Ayer vi Piratas del Caribe: En mareas misteriosas , en la premiere a lo grande organizada en Kinépolis, Pozuelo, Madrid, con un montón de salas
Ayer vi Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, en la premiere a lo grande organizada en Kinépolis, Pozuelo, Madrid, con un montón de salas reservadas para el evento, y presencia de gran parte del equipo artístico, donde destacaban el productor Jerry Bruckheimer, el director Rob Marshall, y, por supuestísimo, Penélope Cruz.
Tenía mala espina con la película, lo reconozco. Había leído comentarios no demasiado entusiastas. No sé si esto me ha influido –el efecto rebote, cuando rebajan tus expectativas sobre algo, las cosas suelen agradar más de lo previsto–, pero el caso es que me lo pasé en grande viendo la peli. No hace falta ser pitonisa diplomada, como una tal Amanda que leía el futuro en una bola de cristal, para adivinar que la peli va a arrasar. Vamos, que hasta puede que después de todo Torrente 4: Lethal Crisis (Crisis letal) no sea la película más taquillera de 2011 en España, lo que no dejaría de alegrarme, dicho sea con todo el respeto hacia Santiago Segura, creo que aunque sólo fuera por razones estéticas es mejor que el cutrepolicía no se convierta en lo más visto del año por los espectadores hispanos.
¿Cosas a favor de Piratas 4? Hay un buen puñado. En primer lugar, ritmo endiablado. Magnifico dinamismo, escenas trepidantes, grandes coreografías. La acción se entiende, no es embarullada como en tantos productos “blockbuster”. Hay explosiones, pero las justas. Escenas como la de las sirenas son tremendamente originales. El aire a lo Indiana Jones es un acierto.
Luego, mucho sentido del humor. Diálogos bien escritos, respuestas ingeniosas. Tronchantes “partículas de la existencia”, o la inesperada actitud de los españoles con los cálices en la fuente de la vida. Frases que suenan de época, sin anacronismos.
No hay surrealismos estúpidos y soporíferos, como ocurría en la tercera entrega de la saga. Johnny Depp-Jack Sparrow está prácticamente en todos los fotogramas, y está sembrado. ¡Penélope Cruz está muy bien, qué acierto ha sido incorporarla a la aventura!
No, no voy a ponerme a sacar la lista de defectos de la peli, que haberlos, haylos. Lo que tengo claro es que no hay color frente a los esfuerzos hispanos con aventuras y piratas, véase Águila Roja, la Película, Piratas (serie TV) –donde, qué cosas, está Óscar Jaenada, que también está en Piratas del Caribe: En mareas misteriosas– o Hispania, la leyenda. That’s Entertainment y lo demás son mandangas.
