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Blog de Hildy

Cine español y patriotismo: ¿es posible y rentable?

¿Alguien recuerda alguna película española en que algún personaje blanda orgulloso una bandera española? Ya sea

¿Alguien recuerda alguna película española en que algún personaje blanda orgulloso una bandera española? Ya sea héroe o villano no recuerdo a ningún personaje llevando ni siquiera un minúsculo pin con la enseña nacional. Por supuesto nadie dirá jamás lo mucho que le llena servir a su país, o guardará respetuoso silencio cuando suenen las primeras notas del himno nacional. No, la verdad es que aparte de Historias de la puta mili, no recuerdo muchas banderas españolas en nuestro cine.

Hay consenso general entre la crítica española en que Battleship es “profundamente imbécil” u otros epítetos igualmente no demasiado amables. Uno de los puntos que más son motivo de mofa es aquello de la cosa patriótica, que en España, no sé por qué, nos pone extremedamente nerviosos. Así “El periódico” habla de “carta de amor al aparato militar americano y su heroísmo patriotero” y “20 minutos” señala que “rezuma militarismo patriotero por todos sus poros”. Todo ello no ha impedido que la película, descrita como Independence Day en el mar, haya recaudado en la taquilla 2,1 millones de euros, con la cantidad promedio por sala nada despreciable de 5.475 euros.

No seré yo quien diga que Battleship es una joya. Incluso en su género de acción, es bastante tontorrona, y su reparto es de lo más soso que se ha visto recientemente. Pero tiene efectos especiales razonables, y distrae al espectador de escasas pretensiones. Además, lo de salvar al mundo del malvado alienígena, y que lo haga la Armada de tu país, pues supongo que a los yanquis les tiene que encantar, y más si encima se suman a la “fiesta” los antiguos enemigos nipones. Espero que Nacho Vigalondo no se enfade, pero si en Extraterrestre sus personajes sacudieran un poco a los marcianos, y salvaran aunque sólo fuera el barrio de Carabanchel, tal vez habría tenido más éxito.

El cine español, como tantos otros sectores de nuestra economía, está en crisis. Los profesionales se quejan del recorte en las ayudas. Quizá con razón, no sé. Pero guste o no, es lo que hay. Y habrá que encarar la situación con un poquito de imaginación y picardía, para atraer al público, que es lo único que puede –y debe– salvar al cine español.

Así que señores directores, guionistas, productores: miren la taquilla y no rechacen por sistema lo que gusta a la gente. Intocables ha arrasado porque es una comedia amable para todos los público, con chispa, que juega con el esquema de “la extraña pareja”, y hace reír, lo que permite aparcar los propios problemas durante un par de horas. Esto la gente lo agradece. Y es que en el fondo es lo que hizo Santiago Segura con Torrente 4, todo lo zafia y estúpida que se quiera, pero que dio con la tecla de “debo verla y me olvido de mis angustias por un rato”; y hasta cabría decir que había un sucedáneo de patriotismo latente en el deseo de ver la película, “mira qué cosas hacemos en España, esto no lo hacen en ningún otro sitio”.

España es un país extraño, donde está mal visto llevar la propia bandera –facha es lo menos que te dirán si lo haces– o tararear el himno nacional, del que parece misión imposible ponerle una letra consensuada, siempre habrá un político que protestará o que dirá que es un ataque solapado a las “naciones” que alberga el estado español. Sin embargo, si “la Roja” gana el Mundial de Fútbol, todos a la calle, toda la noche sin dormir, celebrando el triunfo patrio.

Alguien debería hacer la prueba de hacer películas que apelen al orgullo de sentirse español sin disimulos ni pidiendo perdón, a ver qué pasa; algún amago ha habido, pienso en Lope y Bruc: El desafío, pero son excepciones, y además contenidas, que nadie se mosquee y nos boicotee. Andamos tan bajos de autoestima que tal vez no haya nada que hacer, pero pienso que el españolito medio está feliz con los triunfos deportivos de sus compatriotas, y le gusta que cantantes, escritores, investigadores, y hasta cineastas, sí, sean reconocidos mundialmente. En cualquier caso ahí van algunas sugerencias para guionistas en paro que quieran vender su historia española a alguna productora audaz:

1) Al estilo Margin Call, los entresijos de la expropiación de YPF, maniobras entre bastidores; o yendo atrás en el tiempo Rumasa, el escándalo del estraperlo o alguna otra historia económica sabrosa.

2) Para que nadie piense que tenemos nada contra los argentinos, un biopic de Alfredo Di Stéfano; en general, recrear algún éxito deportivo puede tener gancho

3) Más historias en torno al descubrimiento, conquista, colonización y evangelización de América. Sin complejos. También la lluvia ha mostrado un camino válido –aún se me cae la cara de vergüenza al pensar que en 1492 España no fue capaz de sacar un proyecto propio sobre Colón, tuvo que respaldar los que se pensaban desde fuera, Ridley Scott y compañía–, pero se puede plantear como aventura pura y dura, a lo Apocalypto con el presupuesto adecuado.

4) Hazañas a lo Ángel Sanz-Briz, el diplomático que salvó a tantos judíos desde su puesto en la legación española en Budapest durante la Segunda Guerra Mundial. Estoy seguro que si la tv movie El Ángel de Budapest hubiera pasado antes por cine habría recogido algún sabroso dinerillo.

5) ¿Tanto “Viva la Pepa” y ninguna historia alrededor del tema?

6) Científicos españoles: pero no una biografía desde que nacen hasta que mueren, por muy didáctica que pueda ser una serie sobre Santiago Ramón y Cajal. Búsquese un episodio significativo de sus vidas, y explórese con personajes atractivos alrededor.

7) Artistas españoles: pero en plan normal, no como ese truño de Buñuel y la mesa del rey Salomón, que a pesar de tener detrás a Carlos Saura, no hay quien lo trague, ojalá le vaya mejor con la peli que está preparando sobre Picasso.

8) ¿Y nuestros políticos? Los franceses hacen pelis de Sarkozy y Mitterrand, los ingleses sobre Tony Blair y la Reina, los italianos sobre Berlusconi... y aquí, como mucho series acartonadas, y por supuesto nada de hablar del rey, Rajoy, Zapatero, Aznar, González... Ahí hay tajo, pero hace falta valor e inversores con valor.

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