración: 02h 52 min
- Género: Drama | Bélico | Acción | Épico
- Público apropiado: Jóvenes
- Valoraciones: decine21 (7) | usuarios (7.9)
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- Título original: The Odyssey
- Título alternativo: La Odisea (2026)
- Año: 2026
- Fecha de estreno en España en cines : 17-07-2026
- País: EE.UU.
- Dirección: Christopher Nolan
- Intérpretes: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Zendaya, Robert Pattinson, Charlize Theron, Lupita Nyong'o, Mia Goth, Ryan Hurst, James Remar, Jovan Adepo, Jon Bernthal, Bill Irwin, Benny Safdie, John Leguizamo, Samantha Morton, Elliot Page, Nick E. Tarabay, Himesh Patel, Josh Stewart, Logan Marshall-Green, Corey Hawkins, Will Yun Lee, Elyes Gabel
- Argumento: Homero (poema)
- Guión: Christopher Nolan
- Música: Ludwig Göransson
- Producción: Christopher Nolan, Emma Thomas
- Distribuye en cine: Universal
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Reparto
Sinopsis oficial
Una epopeya mítica de acción rodada en todo el mundo con la innovadora técnica IMAX. La saga fundacional de Homero llega por primera vez a todas las pantallas del mundo como el primer largometraje filmado íntegramente con cámaras IMAX.
Crítica La Odisea (2026)
Perdido busca hogar
El papel de Odiseo ha sido decisivo en la victoria en Troya gracias a la añagaza del monumental caballo varado en la arena de la playa, que encerraba en su interior a un grupo de valerosos guerreros aqueos. Pero lo que debería haber permitido un rápido regreso a Ítaca, al añorado hogar, se convierte en una travesía marítima sembrada de obstáculos que se prolonga durante años. Allí Penélope, la paciente esposa, espera, jugando al despiste con los pretendientes que dan a Odiseo por muerto, mientras el joven Telémaco, un crío cuando su padre partió a la guerra, decide marchar a Esparta para que el rey Menelao, agraviado esposo de Helena, le dé alguna explicación de la ausencia paterna.
“La Odisea” de Homero es uno de esos textos fundacionales imprescindibles de la cultura universal, para muchos estudiosos contiene la semilla de todas las historias, y ciertamente sus cantos combinan aventuras, acción, épica, mitos, drama y amor, todo el que la afronta se ve interpelado por cuestiones como el heroísmo, la camaradería, la hospitalidad, la nostalgia, la justicia, la fidelidad, la paternidad, la filiación... Ha inspirado todo tipo de versiones y relecturas, también fílmicas, y ahora es Christopher Nolan, uno de los grandes cineastas actuales, quien se atreve como director y guionista a acometer una ambiciosa adaptación de amplio lienzo, donde procura conjugar una espectacularidad nunca vista con la mirada humanista y moderna, buscando ser fiel al poema original, pero a la vez plasmarlo en película como algo que interpele con fuerza al espectador contemporáneo.
No es ningún secreto que a Nolan le encantan las estructuras narrativas laberínticas, si puede rizando el rizo. La propia obra de Homero se presta a la complicación del relato, de modo que el cineasta juega con Odiseo (Ulises en la tradición latina) acometiendo el regreso a Ítaca, pero demorándose por distintas razones, y jugando con su estancia desmemoriada en una isla con la diosa Calipso, donde despiertan los recuerdos de lo antes acaecido, con sucesos como los del cíclope Polifemo, o la acogida de Circe; y con el viaje de Telémaco a Esparta en busca de respuestas sobre el paradero de su padre, sabiendo el peligro creciente de su posición y la de Penélope por el abuso de la hospitalidad en palacio, sobre todo del ambicioso y taimado Antínoo, y donde Menelao le dará algunas claves para entender lo acaecido.
Nolan se muestra muy coherente con su filmografía previa al entregarnos a un Odiseo perdido y que busca sentido a sus acciones y a su existencia, fácilmente le podríamos conectar con el Bruce Wayne de la trilogía de El caballero oscuro, o con el protagonista de Oppenheimer, marcado trágicamente por el desarrollo del arma que debía terminar con todas la guerras y sus consecuencias. A Matt Damon le toca componer a un Odiseo oscuro y taciturno, al que la experiencia bélica le ha marcado definitivamente, preocupado por sus hombres aunque de un modo frío y pragmático, y que debe agarrarse al amor como forma de seguir anclado en la realidad frente a la tentación amnésica, aquí el broche que Penélope, Anne Hathaway, entrega a Odiseo para que no la olvide, juega el mismo papel que el tótem de Leonardo DiCaprio cuando está dentro de los sueños en Origen, Nolan insiste así en la quinta dimensión de amor que completa las coordenadas espaciotemporales abordadas en Interstellar.
El enfoque moderno del film, crítico con la guerra, despoja a la narración de parte de la épica que estaba más presente en su otra película bélica, Dunkerque. Aquí se sugiere que las cosas no son lo que parecen, que las acciones tienen consecuencias, que se pueden traicionar los principios más sagrados en el nombre de una causa, que a veces la memoria es selectiva. Son temas interesantes para la reflexión, que conecta la herencia grecolatina de Europa con la judeocristiana y de la ilustración, por ejemplo en el modo en que se muestra la acción de los dioses, aquí no vemos a los mencionados Zeus o Neptuno, y sí a Calipso y Atenea, ésta con una función no muy diferente a lo que sería la conciencia, y la presencia del sentimiento de culpa por algo que bien puede definirse como pecado, transgresión. La idea de una cierta desmitificación –que no impide la presencia de los monstruos y de los dioses–, conecta el film con la reciente El regreso de Ulises, donde también veíamos a un héroe cansado.
Quizá con todo lo que llevo escrito el lector piense que Nolan entrega una película sesuda y bergmaniana, pero no es el caso, el cineasta sabe trenzar esas ideas, que flotan y verá quien las quiera ver, con la acción trepidante y las múltiples aventuras de Odiseo, donde tiene mérito que se evite el peligro del encadenamiento episódico, al saltar de una a otra desde las narraciones de los personajes, hay una lograda cohesión. Quizá donde el relato flojea más es en el inserto de la subtrama de las gemelas Helena y Clitemnestra, con poco espacio para su desarrollo, en general toda la estancia de Telémaco en Esparta se siente escasa de contenido y algo confusa. Lo que está claro es que el director sabe que el espectador espera acción, de modo que imagina un episodio de gigantes guerreros con relucientes armaduras, la emboscada que tienden a Telémaco en el templo, o el logrado clímax con la clásica prueba del arco, que bien podría considerarse “la versión extendida” del episodio, tanto se prolonga la pelea de Odiseo con los pretendientes.
Hay muchos personajes en el film y un selecto reparto. De algunos puede decirse que se echa en falta más desarrollo, aunque bastante mérito tiene todo lo logrado con 172 minutos de metraje. En mi opinión merece destacarse el trabajo de Robert Pattinson como el villano Antínoo, Samantha Morton como una siniestra Circe en un pasaje de metamorfosis con terror corporal estilo La sustancia, pero más contenido, John Leguizamo como el ciego porquero Eumeo. Cumplen Matt Damon y Anne Hathaway, aunque algunos diálogos les perjudican, Tom Holland da el tipo de imberbe Telémaco, aunque falta desarrollo a su maduración. Me resultan un tanto insulsas como diosas Zendaya y Charlize Theron, Lupita Nyong'o tiene poco que hacer con sus gemelas y Mia Goth con su sirvienta infiel. Tiene sentido el personaje tomado de "La Eneida" Virgilio de Sinón de Elliot Page, pero también aquí pesa la precipitación. Pienso que siendo una película tan coral, los resultados están menos logrados que en Oppenheimer, donde también había personajes sin fin.
Puede Nolan presumir de que su Odisea es la primera película rodada íntegramente con cámaras IMAX, y sigue recurriendo al celuloide, 70mm. Lo que ayuda a que luzcan los decorados y lugares donde transcurre la acción, que haya mucho detalle en los planos generales, también en el mar, y que se atreva con planos más cerrados e íntimos con este formato. De nuevo busca Nolan la experiencia inmersiva, que el espectador “sienta” lo que ocurre, también por el mimado envoltorio sonoro, por citar un solo ejemplo, el espectador sabrá lo que es estar dentro de un caballo de Troya claustrofóbico. Y acude al uso de luz natural y de velas, lo que hace que algunos pasajes se sientan muy oscuros, aunque ayude a la sensación de realismo, y es que el cineasta es un ferviente creyente en el realismo, lo que muestra debe parecer verosímil, que podría existir ahí fuera, lo que consigue incluso cuando conocemos a criaturas fantásticas como Polifemo o a Caribdis.
Entrevistas
Trailers
Últimos comentarios de los lectores
RMNO5 - Hace 1 semana
Il cavallino rampante (2/2)
El problema de Nolan no consiste en querer transmitir un mensaje diferente al de Homero: es que no puede imaginar una historia coherente. Si no se hubieran escrito las obras clásicas y la odisea nolaniana fuese original, resultaría también una birria de película, donde los personajes explican conceptos anacrónicos al espectador (pueblos del mar, ¡Edad de Bronce!), en lugar de interactuar. Donde las cosas ocurren porque lo dice el guion, no por coherencia y motivación de los personajes, que son -en su mayoría- una lista de famosos interpretándose a sí mismos.
La editora de Clásicos en The London Review of Books, Mary Beard, declara a Kerry O'Brien en The Sidney Morning Herald (traduzco): "No soy pedante y estas obras están ahí para que cada época haga lo que quiera con ellas". Y concluye: "Mi tarea consiste en decir que quizás hemos perdido más que ganado con ello". Puedo ver a Lupita Nyong'o como "el rostro que hizo zarpar mil naves", pero hemos perdido casi todo lo demás.
La odisea me aburrió soberanamente: miré el reloj cuando llevaba una hora. Nota: 2/10. No recomendar.
Saludos cordiales
RMNO5 - Hace 1 semana
Il cavallino rampante (1/2)
Comparado con este bodrio, la infame Troya de Petersen es Ciudadano Kane. 22 años después, con más medios, más arrogancia y ocurrencias (que confunde con ingenio), Nolan no ha dejado ninguna hubris ni astucia para el protagonista de su odisea (minúscula).
No vemos al "paciente divinal Odiseo" ni a "Odiseo fecundo en ardides", como tradujo Segalá y Estalella; ese que salía de cualquier situación mintiendo, suplicando y convenciendo. Ese que cuenta a Polifemo que se llama Nadie, para que cuando el cíclope cegado pida ayuda a sus congéneres reciba por respuesta: "Si Nadie te causa mal, no nos molestes".
Pero Nolan oculta el episodio y muestra un tipo traumatizado y -francamente- bastante torpe. El caballo, estratagema máxima de Odiseo, es una completa estupidez. En lugar de apoyarse en sus cuatro patas sobre una plataforma con ruedas, lo vemos semienterrado en una playa impoluta, despojada de naves (claro) y de ¡todo signo de una década de acampada! Dijo Nolan que así contrastaba la placidez playera con el atestado interior del caballo. Constituye una hazaña extraerlo ¡sin que se parta! y lo jalan sobre su flanco, rodando sobre troncos de árboles, mientras los aqueos ruedan en sus tripas.
En el templo vemos que es un "cavalino rampante" y tiene una base plana en las patas posteriores para apoyase. Pero los aqueos no salen por ahí; se descuelgan desde un portillo en su vientre, bien arriba, porque -Nolan dixit- así lo relata la Eneida. El guerrero más astuto, el inventor de caballo, emerge desarmado, estrangula a un guarda y le roba la espada; recibe sus propias armas de manos de los primeros aqueos que traspasan las puertas y va por Troya con cara de estupor ante el combate y la matanza. ¿Es cuando se harta, tras combatir durante años? Porque siempre lleva la misma expresión...
MAC - Hace 3 semanas
Una pena grande que un director de la categoría de Nolan coja una obra clásica y la quiera reescribir a su estilo.
Ni él ni yo ni nadie somos quien para coger obras clásicas y reescribirlas a nuestro gusto personal.
Es injusto , es una gran falta de elegancia y una carencia de personalidad tremenda.
Imagínense que coge el Quijote y se pone a inventarse cosas de su gusto personal.
Martrix - Hace 4 semanas
Esta película ha tenido sus propios cantos previos y en estos tiempos de redes que te “enredan” también había caído yo un poco y fui a verla con cierto reparo pero claro, Nolan era un contrapeso a esos prejuicios. Desde el comienzo la película me atrapó, me ha gustado mucho y una vez más, el recorrido lo tiene que hacer uno mismo, como Odiseo. La vuelta a casa en todos sus sentidos y todas las dificultades del camino es una historia universal y Nolan ha sabido narrarla y reconquistarla para nuestro tiempo.
Jesús Sancho Fernández - Hace 1 mes
Espectacular de nuevo lo que nos ofrece Nolan. Gran ejercicio visual y sonido tremendo con el IMAX. No me ha gustado aunque seguro que opta al Oscar al Montaje tanto flashback. Desconozco si el poema épico de Homero está escrito de esta manera o es un relato continuado. Imagino que Nolan se habrá leído desde la 1era a la última página de esta Odisea para narrarla así. Tampoco me ha gustado que convierta a Helena de Troya en persona de color y que haya entre la tripulación un personaje con rasgos orientales...pero claro estamos en la época de la diversidad. Resumiendo a lo dicho: Gran espectáculo visual. No es lo mejor de Nolan pero se deja ver. Por cierto la duración de 173 minutos no se hace larga. Recomendable.
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