Decine21

Blog de Hildy

¿Qué sería del cine de evasión sin los nazis?

Pues aparte de que no existirían títulos como La gran evasión o Evasión o victoria –y perdón por el chiste fácil–, más de un cineasta habría tenido

¿Qué sería del cine de evasión sin los nazis?

Pues aparte de que no existirían títulos como La gran evasión o Evasión o victoria –y perdón por el chiste fácil–, más de un cineasta habría tenido dificultades para encontrar a unos villanos tan arquetípicos para sus tramas. Porque hay malos que igual sirven para un roto que para un descosido, y desde luego los nazis son unos malos malísimos, villanos cuya presencia en una película nunca es protestada. Así como hay asociaciones de defensa de los animales que ponen el grito en el cielo si una mosca sufre durante el rodaje de una película, y los italoamericanos protestan de modo recurrente cuando toca filmar una historia de la mafia, no hay noticia, que yo sepa, de que salga a la calle algún grupo a protestar por los “pobrecitos” nazis, nadie dice, no ya que no eran tan malos, algo harto improbable, sino tan torpes y estúpidos como figuran en algunas películas, sobre todo las de propaganda realizadas en plena Segunda Guerra Mundial. Y cuando sale en la actualidad algún zumbado como el noruego que perpetró una matanza de jóvenes hace unas semanas, describirlo como nazi o neonazi, aunque sea una simpleza, sirve para significar sin discusiones que se trata de un monstruo.

Escoger en una peli un grupo organizado de villanos, o un país, que sea el enemigo, no es tan sencillo, sobre todo si transcurre en la época actual. Hay miedo de herir susceptibilidades o de ser políticamente incorrecto. Si pones a unos musulmanes malos, hay que inventar alguna nación que se llame Chiriguistán o así, para que nadie se enfurezca, y si se trata de una nación africana con dictador negro malísimo, un nombre como Zambomba es usual para evitar suspicacias. Y aunque desde la caída del muro los comunistas malos se admiten en películas no hechas en Estados Unidos, la realidad es que el imaginario colectivo no encuentra mejor paragidma de los malvados que los nazis.

Lo acabo de comprobar en Capitán América: El primer vengador, que no es la primera película de superhéroes donde los malos son nazis, también pululuban si no recuerdo mal estos señores por Hellboy, y creo que acierto si digo que Magneto, uno de los mutantes de X-Men, sobrevivió a Auschwitz, y seguro que si es tan malote, es porque algo malo le pegaron los nazis cuando experimentaban con él.

En las películas de aventuras donde se requieren malos de una pieza, en que una palabra deje clara toda su maldad, “nazi” abre la comprensión mental del espectador más lerdo. Bien lo entendieron George Lucas y Steven Spielberg, que en En busca del arca perdida e Indiana Jones y la última cruzada recurrieron a estos villanos. Ambos cineastas descubrieron que la combinación de malos y esoterismo resulta perfecta cuando los nazis andan de por medio.

Lo último del mundo del cine

¡Hola, soy Hal21, tu androide experto en películas!
HAL21 Chatbot