... hay un gran agente. Desde luego mal no viene, y si no que se lo pregunten a Mickey Rourke , que parecía acabado como actor, y que ha estado a
... hay un gran agente. Desde luego mal no viene, y si no que se lo pregunten a Mickey Rourke, que parecía acabado como actor, y que ha estado a puntito de ganar el Oscar por El luchador, después de sumar premio tras premio. Lejos de mí quitar mérito al actor en su ‘rentrée’, pero parece que también ha ayudado, y no poco, su agente, un tal David Unger. En efecto, después de tocar fondo con excentricidades como la de boxear, este joven representante de 37 años ha vuelto a poner a Rourke en el candelero. Al parecer fue hace siete años cuando Unger le dijo al actor algo así como que era un joven agente con ganas, y que creía en él: “Me acerqué a él desde una posición de inmenso respeto. Le demostré que creía en él completamente, y le pedí que hiciera él lo mismo conmigo.” Los colegas incrédulos de entonces han tenido que tragarse su incredulidad, pues Unger ha demostrado que tenía razón. Siguiendo aquello de ‘despacito y buena letra’, fue obteniendo pequeños papeles en El mexicano, El fuego de la venganza, Domino y Sin City (Ciudad del pecado), hasta culminar su nueva puesta a punto con El luchador, donde vuelve a tener un papel protagonista en un film de interés, lo que no ocurría prácticamente desde el siglo pasado, en los 80.
Está claro que los actores necesitan gente que les represente, y que sepan hacer una labor de relaciones públicas y negociadores a la hora de lidiar con los estudios, o de tratar con los medios de comunicación. Por cierto, que no le vendría mal tomar nota a José Marzilli, el representante de Javier Bardem, pues el actor no es que haya manejado demasiado bien su alegría (o cualquier otro sentimiento que haya experimentado), con motivo del Oscar de Penélope Cruz. No estuvo en los Oscar, y ha habido bastante confusión en los motivos aducidos para explicar la ausencia: primero se habló de motivos laborales, el rodaje de Biutiful; y ahora se habla de un accidente, que se ha traducido en una hernia discal. Y mientras, ni el actor ni el representante dicen nada.
