Pedro Almodóvar reconoce que para pergeñar La piel que habito “probablemente la primera referencia consciente fue Los ojos sin rostro de Georges
Pedro Almodóvar reconoce que para pergeñar La piel que habito “probablemente la primera referencia consciente fue Los ojos sin rostro de Georges Franju”, título del que destaca su lirismo. Hasta este fin de semana no había tenido ocasión de ver esta magnífica película, que acaba de editar en DVD maravillosamente Versus. Recomiendo su visionado encarecidamente, tiene un algo que atrapa e impresiona.
Es bastante mejor la peli del francés que la del manchego, de eso no me cabe la menor duda, puedo entender mucho mejor la obsesión del doctor protagonista por devolver un rostro hermoso a una hija desfigurada en el film de Franju, que los retorcidos motivos que empujan al personaje de Antonio Banderas a tener encerrada en el sótano de su casa a una mujer a la que ha hecho numerosos injertos de piel. Y ello hace que me conmueva ver a la chica con la máscara, moverse casi flotando, viviendo en una especie de limbo en que no acaba de entender el tremendo cariño que le muestra su padre.
Dicho esto, resulta curiosa la cantidad de elementos comunes de ambos filmes, aunque Almodóvar lleve su historia en una dirección muy diversa a la de Franju, introduciendo variaciones muy significativas hacia su particular mundo interior: el caserón solitario, el accidente de automóvil, la conferencia del doctor ante una audiencia de expertos, la fiel ayudante del protagonista –qué curioso el parecido gestual entre Alida Valli y Marisa Paredes–, el intento de huida de una mujer presa…
