Hace un tiempo, cuando preparábamos el trivial de "verdadero o falso" en decine21.com, se me ocurrió incluir el siguiente
Hace un tiempo, cuando preparábamos el trivial de "verdadero o falso" en decine21.com, se me ocurrió incluir el siguiente desafío, "Entre los miembros de la Academia de Hollywood, hay una monja", sabiendo que la respuesta tenía su grado de dificultad, pues suena la frase a disparate, pero a la vez hace falta una imaginación bastante calenturienta para lanzar semejante afirmación. Por supuesto, aquello era verdad, me refería a Dolores Hart, que después de hacer películas con Elvis Presley (El barrio contra mí) y Montgomery Clift (Corazones solitarios) ingresó en un convento benedictino allá por 1963, lo que no le impidió seguir siendo miembro de la Academia con pleno derecho a voto. El modo en que ve las películas la madre Dolores tiene su rato de gracia, yo me tronchaba anteayer leyendo en el diario "El mundo" que "ha visto las películas en el sótano de la Abadía, con la única compañía de su mascota, un loro, ya que las otras 38 hermanas de su comunidad no tienen el más mínimo interés en el séptimo arte". Aunque cabría matizar, pues Hart explica que con las hermanas disfrutaron, y mucho, con el visionado de Criadas y señoras (The Help).
El caso es que este año madre Dolores, priora del convento Regina Laudis, va a desfilar por la alfombra roja, imagino que con su hábito benedictino, pues ha sido tema de unos de los cortos documentales que optan al Oscar, God is the Bigger Elvis. Supongo que no habrá acudido a ningún modisto de postín, y que deberá practicar la humildad, tanto si gana como si pierde. Monjas de ficción hollywoodiense han tenido presencia en películas maravillosas, vienen a la cabeza Pena de muerte (Susan Sarandon), Historia de una monja (Audrey Hepburn), Sonrisas y lágrimas (Julie Andrews) y Las campanas de Santa María (Ingrid Bergman). La Sarandon ganó un Oscar y ahora, el cielo lo sabe, tal vez sea el turno de una monja de verdad, la madre Dolores Hart. Tiene gracia señalar que la noticia es que Hart vuelve a los Oscar, pues en 1959 fue presentadora de uno de los premios.
Si alguien ha pensado que Hart dejó su profesión de actriz por considerarla perniciosa, ha pensado mal. Ella explica que "adoraba Hollywood. No lo dejé porque fuera un lugar de pecado. Dejé Hollywood ante la urgencia de algo misterioso llamado vocación. Es una llamada que viene de otro lugar que llamamos Dios porque no tenemos otra forma de decirlo. Es una llamada de amor." Amén.
