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Biografía

Zach Galifianakis

Zach Galifianakis

50 años

Zach Galifianakis

Nació el 01 de Octubre de 1969 en Wilkesboro, North Carolina, EE.UU.

Un gracioso con toda la barba

14 Junio 2011

Dicen que es más difícil hacer reír que hacer llorar. Zach Galifianakis se ha especializado en lo segundo, y con un par de resacas bien encajadas se está llevando al público de calle.

Zacharius Knight Galifianakis nació el 1 de octubre de 1969 en Wilkesboro, Carolina del Norte, Estados Unidos, pero sus ancestros son griegos, sus abuelos emigraron al Nuevo Mundo desde Creta, y de hecho Zach, el segundo de tres hermanos, fue bautizado en la iglesia ortodoxa. A pesar de su pinta gamberra, el tipo tiene pedigrí, pues su tío Nick Galifianakis fue congresista de los Estados Unidos por el partido demócrata entre 1969 y 1973, e incluso se presentó para senador, puesto que no consiguió.

Aunque Zach acudió a la Universidad estatal de Carolina del Norte, donde estudió comunicación, no llegó a graduarse. En cambio pensó que era hora de un cambio de aires y se trasladó a Nueva York. Antes de seguir con su trayectoria, quizá convenga transcribir el texto autobiográfico de su web oficial. Allí cuenta el comediante lo que sigue: “Vengo de la falda de las montaás de Carolina del Norte. Ahora vivo en las montaás de ese estado. Y también vivo en Brooklyn. Provengo de una familia. Me gustan los tractores y el vino tinto. Siento que vivir tu vida de modo contradictorio te mantiene confuso y feliz. Me disgustan los que ensucian. Algunas veces me gusta ir al zoo y montar a lomos de un bisonte. Sueño con Islandia de vez en cuando. Me da la risa cuando la gente se comunica mal. Me gusta caminar sobre los puentes y odio a Donald Trump y a los que son como él. El negocio del entretenimiento es a la vez veneno y miel. Conduzco un Subaru. Es automático. Chillo algunas veces en ese coche. Hago mis números por todo Estados Unidos.”

Como se ve, Galifianakis cultiva un peculiar sentido del humor, que desarrolló en la Gran Manzana. No es de los que puede decir que ha tenido un carrerón en el clásico Saturday Night Live, pues por allí apenas duró un par de semanas. Pero ha tenido una dilatada presencia en sitcoms y programas de humor, como Boston Common (1996) y Comedy Central Presents (2001). En cine debutó con la película absolutamente desconocida The King and Me (Pamela Dresser, 1999), donde su papel es el de “chico de la pizza”. También estuvo, siempre con roles menores, en las comedias Las seductoras (2001) y Pirados por la nieve (2001). Más serio era su papel de peso de forense en la serie dramática televisiva Tru Calling, que se emitió entre 2003 y 2005.

Pero está claro que lo que le mola a Galifianakis son las risas, un humor iconoclasta muy americano de bromas en directo, a veces de trazo grueso, el estilo Jackass, para entendernos. Así, Dog Bites Man (2006) era un programa televisivo de risas con falsas noticias. Tras una fugaz aparición en la muy estimable Hacia rutas salvajes (Sean Penn, 2007), algo premonitorio hubo con la ciudad del juego, pues apareció en la comedieta de Cameron Díaz y Ashton Kutcher Algo pasa en Las Vegas (Tom Vaughan, 2008), y no podemos olvidar que al año siguiente daría el golpe definitivamente con la comedia gamberra Resacón en Las Vegas (Todd Phillips, 2009), donde su pinta de colgado resacoso barbudo con bebé colgando del cuello provocaba risas al instante, se trata de su mejor trabajo hasta la fecha. Debido al éxito no se ha hecho esperar la secuela Resacón 2, ¡ahora en Tailandia! (2011), donde repiten director y actores; se atribuyó a su veto personal la salida de la película de Mel Gibson, que iba a hacer un cameo. En la misma veta de comedia alocada, aunque no tan afortunada, hizo en 2010 La cena, triste remake del film francés La cena de los idiotas, y Salidos de cuentas, donde le acompañaba Robert Downey Jr. Desde luego es mucho más interesante Up in the Air (Jason Reitman, 2009), aunque su rol de víctima de los despidos era corto.

Sin duda que Galifianakis ha tomado un increíble ritmo a la hora de actuar. Su único papel claramente protagonista ha sido en Visioneers (Jared Drake, 2008), cinta independiente sobre el estrés en el mundo laboral, pero los papeles secundarios se le acumulan –por ejemplo con las cobayas de G-Force: Licencia para espiar (2009) o con Emma Roberts en It’s a Kind of Funny Story (2010)– y parece haber congeniado con otro gracioso profesional, Will Ferrell, con el que acaba de hacer Tim and Eric’s Billion Dollar Movie al tiempo que ya tiene anunciada Southern Rivals.

Curiosamente, para ser un actor identificado con películas transgresoras, y que de vez en cuando da un severo corte a sus colegas, poco se sabe de su vida personal. En una ocasión, bromeando, declaró que “mi novia se parece un poco a Charlize Theron... y mucho a Patrick Ewing”. Suponemos que no se refería a Quinn Lundberg, la mujer con la que sale, cofundadora de la institución benéfica Growing Voices.

Filmografía
Un pliegue en el tiempo

2018 | A Wrinkle in Time

La adolescente Meg Murry es inteligente, como sus padres, científicos, pero en el instituto se burlan de ella, y no lleva bien la desaparición de su progenitor, ocurrida cuatro años atrás, cuando presentaba sus teorías de viajes a distancias de años-luz mediante pliegues en el espacio-tiempo, lo que producía reacciones de escepticismo general. Inesperadamente el hermanito de Meg, Charles Wallace, trae a casa a una excéntrica dama, la señora Qué, que les hará emprender un viaje alucinante con un tercer chaval, Calvin, donde conocen a otras dos extrañas mujeres, la señora Quién y la señora Cuál. Con la peculiar sabiduría de ellas y su propio talento, puede que Meg esté preparada para traer de vuelta a casa a su padre, perdido en algún pliegue espacio-temporal. Adaptación de una novela de corte fantástico de Madeleine L'Engle, que se diría la versión preadolescente de Interstellar, al conceder en esta aventura científica al amor la fuerza primordial para resolver cualquier desafío. Pero las comparaciones son odiosas, porque el film dirigido por la afroamericana Ava DuVernay está muy lejos de sus logros con el drama histórico sobre Martin Luther King Selma, o del documental Enmienda XIII. Aquejada de una llamativa arritmia, no se ahonda lo suficiente en los conflictos de la adolescente protagonista, y los personajes de las tres señoras son de auténtico cartón piedra, sin carisma alguno; el recurso a los conocimientos de Meg, o las tentaciones, carecen de la necesaria fuerza y dan pie a pasajes raquíticos, de escaso interés. Tampoco ayuda el adolescente convidado de piedra Calvin, e incluso el niño Charles Wallace, cuando asoma un lado oscuro de su personalidad, resulta harto arficioso. Conceptos tradicionales como luz y oscuridad para simbolizar la lucha del bien y del mal asoman sin gracia, sonando a filosofía barata. La realidad es que Disney no acierta cuando se aleja de la zona de confort que suponen sus cintas animadas, adaptación de cuentos con actores de carne y hueso, dramas deportivos basados en hechos reales, películas de superhéroes y episodios de Star Wars. En las películas de fantasía que deben sostenerse por sí mismas como Fantasmas de Marte o El llanero solitario, se ha pegado batacazos, y sólo aguantó el tipo en Tomorrowland. El mundo del mañana. Se agradece que intente arriesgar, pero por desgracia Un pliegue en el tiempo no funciona, ni siquiera los efectos visuales tienen una línea definida: están mejor los minimalistas del final, al estilo 2001, que los tentáculos de Ello en un paisaje rocoso de tipo infernal, una forma un poco tonta de referirse al demonio, expresión que se entiende mejor, pero que quizá no encaja en la ya antigua “new age”, que algunos intentan presentar todavía como nueva.

4/10
Tulip Fever

2016 | Tulip Fever

Las apariencias engañan

2016 | Keeping Up with the Joneses

Una pareja con una vida muy normal (Zach Galifianakis e Isla Fisher) descubre que no es fácil seguir el ritmo de los Jones (Jon Hamm y Gal Gadot), sus nuevos, maravillosos y extremadamente sofisticados vecinos… Especialmente cuando se dan cuenta de que el Sr. y la Sra. “Jones” son espías.

De-mentes criminales

2015 | Masterminds

Rompiendo sus principios, David Ghantt roba una millonada de la empresa de furgones blindados para la que trabaja, persuadido por Kelly, atractiva ex compañera de la que está enamorado hasta las trancas. A su vez, ésta ha sido manipulada por su amigo el delincuente Steve Chambers, que ha planeado que el pobre infeliz huya a México, donde ‘ya le enviarán el dinero’ y la chica ‘se reunirá con él’. Jared Hess, responsable de Napoleon Dynamite y Super Nacho, reincide con otro film en la línea, para el que también ha coescrito el guión, junto a su esposa y habitual colaboradora, Jerusha. De nuevo colocan como protagonistas a personajes sencillos, con un punto extravagante. La novedad es que aunque parezca mentira, en este caso reconstruyen un caso real, sucedido en 1997, que a los espectadores españoles les traerá a la memoria el robo perpetrado por El Dioni, vigilante que salió corriendo con el dinero que él mismo custodiaba. Sus gags más surrealistas y momentos ridículos –marca de la casa– funcionan, sobre todo para los espectadores a los que ‘les vaya la marcha’, o sea que estén predispuestos a reírse, entrando en una historia disparatada. El realizador ha contado con estrellas más o menos conocidas, que realizan eficaces trabajos, en un registro exageradísimo, sobre todo Zach Galifianakis y Kristen Wiig, que consiguen darle cierta humanidad a sus personajes, a pesar de la simpleza con la que están descritos. Por desgracia, incluye demasiados gags escatológicos, en la línea de la moderna –e insufrible en términos generales desde hace décadas– comedia americana.

4/10
El tour de los Muppets

2014 | Muppets Most Wanted

Alentados por Dominic Badguy (Ricky Gervais), los Muppets emprenden una gira por varios países europeos, en donde darán a conocer su divertido show. Sin embargo, lo que Dominic desea es en realidad servirse de esa treta para realizar una serie de robos a gran escala en esas ciudades. Para ello idea un maquiavélico plan: sustituir a la rana Gustavo por el malvado Constantine, de casi idéntica apariencia, que acaba de escaparse de una cárcel siberiana. Los Muppets son una pandilla de marionetas animadas que han tenido un enorme éxito especialmente en la televisión, desde que fueran creados por Jim Henson allá por los finales de los años 60 del pasado siglo. Entre ellos los más conocidos son la rana Gustavo, la cerdita Peggy y el oso Fozzie, los cuales junto a otros muchos forman una especie de compañía dedicada al mundo del espectáculo, una especie de gran familia un tanto variada donde entre tiras y aflojas, amores y discusiones, finalmente acaba reinando la armonía y el amor. A lo largo de su trayectoria han participado en muchas producciones, a menudo interpretadas junto a actores de carne y hueso, casi siempre de género muy cómico, aunque a veces hayan tenido su punto de drama, como en Los teleñecos en Cuentos de Navidad. El Tour de los Muppets –que igual podría haberse titulado en “La gira de los teleñecos”, pues de ese modo fueron siempre conocidos en España estos personajes– es la secuela cinematográfica de Los Muppets, la más reciente versión para el cine de las aventuras de estos muñecos. Vuelve a estar detrás de las cámaras James Bobin y mantiene el nivel, si no supera a su predecesora. El propio Bobin ha ejercido como coguionista con Nicholas Stoller y ambos han pergeñado una trama de aventuras y acción criminal bastante animada, llena de momentos divertidos, con numerosas localizaciones reales en ciudades como Berlín, Madrid, Dublín o Londres y un toque un poco “vintage” que recuerda a la época de la guerra fría, con esas tronchantes escenas en el Gulag siberiano. Se usan asimismo los tópicos referentes a los distintos países, algunos un poco pasados de rosca (esos guardias civiles custodiando el Museo del Prado), aunque sirven para situar las diferentes idiosincrasias culturales sobre todo para los niños. La película es también un homenaje claro al mundo del Entertainment, de la época clásica de los musicales de Broadway o Hollywood, y en este sentido los números musicales están muy presentes y quizá sean lo mejor, empezando por ese prólogo de un clasicismo que se remonta hasta la época de Busby Berkeley hasta llegar a números más modestos pero muy efectivos como “I’m Number One” (interpretado por Ricky Gervais) o “The Big House”, con una graciosa Tina Fey (Noche loca). Por lo demás sorprende la enorme variedad de estrellas reales que aparecen en esta cinta, algunos con cameos que duran un suspiro (James McAvoy, Salma Hayek, Frank Langella, Hugh Bonneville, Zach Galifianakis, Christoph Waltz, Stanley Tucci, Chloe Moretz, Tom Hiddleston, Tony Bennett y hasta Lady Gaga, por citar uno pocos) y otros con más minutos y bastante desparpajo, como es el caso de los ya mencionados coprotagonistas Ricky Gervais y Tina Fey, pero también de Ty Burrell (Modern Family), Danny Trejo (Machete), Ray Liotta (Narc) o incluso Céline Dion, quien se marca una canción a dúo con la mismísima cerdita Peggy.

5/10
Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)

2014 | Birdman

Riggan Thomas, actor de cine que se convirtió en icono de masas años atrás al encarnar al famoso superhéroe Birdman, trata de reinventarse montando en Nueva York una obra teatral seria basada en un texto de Raymond Carver. La fecha del estreno en Broadway se aproxima, y las cosas se le complican cuando debe reemplazar a uno de los actores. A los nervios de los ensayos previos se suma una persistente voz interior que se burla de él por su patético plan. La del mexicano Alejandro González Iñárritu no es simplemente una incursión fílmica más a las bambalinas del mundo del teatro y el cine, un subgénero que ha dado títulos tan notables como Eva al desnudo o El juego de Hollywood, por citar sólo dos formidables películas. Su mirada es muy actual, y a la vez plenamente universal, a la hora de abordar el ego de los artistas y alrededores; y su ejecución, la idea de rodar en un solo plano al estilo de Alfred Hitchcock en La soga, con transiciones casi invisibles pues sería imposible hacer así una película de dos horas, resulta muy moderna y dota al relato de una enorme dosis de energía, muy adecuada a la zozobra interior de los agitados personajes. A este virtuosismo visual y coreográfico, suma el uso de una partitura musical con mucha percusión y conscientemente molesta, que intensifica la desazón de Riggan y compañía. Con un guión en que vuelven a colaborar con Iñárritu Nicolás Giacobone y Armando Bo –con ellos hizo Biutiful–, a los que se suma Alexander Dinelaris, se abordan cuestiones como el narcisismo y la petulancia de los actores, las dificultades para formar y mantener con solidez los vínculos familiares, el desgaste psicológico y la presión que supone sacar adelante una obra de teatro. Al precio personal que se paga en un proyecto de índole creativa en que uno pone el alma, que lleva a reacciones extremas y al desorden de los afectos o a la adicción a sustancias, se suma lo que rodea a su acogida, la reacción del público, a veces frívola y más hoy con el uso de las redes sociales, y la de la crítica, a veces ridículamente endiosada, otras siendo ella misma la que encarna la inesperada virtud de la ignorancia que atribuye a aquellos que juzga. La cinta que entrega el cineasta mexicano es descarnada, a veces con detalles innecesariamente zafios, pero destaca su enorme solidez, la sensación de que se atrapan los “superpoderes” de los actores, pero también la “kriptonita” que los debilita y los convierte en extremadamente vulnerables e indefensos. La metáfora de los superhéroes no es sólo un recurso para poner en solfa la saturación que de ellos sufren en la actualidad las pantallas, sino que sirve a la postre para hablar de la capacidad insospechada que tienen las obras representadas para tocar determinadas fibras inefables del espíritu humano. Y propicia un final muy hermoso. Resulta inteligente la elección de Michael Keaton para el papel protagonista –formidable su interpretación–, pues añade un subtexto a la trama ya que él mismo interpretó en el pasado a un superhéroe, el Batman de Tim Burton. Pero es que todo el reparto está escogido perfectamente, Edward Norton brilla como el actor prepotente y Naomi Watts como su novia y compañera en la obra, Emma Stone está muy bien como la hija de Riggan en proceso de desintoxicación, Zach Galifianakis es el representante perfecto; y también hacen bien su papel Amy Ryan, la ex de Riggan, y Andrea Riseborough, su actual pareja.

8/10
R3sacón

2013 | The Hangover 3

Tercera entrega de la saga iniciada en 2009 con la alocada pero inspirada Resacón en Las Vegas, que continuó en 2011 con Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!, un poco inferior. Vuelve a dirigir y coescribir el guión Todd Phillips, que ha ejercido ambas labores también en las dos anteriores. Philips acierta junto con el otro autor del libreto, Craig Mazin (que también participó en la segunda) al apartarse esta vez del ya manido esquema de las dos anteriores, en las que los protagonistas se despertaban tras una noche loca e intentaban averiguar qué ocurrió. En R3sacón no hay boda, al menos como punto de partida. Stu, Doug y Phil han sentado la cabeza y dejaron atrás las juergas. El trío trata de ayudar al único miembro de la manada que sigue en sus trece, el díscolo Alan, llevándole a una clínica psiquiátrica en la que le pueden ayudar. Pero por el camino son abordados por los sicarios de Marshall, un gángster molesto porque Chow, amigo sobre todo de Alan, le ha robado una enorme cantidad de oro. En la línea gamberra de sus predecesoras y aunque no cuenta con un guión tan inspirado como el de la primera parte, lo cierto es que R3sacón logra su objetivo de hacer reír, especialmente con su delirante inicio, y con una secuencia que aparece durante los títulos de crédito. En principio parece cerrar la saga, aunque en Hollywood todo lo que sigue dando dinero es susceptible de tener más continuaciones. R3sacón recupera a los actores principales, los eficaces Bradley Cooper, Justin Bartha, Ed Helms y Zach Galifianakis, que esta vez tiene mayor protagonismo. También reaparecen algunos ilustres secundarios, entre ellos Heather Graham o Ken Jeong. Se incorporan John Goodman (como peligroso gángster) y una Melissa McCarthy (dependienta de un comercio de compra de oro) que parece que ni pintada para la saga. Esta vez parece haber alguna pequeña reflexión en torno a la urgente necesidad de madurar de quienes pretenden prolongar la adolescencia indefinidamente, si bien el film tiene claro a dónde va y predominan los disparates.

5/10
¿Estás aquí?

2013 | Are You Here

Dos amigos de la infancia regresan a su pueblo al enterarse de que el padre de uno de ellos ha fallecido. Steve es un vividor y mujeriego triunfador, mientras que Ben sufre problemas bipolares. El creador de Mad Men, el norteamericano Matthew Weiner, escribe y dirige esta comedia dramática sobre la amistad. Tiene momentos lúcidos y algunos personajes resultan atractivos, pero no llega a dejar demasiado poso. El reparto, eso sí, hace un gran trabajo.

4/10
Tim and Eric's Billion Dollar Movie

2012 | Tim and Eric's Billion Dollar Movie

Los Muppets

2012 | The Muppets

El gran Jim Henson (Cristal oscuro) creó en 1964 a Los Muppets, personajes anteriormente conocidos en España como Los Teleñecos. Walt Disney adquirió en 2004 los derechos de todos los personajes de Henson, y la compañía anunció que Miss Piggy, la Rana Gustavo y compañía protagonizarían una película de primer nivel. Aunque se ha hecho de rogar, finalmente ha llegado a las pantallas. Un magnate malvado planea derribar el teatro donde los Teleñecos grababan su popular show televisivo, porque en el subsuelo espera encontrar petróleo. Con ayuda de Walter, un apasionado fan del programa, su hermano y la novia de éste, la Rana Gustavo tratará de reunir a sus antiguos compañeros, ahora dispersos en ocupaciones variopintas, con la idea de poner en marcha un telemaratón para recaudar el dinero necesario para salvar su antiguo local. Jason Segel, conocido por la serie Cómo conocí a vuestra madre, ha sido el gran impulsor del film, en el que ejerce como coguionista, productor ejecutivo, y además es el protagonista junto con Amy Adams. Se nota que estamos ante un programa televisivo de media hora del que han sacado un largometraje, lo que no resulta fácil. Sin embargo se acierta a la hora de apelar a la nostalgia de quienes fueron niños cuando los personajes se hicieron populares, pues por ejemplo aparece la sintonía del programa y el célebre tema musical "Maná, maná". Además, los personajes protagonizan gags graciosos, algunos metacinematográficos, y están arropados por divertidos cameos de famosos como Jack Black, Selena Gomez, Whoopi Goldberg, Alan Arkin, Zach Galifianakis, Neil Patrick Harris, John Krasinski y hasta –brevemente– el veterano Mickey Rooney. En cines se estrena con el atractivo acompañamiento del genial corto de Pixar titulado Pequeño Gran Buzz.

5/10
En campaña todo vale

2012 | The Campaign

Cam Brady es un político de un distrito de Carolina del Norte. Nunca ha tenido que preocupare por nada, puesto que la competencia es inexistente y, acostumbrado durante años a mantener su puesto de congresista, se dedica a todo menos a la política. Su vida familiar es una completa falacia, y en general es un tipo de costumbres lamentables. Sin embargo, las cosas darán un giro radical cuando un nuevo ciudadano anuncia su candidatura para las inminentes elecciones. Se trata de Marty Huggins, un verdadero pazguato, hombre muy rarito, casado y con dos hijos, hijo de un antiguo político de altos vuelos. Su candidatura está financiada por dos magnates del Estado, que se han ocupado de enviar a un hombre experto para preparar al nuevo candidato. La guerra entre Cam y Marty es una realidad. El director Jay Roach comenzó su carrera con productos de vuelo rasante, que no levantan apenas dos palmos del suelo, tales como la trilogía iniciada con Austin Powers. Más tarde se irguió un poco gracias a Los padres de ella y su secuela, para luego ir diluyéndose de nuevo. Siguiendo ese itinerario, En campaña todo vale es una absoluta mamarrachada, una sucesión de tonterías soeces con el único objetivo de intentar apagar el cerebro de cualquier espectador dispuesto a tragarse la hora y media de disparates que han ideado los guionistas Chris Henchy y Shawn Harwell. Durante los primeros minutos es casi imposible no soltar la carcajada –esas cenas familiares repletas de surrealistas procacidades–, un poco por la sorpresa y otro porque los chistes verdes y gruesos a veces tienen su gracia (qué le vamos a hacer). Sin embargo, cuando toda la película es prácticamente una montaña de chistes guarros, palabras malsonantes, estrambóticas situaciones, a veces de irreverente mal gusto, y, en fin, indecencias exorbitantes, entonces hay que tener la piel muy dura, casi de animal irracional para entrar al juego humorístico que propone En campaña todo vale. Que bajo ese envoltorio se critique satíricamente el mundo de la política estadounidense, su corrupción, su egoísmo, etc., no deja de ser una anécdota entre tanto despropósito. En cuanto a los actores, comediantes consumados, Zach Galifianakis se muestra mucho más comedido y gracioso que un Will Ferrell agotador y vergonzante. Y Brian Cox ofrece una de las pocas escenas salvables de este demencial film.

2/10
Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!

2011 | The Hangover 2

Vísperas de boda en Tailandia, esta vez se casa allí con su novia de ese país el dentista Stu. Y sus amigos de francachelas Phil y Alan, más Doug, se disponen a acompañarle en tan memorable ocasión. Por supuesto, la idea es no meterse en líos, como les ocurrió en su despedida de solteros en Las Vegas con ocasión de la boda de Doug. Pero, como no podía ser de otra manera, tras una noche de desenfreno de la que no recuerdan nada, se despiertan resacosos en Bangkok habiendo perdido al hermano de la novia, con el dedo mutilado de alguien, un divertido mono saltarín y un asombroso tatuaje en el careto de Stu. Secuela de la exitosa comedia gamberra Resacón en Las Vegas, la idea de Todd Phillips y compañía es ofrecer sin disimulos una película cortada exactamente por el mismo patrón, incluido el álbum de fotos con que se cierra el film. De modo que la personalidad de los tres amigos sirve para elaborar los diferentes gags basados en el absurdo –el dinámico Phil, el tarado Alan, y el apocado con un lado salvaje Stu–, con frecuencia de dudoso gusto –véase el “hongo” en la alfombra del motel donde se despiertan–, aunque en algunos casos francamente desternillantes –los relativos al padre de la novia y al estrafalario carácter de Alan–. Está claro que el film es sintomático de los derroteros que toma actualmente la comedia contemporánea, que opta por pintar personajes inmaduros, sin plantearse grandes cuestiones acerca de su comportamiento más allá de una innegable camaradería. Las bromas sofisticadas se dirían cosa del pasado, ahora la zafiedad, más o menos refinada, es lo que prima.

5/10
Bored to Death (2ª temporada)

2010 | Bored to Death (Season 2) | Serie TV

Segunda temporada con ocho nuevos episodios de esta prestigiosa serie cómica de la HBO que narra las aventuras de un pobre novelista reconvertido en investigador privado. La serie se basa en la vida del propio creador, Jonathan Ames. En esta temporada el trío compuesto por los comediantes Jason Schwartzman, Ted Danson y Zach Galifianakis, sumarán más y más escenas de humor surrealista y tontorrón, pero que tiene su garra. 

5/10
La cena de los idiotas (2010)

2010 | Dinner for Schmucks

Tim (Paul Rudd), prometedor ejecutivo, recibe una invitación para acudir a una peculiar cena. Cada invitado debe llevar consigo a un auténtico idiota, para burlarse de él. Encuentra a Barry (Steve Carell), el candidato aparentemente ideal para que le acompañe al evento. Adaptación americana de la comedia francesa La cena de los idiotas, con el especialista en comedia Steve Carell dando rienda suelta a su histrionismo, en el papel que originalmente interpretaba Jacques Villeret.  

4/10
Una historia casi divertida

2010 | It's Kind of a Funny Story

Un inteligente adolescente, enamorado de la novia de su mejor amigo, no atraviesa su mejor momento, y hasta piensa en la salida en falso del suicidio. Por ello acude a una clínica psiquiátrica, en busca de ayuda, pensando que le darán una pastilla o algo así, pero en cambio deciden tenerle ingresado cinco días. El cambio de las aulas por la convivencia con una mezcolanza de compañeros adultos y jóvenes más o menos "grillados" le tocará en lo más profundo de su se Interesante comedia dramática sobre las tribulaciones de la adolescencia, dirigida por el tándem compuesto por Anna Boden y Ryan Fleck, que ya sorprendieron gratamente con Half Nelson, historia de droga y aulas. Pinta bien las presiones de la edad, cuenta con un buen reparto, y no falta el ganso de Zach Galifianakis como mentor del joven protagonista Keir Gilchrist. La voz en off se usa con eficacia, hay momentos oníricos que funcionan, y la idea de salir de uno mismo para ayudar a los demás está muy bien plasmada, por ejemplo en la escena con música egipcia en honor a uno de los pacientes.

6/10
Salidos de cuentas

2010 | Due Date

Tras el bombazo de Resacón en Las Vegas, convertida en 'blockbuster' en todo el mundo, y a la espera de la ansiada segunda parte, el mismo equipo de producción vuelve a colaborar con otra comedia disparatada con la idea de volver a 'emborracharse' de éxito. La idea tiene su gancho y para apuntalar las expectativas el nuevo film repite con el mismo director, Todd Phillips, y con la presencia de uno de los actores que más ayudaron al éxito de la gran melopea de la ciudad de los casinos. Se trata del cómico Zach Galifianakis, el marciano tipejo de la barba. Peter es un arquitecto que ha de viajar con urgencia desde Atlanta hasta Los Ángeles. El motivo es que su mujer se encuentra allí y la llegada de su primer hijo es inminente. Pero la mala fortuna va a acompañar a Peter desde el mismo momento en que se cruza en el aeropuerto con un tipo estrafalario, con una gran barba y pinta de haragán, y que viaja con un asqueroso perrito. Por una serie de vicisitudes provocadas por ese extraño viajero, el pobre de Peter será arrestado y se le negará el permiso para volar en avión. En tierra, sin alternativas posibles y con la necesidad de viajar cuanto antes, terminará por aceptar acompañar en su coche al disparatado barbudo, Ethan Trembley, que también se dirige a Los Ángeles porque quiere triunfar como actor. La película está concebida como una esperpéntica "road movie" en la que dos personajes totalmente opuestos tendrán que pasar mil y una aventuras y situaciones surrealistas. En general, funciona la idea del ejecutivo que ha de viajar con un estrambótico compañero, pesado, soez y totalmente pazguato, al que no aguanta. Pero tras el prometedor comienzo, lo cierto es que las secuencias cómicas son un poquito rebuscadas y en ocasiones escasamente imaginativas, véase el accidente de tráfico, el disparo o la pelea en la oficina postal. Otros momentos pasan mejor el corte, como la actuación de Galifianakis emulando a Corleone en El Padrino, el rescate en la frontera y alguna que otra escena más. Sin embargo, en conjunto las risas se antojan escasas para una película que no aspiraba a otra cosa. Lo mejor –es inevitable– es la presencia de Galifianakis, con un personaje que es un auténtico memo de buen corazón, que estropea todo lo que toca. Se ve que el actor está en su salsa. Sin embargo a Robert Downey Jr. se le da mucho mejor el rol de travieso al estilo de Iron Man que el de tipo serio que adopta en esta película. El resultado es que por momentos la situación se estanca, pierde toque, gracia, como si la química entre los actores fuera tan parca como la de los personajes que interpretan. También se echan en falta más minutos para la actriz Michelle Monaghan (La conspiración del pánico), que parece desaprovechada con su papel de esposa.

4/10
G-Force: Licencia para espiar

2009 | G-Force

Los G-Force son un comando especial de agentes de la ley. Lo raro es que se trata de un comando formado por tres cobayas y un topo. Han sido entrenados por el gobierno y son tan efectivos o más que cualquier ser humano. El problema es que los fondos que les mantienen corren peligro, porque los nuevos jefes gubernamentales creen que los G-Force no sirven para nada. Esto sucede justo cuando el comando especial descubre un maquiavélico plan para acabar con el mundo. G-Force supone el debut como director del oscarizado y experto en efectos especiales Hoyt Yeatman. El debutante cuenta con el respaldo de Jerry Bruckheimer que ejerce como productor, en la que es su primera película en 3D. Y la verdad es que han echado el resto en el aspecto técnico, así que la película gana mucho cuando se ve en este formato. En cualquier caso, se trata de una cinta divertida, llena de acción y diversión, que gustará a todos los públicos. Es genial, especialmente, ver a los animales en acción. Y es que ellos son los auténticos protagonistas de la historia. Hechos por ordenador, son un auténtico lujo visual. Los movimientos precisos y casi ilimitados que realizan y las diferentes texturas que tienen los pelos que envuelven su cuerpo, los convierten en virguerías animadas. Aún así, no transmiten tanto sentimiento como otros personajes tipo WALL·E. Más allá de las modernidades –también presentes en el giro final que ofrece el guión–, G-Force cumple con los parámetros de este tipo de películas especialmente dirigidas a los más pequeños. El contenido moral abunda y ofrece lecciones valiosas como la importancia de la confianza en uno mismo y en los demás. En cuanto al reparto de carne y hueso, cabe destacar que Penélope Cruz ha seguido los pasos de su amigo Antonio Banderas y ha prestado su voz a Juárez, la atractiva y eficaz cobaya que forma parte del grupo.

5/10
Youth in Revolt

2009 | Youth in Revolt

Up in the Air

2009 | Up in the Air

La breve pero interesantísima carrera de Jason Reitman ha ido en línea ascendente hasta el punto de que rozó el cielo con la inolvidable Juno. Ahora demuestra que se va a quedar ahí, que no le ha “sonado la flauta” por casualidad, y que no todos los méritos de su anterior película son de la divinizada guionista Diablo Cody. Mientras los trabajos siguientes de Cody (Los Estados Unidos de Tara y Jennifer's Body) no han llegado a la altura, Reitman por su parte se consagra como un interesante cineasta que tiene mucho que aportar. Y deja bastante claro que tiene un estilo único de hacer tragicomedia para indagar en temas que importan. El punto de partida recuerda en cierta manera a Gracias por fumar, la prometedora opera prima del director. Aquí también tenemos a un protagonista carismático, que encara con entusiasmo un trabajo de lo más desagradable. Y es que Ryan Bingham (George Clooney) trabaja en una empresa especializada en recortes financieros y se dedica a despedir empleados. Bingham tiene respuesta para todas las reacciones posibles del individuo despedido, y es capaz de hacerle intuir un camino a seguir, de hacerle ver aspectos positivos. Como consecuencia de su trabajo, Bingham se ha pasado la vida tomando aviones para recorrer la totalidad del territorio estadounidense, lo que le ha impedido tener una vida, pues ni está casado, ni tiene hijos, y sus únicas familiares, sus dos hermanas, apenas le conocen. La vida de Ryan está a punto de cambiar por completo cuando una recién llegada a su empresa, la jovencísima Natalie, propone que a partir de ese momento despidan a la gente por videoconferencia, sin salir de la oficina. El propio Reitman es coguionista de esta adaptación de una desconocida novela de Walter Kirn. Los diálogos son brillantes, y acumula secuencias de altura –nunca mejor dicho–, como la conversación sobre tarjetas de crédito en el momento en que el protagonista conoce al personaje de Vera Farmiga, algunos de los despidos, la ayuda que presta Bingham en la boda de una de una de sus hermanas, etc. Aparte de todo eso, Reitman es especialista en sacar jugo a buenos actores colocados en papeles que les van al pelo, como a George Clooney, que con su gracia habitual logra que caiga bien su personaje, a pesar de sus miserias y elementos negativos. El actor de Urgencias se luce bastante mostrando su evolución interior. Le secundan una estupenda Vera Farmiga –el alma gemela que encuentra el personaje de Clooney en su periplo– y la desconocida Anna Kendrick (Crepúsculo) –la joven Natalie– que compone un personaje bastante sólido y no quedará relegada al olvido. También cuenta el director con secundarios de peso, como Jason Bateman –de nuevo a sus órdenes tras Juno–, y el últimamente de moda Zach Galifianakis, en un breve papel. Up in the Air arranca carcajadas, y también emociona, al mismo tiempo que hace pensar sobre la necesidad de las relaciones humanas. Y también es una crítica –no exenta de cierta acidez– de las dificultades para relacionarse en el mundo moderno, donde las comunicaciones se han desarrollado más que nunca, y sin embargo existe cierta incomunicación. Donde se da la paradoja de que te pueden despedir a través de las cámaras o se puede mantener una relación o cortarla a través de los mensajes del teléfono móvil.

8/10
Bored to Death

2009 | Bored to Death | Serie TV

Jonathan, joven escritor, sufre una crisis creativa. Se siente incapaz de escribir su segunda novela. Además, intenta superar la ruptura con su amada, que fue incapaz de soportar su afición a la bebida. Para olvidar la tristeza de su vida, Jonathan fantasea con ser un detective privado.  Interesante serie de HBO creada por el columnista Jonathan Ames, que se basa parcialmente en su propia vida.

6/10
Resacón en Las Vegas

2009 | The Hangover

Phil, Stu y Alan se disponen a acompañar a Doug en su despedida de soltero en Las Vegas. El primero es un guaperas, profesor en un colegio, felizmente casado; el segundo es dentista, y debe ocultar a su estricta novia la meta de su viaje, asegurando que marchan de cata de vinos a Napa Valley; y el tercero, hermano de la novia, es el más pringado de todos, entre pervertido, débil mental y adicto a las drogas. Pasarán una noche loca, y al día siguiente despiertan con su suite patas arriba, un tigre pululando por ahí y un bebé lloriqueando. Lo peor de todo es que Doug ha desaparecido, no se acuerdan de nada, y la boda es al día siguiente en Los Ángeles. Una película al estilo de la hispana Fuga de cerebros, pero con un poco más de seso y clase. Comparable a los títulos más inspirados de los hermanos Farrelly o Judd Apatow, o sea, a Algo pasa con Mary y Lío embarazoso. El bien estructurado guión lo firman Jon Lucas y Scott Moore, que antes hicieron Como en casa en ningún sitio, y dirige un Todd Philipps que empezó con comedias al estilo Porky's (Viaje de pirados, Aquellas juergas universitarias), para pasarse a algo más convencional (Starsky & Hutch (2004)), y madurar en la ruta de la comedia disparatada con Escuela de pringaos. Aquí sigue la vena de explotar situaciones completamente absurdas, que se dirían imposibles en el mundo real, ilógicas, pero que funcionan en el mecanismo de la trama de juerga increíble. Phillips sabe imprimir ritmo a la historia, y aprovecha bien una serie de gags desternillantes, muy ocurrentes, con frases brillantes: la pregunta sobre el antiguo ocupante del hotel Caesar's Palace es un ejemplo entre mil de lo que resulta ser una auténtica antología del disparate. Pero... Pero, como suele ocurrir en este tipo de filmes, se sigue con demasiada frecuencia el camino de la zafiedad, incluso con imágenes desagradables -esa galería de fotos al final, que resume la noche olvidada–, que verdaderamente no hacían ninguna falta. Podría uno decir que la película es un canto a la amistad o así -la película, tras el planteamiento esbozado antes, no consiste en otra cosa que en dar con el paradero del novio-, o que da por bueno que todo vale en una despedida de solteros, no hay cortapisas morales, pero seguramente es decir demasiado, estamos ante un puro divertimento, típico de la sociedad inmadura en la que estamos inmersos.

6/10
Algo pasa en Las Vegas

2008 | What Happens in Vegas...

Joy y Jack no pueden ser más diferentes. La primera es "broker" en una empresa, ordenada y eficiente, siempre planificándolo todo... Lo que conduce a que su novio le dé calabazas. Por contra Jack es un joven caótico, que ignora el significado de la palabra compromiso en el amor, y que en la empresa de carpintería de su padre no es capaz de hacer un mueble en condiciones; hasta el punto de que su progenitor le pone de patitas en la calle. Ambos viven en Nueva York, y no se conocen de nada... Pero tras confiar sus cuitas a su mejor amiga y a su mejor amigo respectivamente, se marchan a Las Vegas de juerga, una forma como otra cualquiera de olvidar las penas. Allí se conocen, mucha risa, jijijí, jajajá, alcohol y... se casan. Sí, se casan. A la mañana siguiente, casi ni se acuerdan de las circunstancias: los dos piensan que el enlace ha sido un disparate y piensan en divorciarse. Pero el juez que les toca considera que el matrimonio es algo muy serio, y les pone un período de seis meses para ver si pueden superar sus diferencias. Además, hay otro detallito... la "feliz" pareja ganó 3 millones de dólares en el juego, un botín de reparto no claro si se separan. Comedia romántica que sigue los cánones del género sin despeinarse, o sea, sin riesgo alguno. Las bromas se basan en la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, los bien escogidos Cameron Díaz y Ashton Kutcher. Así tenemos abundante guerra de sexos, planes para hacer la vida imposible al otro, los consejos de los amigos, la entrada en escena de los padres de él, alguna que otra broma zafieta... La cosa podía ser más o menos resultona, pero el desconocido Tom Vaughan ofrece una realización bastante plana y de ritmo absolutamente caótico (tan pronto se pone frenético en la noche de Las Vegas, como se ralentiza y acumula gags que pueden funcionar en solitario –y no todos–, pero que en conjunto agotan), lo que perjudica el resultado final. Falta unidad a los distintos tramos, poco parecen tener que ver las sesiones de la terapeuta con la competencia en el trabajo de Joy, por señalar dos escenarios muy distintos, de escenas que bien podían pertenecer a películas diferentes. Añoramos los clásicos. Y por si no ha quedado claro, lo diremos otra vez: añoramos los clásicos.

4/10
Visioneers

2008 | Visioneers

Sátira sobre el mundo empresarial, el film sigue a una gran corporación de éxito mundial, con el espaldarazo del presidente de Estados Unidos, que ha logrado superar el gran problema de otras compañías, el estrés de sus empleados. Todo ello gracias a técnicas de control mental. Primera película con protagonismo absoluto de Zach Galifianakis, está pergeñada por dos hermanos, Jared Drake, director, y Brandon Drake, guionista. Se enmarca en la tradición de filmes sobre sociedades distópicas en que la gente acaba estallando.

5/10
Hacia rutas salvajes

2007 | Into the Wild

Extraordinario y poderoso film del carismático actor y director Sean Penn, que recrea una impactante historia real. El guión escrito por el propio Penn está basado en el libro de Jon Krakauer, y supone la cuarta película de Penn como director, tras Extraño vínculo de sangre, Cruzando la oscuridad y El juramento. El archipremiado actor elige en este caso una aventura de superación, búsqueda, perdón y redención, para realizar una obra magna, de mucha mayor entidad que sus anteriores filmes. Penn se aleja asimismo de sus películas más fatalistas, porque, aunque no abandona del todo el territorio de la tragedia y su particular visión desgarrada de la existencia, recarga el film de toneladas de esperanza en el ser humano. El resultado es un film difícil de olvidar, emotivo, triste y alegre, tan bello como implacable. Pero aún contando con tan excelente material, seguramente el resultado habría sido inferior sin la ayuda de los actores, desde la adolescente Kristen Stewart hasta Catherine Keener o la colosal actuación del veterano Hal Holbrook, pasando claro está por el joven protagonista Emile Hirsch (Los amos de Dogtown), un actor con un futuro muy, pero que muy halagüeño. Y si el reparto es bueno, la dirección de actores por parte de Sean Penn se antoja absolutamente perfecta. Cuando contaba veintidós años Christopher McCandless se graduó en la Emory University y, en contra de cualquier previsión de futuro, decidió hacer algo inaudito. Dejó de lado su carrera de derecho, donó todo su dinero ahorrado (24 mil dólares) a la organización Oxfam, y emprendió un camino en solitario hacia las inmediaciones del monte McKinley, en Alaska, con el objetivo, lleno de idealismo, de encontrar el sentido y la verdad de la existencia. Durante los dos años que duró su experiencia recorrió variadísimos lugares y conoció a multitud de personas. Estamos ante un viaje espiritual, ante la particular odisea interior de un joven desesperado, desubicado interiormente, que ha perdido el norte de su existencia. Con la radicalidad del empuje juvenil decide romper con todo al no poder convivir por más tiempo con la mentira que reina a su alrededor: el engaño de sus padres y la relación con ellos, el afán de bienes materiales, las necesidades impuestas por la sociedad, etc. Chris es un magnífico estudiante, que, como el mismo dice creer, "tiene la cabeza en su sitio", y es un ávido lector de una serie de autores íntegros, radicales y valientes, escritores cuyas obras memoriza y que son sus verdaderos padres espirituales: Lev Tolstoi, Henry David Thoreau, Jack London o Boris Pasternak, entre ellos. Y un buen día Chris desaparece. Necesita nacer de nuevo, y para eso tiene que dejar atrás el pasado, incluso su nombre verdadero. Ni cartas, ni teléfono, ni dinero. Sólo lo puesto. Abandona Atlanta y emprende una vida errante hacia el oeste y luego el norte de Norteamérica, en un periplo en el que recorre miles de kilómetros durante dos años. "Antes que amor, dinero o fama, dadme la verdad", repetirá con Thoreau. El film, fantásticamente estructurado, sitúa la acción en tres tiempos y lugares distintos: la primera, la del último punto de destino de Chris en Alaska, en Fairbanks, en donde vive como un héroe de novela de Jack London, de lo poco que caza con su rifle y de la contemplación de la naturaleza; la segunda, la de las diversas etapas de su trayecto (Dakota del sur, Colorado, California, Oregón, etc.), lo cual supone un hondo y fructífero itinerario espiritual gracias a las personas con las que coincide, con las que convive, a las que ayuda; y en tercer lugar, Penn inserta momentos de incertidumbre y dolor de la familia ignota, padre y madre que lloran a su hijo desaparecido, y de la voz en off de la hermana, cómplice en el fondo del camino emprendido por su hermano. Quizá puedan achacarse algunos pequeños defectos al conjunto, como el de que todas las personas que encuentra Chris sean tan buenas, tan dispuestas a ayudarle, tan, digamos, sabias, o de que sus padres estén escasamente dibujados, pero son detalles que se pierden ante la grandiosidad del resto. Penn dirige con mano sabia y pulso narrativo notable, y la fotografía y la música ayudan a recrearse en los maravillosos paisajes de Estados Unidos. Hay muchos momentos de serena belleza, de contemplación, de autenticidad, en esta historia que remite a clásicos que van desde "La odisea" de Homero, hasta "En la carretera" de Kerouac. Sin embargo, menos importancia tiene el trayecto geográfico que el camino espiritual, porque, como en el "Walden" de Thoreau, Chris busca la verdad, la verdad desnuda, desprovista de artificios. Es como un asceta en busca de la Verdad, con mayúsculas. Por eso las conversaciones que tiene con la gente que encuentra a su paso –memorable la maravillosa relación con el anciano Ron– resultan tan claves para su iluminación interior. De todas formas, esos "pilares" del camino no impiden que, como el protagonista de Las aventuras de Jeremiah Johnson, Chris se sienta empujado obsesivamente hacia las montañas, hacia rutas salvajes, hacia el lugar ideal para encontrarse a sí mismo y entrar en la sabiduría anhelada: "La batalla culminante para matar lo falso y concluir la revolución espiritual".

8/10
Tru Calling

2003 | Tru Calling | Serie TV

Cuando entra a trabajar en el depósito de cadáveres, Tru Davis descubre que tiene la capacidad de escuchar hablar a los muertos. Serie de corte fantástico cuya protagonista ayuda a un espíritu diferente a resolver las claves de un asesinato. Protagoniza Eliza Dushku (Mentiras arriesgadas, A por todas).

4/10
Below

2002 | Below

Las seductoras

2001 | Heartbreakers

Max y Page. Madre e hija. Unas cazafortunas que utilizan armas de seducción para forrarse a costa del prójimo incauto. La idea es sencilla: una se liga al tonto de turno y le conduce hasta el matrimonio; luego la otra le seduce, la mujer le pilla en situación comprometida, divorcio al canto y pensión de por vida. Con este método han ido acumulando un pequeño capital. Pero Page está comenzando a hartarse de un modo de vida que no es vida. Además está Jack, un jovenzuelo que comienza a llamar su atención. La madre no está dispuesta a aceptar que su polluelo desea volar fuera del nido paterno. De modo que urdirá una triquiñuela para hacerla volver al redil. Además, juntas tramarán un golpe que esperan sea definitivo. La víctima potencial es Tensy, el magnate de la industria del tabaco, un tipo con mucha, mucha pasta, pero que no captaría la atención ni de una vaca en celo. Las seductoras es una divertida comedia que crea situaciones de enredo en torno a las debilidades de todo hijo de vecino. Aunque David Mirkin, cuando se pone serio, le saca punta de “mensaje” al film y asegura que trata “en gran medida, sobre la necesidad de renunciar a tener todo bajo control y aceptar la incertidumbre de la vida”, ahí es nada. El director, que ha participado en la célebre serie de animación Los Simpson, dice haber tenido como referencia del film los clásicos Las tres noches de Eva y Luna de papel. Aunque un título más cercano al film es Un par de seductores, con Steve Martin y Michael Caine. Sí es cierto que la peli muestra lo difícil que es construir toda una vida sobre la mentira y el engaño. Como explica Hewitt, “la mayor parte del tiempo, estas dos artistas del timo se ganan la vida haciéndose pasar por otras personas. Y creo que no tienen tan claro quiénes son en realidad, porque siempre se ocultan tras la fachada que les permite conseguir lo que necesitan. Para mí, Page es una persona que no se conoce bien a sí misma, y se ve forzada a conocerse a causa de Jack. Y él descubre a la verdadera Page antes que ella, lo que resulta muy frustrante para Page. Y ella tiene que llegar a conocerse a sí misma, al tiempo que intenta ser una profesional, y demostrar a su madre que ya es bastante mayor para ir solita por ahí, cuando realmente no tiene ni idea”.

6/10
Pirados por la nieve

2001 | Out Cold

En una estación de esquí, cuatro despreocupados amigos viven a lo loco, centrados en la práctica del “snowboard”; es decir, se dedican a descender la montaña en trineo. El resto del tiempo lo pasan en fiestas y ligoteos varios. A la muerte del fundador de las instalaciones deportivas, el magnate que las adquiere decide transformarlas en un hotel de lujo. Los chicos intentarán que el lugar vuelva a la normalidad. El debut de los hermanos Emmett y Brendan Malloy, adopta un tono alocado de comedias para adolescentes, pero en los parajes helados de Alaska. Del reparto destaca el veterano Lee Majors, protagonista de teleseries como El virginiano.

4/10

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