Hace unos días dábamos la noticia de Mel Gibson iba a hacer un cameo en la secuela de Resacón en Las Vegas . Pues va a ser que no. El pobre director
Hace unos días dábamos la noticia de Mel Gibson iba a hacer un cameo en la secuela de Resacón en Las Vegas. Pues va a ser que no. El pobre director de la peli, Todd Phillips, ha tenido que sacar un comunicado explicando que a él le parecía una idea estupenda, y que tenía el pleno respaldo del capitoste de la Warner Jeff Robinov, pero que al final algunos miembros del equipo se han encabezonado contra Mel, o él o nosotros, han venido a decir. Como la presencia del actor era más una broma que otra cosa, no ha habido más remedio que prescindir de sus servicios, y el actor Bradley Cooper ha líado in extremis a Liam Neeson, su compañero de reparto en El equipo A, como recambio.
Según informa Variety, parece que uno de los más contrarios a Mel Gibson ha sido el actor Zach Galifianakis. Y he de reconocer que me resulta curioso que un actor que va de imprescindible en comedias transgresoras y tal, haya sido tan políticamente correcto como para decir que le resultaba imposible trabajar con Gibson, por el lamentable episodio con su ex novia rusa Okana Grigorieva. Encima hablamos de alguien que no tuvo problemas para trabajar en el anterior film –y parece que también en éste– con Mike Tyson, que no es exactamente una hermanita de la caridad, y al que también se ha relacionado con la violencia doméstica.
En fin, como último apunte, una consideración. Nadie ha hablado de la que fue mujer de Mel Gibson, Robyn Moore, con la que estuvo casado 29 años. Tengo para mí que esta mujer debe ser santa perdida, porque si en poco más de un año la Grigorieva se ha encontrado lo que se ha encontrado, y no ha podido aguantar, sólo cabe concluir que la Moore es alguien de categoría excepcional, pues supo ‘torear’ al difícil cineasta durante cantidad de tiempo; además no ha dicho ante los medios ni ‘mu’, ni una palabra de su vida privada: ha sabido lavar los trapos sucios en casa.
