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Blog de Hildy

El comunismo soviético visto por Hollywood

Una de las ventajas de estar de vacaciones es que, a la hora de ver cine, éste no viene impuesto por la inmediata actualidad, la necesidad de hablar

El comunismo soviético visto por Hollywood

Una de las ventajas de estar de vacaciones es que, a la hora de ver cine, éste no viene impuesto por la inmediata actualidad, la necesidad de hablar de los últimos estrenos. Porque, suele ocurrir, ayer, hoy y mañana, que la mayor parte del cine que se estrena es prescindible, de las cerca de 500 películas que llegan a las salas cada año, en el mejor de los casos, y siendo generosos -si estuvieran hablando los hermanos Hernández y Fernández de Tintín, uno de ellos añadiría sin duda 'yo aún diría más, siendo muy generosos...'-, pueden valer más o menos la pena un centenar de ellas.

Así que estoy aprovechando para ver cine intemporal, algún clásico que nunca he visto, cine de autor exótico que se me ha pasado o películas que simplemente tengo interés en visionar por diferentes razones.

Ayer estuve viendo Camarada X, una divertida comedia dirigida por King Vidor en 1940, una sátira contra el comunismo soviético, en la línea de Ninotchka, que Ernst Lubitsch rodó el año anterior. No en vano el film de Vidor -editado recientemente en DVD por Warner e Impulso-, cuenta entre sus guionistas con Ben Hecht, y el de Lubitsch con Charles Brackett, los dos especialistas en la farsa. Entre los rasgos comunes de los dos títulos, aparte de carcajearse del siniestro totalitarismo de Stalin, destacan un actor secundario común, el divertido Felix Bressart -en Camarada X, el portero de un hotel que trata de salvar a su hijas de las garras comunistas, en Ninotchka uno de los inspectores comunistas seducidos por los encantos de Occidente- y la idea de que haya dos hermosas mujeres convencidas de las bondades del régimen soviético, encarnadas por actrices no estadounidenses -la austriaca Hedy Lamarr, la más bella conductora de tranvías que hemos visto en el cine, y la sueca Greta Garbo riendo y con sombrerito-, y que terminan despertando del espejismo comunista.

No creo que Camarada X tenga la misma brillantez que Ninotchka, pero se trata de una magnífica película -el argumento fue nominado al Oscar-, con un Clark Gable cuyo papel de caradura de buen corazón le va al pelo. A la hora de caricaturizar a los comunistas, me vienen a la cabeza las primeras aventuras de Tintín, aquellas tituladas “Tintín en el País de los Soviets”, que algunos calificaron de panfleto, pero que en su simplicidad denunciaban con acierto la falta de libertades en un régimen perverso. Las purgas de Stalin son motivo de mofa -reír, por no llorar- y el clímax de la persecución de los tanques, aunque se note que estamos ante miniaturas, tiene su encanto y es también muy divertido, a la par que muestra los extremos a que puede llevar una obediencia a ciegas basada en el miedo y el instinto de supervivencia. Curiosamente la película bromeaba con una agresión de los nazis a los soviéticos, que terminaría convirtiéndose en realidad.

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